Resumen y análisis de la novela Misericordia de Benito Pérez Galdós

Misericordia es una de las últimas novelas de Benito Pérez Galdós, la escribió en la primavera de 1897, a punto de cumplir 54 años y cuando ya había escrito la inmensa mayoría de sus novelas. El momento histórico en el que transcurre la acción no se menciona expresamente, pero se deduce que coincide con el año en que se publicó (es decir, 1897) o fechas muy cercanas a esta. En cuanto al escenario que se nos presenta, es el de los barrios más pobres del Madrid de finales del siglo XIX.

Galdós fotografió con su pluma el ambiente de la marginalidad, se fundió con los mendigos y desamparados de los barrios bajos de Madrid para retratar la realidad desde dentro. Galdós es el pintor literario del Madrid decimonónico que recrea a lo largo de toda la novela: sus calles, sus barrios más populares, los cafés y las tabernas, los figones y casas de dormir, los cajones comerciales de algunas plazas, los oratorios e iglesias, los cementerios... Y junto a ello una magnífica colección de personajes que se mueven de lo real a lo imaginativo, de lo tangible a lo simbólico en una cuidada mezcla que se extiende a través de toda la obra.

Argumento y personajes principales

Hablando resumidamente, podemos decir que esta novela trata sobre Benigna, una mujer muy buena y muy pobre, que practica la mendicidad para ayudar a sobrevivir a su señora Doña Francisca, una viuda de la alta burguesía cuyos despilfarros la han llevado a la indigencia. La novela gira en torno a una ciudad, Madrid, y a un personaje, Benigna, Benina o la Nina. Doña Paca, viuda de vida acomodada, ha caído en una lacerante pobreza por ser manirrota y casquivana.

Su criada o sirvienta, Benigna, hace equilibrios para dar de comer a su señora vanidosa y sus dos hijos, Obdulia y Antoñito. A la puerta de la iglesia de San Sebastián, de Madrid, se junta un grupo de mendigos, que asaltan a los fieles en busca de limosna. Entre los mendigos hay categorías, en función de la antigüedad. La que más autoridad tiene es la señá Casiana. También está Benina, de aspecto algo más arreglado que los demás. Es amiga del ciego Almudena, que es moro. El ciego Almudena, con su exotismo, nos remite al Madrid más castizo y doliente.

Benigna mendiga (en dura pugna con otros pedigüeños profesionales) en la puerta de la iglesia de San Sebastián, en la plaza del Ángel, en la capital de España; allí recoge algunas monedas, con las que compra alimentos para doña Francisca. Benina miente a su señora, doña Paca, contándole que la ha entretenido don Romualdo, un sacerdote ficticio a cuya casa Benina dice que va a servir, para no confesar que está pidiendo limosna en la puerta de la iglesia. A esta le cuenta la historia de un sacerdote, don Romualdo, para quien trabaja, y la gratifica generosamente.

El ciego dejó su país persiguiendo el sueño de una mujer perfecta que le había revelado un dios de las profundidades; vive de la mendicidad y lleva una vida muy miserable; se enamora perdidamente de Benigna, de modo que siente celos y hasta llega a golpear a la buena sirvienta con su bastón para recriminarle su mala conducta. Benigna conoce a un mendicante singular, el ciego Almudena, de origen africano, acaso judío, o musulmán, o sefardí; la cuestión queda borrosa. El moro Almudena, Mordejai, que parte tan principal tiene en la acción de Misericordia, fué arrancado del natural por una feliz coincidencia.

Don Paco, un señorito andaluz sumido en la pobreza también es alimentado por doña Benigna, que a duras penas puede alimentar a tantas bocas. El viejo señorito, con el juicio algo trastocado, afea a su prima su comportamiento mezquino e injusto. Poco después muere por la caída de un caballo. Doña Paca, incapaz de reaccionar, deja hacer y no opone resistencia a la expulsión por Juliana de la vieja sirvienta. Ha de ser Frasquito Ponte quien rescate a Benigna del asilo, junto con el ciego Almudena.

Temas centrales: misericordia, caridad y crítica social

Misericordia es una palabra que viene del entrecruzamiento de la palabra latina cors (corazón) y miseria. Tener la miseria del otro en el corazón. Por un lado, el que se refiere a la caridad burguesa, personificada desde la primera escena de la novela en la persona de don Carlos, prototipo de hombre burgués que reparte limosnas a la entrada de la Iglesia. También se hace una breve mención a “doña Guillermina la Santa”, personaje que ya nos apareció en Fortunata y Jacinta y que aquí trae Galdós a colación evocando su recuerdo.

Otra concepción de Misericordia podría ser en un sentido de caridad institucional, la cual se encarna en el Hospital de la Misericordia, administrada por el personaje de don Romualdo Cedrón. Pero no parece que se trate esta de una misericordia en el verdadero sentido de la palabra, pues este tipo de caridad no tendría otro objeto que el de controlar y reprimir la rebelión de las masas. En lugar de socorrer al necesitado, se pretende encerrarlo tras los muros de una misericordia o caridad institucionalizada con la que la burguesía trata de acallar su mala conciencia frente al sufrimiento y miseria.

Y en contraposición a lo anterior, tendríamos el concepto de Misericordia como amor real ante el sufrimiento ajeno injustamente infligido. Este tipo de misericordia es el que parece corresponder más con el sentido etimológico de la palabra que ya hemos referido: llevar la miseria del otro en el corazón, y vendría encarnada en la propia protagonista de la novela: Benigna. La novela Misericordia es precisamente una novela antiburguesa, se critica ese poder dominante de la clase social más alta y cómo su manera de ayudar consistía en mantener a los pobres contentos, pero manteniéndolos marginados dentro de la sociedad.

Realismo, documentación y estilo narrativo

Galdós nos muestra, por tanto, un escenario muy realista. De hecho, él mismo se adentró en estos barrios para conocer esta realidad viéndola con sus propios ojos y plasmarla para la eternidad con la inigualable maestría de su pluma. Es el propio Galdós quien nos explica esto en el prefacio que escribió para la edición francesa de Misericordia, en 1913. En Misericordia me propuse descender á las capas ínfimas de la sociedad matritense, describiendo y presentando los tipos más humildes, la suma pobreza, la mendicidad profesional, la vagancia viciosa, la miseria, dolorosa casi siempre, en algunos casos picaresca ó criminal y merecedora de corrección.

Las pesquisas de Galdós en las «casas de dormir» y «de corredor», disfrazado de sanitario, nos da una idea de la seriedad y profundidad del compromiso de nuestro novelista con su novela. Acompañado de policías escudriñé las Casas de dormir de las calles de Mediodía Grande y del Bastero, y para penetrar en las repugnantes viviendas donde celebran sus ritos nauseabundos los más rebajados prosélitos de Baco y Venus, tuve que disfrazarme de médico de la Higiene Municipal.

El narrador se expresa en primera y segunda persona del plural («Habréis notado en ambos rostros…», afirma en el primer párrafo de la novela; ahí mismo, algo más adelante: «Es un rinconcito de Madrid que debemos conservar…»). Es un modo de hacernos cómplices de su relato y de una percepción compasiva y cervantina de una realidad sórdida. La imitación del lenguaje real, de la calle, propio de los estratos humildes e incultos, también es otro rasgo compositivo de la narrativa realista. Dotado de fino oído y armado con su libreta, nuestro novelista utiliza palabras y expresiones del hampa y de personajes suburbiales con gran propiedad; él mismo confiesa que a veces ignora lo que significan.

En consecuencia, todo resulta natural y coherente. En esta misma línea, el uso de ese bello recurso que es el estilo indirecto libre, adquiere una enorme maestría en Galdós. Aporta matización, riqueza, complicidad personaje-narrador-lector, etc. La novela posee una carga reflexiva muy importante. Galdós, cada vez más cervantino, nos proporciona un elemento estético -la novela- que nos induce, entre la melancolía y una benevolente mirada, a recapacitar en qué mundo vivimos, qué sociedad estamos creando, cómo nos tratamos los unos a los otros.

Simbolismo y función de los nombres

Muchas veces se ha insistido en el valor simbólico de los nombres de personas -antropónimos- en las novelas de Galdós. Este caso no es distinto: Benigna recoge toda la actitud ante la vida, bondadosa y desprendida, de esta admirable mujer que se guía por principios más evangélicos que de ética común y ramplona. El relato de Galdós suena a verdad, y ello por una razón muy sencilla: él lo observó y lo transcribió con fidelidad artística a su novela.

Los personajes son típicamente galdosianos: para comprenderlos bien, no vale la clasificación de «redondos» o «planos»; son las dos cosas a la vez. Benigna es todo bondad y compasión y no cambia sustancialmente en su comportamiento. La imitación del lenguaje popular en su nivel coloquial y, a veces, vulgar, ocupa una parte importante de los diálogos porque la novela se ocupa de esos ambientes y esos personajes.

Recepción, contexto y ciclo espiritualista

Misericordia es sin duda la más característica de las obras pertenecientes al ciclo de novelas “espirituales” de Benito Pérez Galdós. Misericordia fue escrita por el mayor representante de la novela realista del siglo XIX y narrador capital en la historia de la literatura en lengua española después de Cervantes. Testimonio de su desilusión ideológica ante el fracaso de los objetivos regeneracionistas que él soñaba en la clase media, tiene en el pueblo su máximo protagonista.

Misericordia nos describe un mundo crudo en un espacio, Madrid, y un tiempo, finales del siglo XIX, en el que, además, su autor presintió el desastre del 98. La entrada en guerra con EE.UU y la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. En Misericordia se ponen de manifiesto las virtudes de la narrativa galdosiana que encumbran esta obra como modelo del realismo por su retrato crítico de la marginación social en el Madrid del siglo XIX.

Mapa del Madrid de finales del siglo XIX con los barrios mencionados en Misericordia

Estructura y episodios destacados

La novela se estructura en tres partes: Introducción: I-III. Nudo: IV-XXXI. Desenlace: XXXII-XL. A la puerta de la iglesia de San Sebastián, de Madrid, se junta un grupo de mendigos, que asaltan a los fieles en busca de limosna. Benina y el moro Almudena se marchan. Van a casa del moro y este le da su traje para que lo empeñe.

Benina pasa por la tienda y la farmacia y regresa a casa. Benina finge hacerlo, pero en realidad se va a la casa de dormir de doña Bernarda a preguntar por don Frasquito. Benina acude a casa de don Carlos. Este le dice que la culpa de la situación en que se encuentra doña Paca la tiene ella misma, por no haber llevado un libro de contabilidad, registrando todas las entradas y salidas de dinero y haciendo balance.

Benina, tras empeñar las sortijas, alquila un coche para llevar a don Frasquito a casa de doña Paca. Al salir, se encuentra con la Pedra y Cuarto e kilo, quienes le advierten que Almudena la está buscando, enfadado. Cuando llega a casa con don Frasquito, la señora se sorprende, pero Benina la tranquiliza diciéndole que don Romualdo le ha dado diez duros.

Valoración y lectura crítica

La novela Misericordia es precisamente una novela antiburguesa, se critica ese poder dominante de la clase social más alta y cómo su manera de ayudar consistía en mantener a los pobres contentos, pero manteniéndolos marginados dentro de la sociedad. Es un texto verdadero por su contextualización y porque los personajes son «tipos» (como diría Galdós) que responden a la vida. El relato de Galdós suena a verdad, y ello por una razón muy sencilla: él lo observó y lo transcribió con fidelidad artística a su novela.

En esta novela el autor escribe y describe a sus personajes con prolijo detalle y con una riqueza de vocabulario extraordinaria. El universo coral que forma el escritor no ceja en mostrarnos con sumo y crudo realismo, las miserias y grandezas de un tropel de personajes, mediante los que nos traslada su visión personal y tan veraz, de la realidad de finales del último cuarto de siglo en la capital de la nación.

Misericordia Madrid Personaje de Galdós

Tabla resumida de personajes y funciones

La primera consistiría en leer únicamente los subrayados.

  • Benigna (Benina): criada y mendiga, encarna la misericordia auténtica.
  • Doña Francisca (Doña Paca): viuda de la alta burguesía venida a menos, objeto de la caridad de Benigna.
  • Almudena / Mordejai: ciego de origen exótico, mendigo singular y enamorado de Benigna.
  • Don Carlos: prototipo del burgués religioso y caritativo de apariencia.
  • Don Frasquito Ponte: señorito venido a menos, figura ambivalente en la ayuda a Benigna.

Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 1843 - Madrid, 1920) es uno de los grandes escritores realistas de la literatura española de la segunda mitad del siglo XIX. Junto con Clarín, llevó la literatura española a altas cotas de calidad y perfección. Benita Pérez Galdós fotografió con su pluma el ambiente de la sociedad madrileña.

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