La localidad de Unzué está situada en la parte central de la Comunidad Foral de Navarra dentro de la Navarra Media Oriental, el valle de Valdorba y en la falda meridional de la sierra de Alaiz. Regado por varios barrancos, es terreno de monte bajo, con pastizales y labrantíos y alturas que oscilan entre los 600 msnm y los 1.169 msnm del extremo septentrional. A comienzos del XIX todavía aparece la forma Unzué.
Contexto histórico
Noticias medievales. Unzué, con su iglesia de Santa María, figura en 1093 como donada por Sancho Ramírez a la abadía de Montearagón. En 1093 como donada por Sancho Ramírez a la abadía de Montearagón. Junto con otros lugares de la Valdorba fue liberado de homicidios casuales en 1264 por Teobaldo II. Durante la Primera Guerra Carlista, en enero de 1835, Eraso ataca a los liberales mandados por Lorenzo, queriendo apoderarse de un convoy que éstas llevaban de Tafalla a Pamplona.
La historia del santuario está muy ligada al de la fortaleza, siendo probable que a la vez que esta se construyese un templo prerrománico a finales del siglo VIII o principios del IX. A esta iglesia le sucedió otra a comienzos del siglo XI, que parece seguir el modelo de la catedral de Jaca, construida por Sancho Ramírez, que a su vez fue sustituida por otro templo, del que solo quedaría la actual cabecera, levantada en el último cuarto del siglo XI.
Fases constructivas y evolución arquitectónica
Las naves de esta iglesia fueron sustituidas en la primera mitad del siglo XIV por una única nave de estilo gótico, en una solución muy similar a la del monasterio de Leire. Al contrario de lo que suele ser habitual, la nave fue comenzada a construir por los pies, interrumpiéndose las obras por motivos desconocidos cuando tan solo faltaba por levantar la cabecera. En esta época se construyó también un circuito perimetral que rodea y enmascara la iglesia, pasando por debajo de los contrafuertes, y que integra en su conjunto la torre situada en el lado de la Epístola, que obedece a época románica, de finales del siglo XII, pero que ha sido muy modificada a lo largo de la historia, y que se conoce como ‘Torre de los picos’.
Una segunda torre de menores dimensiones, denominada ‘Torre de los cuatro vientos’, y una galería de arcos lobulados, ambas de época gótica y situadas a los pies de la nave, completan el conjunto. De esta época son también los muros que envuelven la cabecera románica, así como la galería de arcos rebajados de la fachada septentrional, conocidos como ‘claustro’, y las ruinas del colegio.
Este circuito perimetral, cerrado por bóvedas de crucería y cañón y por una cubierta artesonada, presenta una rica ornamentación, que se centra en capiteles y claves, articulada por medio de guerreros y seres fantásticos, animales y elementos vegetales, así como por las figuras de los Evangelistas, el Tetramorfos o Cristo sedente.
Elementos románicos conservados
La cabecera románica, levantada en el último cuarto del siglo XI, conserva muros y detalles propios de esa época. Todo lo demás, cabecera, portada, sacristía, etc. La portada medieval se abre por el lado de la Epístola y está formada por un arco con baquetón levemente apuntado que se abocina en cuatro arquivoltas de medio punto con fuertes baquetones que apoyan en columnas. El intradós de los dos primeros baquetones está formado por puntas de diamantes. La portada románica de medio punto en el lado sur y los dos tramos finales de la nave son testimonio de la herencia románica del templo.
En la cabecera se encuentra un retablo mayor barroco de finales del s. XVII realizado por Juan de Eguilaz y dorado y estofado por José García posteriormente. Decoración abigarrada vegetal. Las tallas que en él se albergan resultan algo toscas.
Transformaciones renacentistas y barrocas
La Parroquia de San Millán es una obra de origen medieval que fue transformada en el s. XVI añadiéndole el crucero y la cabecera poligonal. Cubierta de bóvedas de terceletes en todo el templo, excepto en la sacristía, con bóveda de aristas. Esta fue construida en estilo barroco. La portada medieval queda protegida por un pórtico barroco de mediados del s. XVIII.
En la sacristía, una talla de San Bernabé barroca y piezas de orfebrería, entre las que destacan un cáliz de plata sobredorada de la primera mitad del s. XVII, una campanilla de bronce del s. XVI. En la cabecera se encuentra un retablo mayor barroco de finales del s. XVII realizado por Juan de Eguilaz y dorado y estofado por José García posteriormente.
Escultura, imaginería y ornamentos
Del lado de la Epístola, aparece una talla de la Virgen con el Niño de finales del s. XVI y estilo renacentista. Una pila de agua bendita de época medieval junto a la puerta de entrada. En el otro lado se encuentra un Crucificado gótico del s. XV de aspecto arcaizante y repintado.
El crismón citado se encuentra en la única portada que daba acceso a la iglesia. Presenta capiteles y claves con guerreros y seres fantásticos, animales y elementos vegetales, así como las figuras de los Evangelistas, el Tetramorfos o Cristo sedente.

La torre y el circuito defensivo
La torre situada en el lado de la Epístola obedece a época románica, de finales del siglo XII, pero ha sido muy modificada a lo largo de la historia, y que se conoce como ‘Torre de los picos’. Existe también otra torre menor, ‘Torre de los cuatro vientos’. El conjunto se integró en un circuito perimetral que rodea la iglesia y que, además de funciones religiosas, responde a estrategias defensivas asociadas a la fortaleza próxima.
Otros edificios religiosos y civiles de interés
Englobada entre otras construcciones, se encuentra la Ermita de Artederreta de origen medieval, si bien fue muy transformada sobre todo al interior. Planta de tres naves con cabecera recta. También se han documentado restos del castillo medieval de Guerga en la peña de Unzue, cumbre de 990 m. de altura en la Sierra de Alaiz.
En cuanto al arte civil, predominan las casas de sillarejo con portalones de medio punto, propios del s. XVI. Bajando de la iglesia se alza una casa de sillarejo de dos cuerpos, con ventana de medio punto en el segundo. Cerca se encuentra un edificio de sillarejo, de estilo barroco, de dos cuerpos y ático.
Entre el segundo cuerpo y el ático se exhibe escudo rococó de la segunda mitad del s. XVIII con yelmo por timbre y campo partido. Siguiendo se localiza otra casa de dos cuerpos y ático de sillarejo culminándose en alero de madera sobre ménsulas. En el centro, gran portalón adintelado con dos escudos de la segunda mitad del s. XVI sobre él. En la fachada lateral se conserva una reja del s. XVI.
En las afueras de la población se encuentra una casa del s. XVI de dos cuerpos y ático, con arco levemente apuntado y moldurado en la entrada. En la clave luce un escudo. Sobre el balcón principal se exhibe otro escudo de la segunda mitad del s. XVI con cartela de cueros retorcidos. Detrás, otra casa de los s. XVI y XVII de sillarejo y sillar en la parte inferior, con dos cuerpos y ático. Gran dintel de acceso.

Patronos, devoción y memoria colectiva
Los patronos son San Millán y San Bernabé, en noviembre y en junio respectivamente. Recientemente se ha recuperado para la memoria la antigua iglesia, de finales del s. de San Clemente, como era conocida popularmente. El templo ha sufrido múltiples agresiones a través del tiempo y ha experimentado numerosas modificaciones, por lo que la lectura de su morfología exige atención a las distintas campañas constructivas.
Patrimonio mueble
En la sacristía existen piezas de orfebrería entre las que destacan un cáliz de plata sobredorada de la primera mitad del s. XVII y otros enseres litúrgicos. El retablo mayor barroco y varias esculturas renacentistas y góticas completan el catálogo de bienes muebles de la parroquia.
Datos y referencias arquitectónicas (tabla resumen)
- Origen documentado: menciones desde 1093 (donación a Montearagón).
- Fases principales: prerrománico posible (s. VIII-IX), románico (s. XI), gótico (s. XIV), reformas renacentistas y barrocas (s. XVI-XVIII).
- Elementos destacados: cabecera románica, nave gótica única, Torre de los picos (románica), galería de arcos lobulados (gótica), portada románica protegida por pórtico barroco.
- Retablo mayor: barroco, finales s. XVII, autor Juan de Eguilaz; dorado por José García.
- Piezas notables: talla renacentista Virgen con Niño (s. XVI), Crucificado gótico (s. XV), cáliz sobredorado (s. XVII).
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Aunque tradicionalmente se han vinculado las construcciones del siglo XV con el rey Carlos II, no es segura su participación en las obras, al menos no antes de 1375. Las obras y transformaciones posteriores -renacentistas y barrocas- completaron y transformaron la fisonomía del conjunto, dejando una iglesia que hoy muestra la superposición de estilos y funciones: litúrgicas, defensivas y comunitarias.
La lectura del edificio obliga a considerar la coexistencia de elementos románicos, góticos, renacentistas y barrocos, así como la inserción del templo en el tejido civil de Unzué, donde las casas señoriales de sillarejo y los escudos apuntan a una historia social y señorial vinculada al propio devenir del templo.
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