Historia y servicios de la parroquia y la ermita de Helechal (Benquerencia de la Serena)

Helechal, pequeña pedanía de Benquerencia de la Serena, conserva un pasado vinculado a la vida rural, la devoción y al rico patrimonio de la comarca de La Serena. El principal recurso de la localidad son los numerosos abrigos de pinturas rupestres. La historia del descubrimiento de los abrigos se remonta a septiembre de 1982 cuando algunos vecinos del pueblo de Helechal redescubren el Abrigo del Zarzal y El Abrigo Superior del Cerro de la Morisca, en la Sierra de Tiros.

Origen y evolución del asentamiento

El origen de su mayor tamaño entre las aldeas de Benquerencia de la Serena se debe a la compra de la finca de «El Bercial» a principios de los años 30 del pasado siglo. El reparto de las tierras entre sus vecinos, junto con los de Benquerencia y Monterrubio, facilitaría la prosperidad de la actividad agropecuaria afianzaría económicamente a la población. Las primeras noticias que tenemos de esta finca datan de finales del siglo XV, cuando el llamado entonces “Berceal” pertenecía a la Orden de Alcántara y se localizaba en el término de Benquerencia de la Serena.

A mediados del siglo XVIII esta propiedad fue comprada a la Corona por el Marqués de Perales. Como ya sabemos, a partir de 1744, una vez que el monarca comenzó a enajenar la Real Dehesa, Perales se fue haciendo de importantes fincas entre las que se encontraba ésta del Bercial.

Iglesia parroquial y actos religiosos

A finales del siglo XIX, se construye en Helechal la nueva iglesia bajo el nombre de San Diego de Alcalá, en honor al párroco, D. Diego, que durante su construcción prestaba sus servicios en la pedanía. El nuevo templo asume todo el protagonismo, comenzando así la decadencia de la vieja ermita, que empieza a ser utilizada como albergue de transeúntes e, incluso, para guardar ganado. El 12 de la mañana, llegó a la parroquia de San Diego de Alcalá de Helechal. Allí fue recibido por el párroco, José Jiménez, y los fieles congregados en la parroquia, con los que rezó el Angelus.

Posteriormente visitó la residencia de mayores, en la que saludó a los residentes, departió con ellos y realizó una oración con los ancianos. Por la tarde don Celso visitó el cementerio de la localidad y celebró la Eucaristía en la parroquia ante numerosos fieles.

Ermita de Nuestra Señora del Risco: reconstrucción y características

La ermita de Nuestra Señora del Risco se encuentra a las afueras de Helechal, concretamente en una zona recreativa con bancos, mesas e incluso barbacoas de piedra donde disfrutar de un agradable día de campo. Esta pequeña ermita pese a tener apariencia antigua, fue inaugurada en agosto del 2005, unas obras que duraron 8 años y fue construida sobre los restos que quedaban del antiguo templo que allí se ubicaba, en ese templo antiguo también se veneraba a la Virgen del Risco.

La ermita esta erigida sobre los restos de un pequeño risco, se pueden ver como los salientes de roca de colores rojizos, muy típicos de esta tierra sobre salen sobre el terreno, esta construida en mampostería de roca de la serranía y ladrillo visto, consta de 8 ventanas arqueadas que dan buena luz en su interior, dispone de una pequeña espadaña donde preside una campana y tejas rojizas gobiernan el techo, en la fachada hay detalles modernos como una veleta con forma de búho y dos lápidas de cemento a cada lado del templo con inscripciones.

Ermita de Nuestra Señora del Risco y paisaje rojizo de la sierra

La Ermita de Nuestra Señora del Risco se ubica en un pequeño recinto protegido por unos muretes de roca, la misma roca con la que esta hecha la ermita, allí el recinto esta cubierto de arenilla y algo de calzada pedregosa y hay un jardín con cactus de muchas variedades. La verdad que el lugar es digno de ser visto, los cactus adornan mucho y los tonos rojizos de la piedra y la arenisca del suelo en conjunción con el cielo azul son todo un espectáculo.

El documento más antiguo encontrado donde se puede constatar la existencia de la primitiva ermita de “Ntra. Sra. del Risco” en Helechal, es uno de los libros de defunciones del Archivo Parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción de Benquerencia de la Serena, donde aparece anotado que el 16 de mayo de 1815 un niño es enterrado en la ermita del Baldío de Helechal, siendo cura D. … En la Introducción que hace el párroco, se refiere al pueblo como “el Baldío de Helechal”. También dice que en ese año, 1847, se hizo el camposanto bajo la voluntad del Prior de Magacela, orden de Alcántara, siendo Teniente de cura del anejo de Helechal D.

Reconstrucción contemporánea: trayectoria y técnicas

En el año 1996, Jesús Fernández López, natural de Helechal, descubre casualmente ojeando un mapa del Instituto Geográfico y Estadístico de 1898, que en el pasado había existido una ermita en esta pedanía. Comenta dicho hallazgo a José Merino Martín (“Polín”), vecino de Helechal, quien corrobora esta información gracias a una foto antigua que había llegado a sus manos. En ella se ve a unos mayores delante de una ermita semiderruida y situada en el mismo enclave señalado en el mapa.

Los primeros en unirse a “Polín” y a Jesús fueron los hermanos Alonso y Pedro Hidalgo Sánchez, siendo ellos cuatro quienes llevaran su compromiso de reconstrucción de la ermita hasta el final, en el año 2005. Una vez que Concepción Hidalgo cede desinteresadamente el solar donde estuviera la antigua ermita, se hace necesaria la recaudación de fondos para sufragar los gastos de materiales. También hay aportaciones de personas de pueblos cercanos y de otras que, sin pertenecer al entorno, son conocedoras de la idea y deciden apoyarla.

La mañana del día 29 de junio de 1997 un grupo de helecheños ponen los cimientos de un ilusionante proyecto: rescatar para su pueblo la ermita de “Ntra. Sra. Las obras concluyen en el año 2005, siendo el día 13 de agosto del mismo año bendecida por el arcipreste de Castuera en ese momento, D. La imagen de Ntra. Sra. del Risco que preside la nueva ermita, así como la de San José, a su izquierda, son tallas nuevas adquiridas en un taller de imaginería de Madrid.

La cimentación se decidió hacer con sistemas constructivos actuales, es decir, cavar hasta encontrar el firme y después volcar hormigón en masa para posteriormente construir la zapata corrida sobre la que apoyarían los muros de carga. El sistema constructivo utilizado es conocido con el nombre de “muro de mampostería con verdugadas de ladrillo común”. A la hora de elaborar los muros se decidió construir hiladas de mampostería con una altura de 1m. sobre la que se colocaría la doble hilera de ladrillo común. Los ladrillos fueron obtenidos de otras construcciones que habían sido derribadas o se encontraban en estado de ruina, iniciando así un proceso de reutilización de los materiales que incluso se emplearía en lámparas, candelabros, etc.

Detalles constructivos interiores

A partir de la foto y las indicaciones hechas por Jesús Fernández, se han realizado los planos descriptivos del edificio. Para ello se ha seguido el criterio de construcción, es decir, ladrillo a ladrillo para después colocar la mampostería. Se puede observar claramente en la fachada principal las hileras de ladrillo que tienen continuidad en el resto de las fachadas. La espadaña fue construida completamente en ladrillo común y con algunas piezas de mampostería. Para la construcción de la entrada se hizo primeramente una estructura a base de tablazón de madera, marcando así la curvatura del círculo que definiría el arco de entrada.

Por lo que se muestra en la planta, podemos ver cómo la nave principal tiene dos contrafuertes en el medio, que soportan el arco que divide la nave en dos cuerpos. Para la colocación de las figuras religiosas se dotó al muro del ábside con una hornacina central, con un tamaño que duplicaba a las laterales. El suelo se estructura en tres partes. Por un lado el pasillo central con dibujos de estrellas de 8 puntas realizados con ladrillo clásico y el interior con baldosa de pizarra negra. La sección longitudinal da una visión del sistema constructivo empleado para la ejecución de la cubierta.

Primero se construyó la cubierta a dos aguas a base de perfiles metálicos y rasillones, sobre estos se colocó el aislamiento y luego se vertió el hormigón. La cubierta está compuesta por tejas curvas árabes, recogidas de viviendas del pueblo y reutilizadas, igual que la mayoría de los ladrillos. Teniendo realizado el techo, solo faltó el trabajo de acabados interiores y las bóvedas de cañón de cada cuerpo. La del primer cuerpo se realizó con ladrillo común tomado con yeso, sin necesidad de apeos. PROMOTOR: Asociación Cultural “Amigos de la Ermita Nuestra Señora del Risco y de su entorno”.

Patrimonio religioso en la dehesa y contexto regional

En las dehesas de la Baja Extremadura encontramos grandes explotaciones rurales con enorme calidad histórica, artística y antropológica. Nos referiremos en este trabajo a cortijos, palacetes y casas de campo donde se mezclan los aspectos residenciales, el ocio y el disfrute del entorno rural con los propios del trabajo en la dehesa relacionados con la agricultura o la ganadería. En ciertas ocasiones todo ello se une extraordinariamente a otras ideas propias de la representación nobiliaria, por lo que encontramos verdaderos palacetes rústicos, o desarrollan numerosas dependencias (escuelas, hornos, palomares, plazas de tientas, lagares…) que nos llevan a considerar a estos complejos semejantes a una ciudad en pequeño.

Pero de manera especial en esta ocasión, además de las funciones ya señaladas, nos centraremos en los espacios destinados al culto religioso. Esto es, ermitas, capillas y oratorios privados construidos en tales cortijos en los que se desarrolla el fervor piadoso de las gentes que allí viven con las celebraciones festivas propias del calendario cristiano. Aunque el origen de estas capillas suele ser paralelo al de la propia residencia, en algunos casos encontramos que la casa de campo surge cercana a una ermita preexistente, una vez que su terreno pasa a distintas manos por causas diversas.

Artículo de interés y referencias locales

Entre los ejemplos más antiguos debemos recordar algunos de los que estuvieron asociados al conocido Monasterio de Guadalupe: casas de labor utilizadas por éste para su abastecimiento y el recreo de sus monjes. Así, la Casa de La Vega (Villar de Rena) donde existe una importante capilla dedicada a Santa María y numerosos elementos religiosos como cruces de camino, o el Cortijo de San Isidro (Navalvillar de Pela), que data de 1535 y cuyo espacio de culto desapareció lamentablemente al ser adquirido en el siglo XIX por el Marqués de Gorbea.

La Casa Grande del Bercial, por su parte, es una gran construcción en la que se mezclan los aspectos residenciales con otros referidos a las labores agroganaderas, a pesar de que en ella sobresalen las dependencias domésticas y de vivienda, constituyéndose de esta forma en un verdadero conjunto dedicado al disfrute de la bonita dehesa del Bercial al mismo tiempo que estuvo muy vinculado, como ya hemos apuntado, a la trashumancia de la cabaña ganadera de dicho marqués.

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