En Mateo 10:1-4, Jesús llama a sus doce discípulos y les da autoridad para expulsar espíritus inmundos y sanar toda enfermedad y dolencia. Este pasaje marca el comienzo de una misión especial que Jesús encomienda a sus seguidores más cercanos, otorgándoles poder y responsabilidad para continuar su obra en la tierra.
Los doce apóstoles y su diversidad
Jesús escoge a sus doce discípulos con una diversidad marcada en sus trasfondos y experiencias. Entre ellos, figuras como Simón Pedro y su hermano Andrés, Jacobo y Juan hijos de Zebedeo, Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el recaudador de impuestos, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananita, y Judas Iscariote, el que también lo entregó.
Estos hombres pasarían aproximadamente tres años y medio con Jesús, aprendiendo a amar la obra del Señor y enfrentando las realidades del ministerio, incluyendo la presencia del mal manifestado en enfermedades, esclavitud demoníaca y violencia.

Contexto histórico y espiritual del envío
Previo a este envío, Jesús había observado a muchas personas necesitadas espiritualmente y destacó la necesidad de obreros para la viña de Dios. Dijo: “La mies es mucha, mas los obreros pocos”. Escoger verdaderos obreros no era tarea fácil, pues abundaban falsos profetas y pastores. Jesús, entonces, seleccionó a estos doce hombres para que llevaran su mensaje y obra de sanidad y liberación.
Este envío representa una expansión consciente del ministerio que Jesús venía desarrollando en Galilea: predicar el Reino de Dios y sanar a los enfermos, un llamado inspirado y acompañado por el Espíritu Santo.
Instrucciones y misión de los discípulos
- Destino de su predicación: Jesús les indicó que no debían ir por el camino de los gentiles ni entrar en ciudades samaritanas, sino dirigirse a las ovejas perdidas de la casa de Israel, buscando primero la restauración del pueblo elegido.
- Mensaje principal: “El reino de los cielos se ha acercado” sería el anuncio fundamental que llevarían a cada ciudad o aldea.
- Obras de poder: Sanar enfermos, limpiar leprosos, resucitar muertos y expulsar demonios, dando gratuitamente lo que de gracia recibieron.
- Dependencia de la providencia divina: No debían proveerse de oro, plata ni cobre, ni llevar alforjas, túnicas de más, sandalias o bastones, pues “el obrero es digno de su alimento”. La invitación era a confiar plenamente en Dios y en la hospitalidad de aquellos que los recibieran.
- Recepción y rechazo: En cada ciudad deberían buscar quién fuera digno para hospedarse y dejar la paz en la casa; si eran rechazados, debían sacudir el polvo de sus pies, simbolizando la ruptura con quienes negaban el mensaje, y Jesús advierte que el juicio sería más severo que el de Sodoma y Gomorra.
- Misión expuesta al peligro: Jesús los envió “como ovejas en medio de lobos”, pero aconsejándoles a ser “astutos como serpientes e inocentes como palomas”.

Advertencias y desafíos a enfrentar
Jesús anticipó que sus discípulos sufrirían persecución y violencia:
- Serían entregados a tribunales y azotados en sinagogas.
- Serían llevados ante gobernadores y reyes como testimonio.
- Incluso sus propias familias podrían volverse contra ellos, entregándolos a la muerte.
- Serían aborrecidos en todo lugar por causa del nombre de Jesús.
En medio de estos retos, el Señor les exhortó a no temer, pues nada oculto quedará sin revelarse. La verdad será proclamada “desde las azoteas”. No deben temer a quienes matan el cuerpo pero no pueden matar el alma; más bien, deben temer a Aquel que puede destruir alma y cuerpo en el infierno.
Dios cuida a sus discípulos con detalle: compara su cuidado con el amor que tiene por los gorriones, aves de poco valor, señalando que ni un solo cabello de sus cabezas cae fuera de su dominio. Por tanto, no deben temer porque valen más que muchos pajarillos.
La confesión pública y la fidelidad
Jesús les reafirma que quien lo confiese delante de los hombres, Él también lo confesará ante el Padre celeste, pero quien lo niegue será negado delante de Dios. La invitación al discípulo es a afirmar públicamente la fe en Jesús, a pesar de las posibles consecuencias sociales o familiares.
Además, esta fidelidad podría dividir hogares, pues el Reino de Dios trae ajuste de cuentas que puede separarnos incluso de nuestros más cercanos. “No he venido a traer paz, sino espada”, dice Jesús, resaltando la radicalidad y el compromiso necesario para seguirlo.
El llamado a la misión y a la valentía
Este pasaje desafía a los creyentes a vivir una misión poderosa y valerosa en el mundo actual. La predicación del Reino de Dios implica riesgos y sacrificios, pues el discípulo no es más que su maestro. Seguir a Jesús es asumir enfrentar opposiciones, pero “vale la pena vivir y sufrir por Él” en esta vida.
Jesús no promete comodidad ni popularidad, sino una llamada a la militancia santa, a testificar con valentía y a poner la vida en manos de Dios. La autoridad dada a los apóstoles es muestra del equipamiento del creyente para cumplir esta tarea.
✅ MATEO 10 - EXPLICADO 🔥 | Reavivados por su Palabra || 09 DE AGOSTO 2024
Tabla resumen: Aspectos clave de Mateo 10:1-4
| Elemento | Descripción |
|---|---|
| Discípulos | Doce apóstoles elegidos, con diversidad de trasfondos |
| Autoridad otorgada | Expulsar demonios y sanar enfermedades |
| Instrucción de predicación | Predicar el Reino de los cielos entre las ovejas perdidas de Israel |
| Dependencia | Confiar en la providencia sin proveerse de equipamiento excesivo |
| Advertencias | Persecución, rechazo y división familiar |
| Promesas | No temer, cuidado divino, confesión ante Dios |
Significado para el creyente contemporáneo
Mateo 10:1-4 no es solo un relato histórico, sino un llamado vigente para todos los cristianos. Reafirma que Dios equipa a los llamados, que la misión implica riesgos pero también protección divina, y que la fidelidad pública a Jesús es fundamental.
El evangelio compartido por los apóstoles es el mismo mensaje de salvación y esperanza que debe ser proclamado con valentía, confianza y dependencia en Dios, pese a las dificultades y oposiciones que puedan surgir.
