Los salones parroquiales de la Encarnación de Marbella fue el marco elegido para llevar a cabo la presentación del Libro «Llamados a encontramos» de Francisco A. D. José A. Sánchez Herrera, párroco de la Encarnación fue quien presentó al autor del libro D. Francisco A. Castro Pérez a quien agradeció su participación de las primeras jornadas “Marbella Ciudad de Encuentro” en la que fue ponente con el tema Una antropología para el encuentro y en las segundas jornadas celebradas recientemente bajo el título “II Jornadas Cultura de Encuentro” celebradas en el Centro Cultural El Hospitalillo, siendo el punto de encuentro entre las diferentes Culturas y Religiones y en la que también contamos con la presencia de Francisco Castro, en este caso para presentar a D. D.
De todas estas jornadas sobre la Cultura del Encuentro y otras más que tendrán lugar próximamente, D. presentó a D. Francisco de Asís Castro Pérez, de forma coloquial Paco Castro, que nació en Sevilla en 1971. Fue ordenado sacerdote el 15 de septiembre del 2001 en la Catedral de Málaga, siendo obispo Mons D. Antonio Dorado Soto. Su primer nombramiento fue Vicario Parroquial de la Encarnación de Marbella.

Formación y primeras inquietudes
Licenciado en Derecho, el franciscano empezó en sus primeros años de universidad a dedicar su tiempo libre a tareas sociales benéficas, promoviendo campañas de concienciación y financiación de proyectos de atención a sectores sociales desfavorecidos y colaborando asiduamente con una residencia de ancianos, en la calle Carretas.
Fueron precisamente sus inquietudes sociales las que le llevaron a refugiarse en una búsqueda interior de valores espirituales que sustentasen su vida, y finalmente se integró en la Orden Franciscana, en donde profesó como religioso. Años después será ordenado sacerdote, completando su formación con la licenciatura en Estudios Eclesiásticos y la licenciatura en Derecho Canónico en Salamanca, y la diplomatura en Sagrada Escritura.
Servicio pastoral y compromiso social
Actualmente, fray Paco, como le llaman cariñosamente, se confiesa "amo de casa", ya que, dice, "me dedico a mis labores en este rincón del mundo con el que siento una identificación desde la cuna", además de prestar servicio como rector-guardián del convento de San Francisco y ejercer como director del Museo de Tierra Santa, actividad que complementa con el servicio de guía espiritual de grupos en Tierra Santa.
De su inquietud por el Camino de Santiago nació el Hogar de Espiritualidad San Francisco de Asís para la acogida de peregrinos, al que califica como "un espacio abierto de encuentro y convivencia entre gentes de diversos lugares del mundo, más allá de convicciones religiosas, para favorecer la creación de un clima de espiritualidad y fraternidad universales".
Proyectos solidarios
Varios de estos libros tienen una intencionalidad solidaria, dando a conocer formas concretas de compromiso solidario, y cediendo los derechos de autor a diversas entidades benéficas.
Pero sin duda, el proyecto que más le ilusiona en la actualidad es la reforma del albergue del convento, unas obras de ampliación que lo convertirán también en un centro de día para los sin techo. "Nos gustaría inaugurarlo en octubre", explica, "y que pueda contar con un comedor para las personas que lo utilizan para pasar la noche".
El franciscano espera que el nuevo centro se convierta en un espacio de acogida y formación, ya que "ofrecemos cursos impartidos por voluntarios". Las obras de ampliación del albergue del convento de San Francisco supondrán una inversión superior a los 100.000 euros. Para realizar esta actuación, la institución religiosa ha contado con ayudas públicas de la Xunta, mientras que el Concello colaboró facilitando las licencias para acometer las obras.
Comunicación y publicaciones
Otra de sus pasiones es la comunicación. Director y conductor del espacio radiofónico sociorreligioso Día Santo, que puede escucharse en la Radio Galega desde 1999, Francisco Castro también ha manifestado su gusto por la palabra escrita "como una forma de compartir y de ir más allá de los muros de una iglesia".
De esta inquietud nació precisamente una serie de libros que han sido catalogados en colecciones de espiritualidad, en el sentido amplio de la palabra. Autor de La vida es bella, La vida es amable y La vida en palabras, tres libros de pensamientos sobre la vida; Al encuentro de la vida. Diario de un peregrino, en el que aborda la peregrinación; La sabiduría de la humildad, que recrea un rincón de Galicia; Alter Christus. Francisco de Asís, signo del amor, centrado en la figura de San Francisco, y Todo comenzó en Galilea, en el que transcribe en palabras un diario de peregrinación a Tierra Santa, en base a su experiencia como guía de grupos.
Además, ha publicado también A la sombra del árbol y El canto de los mirlos, ambos en co-autoría con Antonio García Rubio, en el que se intercambian diarios y cartas. Esta labor bibliográfica es complementada con colaboraciones en diversos medios de comunicación escritos y digitales.
Visión pastoral y antropología cristiana
El libro resalta la visión cristiana de la persona como fundamento de una propuesta significativa y relevante de la fe. Cada ser humano alberga en su corazón un anhelo de verdad, de belleza y de amor, que hace plausible la tarea evangelizadora de la Iglesia y que también guía a los creyentes en el camino hacia una vivencia de la fe más auténtica, más plena y más capaz de contagiar y de guiar a otros.
El sacerdote malagueño Francisco Castro ofrece sus reflexiones sobre la esperanza vinculada al misterio de la Encarnación de la mano del magisterio de la Iglesia. «En este año jubilar que ahora terminamos -señala- nos hemos reconocido “peregrinos de esperanza”. Lo somos en la medida en que Jesucristo, el Verbo encarnado, se hizo para nosotros camino. Este es el camino que juntos recorremos hacia la plenitud de nuestra vocación humana, que es para todos, gracias a Él, vocación divina». Cristo asume y redime las esperanzas y las preocupaciones de la humanidad.
Prioridades pastorales
El mayor desafío de la Iglesia y el primero es siempre uno interior: la conversión personal y de nuestras comunidades. Solo de unos cristianos más convencidos y convincentes puede esperarse el empuje evangelizador que está haciendo falta en nuestra sociedad. Para ello, es imprescindible una opción decidida por la formación, entendida de manera amplia: hacer de nuestras comunidades escuelas de santidad. Y como esto es responsabilidad de la Iglesia entera, es imprescindible también la comunión diocesana.
Relación con el Camino de Santiago y la tierra natal
No puede dejar de lado el Camino de Santiago y todo lo que significa para él. "Es una ruta viva", dice, "de encuentro entre personas del mundo entero, y que habla a las claras de esta tierra nuestra que es un vergel en lo natural, y desde tiempo inmemorial, punto de destino de muchas personas que se esfuerzan por alcanzar una meta en el Finisterrae Occidental".
Al hacer un repaso de su trayectoria vital, fray Paco se detiene en la estancia de tres años vivida en Salamanca por cuestión de estudios, "porque me abrió la mente aún más", dice. "Aunque fue allí también", añade Castro, "en donde agudicé mi sentido de galleguidad a través de una cierta morriña o nostalgia de la frondosidad y verdor de nuestra tierra y de la gente. Aún en la distancia sentí siempre la huella de la tierra que configura mi paisaje interior".
Claves personales y espirituales
- Compostelano del barrio de San Pedro: su infancia está ligada al compostelano barrio de San Pedro y guarda como grato recuerdo el sentido de pertenencia a un barrio, a su gente, el contacto con la naturaleza y el estar acostumbrado a ver pasar peregrinos por su barrio.
- El sacerdocio como compromiso: entiende el sacerdocio como una forma concreta de compromiso. "Hay dos figuras históricas que influyen decisivamente en mi vida", explica, "Jesús de Nazaret y su mensaje de amor, y Francisco de Asís, constatación de que ese amor se puede vivir como compromiso solidario".
- Inquietud por la justicia: la inquietud por cuestiones de justicia le llevó a presidir la comisión hispano-portuguesa de Justicia y Paz de la Orden Franciscana, formando parte de la comisión internacional.
- Actitud ante la vocación: "Si se lo está planteando, que averigüe si es cosa suya o del Señor. Para no engañarse, que lo hable con algún sacerdote amigo. Y, como seguramente no será ninguna locura, ¡que no tarde en responder! Nos hacen mucha falta personas que se den cuenta de que su vida es para los demás".
Reconocimientos y actualidad
El franciscano Francisco Javier Castro Miramontes (Compostela, 1971), rector guardián del convento de San Francisco y director del Museo de Tierra Santa, ha sido elegido Gallego del Mes de Abril por las redacciones de EL CORREO GALLEGO, Galicia Hoxe, Radio Obradoiro, Tierras de Santiago y Correo Televisión, que han querido reconocer así su trayectoria profesional y su entrega a los demás.
El convento y el Museo de Tierra Santa
Sobre el convento de San Francisco, del que es rector guardián, lo define como "un espacio en el que confluyen historia, arte y espiritualidad, sin descuidar la dimensión solidaria de acercamiento al mundo de los más desfavorecidos", mientras que el Museo de Tierra Santa, del que ejerce como director, es en su opinión "un espacio expositivo conformado por piezas traídas de Jerusalén y su zona de influencia. En gran medida se trata de piezas arqueológicas de valor incalculable y, en definitiva, invita a un recorrido por la historia de la tierra más conocida de la antigüedad".
Obras publicadas (selección)
- La vida es bella
- La vida es amable
- La vida en palabras
- Al encuentro de la vida. Diario de un peregrino
- La sabiduría de la humildad
- Alter Christus. Francisco de Asís, signo del amor
- Todo comenzó en Galilea
- A la sombra del árbol (coautoría)
- El canto de los mirlos (coautoría)
Reflexión final sobre su visión
"Me siento un enamorado de la naturaleza y un cierto rebelde pacífico que sigue soñando con un mundo en paz", confiesa Paco Castro. "Quería entonces conocer esta realidad social y ver qué podía hacer un joven universitario para tratar de ayudar, o al menos humanizar esta sociedad que genera exclusión".
El ideal cristiano que él defiende invita a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro, con su presencia física que interpela, con su dolor y sus reclamos, con su alegría que contagia en un constante cuerpo a cuerpo. La verdadera fe en el Hijo de Dios hecho carne es inseparable del don de sí, de la pertenencia a la comunidad, del servicio, de la reconciliación con la carne de los otros. El Hijo de Dios, en su encarnación, nos invitó a la revolución de la ternura.