La Basílica de San Pedro en el Vaticano es un recorrido a través del arte, la fe y la espiritualidad donde podremos no solo admirar la magnificencia de la construcción, sino también recorrer sus pasillos, visitar las capillas y disfrutar de la belleza de las numerosas obras de arte, como La Piedad de Miguel Ángel. La Basílica de San Pedro se encuentra en la ciudad del Vaticano, y es la sede universal de la iglesia católica además de la morada del papa.
Contexto histórico y arquitectónico
La historia de la Basílica de San Pedro empieza en el siglo IV cuando el emperador Constantino decide construir una basílica donde había sido enterrado el apóstol. El emperador romano Constantino I levantó la primera iglesia de San Pedro en el siglo IV, con el objetivo de impulsar la nueva religión y de consolidar su poder. La construcción fue iniciada entre los años 319 y 322, fue consagrada en el 326 d.C. y finalmente concluida alrededor del 349 d.C.
La construcción de la actual Basílica de San Pedro fue un encargo del papa Julio II (1503-1513), pero antes ya existía otra basílica construida por Constantino en el 319. El 18 de abril de 1506, sábado después de Pascua, el papa Julio II colocó la primera piedra de la nueva basílica de San Pedro en el emplazamiento del actual pilar de Santa Verónica. Después de un periodo de abandono, que duró 1200 años, ya que solo en el 1506, el Papa Julio II otorgó a Donato Bramante el proyecto para la nueva y actual Basílica de San Pedro. Bramante propuso una enorme estructura de planta central en forma de cruz griega encerrada dentro de un cuadrado con una inmensa cúpula sobre el centro.
Al fallecer Bramante en 1514, las obras pasan a Rafael Sanzio y se discuten varias propuestas hasta 1521. En 1546, al fallecer Antonio da Sangallo, el arquitecto nombrado fue Michelangelo Buonarroti quien dará la forma definitiva al diseño, simplificando la planta y reforzando la estructura para la erección de una imponente cúpula sobre un importante tambor. La cúpula de la basílica de San Pedro fue ideada y construida hasta el tambor por Miguel Ángel Buonarroti, y terminada, tras la muerte del maestro, por el arquitecto Giacomo della Porta, que trabajó en ella, junto a Domenico Fontana, de 1588 a 1590.
La iglesia fue finalmente consagrada nuevamente en el 1626 por el papa Urbano VIII, exactamente 1300 años después de la consagración de la primera iglesia. La fachada fue construida entre 1607 y 1612 por Carlo Maderno, quien prolongó la bóveda del brazo delantero y colocó a ambos lados una serie de capillas.
El interior y su simbolismo: altares, cúpula y confesiones
Encontrarás el Altar Papal en el centro de la Basílica de San Pedro, donde solo el Papa celebra la misa. Bernini la diseñó para que fuera un ábside que albergara otro mucho más pequeño de forma elíptica, llamado el «Altar de la Cátedra». Debajo del altar se encuentra la preciada tumba de San Pedro, lo que convierte a este altar en una parte muy importante de la basílica.
La Confessio es el espacio sagrado que se abre delante del altar mayor de la basílica y que permite que se vea desde arriba la sepultura de San Pedro. Gracias a una serie de exploraciones arqueológicas emprendidas durante los primeros años del papado de Pío XII (1939-1958) en la zona del confesionario, fue posible traer a la luz una necrópolis romana datada del siglo III la cual ocupaba un área lateral del Circo de Nerón.
La Confessio es un altar pequeño pero majestuoso diseñado por Carlo Maderno entre los años 1615 y 1617. El espacio semicircular está justo enfrente de la tumba de San Pedro. Aunque la Confessio existe desde que se colocó la primera piedra de la basílica, las numerosas decoraciones adicionales se añadieron durante los pontificados del papa Clemente VIII y del papa Pablo V.
La tumba de San Pedro, la Necrópolis y las Grutas
San Pedro fue uno de los doce apóstoles de Jesucristo, y lo acompañó en varios viajes religiosos antes de su crucifixión. Según cuenta la leyenda, durante una visita a Roma, fue encarcelado y ejecutado por el emperador Nerón. Sus restos fueron enterrados en un cementerio de la colina del Vaticano. La tumba de San Pedro se encuentra bajo el altar mayor de la basílica vaticana. Se encuentra en el ábside de la basílica, dentro de la Necrópolis Vaticana, y los visitantes suelen adornarlo con flores frescas.
La Necrópolis Vaticana se encuentra bajo el nivel de las Grutas Vaticanas, a una profundidad comprendida entre los 3 y los 11 metros respecto al pavimento de la nave central de la basílica. Las Grutas Vaticanas se encuentran en el nivel inferior de la basílica de San Pedro, y están constituidas por un sistema de bóvedas realizadas entre 1590 y 1591 para sostener el pavimento del edificio renacentista. En las Grutas Vaticanas, un corredor bajo la nave central, descansan los restos de más de cien papas.
Estatuas y esculturas más destacadas
El interior de la Basílica de San Pedro está repleto de obras de arte de estilo renacentista y barroco. Entre las obras maestras más famosas se encuentran la Piedad de Miguel Ángel, el baldaquino de Bernini y la Cátedra de San Pedro.
La Piedad (Miguel Ángel)
La Piedad, obra del maestro italiano Miguel Ángel, es una de las estatuas más famosas del mundo. La escultura de mármol de Carrara representa a Jesús tras su crucifixión, en el regazo de la Virgen María. Mide casi dos metros de altura y desprende un aire monumental que captura la solemnidad del momento. La única escultura firmada por Miguel Ángel de finales del siglo XV es la Piedad, cuyo nombre se traduce más o menos como «Piedad». Se puede considerar una de las obras maestras más importantes de la historia de la escultura de la Basílica de San Pedro.

Estatua de bronce de San Pedro
Entre las famosas estatuas de la Basílica de San Pedro, se cree que esta data del siglo V d. C. Tras muchas especulaciones, ahora se atribuye la estatua a Arnolfo di Cambio, un famoso artista toscano que la terminó a finales del siglo XIII. El Príncipe de los Apóstoles aparece representado en bronce, sentado en una silla de mármol. En la mano izquierda tiene las llaves del cielo y con la derecha imparte una bendición. Los peregrinos suelen tocar o besar los pies de San Pedro, sobre todo el derecho, y pedir una bendición cuando visitan la iglesia. Esta tradición es tan antigua que, a lo largo de los siglos, millones y millones de personas deben de haber besado y tocado la estatua, dejando el pie derecho muy desgastado.
San Longino y otras esculturas bajo la cúpula
La cúpula llama la atención por sus decoraciones y por las estatuas colocadas en las cuatro pilastras de soporte: san Longinos, realizada por el propio Bernini, san Andrés, santa Verónica y santa Helena. En la cúpula llaman la atención los mosaicos de los gigantescos medallones que representan a los evangelistas. La inscripción en latín que rodea la base contiene el versículo de san Mateo: «Tú eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi Iglesia. Te daré las llaves del reino de los cielos».
Baldacchino de Bernini
Esta enorme estructura de bronce fue diseñada por Bernini y se terminó en 1633. Está justo enfrente del Altar Papal y fue encargado por el papa Urbano VIII como una forma grandiosa de celebrar la finalización de la basílica. El baldaquín está formado por cuatro columnas, cada una de 12 metros de altura, adornadas con capiteles corintios. Está hecha con 700 kg de bronce y dorada con oro donado por el rey Enrique IV de Francia. Además de su belleza incomparable, el Baldacchino es un lugar especial de la iglesia porque se construyó justo encima de la tumba de San Pedro.
Monumentos funerarios de papas y figuras alegóricas
El interior alberga numerosos monumentos papales: el Monumento a Inocencio XII de Filippo Della Valle; el Monumento al papa Pío VIII; el Monumento a Benedicto XIV; el Monumento a Urbano VIII, obra de Bernini; y el Monumento al papa Alejandro VII, también de Bernini. Estos monumentos combinan retratos, estatuas alegóricas de virtudes y, a veces, representaciones de la Muerte, como el esqueleto alado que surge sosteniendo un reloj de arena. Solo tres monumentos están dedicados a mujeres: la reina Cristina de Suecia, la condesa Matilde de Toscana y María Clementina Sobieski.
Estatuas en la fachada, la plaza y los santos fundadores
La fachada de la Basílica de San Pedro está coronada por trece estatuas colosales. Entre 1612 y 1614, varios escultores trabajaron en estas estatuas. San Mateo, de Bernardino Cennini; Santo Tomás, de Simeon Drouin; Santiago el Mayor, de Egidio Moretti; San Juan Bautista, de Simeon Drouin; Cristo Redentor, de Cristoforo Stati; San Andrés, de Carlo Fancelli; San Juan Evangelista, de Antonio Vals; y Santiago el Mayor, de Giuseppe Fontana, son algunas de las estatuas de la fachada que no te puedes perder en tu visita a la basílica.
La Plaza de San Pedro forma un precioso recinto frente a la basílica. Una de sus características más destacadas son sus numerosas estatuas. A una altura de 20 metros hay 140 estatuas colocadas en lo alto de las columnatas. Estas estatuas son retratos de varios santos y mártires, y su construcción fue encargada por el papa Alejandro VII. Querida por el Papa Alejandro VII, la plaza de San Pedro fue proyectada por el arquitecto Gian Lorenzo Bernini. Fue completada en 1667, tras once años de intensos y costosos trabajos.
Además de sus numerosos monumentos papales, la Basílica de San Pedro también alberga casi 40 estatuas de importantes santos fundadores. Estas estatuas se pueden encontrar por toda la basílica y son un homenaje a figuras importantes de la historia de la Iglesia, como San Pedro de Alcántara, San Juan de Dios, San Guillermo, Santo Domingo, San Pablo de la Cruz, San Vicente de Paúl, Santa Teresa de Jesús y San Juan Eudes.

Museos, tesoros y otros espacios artísticos
En el museo de la basílica de San Pedro se expone lo que se conoce como Tesoro de San Pedro. Debajo del monumento hay una pequeña puerta que lleva a la sacristía y al Museo del Tesoro. El pasillo que lleva al museo tiene la lista de todos los papas enterrados en la Basílica de San Pedro. También puede visitarse el Estudio del Mosaico Vaticano, cuya historia comienza al final del s. XIX, donde se realizan y conservan los mosaicos que enriquecen la basílica.
Visitar la basílica: recomendaciones
La entrada a la Basílica de San Pedro es gratuita, pero dada la gran cantidad de visitantes, es aconsejable reservar una visita guiada para evitar la fila. Las opciones para visitarla son varias: es posible reservar una visita guiada de grupo de la Basílica de San Pedro o una visita con audioguía; también es posible combinar la visita de grupo de la basílica al tour de Museos del Vaticano y de la Capilla Sixtina o visitar el Estudio Mosaico. También puedes reservar un guía privado para visitarla y combinar esta visita con otras atracciones.
Los verdaderos orígenes de la Basílica de San Pedro
Tabla: principales esculturas y su autoría / significado
- La Piedad - Miguel Ángel: representación de la Virgen con Cristo muerto; obra maestra renacentista.
- Estatua de bronce de San Pedro - atribuida a Arnolfo di Cambio: San Pedro sentado, llaves del cielo, pie derecho desgastado por besos de peregrinos.
- Baldacchino - Gian Lorenzo Bernini: baldaquín de bronce sobre la tumba de San Pedro; simbolismo papal y litúrgico.
- San Longinos - Bernini: estatua en las pilastras de la cúpula; relacionada con la lanza que hirió a Cristo.
- Monumento a Alejandro VII - Bernini: tumba con figuras alegóricas y la Muerte Alada.
La Basílica de San Pedro es, en suma, un museo en sí misma donde cada estatua y monumento combina sentido litúrgico, memoria histórica y maestría artística, desde la Piedad de Miguel Ángel hasta las grandes composiciones barrocas de Bernini, pasando por la antigua estatua de bronce de San Pedro que conecta a millones de peregrinos con la figura del apóstol.