El Evangelio de Mateo, primer libro del Nuevo Testamento, narra la vida y las enseñanzas de Jesús. Comienza con el nacimiento de Jesús, muestra sus milagros y parábolas, y destaca su amor, compasión y justicia. El Evangelio de Mateo también relata la muerte y resurrección de Jesús, mostrando que él es el Salvador prometido.
Contexto y objetivo del Evangelio de Mateo
El Evangelio de Mateo es el primero del Nuevo Testamento en la Biblia y fue escrito por Mateo, uno de los 12 apóstoles de Jesús y anterior recaudador de impuestos. Él procuró escribir el libro para los judíos, mostrando que Jesús es el Salvador prometido en las Escrituras. Mateo escribió su Evangelio para animar a los cristianos judíos a mantenerse firmes en la fe, incluso frente a la persecución y el rechazo. Mateo escribió el libro enfocado en un público judío, conectando la vida de Jesús con las profecías del Antiguo Testamento, como Isaías 7:14 y Miqueas 5:2. El apóstol escribió el libro para mostrar que Jesús es el Mesías prometido y el Salvador de todos. Mateo también buscó presentar a Jesús como el Salvador de todos los pueblos, enfatizando que el reino de Dios está abierto tanto para judíos como para extranjeros.
Resumen narrativo de la pasión y resurrección en Mateo
En la última semana antes de su crucifixión, Jesús entra en Jerusalén, es recibido como Rey y enfrenta a los líderes religiosos que lo rechazan. Mateo narra la última cena, la traición de Judas, el arresto, juicio y crucifixión de Jesús. Jesús murió en la cruz para salvar a la humanidad, ofreciendo su vida como sacrificio por el perdón de los pecados. Tras su muerte, su cuerpo fue colocado en una tumba, con una gran piedra puesta sobre la entrada.
Pasado el sábado, cuando ya apuntaba el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto se produjo un fuerte terremoto, pues un ángel del Señor, que había bajado del cielo, se acercó al sepulcro, removió la piedra que cerraba la entrada y se sentó sobre ella. Resplandecía como un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Los soldados que guardaban el sepulcro se echaron a temblar de miedo y se quedaron como muertos. Entonces el ángel dijo a las mujeres: -No temáis. Ya sé que estáis buscando a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, tal como anunció. Venid y ved el lugar donde lo habían puesto. Ahora marchaos aprisa y anunciad a sus discípulos que Jesús ha resucitado de entre los muertos y que va delante de ellos a Galilea. Allí lo veréis. Esto es lo que yo tenía que deciros. Las mujeres se alejaron rápidamente del sepulcro y, asustadas pero al mismo tiempo llenas de alegría, corrieron a llevar la noticia a los discípulos.
En esto, Jesús les salió al encuentro y las saludó; ellas abrazaron sus pies y lo adoraron. Jesús entonces les dijo: -No tengáis miedo. Id a llevar la noticia a mis hermanos. Decidles que se dirijan a Galilea; allí podrán verme.
El soborno de los soldados y la reacción de las autoridades
Mientras las mujeres iban de camino, algunos soldados de la guardia se fueron a la ciudad y comunicaron a los jefes de los sacerdotes lo que había sucedido. Estos se reunieron con los ancianos del pueblo, y entre todos acordaron sobornar a los soldados para que dijeran que los discípulos de Jesús habían robado el cuerpo durante la noche, mientras la guardia dormía. Aseguraron además a los soldados que los librarían de toda responsabilidad si el asunto llegaba a oídos del gobernador. Los soldados tomaron el dinero e hicieron como se les había indicado. Y esta es la versión de lo sucedido que siguen dando los judíos hasta el día de hoy.
Elementos teológicos y simbólicos en Mateo
Más que cualquier otro escritor de los evangelios, Mateo enfatiza en las implicaciones impactantes de la muerte y resurrección de Jesucristo y nos trae de regreso al motivo central de los reinos de los cielos y la tierra. El oscurecimiento de los cielos, el temblor de la tierra y la resurrección de la muerte (Mt 27:45-54) habrían sido señales claras para los judíos de que el momento actual estaba terminando y la época venidera había comenzado.
Jesús exhala el espíritu (Mt. 27:50), e inmediatamente la cortina del templo se rompe y ocurre un terremoto (Mt. 27:51). Este fuerte terremoto hace que las tumbas se abrieran; comprensiblemente, dado que muchas tumbas en Palestina eran cuevas en una roca. Estas tumbas albergaban “muchos cuerpos de los santos” (Mt. 27:52). Después de la resurrección de Jesús, estos santos “fueron” y “aparecieron” en la ciudad santa (Mt. 27:53). La palabra “santos” se usa a menudo para el pueblo piadoso de Dios.
Un mejor escenario emerge cuando notamos cómo Mateo entreteje esta escena con el siguiente capítulo: terremotos que coinciden con la apertura de tumbas de los santos y de Jesús (Mt. 27:51; 28:2), y el sutil presagio de la resurrección de Jesús en 27:53, que Mateo no narra en realidad hasta 28:5-6. Esto preserva el lugar de Jesús como la verdadera “primicia” de la resurrección.
Dios como agente principal y resonancia apocalíptica
El actor principal de esta escena es Dios mismo. Los verbos de este pasaje (“se rasgó”, “tembló”, “se partieron”, “se abrieron”, “resucitaron”) son todos pasivos e implican que Dios es el agente activo. Es su poder el que irrumpe incluso cuando todo parece estar perdido, así como es Él quien resucitará a Jesús de entre los muertos. El oscurecimiento del cielo y el terremoto evocan la agitación cósmica que acompaña al día del Señor; del mismo modo, la resurrección de los muertos en los últimos tiempos se anticipa en muchos textos del Antiguo Testamento (por ejemplo, 1 S. 2:6; Sal. 16:10; Job 19:25-26; Is. 26:19; Dn. 12:2). De hecho, Ezequiel profetiza que los cuerpos revividos visitarán la Tierra santa.
Esta coloración apocalíptica no hace que la escena de Mateo sea poco histórica. Más bien, invoca deliberadamente ideas del Antiguo Testamento para transmitir el significado de lo que está sucediendo.
Problemas interpretativos y debates
Una de las mayores controversias sobre este pasaje en los últimos años tiene que ver con su historicidad. La inserción de la peculiar escena de los “muchos cuerpos de los santos” entre la muerte y la resurrección de Jesús muestra el poder de ambos: su muerte abre nuestras tumbas, sacándonos de la maldición de la muerte; y su nueva vida hace posible nuestra nueva vida. Mateo no nos dice lo que les sucede a estos santos después de que aparecen en la “ciudad santa”. Algunos sugeren que esta fue su resurrección final y que más tarde fueron al cielo con Jesús. Otros sugieren que estos santos solo fueron devueltos temporalmente a la vida y eventualmente morirían y esperarían la resurrección final, como Lázaro. La certeza es difícil porque Mateo guarda silencio.
Otro debate frecuente es la aparente anticipación de la resurrección de los santos antes de la de Jesús. En el sentido obvio, esos santos se habrían adelantado al Señor en la resurrección, lo que no puede admitirse; por ello los intérpretes proponen lecturas que preserven a Jesús como la “primicia” y explican la cronología literaria y teológica de Mateo.
Significado teológico y pastoral de la resurrección en Mateo
La resurrección de Jesús es el acontecimiento más importante de la historia, confirmando su victoria sobre el pecado y la muerte. La crucifixión de Jesús fue el golpe mortal a un sistema mundano fundado en las pretensiones del poder y la sabiduría humanos. Su resurrección marca la intromisión definitiva de los caminos de Dios en el mundo. La resurrección de Cristo nos ofrece valiosas lecciones. Nos muestra que la muerte no tiene la última palabra, porque Jesús venció y trajo vida eterna a quienes creen en él. Su resurrección confirma que todo lo que hizo se cumplió.
La resurrección de Jesús no es solo una historia del pasado, sino una realidad transformadora que nos invita a confiar en Dios, a vivir con fe y a tener la certeza de que nunca estamos solos. Jesús es el camino, la verdad y la vida; hoy, Jesús está vivo y nos invita a seguirlo. Nos ofrece perdón, paz y un nuevo comienzo. Si creemos en él, tendremos la esperanza de la vida eterna y la seguridad de que nunca estamos solos.
Consecuencias prácticas: la misión apostólica y la promesa de Jesús
Los once discípulos fueron, pues, a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Allí encontraron a Jesús y le adoraron, aunque algunos todavía dudaban. Jesús se acercó y les dijo: -Dios me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a los habitantes de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.
La misión apostólica universal, proclamada en Mateo 28:19-20, articula la consecuencia práctica de la resurrección: la comunidad que ha visto y creído debe anunciar el Evangelio a todas las naciones sabiendo que el Señor acompaña su obra.

Cronología y testimonios post-resurrección
Jesús resucitó al tercer día después de su muerte. Fue crucificado el viernes, conocido como el "Día de la Preparación", y enterrado antes del atardecer. Tras su resurrección, Jesús permaneció en la tierra 40 días antes de ascender al cielo. A estos también se presentó vivo, después de haber padecido, con muchas pruebas convincentes. Durante esos cuarenta días, Jesús se le apareció a María Magdalena, a los discípulos que iban camino de Emaús, a los apóstoles reunidos y a más de quinientas personas a la vez (1 Corintios 15:6). Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Su ascensión marcó el final de su presencia física en la tierra, pero Jesús prometió regresar algún día.
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Lecturas y aplicaciones finales
- Mateo nos enseña a confiar en Jesús, amar a Dios y al prójimo, y vivir con esperanza en la promesa de la vida eterna.
- La escena de la resurrección y los fenómenos cósmicos subrayan que con Jesús comienza una nueva era y que el reino de Dios irrumpe en la historia.
- La misión cristiana nace precisamente de la experiencia pascual: los discípulos, enviados por un Señor vivo, proclaman el Evangelio con la certeza de su presencia y autoridad.
Tabla resumen: elementos clave de Mateo sobre la resurrección
Nota: la tabla sintetiza en pocas líneas los datos principales recogidos en el Evangelio según Mateo.
- Evento: Muerte de Jesús - Signo asociado: velo del templo rasgado, oscuridad.
- Evento: Terremoto y apertura de tumbas - Signo asociado: “muchos cuerpos de los santos” resucitan.
- Evento: Sepulcro vacío y anuncio angelical - Signo asociado: Mensaje "No está aquí; ha resucitado".
- Evento: Aparición a las mujeres y a los discípulos - Signo asociado: misión a Galilea, mandato misionero.
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