El sistema de creencias que los seres humanos poseen se fundamenta principalmente en respuestas filosóficas, religiosas y científicas que estos formulan con el fin de generar explicaciones en torno a temas como la muerte y la vida después de la muerte. Por lo tanto, el objetivo de este estudio fue construir un instrumento para medir las creencias sobre la muerte y la vida después de la muerte.
Marco conceptual: creencias y su papel en la conducta
Las creencias vienen a ser estructuras relativamente estables que representan para el individuo lo que existe más allá de su percepción directa, y que hacen referencia a conceptos sobre las cosas, las personas, los eventos y los procesos de la realidad, cuya existencia es asumida (Pepitone, 1991). También pueden ser consideradas como juicios de probabilidad subjetiva de la relación entre el objeto de la creencia y algún otro objeto, valor, concepto o atributo, y que se ocupan de la comprensión de la persona misma y de su mundo (Fishbein y Ajzen, 1975). Por lo tanto, las creencias operan como guías de conducta ante situaciones particulares, es decir, la creencia “dispone” al sujeto a responder de determinadas maneras y no de otras.
Un aspecto importante de las creencias es que estas no pueden ser observadas o medidas directamente (Llinares, 1995) debido a que refieren al aspecto de lo cognitivo (Park, 2012). Por lo tanto, solo pueden ser asequibles mediante la expresión o manifestación externa de los pensamientos y las ideas, y que se realizan mediante una evaluación positiva o negativa de un objeto en una doble secuencia: primero se establece una relación de naturaleza probabilística entre un objeto y alguno de sus atributos; según el resultado de este primer paso ocurre el segundo que es la evaluación, esto es la connotación positiva o negativa del atributo. De esta forma, las creencias vienen a ser el componente cognitivo de las actitudes.
Contextos culturales e históricas de las creencias sobre la muerte
Los procesos sociales se manifiestan en contextos culturales, históricos e institucionales, en los que las creencias (Rodríguez, 2002) tienen un papel esencial en la conducta de los individuos. El ser humano ha encontrado siempre interesante el tema de la muerte y la vida, ya que son procesos inherentes a su existencia misma.
La experiencia de las religiones, nos habla de la forma de orientarnos con el mundo y hacia el futuro, que siempre está relacionada con la memoria, una forma de intercambio entre los vivos y los muertos. En las tradiciones africanas los difuntos no dejan el mundo, pero, aunque están en contacto con los vivos, no se les ve. Viven en una aldea de los muertos, invisibles pero cerca de los vivos. Para la religión egipcia los difuntos al morir tienen un juicio.
En la India la idea del alma inmortal tomó la forma de la doctrina de la reencarnación. Del hinduismo se derivaron otras fes, como el budismo, el jainismo y el sijismo. En el mundo indio, de donde sale el budismo, vida y muerte, para la totalidad de las criaturas, y no sólo para el ser humano, se repiten en un ciclo llamado samsara: nacimiento, vida, muerte y renacimiento en el budismo.
La creencia en la inmortalidad del alma y los ritos funerarios eran características comunes de la vida religiosa en la antigua China y Japón. Los antiguos chinos creían en la existencia de un alma que era inmortal y que tenía relaciones con los vivos, sobre todo con sus descendientes. Estos ejemplos muestran la diversidad de respuestas culturales sobre el más allá.
Religión y ciencia: posturas sobre la muerte y el más allá
En términos generales, se han presentado las dos grandes posturas sobre la muerte y la vida después de la muerte, una de ellas es la que presenta la ciencia, mientras que otra es la de la religión. Para Ducasse (1961), la creencia en la vida después de la muerte tiene su origen en otra creencia, la cual es pensar que la vida propia y la de los demás tienen asegurado un mañana. Una premisa común en las religiones es que después de la muerte física, la conciencia continúa viviendo en un estado trascendental (Díaz, 2012), esto también puede ser entendido a partir de conceptos como “alma” o “espíritu”, los cuales al momento de la muerte continúan viviendo en otro mundo de carácter no físico (Ducasse, 1961; Málishev, 2003).
De ahí es que regularmente la vida después de la muerte se ha asociado a un sistema moral de retribución, según el cual quien obra bien en vida es premiado, mientras que quien obra mal es castigado (Tamayo, 2017). La teología de la iglesia católica afirma que las almas de los muertos pueden ir al infierno, al purgatorio o al cielo, de donde deriva la idea de salvación y la de la resurrección de los muertos.
Por su parte, las relaciones positivas entre las subcategorías de creencias científicas evidencian su concordancia teórica entre ellas dado que, al ser presupuestos científicos se caracterizan por estar articulados epistemológica y metodológicamente; la ciencia entonces se entiende como una compleja sistematización de conocimientos (Agazzi, 2014). Esta relación negativa entre las creencias religiosas y las científicas puede entenderse en función del llamado conflicto entre la ciencia y la religión.
Metodología: construcción y aplicación del instrumento
Para los fines de la investigación se eligió una muestra de habitantes de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México la cual fue no probabilística intencional compuesta por 240 personas, de las cuales 42,1% fueron hombres y 57,9% mujeres; el 48,3% eran solteros mientras que el 51,7% no. En cuanto a la edad, el 50% de la muestra tenía una edad comprendida entre los 20 y los 24 años, y el otro 50% tenía una edad igual o mayor a los 65 años. De la muestra seleccionada, el 36,7% tenía educación básica, 26,3% educación media superior, 34,6% educación superior, y solo 2,5% reportaron no tener escolaridad.
A partir de dos categorías -Categoría 1. Creencias sobre la muerte y Categoría 2. Creencias sobre la vida después de la muerte- se construyó una escala tipo Likert de 40 ítems con 5 opciones de respuesta (1= Totalmente en desacuerdo, 2= En desacuerdo, 3= Ni de acuerdo, ni en desacuerdo, 4= De acuerdo y 5= Totalmente de acuerdo). La escala se aplicó en escuelas, universidades, parques, centros comerciales, tiendas y lugares concurridos de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México.
Se establecía contacto con los posibles participantes mencionando los objetivos, características, condiciones del estudio y confidencialidad de la información proporcionada. Una vez que las personas aceptaban ser participantes del estudio, se procedía a dar las instrucciones para el llenado del instrumento, asegurando que los participantes comprendieran correctamente lo que se les solicitó. Los participantes respondían la escala en un tiempo aproximado de 10 a 15 minutos.

Análisis de datos
Los datos se analizaron mediante el Paquete Estadístico SPSS-Versión 20 obteniéndose así el poder discriminativo de cada elemento de prueba, la consistencia interna, el análisis factorial exploratorio y la correlación de Pearson. Se realizó un análisis descriptivo de los resultados del puntaje en cada reactivo, considerando la distribución de las respuestas a través de las medias y las varianzas en cada uno de ellos. Con los 40 elementos analizados, la respuesta promedio a los reactivos fue de 3.105. Por otra parte, la varianza de los reactivos varía de .860 (reactivo 37) a 2.060 (reactivo 26).
La capacidad discriminativa del instrumento se refleja en el índice de discriminación, este índice (correlación reactivo-total) refleja el grado de homogeneidad de los reactivos que componen la escala. En este caso, los valores del índice están comprendidos entre -.090 (reactivo 4) y .577 (reactivo 26). Continuando con el análisis de confiabilidad, se realizó un análisis factorial con rotación ortogonal con la finalidad de encontrar el número mínimo de factores homogéneos capaces de explicar la máxima información contenida en los datos de la escala formada por un total de 40 reactivos.
A partir de este análisis se encontró que el valor de la medida de adecuación de muestra KMO fue igual a 0.829, mientras que la prueba de Esfericidad de Bartlett arrojó un valor aproximado para 780 gl de c2 = 5675.422(p = .000). Mediante el método de rotación de normalización Varimax con Kaiser se convergió en 18 iteraciones y a través del método de análisis de componentes principales el agrupamiento de los reactivos quedó conformado en 9 factores de los cuales 5 fueron eliminados debido a que no alcanzaron el criterio de pesos factoriales, o bien, porque compartieron peso factorial en otro factor.
Resultados: la escala final y sus factores
La escala final estaba formada por 34 reactivos distribuidos en 4 factores que arrojaron un alfa de Cronbach de 0.828. La construcción de una escala para medir las creencias acerca de la muerte y la vida después de la muerte fue el principal objetivo de esta investigación.
Factor 1. Religión: vida eterna
Este factor representa las creencias religiosas en torno a la vida después de la muerte en el que se habla de Dios y la existencia del alma; la muerte es vista como un designio divino que marca la entrada del alma a la vida eterna en el cielo o en el infierno, es decir, a un lugar donde las personas serán premiadas o castigadas en función de las acciones realizadas durante la vida terrena. Este factor contiene 16 reactivos de un total de 34, teniendo como valor absoluto .824 correspondiente al reactivo 26 “Creo que al cielo van quienes cumplieron los mandamientos de Dios”.
Factor 2. Ciencia: la muerte y los avances científicos
Siete son los reactivos que componen este factor, su varianza explicada es de 7.000% con un coeficiente de Alfa de Cronbach es de α=.876. El reactivo con mayor carga factorial es el número 34 “La congelación de cuerpos es un recurso que permitirá revivir a los muertos” con un valor absoluto de .799.
Factor 3. Ciencia: definición de muerte
El número de reactivos que contiene este factor es de 8 del total de 34. El mayor valor absoluto es de .752 que corresponde al reactivo 17 “Tras la muerte, el cadáver se descompone y es reabsorbido por la naturaleza”. El valor de su coeficiente de fiabilidad es de α=.764 con una varianza explicada de 8.002 %.
Factor 4. Ciencia: fin de la vida
Morir es el fin de la existencia del ser humano y de la vida misma, es un hecho a partir del cual es imposible que la vida continúe una vez ocurrida esta. Con esta concepción sobre la muerte, se define el cuarto factor de este estudio, compuesto por 3 reactivos del total de 34. El reactivo 27 “Pienso que es imposible la vida después de la muerte” es el reactivo con mayor carga factorial con un valor de .757.

Correlaciones entre factores
Para el Factor 1. Religión: vida eterna; interactúa significativamente con el Factor 2: Ciencia: la muerte y los avances científicos, con una correlación baja y negativa cuyo valor fue de r = -.220 (**); con el Factor 3: Ciencia: definición de muerte la correlación fue muy baja, con dirección negativa y un valor de r = -.093. Para el Factor 2: Ciencia: la muerte y los avances científicos no se encontraron correlación significativas; con el Factor 3: Ciencia: definición de muerte la correlación fue baja y de dirección positiva, con un valor de r = .114. Por último, el Factor 3: Ciencia: definición de muerte, con un valor de r = .522 (**), interactúa significativamente con el Factor 4: Ciencia: fin de la vida, indicando una relación moderada y positiva.
Interpretación y coherencia teórica
Luego de haber realizado los análisis estadísticos correspondientes para obtener la confiabilidad y validez del instrumento, la escala quedó conformada por un total de 34 reactivos con una escala de respuesta de tipo Likert de 5 puntos agrupados en cuatro subcategorías (factores) de estudio correspondientes a las propuestas de creencias en torno a la muerte y la vida después de la muerte, es decir, las creencias científicas y las creencias religiosas. Las subcategorías obtenidas y las interacciones encontradas muestran una congruencia teórica en relación con el marco teórico que sustenta a esta investigación.
La subcategoría Religión: vida eterna está constituida por creencias de tipo religioso, de ahí la interacción negativa con Ciencia: la muerte y los avances científicos y con Ciencia: definición de muerte, que constituyen creencias científicas. Fernández (1998, citado en Calleja y Gómez, 2001) explica cómo es que los credos religiosas difieren de la ciencia y sus teorías, ya que la religión pretende proclamar una verdad eterna y absolutamente cierta, a diferencia de la ciencia que mantiene sus explicaciones teóricas en función de su utilidad en un momento determinado, para que posteriormente se hagan nuevas observaciones que modificarían las teorías existentes o crearían nuevas. Al concentrar este estudio en dos campos particulares de estudio de las creencias, las creencias científicas y religiosas, se puede decir que, al ser dos formas diferentes de explicar la realidad, su estudio trae consigo datos que pueden resultar controvertidos.
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Tabla resumen de la escala (síntesis)
- Total de ítems iniciales: 40
- Ítems finales: 34
- Formato: Likert 5 puntos (1=Totalmente en desacuerdo - 5=Totalmente de acuerdo)
- Muestra: 240 participantes de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México
- Alfa de Cronbach global: 0.828
- Factores obtenidos: 4 (Religión: vida eterna; Ciencia: la muerte y los avances científicos; Ciencia: definición de muerte; Ciencia: fin de la vida)
La construcción y validación de esta escala aportan una herramienta para el estudio sistemático de cómo los individuos interpretan la realidad y la organizan en torno a la muerte y la vida después de la muerte, así como la forma en que estas creencias orientan su comportamiento.
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