Misericordia de Benito Pérez Galdós: análisis de la misericordia, la miseria y su impacto

Benito Pérez Galdós publica Misericordia en 1897, como parte de lo que convencionalmente se ha llamado ciclos espiritualistas, debido a su fuerte carga moral y a la inclinación de los personajes a la redención. Misericordia es sin duda la más característica de las obras pertenecientes al ciclo de novelas “espirituales” de Benito Pérez Galdós. Narra las andanzas de Benina, criada de una señora de buena posición venida a menos, pero que en lugar de vivir al amparo de esta, se ve en la necesidad de mendigar para poder mantenerla.

Contexto histórico, sociológico y literario

En la segunda mitad del siglo XIX, dos clases dominantes, con dos proyectos de nación bien diferentes, se disputan el poder político: por un lado, una aristocracia que cuenta con el apoyo de la Iglesia y del Ejército; por otro, una emergente clase burguesa, de ideología mayormente liberal, surgida en torno al comercio y a una industria incipiente. En 1868 se produjo la revolución denominada “la Gloriosa” que puso fin al sistema monárquico, y el periodo posterior (el «sexenio democrático») terminó en 1874 con la restauración de la Monarquía. La Constitución de 1876 favoreció un acuerdo entre las dos clases dominantes, organizadas en los partidos conservador y liberal, de manera que estos se fueron alternando en el gobierno, si bien la Corona mantuvo buena parte del poder ejecutivo.

Ya a finales del siglo XIX, el realismo evoluciona hacia el naturalismo, corriente en la que se trata de poner de relieve los aspectos más sórdidos de la realidad, con personajes de las capas más bajas de la sociedad urbana. Benito Pérez Galdós, escritor a medio camino entre el costumbrismo romántico y el realismo, fue el mayor representante de la novela realista del siglo XIX y el narrador capital en la historia de la literatura en lengua española después de Cervantes. Galdós fotografió con su pluma el ambiente de la sociedad madrileña: sus calles, sus barrios más populares, los cafés y las tabernas, las casas de dormir, los oratorios e iglesias, los cementerios...

Argumento y estructura

Misericordia se publica en 1897. Introducción: I-III. Nudo: IV-XXXI. Desenlace: XXXII-XL. A la puerta de la iglesia de San Sebastián, de Madrid, se junta un grupo de mendigos que asaltan a los fieles en busca de limosna. Entre los mendigos hay categorías, en función de la antigüedad. La que más autoridad tiene es la señá Casiana. También está Benina, de aspecto algo más arreglado que los demás. Es amiga del ciego Almudena, que es moro. Entre los mendigos hay rivalidades y se critican unos a otros.

Doña Francisca Juárez es la viuda de Zapata, un intendente del Ejército, con el que gozaba de una buena posición económica. Al morir él, la mala administración agotó su patrimonio. Para colmo, sus dos hijos, Antoñito y Obdulia, trajeron problemas y desgracias familiares que precipitan la caída social. Benina, que entró a su servicio en esa época, será la que asuma la carga de mantener a la señora mendigando, viviendo entre atrios e iglesia y el servicio doméstico.

Benina: figura central de la misericordia

Ya el nombre del personaje principal, Benina, nos señala su benignidad, que será su rasgo más característico y lo que precisamente determinará su moral, su redención y su misericordia. Benina es una protagonista completísima, en la que encontraremos cualidades morales muy elevadas, conviviendo con las malas mañas que su supervivencia le exige. La misericordia en la obra de Galdós no parece ser la compasión de quien puede infringir el mal sobre los otros, sino más bien al contrario, la capacidad que tienen los débiles para sentir compasión por aquellos que les provocan daño y para perdonarlos.

El ingrato proceder de Doña Paca no despertaba en Nina odio ni mala voluntad, y la conformidad de esta con la ingratitud no le quitaba las ganas de ver a la infeliz señora, a quien entrañablemente quería, como compañera de amarguras en tantos años. Así es como consigue sentirse victoriosa «a pesar de haber perdido la batalla en el terreno material». La misericordia de Benina no cae en una candidez pueril: en ningún caso se siente dolida ni ve herido su orgullo, por lo que sí que acepta los dos reales que le ofrece Juliana cuando esta pretende limpiar su conciencia con una caridad fría.

Benina en el atrio de la iglesia - ilustración temática

Miseria, jerarquía social y caída

Durante toda la novela impera una visión bipartita del mundo, en la que de una parte se encuentran los miserables, viviendo en la más absoluta pobreza, y de otra aquellos que pertenecen a un estrato social ajeno a la miseria. Este mundo dual es una representación del Infierno y del Cielo en la misma Tierra, pero en el que los que habitan por encima de la penuria son susceptibles de caer y conocerla de primera mano, como así le ocurre a Doña Francisca, que acaba llamándose simplemente Paca y siendo maltratada por la dictatorial Juliana, su propia criada.

La caída en la escala social es uno de los ejes del texto. Galdós lo expresa: «Ejemplos sin número de estas caídas nos ofrecen las poblaciones grandes, más que ninguna esta de Madrid (…)». La caída la vemos también en los pasos que dan los personajes: cuando Benina sale con su señora del Barrio de Salamanca llega a zonas más pobres como Lavapiés, casi en un camino de peregrinación. Igualmente sufre una caída estrepitosa el caballero Ponte, o don Franquito, que acaba durmiendo en la hospedería de la señora Bernarda, o el moro Almudena, que aunque nació en una casa rica, después de escapar de su hogar se queda ciego y a partir de entonces se vio sumido en la miseria.

Religiosidad, superstición y ética secular

La idea de gracia cristiana, según la cual uno se gana el Cielo a través de las buenas acciones y eludiendo el pecado, parece disolverse en este mundo de miseria galdosiano. ¿Cómo es posible entonces que algunos personajes, como la criada Benina, encarnen la figura de la misericordia? «Religión tengo, aunque no como con la Iglesia como tú, pues yo vivo en compañía del hambre. Bendita sea nuestra santa miseria», dice Flora, la Burlada, secularizando el sentimiento religioso al estar atravesado de pobreza.

La desesperación inclina a la superstición y a la creencia en vez de al conocimiento. «Un poco de superstición, un mucho de ansia de fenómenos estupendos y nunca vistos, y otro tanto de curiosidad, la impulsaron a pedir al marroquí explicaciones concretas de su ciencia o arte de magia». El realismo mágico que llegará tiempo después no puede entenderse tampoco sin la miseria y esa esperanza que nunca se pierde. Benina, sin embargo, aunque siente la tentación del sortilegio que le propone Almudena, jamás se atreve a ejecutar conjuros, porque quizá en el fondo sospecha que no funcionarían, y de ese modo siempre conservará cierta esperanza: no la esperanza del creyente desesperado que aspira a la gloria divina, sino la de quien necesita una razón por la que vivir.

Misericordia institucional vs misericordia humana

Misericordia es una palabra que viene del entrecruzamiento de la palabra latina cors (corazón) y miseria. Una concepción es la caridad burguesa, personificada en don Carlos, prototipo de hombre burgués que reparte limosnas a la entrada de la iglesia. Otra concepción es la caridad institucional, encarnada en el Hospital de la Misericordia y en personajes como don Romualdo Cedrón. Pero Galdós sugiere que esta caridad institucional no siempre es verdadera misericordia: en lugar de socorrer al necesitado, se pretende encerrarlo tras los muros de una misericordia con la que la burguesía trata de acallar su mala conciencia frente al sufrimiento y la miseria.

En contraposición, la misericordia como amor real ante el sufrimiento ajeno injustamente infligido viene encarnada en la propia protagonista: Benigna.

Realismo, picaresca y humor

Galdós nos ayuda a comprender el mundo interior de aquellos pordioseros de mentalidad pícara, oportunista y supersticiosa, así como sus circunstancias altamente desfavorables. Esta golfería recoge la tradición de la novela picaresca española y sitúa algunos de sus rasgos en la España del siglo XIX. El autor nos muestra un escenario muy realista en el que los pobres no son presentados como seres indefensos, sino con todos los atributos, malos o buenos, de la condición humana, y dentro de una jerarquía.

El vocabulario del escritor es inmenso, pues además de las palabras elegantes, hace uso de la jerga popular y las expresiones disparatadas que continuamente salen de boca de los personajes y del mismo narrador. El lector deberá adaptarse a este estilo recargado de diálogos y encontrará abundancia de palabras del español coloquial antiguo. La división en capítulos parece más un formalismo que un espaciamiento; la sensación de estridente caos que la novela transmite se supera en las últimas páginas mediante un simbolismo cristiano que engrandece la historia y su personaje. El humor es un elemento presente en toda la obra y contribuye a la complejidad tonal del relato.

Impacto literario y legado

«Misericordia», escrita y publicada en 1897, es una de las mejores obras de Galdós. Testimonio de su desilusión ideológica ante el fracaso de los objetivos regeneracionistas que él soñaba en la clase media, tiene en el pueblo su máximo protagonista. Galdós es el pintor literario del Madrid decimonónico que recrea a lo largo de toda la novela sus calles y barrios, y junto a ello una magnífica colección de personajes que se mueven de lo real a lo simbólico en una cuidada mezcla.

Misericordia nos presenta la capacidad del autor en crear grandes y eternos personajes y en construir caracteres de gran calado. La novela se considera antiburguesa: se critica ese poder dominante y cómo su manera de ayudar consistía en mantener a los pobres contentos, pero marginados dentro de la sociedad. Galdós plasmó esta realidad tras documentarse en los barrios madrileños; en el prefacio que escribió para la edición francesa de 1913 cuenta cómo se inspiró para la creación de personajes como Mordejai/Almudena y la experiencia de acercarse a la marginalidad para escribir con verosimilitud.

Lecturas críticas y resonancia contemporánea

Misericordia es una obra universal que hoy sigue leída como espejo social y moral. La novela subraya que la misericordia verdadera no es la limosna ostentosa ni la caridad que reprime, sino la disposición a cargar con la miseria del otro en el corazón. Galdós ofrece una fábula sobre la pobreza y la caridad valiéndose de una rígida objetividad realista, dándole voz a los mendigos de Madrid y mostrando sus estrategias de supervivencia: loterías, herencias, conjuros y pequeños fraudes que permiten soñar con la salida de la penuria.

Aspectos formales y estilísticos

  • Mezcla de realismo y pícara tradición hispana: la novela incorpora rasgos de la novela picaresca junto a una detallada observación social.
  • Lenguaje plural y vivo: integra jerga popular, coloquialismos y un narrador que interviene con ironía y compasión.
  • Tono ambivalente: combina humor, tragedia y crítica social, cerrando en un final que apela a simbolismos religiosos pero sin ingenuidad doctrinal.

Personajes clave (resumen)

  1. Benina: criada y mendiga, encarna la misericordia humana, mezcla de virtud y picardía.
  2. Doña Francisca (Paca): viuda venida a menos, símbolo de la caída de la respetabilidad social.
  3. Almudena / Mordejai: ciego, figura trágica y supersticiosa que representa la marginalidad extrema.
  4. Don Carlos: burgués caritativo en apariencia, prototipo de la caridad de clase.
  5. Juliana: nuera dictatorial, representa la caridad hipócrita y la dureza sin misericordia.
Mapa de personajes y barrios del Madrid galdosiano

Por qué seguir leyendo Misericordia hoy

La novela mantiene plena vigencia al poner en primer plano preguntas morales sobre la ayuda, la dignidad y la reciprocidad social. La distinción entre una caridad que oculta poder y control y la misericordia que comparte miseria en el corazón resuena en debates contemporáneos sobre políticas sociales y trabajo comunitario. Además, la maestría narrativa de Galdós ofrece una representación poliédrica de la pobreza que sigue siendo ejemplar para la ficción social.

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