Radicada en la emblemática Parroquia de San Basilio, esta cofradía es el símbolo de un barrio famoso por sus patios y su historia. Fundada en 1939, pero con raíces que se hunden en el siglo XVII, la hermandad de Pasión despliega un cortejo lleno de clasicismo y fervor popular que transforma las calles del Alcázar Viejo en una catequesis de arte y devoción.
Origen y vínculos históricos
La Hermandad de la Pasión es el alma del Alcázar Viejo. Aunque las imágenes titulares ya recibían culto en el barrio desde el siglo XVII, la cofradía actual se fundó en 1939, consolidando la devoción en la Parroquia de San Basilio. La hermandad de Pasión se fundó en 1939 en la Parroquia de Nuestra Señora de la Paz, en San Basilio, por cofrades de la hermandad del Tránsito que también reside en este popular e histórico barrio. Existen antecedentes en el siglo XVII y está vinculada al antiguo monasterio de San Basilio y al barrio del Alcázar Viejo de Córdoba.
La Parroquia de Nuestra Señora de la Paz (San Basilio)
La Parroquia de Nuestra Señora de la Paz es conocida popularmente con el nombre de “San Basilio” por haber sido éste el templo del convento de esta orden religiosa que dio nombre al barrio. La iglesia de Nuestra Señora de la Paz, conocida como San Basilio, fue fundada en 1590 como convento de los monjes basilios. Tras la desamortización del siglo XIX, se convirtió en parroquia en 1846. Tras la desamortización de 1835 se destruyó el convento, dispersándose su rico patrimonio artístico. El templo, de estilo barroco, conserva elementos como el artesonado del siglo XVII y capillas laterales del XVIII. En esta iglesia residen dos cofradías: la Hermandad de la Pasión, que procesiona el Miércoles Santo con los pasos de Jesús de la Pasión y María Santísima del Amor, y la Hermandad del Tránsito, que celebra su procesión el 15 de agosto con la Virgen del Tránsito, muy venerada en el barrio.
Descripción general del escudo y su presencia en el paso
La canastilla se apoya en una cornisa de la que pende el cuerpo inferior, formado por caídas de motivos vegetales tallados en el mismo estilo, destacando el escudo de la hermandad en el frontal y unas cabezas de querubines en los laterales, esquinas y parte trasera del paso. El paso está tallado en madera de abedul, barnizado y patinado. Su diseño responde al estilo barroco, presentando dos cuerpos.
Elementos iconográficos habituales
- Escudo de la hermandad en el frontal, integrado en la ornamentación vegetal tallada.
- Cabezas de querubines en los laterales, esquinas y parte trasera del paso.
- Caídas de motivos vegetales tallados que envuelven la canastilla.
- Crestería y maniguetas añadidas en restauraciones modernas, que enriquecen la lectura heráldica del conjunto.

Relación entre el escudo y las imágenes titulares
La estación de penitencia se compone de dos joyas barrocas de autoría anónima: Nuestro Padre Jesús de la Pasión, un Nazareno de mirada dulce que camina con la cruz al hombro sobre un majestuoso paso de talla dorada, y María Santísima del Amor, que procesiona bajo palio acompañada de forma singular por la imagen de San Juan Evangelista, recreando la "Sacra Conversación" en un conjunto de elegancia insuperable. La presencia del escudo en el frontal del paso subraya la identidad corporativa que vincula las imágenes con el barrio y la hermandad.
Simbolismo de los motivos vegetales y querubines
Las caídas de motivos vegetales tallados en el mismo estilo conectan con la tradición barroca de aludir a la vida, la regeneración y la esperanza cristiana. Las cabezas de querubines, ubicadas en puntos destacados del paso, remiten a la presencia angelical en torno a lo sagrado, reforzando la dimensión celestial de la estación de penitencia.
Evolución y restauraciones que afectan al escudo
En 1996 y 2004, D. José Carlos Rubio Valverde acomete dos nuevas restauraciones. En la primera, además de los arreglos propios del deterioro sufrido en las diversas salidas y traslados, fueron añadidas una crestería y las maniguetas. En los primeros años de la década de los 80, comienza un importante y necesario proceso de modernización de la Semana Santa cordobesa, en general, y de la Hermandad de Pasión en particular. Bajo el mandato como Hermano Mayor de D. Lucio Gómez Gozalo se inicia un periodo en el que se llevan a cabo ambiciosos proyectos en el seno de nuestra Cofradía.
Adaptaciones técnicas y estéticas
Una de las principales novedades es la adaptación de la mesa del paso para ser portada por costaleros y la incorporación del palio ochavado para que María Santísima del Amor y San Juan Evangelista pudieran realizar estación de penitencia en la Semana Santa de 1983. En 1990 se acomete una radical remodelación del paso de María Santísima del Amor, se suprime su característica ochava apostando por una nueva mesa de forma rectangular a la que se le incorporan unos nuevos respiraderos de alpaca plateada entre los que destaca una elegante hornacina en el frontal con la imagen de San Basilio.
Relación del escudo con la identidad del barrio
La corporación de San Basilio está compuesta por 386 nazarenos de túnica blanca y cubrerrostro morado. Ver al Señor de la Pasión cruzar el Arco de las Caballerizas es una de las estampas más bellas de Córdoba, fundiendo la fe con el perfume de los patios. El escudo frontal del paso actúa como sello identificador que une la estampa procesional con la fisonomía del barrio, recordando la historia común entre la hermandad, la parroquia y el antiguo convento de San Basilio.

Iconografía complementaria en el paso de palio
El paso de palio se completaba con doce varales en alpaca plateada realizados en 1983 por el artista sevillano D. Manuel de los Ríos Navarro; una peana de alpaca plateada, realizada en 1968 por los talleres Angulo de Lucena; media docena de atractivas jarras con dos asas, obra de D. Las bambalinas del palio estaban realizadas en terciopelo rojo cereza y fueron diseñadas por fray Ricardo de Córdoba. Mención especial merece el llamativo y original llamador del paso que representa la imagen de un pelícano abriéndose el pecho para alimentar a sus polluelos en un claro gesto de amor, haciendo referencia a la advocación de nuestra Titular mariana.
El escudo como emblema litúrgico y social
El escudo de la hermandad, visible en el frontal del paso y presente en la imaginería y en el ajuar, funciona como emblema litúrgico que organiza la simbología del cortejo: identifica la advocación, conecta con la tradición artística barroca y articula la memoria colectiva del barrio. La hermandad realiza su Estación de Penitencia el Miércoles Santo, con un recorrido que incluye la Carrera Oficial y la entrada en la Mezquita-Catedral. Entre sus hitos destacan la restauración de las imágenes titulares por Antonio Bernal, la remodelación de la capilla en la parroquia de San Basilio y la participación en eventos como el Vía Crucis Magno de la Fe en 2013.
Momento de contemplación: itinerario y lugares clave
El inicio de la procesión es un rito vecinal. El paso por el Arco de las Caballerizas es uno de los momentos más fotografiados de la Semana Santa cordobesa por su estrechez y belleza. El Triunfo y entorno de la Catedral: la cofradía alcanza su máxima solemnidad en el entorno monumental, donde el sonido de la agrupación musical del Señor resuena entre las piedras milenarias. Ya de regreso, el transcurrir por calles como Deanes o Judería ofrece estampas de una intimidad mágica bajo la luz de los cirios.
Mejores puntos para observar la simbología
- Salida (Parroquia de San Basilio): momento de barrio en el Alcázar Viejo, con la salida del Señor de la Pasión y la Virgen del Amor.
- Caballerizas Reales: el discurrir del cortejo junto a las murallas y los jardines de las Caballerizas ofrece una estampa única.
- Puerta del Perdón: acceso solemne al Patio de los Naranjos antes de la estación de penitencia en la Catedral.
- Entrada (San Basilio): el recogimiento final de la hermandad en los patios de su barrio.
Notas sobre los titulares que refuerzan el significado del escudo
La Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, María Santísima del Amor y San Juan Evangelista venera tres imágenes de gran valor histórico y artístico. Nuestro Padre Jesús de la Pasión, talla del siglo XVII atribuida a la escuela sevillana, representa a Jesús Nazareno y ha sido restaurada en varias ocasiones, recuperando su policromía original en 2002 gracias al imaginero Antonio Bernal. María Santísima del Amor, una dolorosa de candelero del siglo XVII o XVIII, posiblemente de origen granadino o local, destaca por su rostro sereno y dulce. San Juan Evangelista, talla del siglo XVII que acompaña a la Virgen bajo palio, fue restaurado en 1946, 1983 y 2001.
Conexión entre escudo e imágenes
La presencia del escudo en el frontal del paso actúa como vínculo material entre las imágenes titulares -Nuestro Padre Jesús de la Pasión y María Santísima del Amor- y la comunidad que las venera, recordando tanto el origen histórico como las restauraciones y adaptaciones que han permitido su pervivencia.