La relación entre la localidad de Guadalupe y su entorno fluvial ha sido determinante para su historia, su patrimonio y las actuaciones ambientales que se han desarrollado en la zona. Desde los orígenes ligados al Real Monasterio de Santa María de Guadalupe hasta las infraestructuras hidráulicas modernas, el agua y su gestión han marcado el devenir social, religioso y económico del territorio.
Origen histórico y patrimonial de Guadalupe
La localidad de Guadalupe, y su asentamiento están íntimamente ligados a la creación, construcción y desarrollo del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe. La imagen de la Virgen, creada anteriormente a la invasión musulmana, fue escondida en algún lugar del término municipal. Fue encontrada por casualidad, tras la invasión árabe, por un campesino. Corría el año 1326 cuando el pastor Gil Cordero, que estaba cerca del río Guadalupejo fue instado por la imagen de la virgen que se le apareció tras unos arbustos a que cavara cerca de allí, donde encontró la imagen de la Virgen y documentos que acreditaban que llevaba enterrada más de 600 años. En dicho lugar se construyó una ermita, alrededor de la cual fueron asentándose los primeros habitantes de Guadalupe.
Las primeras noticias históricas se refieren al otorgamiento de tierras a estos pobladores por parte del rey Alfonso XI en 1340, pasando a depender de la ciudad de Talavera de la Reina. En 1347 se menciona ya el nombre de Puebla de Santa María de Guadalupe. En 1349, el rey otorga al prior del santuario el título de "Señor de la Puebla", que mantendría hasta 1820, fecha en que se constituye el primer ayuntamiento. En 1389 el santuario es encomendado a los padres jerónimos, quedando bajo su custodia hasta 1835.
El Real Monasterio y el Casco Histórico
Real Monasterio de Guadalupe (Siglos XIV al XVIII). De estilo mudéjar, aunque cuenta con importantes elementos góticos, renacentistas y barrocos, como resultado de las reformas y ampliaciones sufridas desde su fundación en el siglo XIV hasta el siglo XVIII. Sacristía del Monasterio, en la que pueden ser visitadas las pinturas más conocidas de Zurbarán. Está considerada como una de las sacristías más bellas del país. La Virgen de Guadalupe, venerada en el mundo entero está considerada también como la Reina de la Hispanidad o Virgen de la Hispanidad.
Hospedería del Real Monasterio, situada en una de sus alas, encontramos un magnífico restaurante y hotel cuya construcción data del siglo XVI. El Casco Viejo de la Puebla de Guadalupe está declarado Monumento Histórico-Artístico. Conserva algunos rincones típicos y muestras de su arquitectura popular. Desde la Plaza Mayor (Plaza de Sta. Mª) e incluso desde la cercana Plaza de los Tres Chorros, los típicos soportales dan paso a fachadas sin apoyo.
Colegio de Infantes y el Hospital de San Juan Bautista (actual Parador de Turismo). Edificio que fue construido entre los siglos XV y XVI. Dentro de él destacamos el Claustro de los Naranjos, de estilo mudéjar. Está acondicionado para poder tomar un tentempié en el camino, pensando quizás en que hace siglos, allí se escuchaban los bellos cánticos de los monjes y se realizaban estudios de gramática. El edificio destinado al Hospital fue en su momento muy importante por los avances que se alcanzaban en él en cuanto a la cirugía y la medicina.
Ermita del Humilladero. Pozo de las Nieves. El palacio o Granja de Mirabel. Está también declarado Monumento Histórico Artístico. El Arca del Agua. Se trata de una especie de cueva, abovedada, de la que emana agua del interior de una especie de pozo y que abastece de agua a la localidad.
Ermita de San Blas. Oratorio rural de estilo gótico, construida en el s. XV y restaurado en 1945. Esta ermita se halla situada en el camino de Cañamero. La festividad de San Blas se celebra el día tres de febrero. Ermita de Santa Catalina. De estilo gótico, construido en el siglo XVI por orden del prior jerónimo fray Juan de Siruela. Fue reformada en 1967.

Ríos, acueductos y tradición hidráulica
Los hombres de la prehistoria buscaron resguardos naturales próximos a corrientes de agua, es el caso de los yacimientos de Maltravieso o el Conejar, cercanos a la Ribera. Es más, la colonia romana de Norba Caesarina tuvo su Puerta del Río y los musulmanes desarrollaron sus conocimientos hidrológicos en la creación de una red de acequias y canalizaciones para la explotación de las huertas cercanas y de construcción de aljibes para conservar el agua de la lluvia.
El Guadiloba, tributario del río Almonte, que es a su vez afluente del Tajo, se nutre también del agua de la Ribera del Marco, aguas que definitivamente van a parar al mar. Nuestro Guadiloba nace como un arroyo a una altitud de unos 470 metros sobre el nivel del mar, junto a los municipios de Torremocha y Torrequemada y su entorno forma parte de la ZEPA de los Llanos de Cáceres y Sierra de Fuentes.
Antecedentes y propuestas para el abastecimiento de agua
Con el desarrollismo la población creció de forma exponencial, a un ritmo tremendo; tal es así que en el siglo XX se produjo el crecimiento demográfico más grande que ha experimentado la ciudad: de 15.000 a 80.000 habitantes. El pantano se quedaba pequeño, pero ya mucho antes se planearon iniciativas para dotar a la ciudad de agua corriente, como la del farmacéutico Joaquín Castel Gabás que propone la creación de una presa en la Ribera.
Castel llegó a Cáceres procedente de Chía, un municipio de la provincia de Huesca. Y lo hizo por mediación de su tío, José Gabás, que era presbítero y administrador de los bienes de la marquesa de Ovando. Castel era un científico de reconocido prestigio, progresista y de gran valía que echó raíces en la ciudad. Fue un hombre avanzado a su tiempo que en torno a 1887 abrió en la Casa del Sol una fábrica de gaseosas y sifones con el nombre de La Extremeña, aunque lo que le dio mayor fama fue la farmacia droguería que a finales del siglo XIX instaló en los soportales de la plaza Mayor, en un local que había sido de su suegro, Rafael Carrasco, y al que también trasladó la fábrica.
En torno a las obras hidráulicas se desarrollaron otras ideas, como la de los ingenieros belgas Drapier y Demertau que por primera vez consiguen que la ciudad disponga desde 1899 de agua corriente, procedente de la mina de la Esmeralda, en Aldea Moret. Las apuestas no paraban, como la del ingeniero Pérez Cossio que en 1917 pretende la conducción de agua desde la sierra de Montánchez. O la del geólogo Eduardo Hernández Pacheco, que en 1927 propone transferir el agua del calerizo cacereño. «Un proyecto que quedaría en el olvido durante los años de la guerra civil y que se actualizará en la posguerra con el consiguiente agotamiento de las reservas acuíferas», apunta Berrocal.
Construcción e inauguración del pantano del Guadiloba
Inauguración: El pantano del Guadiloba fue inaugurado en 1971 y es la principal presa que regula el curso del río. Hasta entonces Cáceres se abastecía del Marco; de hecho, en la loma situada frente al Espiri se realizaron los sondeos que aún siguen allí y que lanzaban el agua al depósito pequeño de la carretera de la Montaña (a la izquierda), que data de los 50.
El SOS del Calerizo obliga a la construcción en 1970 del pantano del Guadiloba, una solución que desde hace años también flaquea. Fue Alfonso Díaz de Bustamante y Quijano, nacido en 1911 en Corrales de Buelna (Santander) y alcalde de Cáceres entre 1963 y 1977, quien promovió las obras. En el año 1971 finalizaba la construcción de esta presa denominada ‘tipo gravedad’, con 32 metros de altura desde sus cimientos y una longitud de coronación de 534 metros. El embalse, de 20 hectómetros cúbicos, es llano y de fácil acceso.

Situación actual y retos ambientales
Hoy, de nuevo, el Guadiloba vuelve a desembalsar. La solución hidráulica adoptada en su día, aunque resolvió problemas de abastecimiento, enfrenta actualmente límites relacionados con la disponibilidad de recursos hídricos y la sostenibilidad.
La importancia de la conservación de las llamadas Áreas Naturales Protegidas (ANP), ha puesto a debate el acceso de animales de compañía, el contar con un reglamento, poner límites, destinar espacios, en los que estos animales pueden junto con sus tutores, convivir con la naturaleza. Los planes de manejo en las (ANP), con diferentes tipos de zonas de conservación (núcleo, amortiguamiento, zona de ecoturismo, etc), excluye la presencia de estos animales, propone la creación de parque caninos. El uso de correa, el levantar sus heces y el no abandonarlo, son principios, éticos y que deben formar parte de una nueva construcción de ciudadanía basada en preocuparse por todas las formas de vida no humana.
Estos temas se detallan en un primer estudio y campaña realizada, denominada "Caminando sin dejar huella", en el Parque Estatal Sierra de Guadalupe con la participación de las organizaciones Franature, A.C., Iniciativa Edo. Méx Siembra y Grupo Ambientalista Sierra de Guadalupe, A.C.
Conservación de cuencas y conectividad ecológica
El Guadiloba, tributario del río Almonte, que es a su vez afluente del Tajo, se nutre también del agua de la Ribera del Marco, aguas que definitivamente van a parar al mar. Nuestro Guadiloba nace como un arroyo a una altitud de unos 470 metros sobre el nivel del mar, junto a los municipios de Torremocha y Torrequemada y su entorno forma parte de la ZEPA de los Llanos de Cáceres y Sierra de Fuentes.
La conectividad de estas cuencas con espacios de valor paleontológico y arqueológico refuerza la necesidad de medidas de gestión integradas: los yacimientos cercanos a la Ribera y la historia hidráulica romana y musulmana recuerdan que la presencia humana y el aprovechamiento del agua han sido constantes, por lo que una gestión sostenible debe conciliar patrimonio, biodiversidad y abastecimiento.

Medidas y propuestas para la gestión sostenible
- Adoptar planes de manejo que integren zonas de conservación con áreas de uso público regulado, para compatibilizar el abastecimiento y la protección de hábitats.
- Reglamentar la entrada de animales de compañía en espacios naturales, estableciendo zonas y normas (uso de correa, recogida de excrementos) para minimizar impactos.
- Fomentar campañas de sensibilización como "Caminando sin dejar huella" para promover prácticas responsables entre visitantes y residentes.
- Promover la conservación de la cuenca mediante restauración de riberas, control de invasoras y vigilancia de la calidad del agua que alimenta el embalse.
- Integrar el patrimonio histórico (infraestructuras hidráulicas antiguas, aljibes, acequias) en la planificación territorial como recursos culturales vinculados a la gestión del agua.
Datos relevantes del pantano del Guadiloba
| Característica | Valor |
|---|---|
| Tipo de presa | Tipo gravedad |
| Año de inauguración | 1971 |
| Altura | 32 metros (desde cimientos) |
| Longitud de coronación | 534 metros |
| Capacidad aproximada | 20 hectómetros cúbicos |
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Implicaciones sociales y oportunidades
La construcción del pantano y las sucesivas obras hidráulicas evidencian cómo las decisiones sobre el agua condicionan el crecimiento urbano y la calidad de vida. Fue Alfonso Díaz de Bustamante y Quijano quien promovió las obras que culminaron en la presa, pero hoy la gestión del recurso demanda enfoques más integrados que atiendan la escasez, la protección de espacios naturales y el legado cultural.
Se abren oportunidades para desarrollar proyectos de educación ambiental, turismo sostenible ligado al patrimonio del Real Monasterio y la naturaleza circundante, y para promover buenas prácticas de ciudadanía en relación con la fauna doméstica y la conservación de las ANP.
La historia del agua en Guadalupe, desde las acequias y aljibes hasta el embalse del Guadiloba, refleja la adaptación humana a un recurso esencial y la necesidad de conciliar abastecimiento, patrimonio y conservación ambiental para garantizar el futuro del territorio.