Historia y detalles del Cristo Resucitado de San José del Valle

En la Iglesia Vieja de San José del Valle se conserva una obra escultórica de notable valor: la figura de Cristo Resucitado que corona un retablo neoclásico, procedente del ático del primitivo retablo mayor de la iglesia conventual. Esta obra, atribuida a Jerónimo Hernández y datada en 1571-73, constituye un ejemplo singular de imaginería que centró el programa iconográfico del templo carmelita y que hoy persiste como pieza clave del patrimonio religioso y artístico del municipio.

Descripción del retablo y la escultura

Se trata de un retablo compuesto por un banco y un sólo cuerpo centrado por un arco sóleo, realizado en estilo neoclásico hacia 1767-1800. El banco lo conforma una mesa de altar realizada en madera pero policromada y dorada imitando mármoles policromos, propio del gusto neoclásico. El único cuerpo del retablo está formado por un gran arco sóleo de medio punto y un remate adintelado.

Éste arco alberga una figura de Jesús Resucitado, obra de Jerónimo Hernández, en 1571-73, procedente del ático del primitivo retablo mayor de la iglesia conventual. Obra escultórica en la que se representa a Cristo Resucitado centrando el retablo de la misma advocación y conjugando armoniosamente con la decoración pictórica de la obra retablística.

Fotografía del retablo neoclásico con Cristo Resucitado en la Iglesia Vieja de San José del Valle

Rasgos formales de la escultura

  • Cristo aparece con barba y larga cabellera que deja caer sobre sus hombros y extiende sus brazos hacia ambos lados.
  • Es una figura grandiosa y monumental que aparece desnudo con tan sólo un paño de pureza dispuesto de forma sencilla.
  • Se trata de una representación armoniosa de la figura humana, de cuerpo apolíneo y desnudo atlético.
  • Flexiona sus piernas adoptando una cierta actitud manierista.
  • La figura se encuentra animada por una expresión de belleza moral y platónica.

Decoración pictórica y conjunto iconográfico

El interior del retablo se encuentra decorado por una serie de pinturas murales situadas en los laterales, el fondo y el intradós del arco, desarrollándose un programa compositivo que se conjuga perfectamente con la figura escultórica del Resucitado. Así en la parte izquierda del retablo encontramos, en la parte inferior, un tondo con la figura de Santa Catalina. Sobre éste aparece otra escena con la Magdalena acompañada por una serie de santas.

La parte central, cubierta en parte por la figura del Resucitado, se ocupa por un paisaje en el que se representan las figuras de dos ángeles junto a una serie de motivos vegetales. En la parte derecha de la obra se representa un tondo con la figura de Santa Inés. Sobre éste aparecen las figuras de una serie de santas portando objetos en sus manos.

En el intradós encontramos en la parte central la representación del Cordero Místico acompañado por ángeles músicos. Por último en las enjutas de los arcos encontramos dos tondos con las figuras de la Virgen, a la izquierda, y San Juan a la derecha.

Contexto histórico y artístico

La inclusión del Cristo Resucitado en el ático del retablo mayor responde a una pauta iconográfica decidida por el promotor, quien precisó en el contrato del retablo que se sustituyese en el ático el Dios Padre que figuraba en la traza por un Cristo de la Resurrección. Fue el único tema de imaginería que se especifica en el contrato del retablo.

La presencia de este conjunto en la iglesia conventual se enmarca en la historia de San José del Valle, localidad que creció en torno al convento de los Carmelitas establecido a finales del siglo XVII y que dio lugar, siglos después, a la formación de barrios y a la consolidación de un patrimonio religioso y cultural que incluye la Parroquia, la Iglesia Vieja y el retablo con el Resucitado.

Importancia religiosa y cultural

La figura del Cristo Resucitado articula tanto el programa litúrgico como el simbólico del templo: la Resurrección es el dogma central del cristianismo y, como tal, su representación plástica cobra especial importancia en una parroquia que convive con otras advocaciones relevantes para el municipio como María Auxiliadora y San José. La obra conjuga escultura y pintura en un lenguaje propio que armoniza la tradición manierista del siglo XVI con las intervenciones retablísticas posteriores de carácter neoclásico.

Cristo Resucitado. Nueva obra para el acervo de San Cosme y San Damián. México

Relación con la iconografía de la Resurrección

La iconografía de la Resurrección tiene múltiples fases históricas: desde representaciones simbólicas hasta la escena del sarcófago con Cristo saliendo o planeando sobre la tumba. En el caso del Cristo Resucitado de San José del Valle, la imagen muestra la afirmación real de la presencia corporal de Cristo resucitado, plasmada mediante una figura monumental que dialoga con un programa pictórico que incluye santos, ángeles y símbolos eucarísticos como el Cordero Místico.

Esta tipología responde a la evolución iconográfica que, a partir del siglo XI y especialmente en los siglos posteriores, fue incorporando la representación directa de Cristo resucitado en el espacio retablístico y litúrgico, integrándose con escenas como la visita de las Santas Mujeres o representaciones simbólicas tomadas de la tradición bíblica y de la literatura medieval.

El retablo en el patrimonio local

El retablo con el Cristo Resucitado forma parte del rico conjunto patrimonial de San José del Valle, que incluye además la Iglesia Vieja, la Cruz del Valle, el Castillo de Gigonza, y legados históricos vinculados a la colonización agraria, a los Salesianos y a la evolución demográfica y social del municipio. Su conservación y estudio contribuyen a entender la historia religiosa y artística local, así como los procesos de remodelación retablística y devocional que afectaron al templo carmelita desde el siglo XVII hasta el periodo neoclásico.

Datos relevantes del retablo y la obra

  1. Retablo: banco y único cuerpo con arco sóleo de medio punto y remate adintelado, estilo neoclásico (c. 1767-1800).
  2. Altar: mesa policromada y dorada imitando mármoles policromos.
  3. Escultura: Cristo Resucitado, Jerónimo Hernández, 1571-73, procedente del ático del retablo mayor antiguo.
  4. Decoración pictórica: pinturas murales en laterales, intradós y fondo; tondos con Santa Catalina y Santa Inés; Magdalena y series de santas; paisaje con ángeles; Cordero Místico en el intradós.

Conservación y estudio

La conservación del conjunto requiere atención tanto a la escultura como a la policromía del retablo y a las pinturas murales que lo acompañan. El estudio integral de la obra permite comprender la fase de transición entre la imaginería renacentista-manierista (la figura de Jerónimo Hernández) y las soluciones retablísticas neoclásicas adoptadas en el siglo XVIII y finales del XVIII. Además, la pieza aporta claves para relacionar la materialidad artística con las prácticas devocionales y las transformaciones históricas del convento carmelita y la posterior parroquia.

Propuesta de investigación y difusión

  • Realizar un informe técnico-conservador que documente el estado actual de la escultura y la policromía del retablo.
  • Fomentar investigaciones artísticas que sitúen la obra dentro de la producción conocida de Jerónimo Hernández y de talleres coetáneos.
  • Incluir la pieza en itinerarios culturales locales y materiales divulgativos que expliquen su contexto histórico y litúrgico a vecinos y visitantes.

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