William Peter Blatty publicaba en 1971 su novela 'El exorcista', la cual tomaba como base un polémico caso real acaecido en 1949. El éxito (y escándalo) fue tal, que él mismo se animó a producir la película para la que eligió, después de que Stanley Kubrick rechazara el proyecto, a William Friedkin como director.
El Exorcista (título original en inglés: The Exorcist) es una película de terror sobrenatural estadounidense de 1973, dirigida por William Friedkin, con un guion escrito por William Peter Blatty basado en su propia novela homónima, publicada en 1971. Al estrenarse en la década de 1970 obtuvo una abrumadora aceptación por parte del público y también de la crítica, que terminaron considerándola como una de las mejores películas de la historia en su género.
Argumento y estructura narrativa
En una excavación arqueológica en Al-Hadar cerca de Nínive, en Irak, el arqueólogo padre Lankester Merrin (Max von Sydow) encuentra un amuleto semejante a una estatua de Pazuzu, un demonio a quien el padre Merrin había expulsado de una persona poseída tiempo atrás. Mientras tanto en Estados Unidos, el padre Damien Karras (Jason Miller), un joven sacerdote en la Universidad de Georgetown (Washington D. C.), empieza a dudar de su fe, mientras hace frente a la enfermedad terminal de su madre y más adelante a la muerte repentina de esta.
No lejos del sacerdote, Chris MacNeil (Ellen Burstyn), una exitosa actriz en Georgetown, nota cambios dramáticos y peligrosos en su hija de 12 años, Regan (Linda Blair), que incluye comportamiento errático, alteraciones metabólicas y cambios extremos de humor. Cuando todas las explicaciones médicas se han agotado, un doctor le recomienda un exorcismo, razonando que si la niña presenta estos síntomas como una manifestación psicosomática de una creencia en la posesión demoníaca, entonces tal vez ese método tendría el efecto de acabar con ellos al convencerla de que ha sido purificada.
Tras observarla, el escéptico Karras piensa inicialmente que es un caso de psicosis hasta que la registra hablando en un idioma extraño, que resulta ser español hablado al revés. Dada la inexperiencia de Karras, el arzobispo de la ciudad decide llamar para ayudar al padre Merrin, a pesar de que su corazón se encuentra en un estado precario y a algunos les preocupa que semejante labor provoque su muerte.
Dirección, tono y recursos cinematográficos
Mark Rydell fue contratado originalmente, pero William Peter Blatty insistió en William Friedkin, porque quería que su película tuviera la misma energía que la película anterior de Friedkin, The French Connection. Friedkin hizo todo lo posible para manipular a los actores, lo que recuerda el viejo estilo de dirección de Hollywood, para obtener las reacciones genuinas que quería.
Uno de los aspectos más criticados por los detractores de ‘El exorcista’ es su comienzo ambientado en Irak, recordado por algunos como una losa temerariamente alargada que les impide conectar con lo que viene a continuación, pero lo cierto es que no son más de 10 minutos que sirven como antesala para el componente paranormal de la historia y para presentarnos al padre Merrin - magistral Max von Sydow sin necesidad de hacer alardes de ningún tipo-. Friedkin prefirió mantener la sobriedad visual para no exagerar más de la cuenta la situación.
La música durante la película es realmente escasa: como Alfred Hitchcock, Jacques Tourneur o John Huston, Friedkin sabe crear climas sin necesidad de ella. Sólo la inmejorable utilización del tema Tubular Bells de Mike Oldfield rompe un poco tanto con esa línea dominante como con el uso mayormente incidental de la música durante toda la película.
Reparto y elecciones de casting: de Marlon Brando a Audrey Hepburn
El estudio quería a Marlon Brando para el papel de Lankester Merrin. Paul Newman también quería interpretar a Karras, según afirmó Friedkin. Friedkin tenía una especial fijación por Jack Nicholson. Tras ver a Jason Miller en la obra 'The Championship Season' en Nueva York, el director no tuvo ninguna duda: era perfecto para el papel.
En cuanto a la madre y la hija protagonistas, el cineasta quería que Audrey Hepburn fuera Chris, pero la actriz solo estaba dispuesta a aceptar si se rodaba en Roma; Anne Bancroft era la segunda opción, pero su embarazo retrasaba mucho la producción; Jane Fonda rechazó la oferta por considerarla una cinta “capitalista”; y Shirley MacLaine acababa de protagonizar 'La posesión de Joel Delaney', con una trama muy similar. Finalmente, la insistencia de Ellen Burstyn, que aseguraba estar “destinada” para el personaje, acabó por convencer al director.
La cuestión de si una actriz tan joven, incluso una talentosa, podía llevar la película sobre sus hombros fue un problema desde el principio. Friedkin había comenzado a entrevistar a mujeres jóvenes que parecían lo suficientemente jóvenes como para interpretar a Regan, pero no encontraba a nadie que creyera que podía. Luego, Elinore Blair entró sin previo aviso a la oficina del director de Nueva York con su hija Linda Blair; después de que Linda demostrase cualidades personales que Friedkin estaba buscando, pasó a ver si podía manejar el material.
Rodaje intenso y anécdotas detrás de cámaras
Los métodos de Friedkin, apodado Willie el Loco, llevaron al límite a actores y técnicos. En su empeño por obtener el mayor realismo posible, el director convirtió el set de rodaje en una auténtica cámara frigorífica. El resultado: el vaho que sueltan los intérpretes al hablar y respirar… ¡es real!
Otro de los momentos que el equipo no olvidará -en especial, Jason Miller-, fue el susto que se llevaron cuando el director intentó conseguir la reacción más orgánica posible del intérprete disparando un arma real a su lado justo antes de dar el “acción” en la escena del exorcismo. Y, en la misma línea, decidió no avisar al Padre Karras del famoso vómito verde de Reagan (hecho con puré de guisantes) para provocar en él un asco totalmente orgánico.
Chris McNeil, que interpretó a Ellen Burstyn, vivió con lesiones en la espalda toda su vida por culpa de la escena en la que, tras recibir un bofetón de su hija, se estampa contra una pared. La actriz llevaba un arnés colocado y el tirón fue tan fuerte que le provocó daños en las vértebras lumbares y el coxis. De hecho, el grito que lanza en esa secuencia es absolutamente real.

La "maldición" de El Exorcista: incendios, muertes y casos extraños
La polémica rodeó a la cinta desde su anuncio, durante el rodaje y en los años posteriores. De hecho, son muchos los que hablan de una especie de maldición que empezó a 'manifestarse' semanas antes de arrancar el rodaje, cuando los estudios se incendiaron misteriosamente y retrasaron seis semanas el comienzo. Lo más curioso: se quemaron todos los decorados, menos el cuarto de la niña protagonista.
A esto se sumaron las muertes de varios miembros del equipo: los actores Jack MacGowran (Bruke Dennings) y Vasiliki Maliaros (Mary Karras), cuyos personajes también perdían la vida en la cinta, fallecieron antes de que se estrenara, al igual que otros siete miembros del equipo, todos en misteriosas circunstancias. También murieron el abuelo de Linda Blair y el hermano de Max Von Sydow, este último el primer día de rodaje.
Jason Miller también se llevó un buen susto cuando su hijo estuvo a punto de fallecer en un accidente de moto. Mercedes McCambridge, la actriz que puso voz al demonio Pazuzu, vivió una tragedia familiar: su hijo se suicidó tras asesinar a su mujer y a sus dos hijos. El caso más mediático fue el de Paul Bateson, un técnico de rayos X que trabajó como extra interpretando al doctor que le practica la angiografía a la pequeña y que fue condenado a prisión acusado de asesinar a un crítico de cine. Más tarde, se le atribuyeron seis homicidios más.
Estreno, recepción y premios
Sería impensable hoy que una película como El Exorcista pudiese ser estrenada hacia la navidad y sin embargo así fue en su momento. Al estrenarse, la película obtuvo un total de diez nominaciones para los Premios Oscar, incluyendo Mejor Película, de los cuales logró ganar finalmente dos: Mejor Sonido y Guion Adaptado. Además, obtuvo siete nominaciones para los Premios Globo de Oro, de los cuales ganó cuatro, incluyendo Mejor Película dramática.
Su estreno fue acompañado por ataques de pánico y vómitos entre el público, al punto que algunos cines decidieron apostar ambulancias a la puerta en funciones subsiguientes. El caos llegó a tal punto que Linda Blair comenzó a recibir amenazas de muerte y a los estudios Warner no les quedó más remedio que poner a su disposición un equipo de guardaespaldas, 24 horas al día y durante seis meses.
Impacto cultural y legado
Tras su estreno, El exorcista continúa siendo considerada como una de las mejores y más aterradoras películas de terror en la historia del cine, y ha ejercido una influencia significativa en la cultura popular. Muchas publicaciones la incluyen entre las diez mejores películas de la historia. No cabe duda de que hay un antes y un después de El Exorcista, tanto para el terror como para el cine mismo.
La palabra “exorcismo” pasó a instalarse en la cultura popular: de repente los niños conocían su significado y las monjas no respondían cuando las pupilas les preguntaban al respecto. El Exorcista dio lugar a una franquicia aun más difícil de seguir y ordenar que El Planeta de los Simios: Exorcista II: El Hereje (1977), El Exorcista III (1990) y otras secuelas y precuelas han intentado continuar la mitología, con resultados dispares.
Friedkin no volvería al terror en su filmografía posterior, quizás consciente de haber él mismo dejado la vara demasiado alta. Tampoco volvería a tener un título de tanto éxito, aunque sí varios interesantes de menor renombre, como Carga Maldita (1977) o Cruising (1980).
Valoración crítica
Puede que todo el aura que rodea a ‘El exorcista’ haya hecho que se hayan exagerado un poco sus virtudes, pero estamos ante una película que se toma en serio el cine de terror y va desarrollando la historia con calma y mimando a sus personajes. Friedkin lleva más de la mitad del filme a fuego lento y “adormeciendo” al público para atacarlo furiosamente y sin aviso sobre el final.
Si bien algunos críticos señalan que el desenlace del exorcismo resulta un tanto precipitado por la aparente necesidad de resolverlo de forma impactante, su aire sobrio, la fuerza de escenas como la llegada de Merrin a la casa y la potencia de la secuencia final hacen que la película perdure como obra icónica y transgresora.
El Exorcista (1973): El fenómeno que cambió la cultura popular para siempre
Curiosidades rápidas
- El inconfundible cartel se basó en el cuadro 'L'Empire des Lumières' de René Magritte.
- La canción griega que suena cuando el padre Karras sale de la casa de su madre se llama "Paramythaki mou" y es cantada por Giannis Kalatzis.
- Mercedes McCambridge prestó la voz del demonio Pazuzu y al principio no fue acreditada en los primeros pases.
- La escena de la llegada del padre Merrin se filmó el primer día de trabajo de Max von Sydow y la toma se usó para el cartel de la película.
- Tubular Bells de Mike Oldfield, pieza clave en la banda sonora, fue grabada por Oldfield casi como un experimento casero y catapultó su carrera.
- El rodaje se convirtió en una cámara frigorífica para lograr efectos visibles en la respiración de los actores.
Tabla: Premios y nominaciones principales
Datos resumidos sacados del material:
- Nominaciones al Oscar: 10 (incluida Mejor Película).
- Óscars ganados: 2 (Mejor Sonido y Guion Adaptado).
- Nominaciones Globo de Oro: 7.
- Globos de Oro ganados: 4 (incluida Mejor Película dramática).
El Exorcista sigue vigente al día de la fecha por ser una película corrosiva e incómoda, quizás como ninguna otra en el género del terror por mucho que se la haya superado en el nivel de susto. Rica en simbolismos, subvierte y pervierte los valores sociales, familiares, sexuales o religiosos.
