La Imagen del Santísimo Cristo de las Tres Caídas es una talla de madera policromada, muy posiblemente realizada al mismo tiempo que se funda la Hermandad de las Tres Caídas, en torno a 1607. Se nos muestra caído por el peso del madero, apoyando su rodilla derecha sobre el suelo mientras con la contraria, flexionada, hace el ademán de incorporarse de nuevo al camino. La Cruz la sujeta con su mano izquierda y la derecha la apoya firme sobre la jocosidad del terreno.
Autoría y cronología
Aunque no sabemos a ciencia cierta de su autoría por ausencia de documentación, su atribución a Marcos Cabrera es mantenida por los especialistas desde que Justino Matute en 1818 la atribuyera. Félix González de León en 1844, José Bermejo y Carballo en 1882, y Francisco Almela Vinet en 1899 hicieron lo propio. La nula base documental de dicha atribución, unido a la poca relación existente de la Imagen con obras documentadas del autor, como es el caso del Cristo de la Expiración, hicieron que poco a poco, autores como Rafael Rodríguez-Moñino descartaran la atribución a Marcos Cabrera. De este modo se comenzó a considerar la imagen como una obra anónima por otros historiadores como Jesús Palomero y José Roda Peña, quién situó su cronología en las primeras décadas del siglo XVII.
Más recientemente, Francisco Javier Sánchez de los Reyes, teniendo en cuenta las intervenciones que ha debido tener la Imagen, como es el caso de la introducción de ojos de cristal, talla de la cabellera e incluso nuevas manos, posiblemente a finales del siglo XVIII o principios del XIX, destaca las similitudes existentes con la Imagen de Jesús del Gran Poder de Castilleja de la Cuesta, que a su vez lo vincula con el escultor Juan de Astorga.
Restauraciones documentadas
Es posible que la Imagen tuviese una restauración, desconocida hasta el momento, entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, como hemos señalado anteriormente, o tal vez en el mismo año 1816, primero en que la cofradía salió de su nueva capilla. De la primera restauración que tenemos constancia es de la realizada en 1889, cuando la hermandad vuelve a realizar la estación de penitencia.
En 1894 el Santísimo Cristo es restaurado por el escultor Manuel Gutiérrez Reyes Cano, y además es el año en que estrena nuevo paso y nueva túnica. También hay constancia de esta restauración por la inscripción que halló en 1983 Luís Álvarez Duarte en el busto del Señor: “Me restauró Gutiérrez Cano”. Como señaló Roda Peña, es posible que la inscripción incluyera la “R.” de Reyes, que es como aparece en la documentación conservada del escultor.
De esta restauración en 1894, se ha dicho reiteradamente que consistió en la sustitución de su cabellera de pelo natural, por otras de pasta y estopa, aunque lo cierto es que en ninguna documentación de la época se menciona tal afirmación. Es fiable pensar, por fuentes fotográficas fechables en torno a finales del XIX, o principios del XX, que la sustitución de la cabellera de pelo natural se realizara en la comentada restauración anónima de 1889, si es que alguna vez la tuvo, pues no se encuentra referencia a ella en ninguna de las descripciones sobre la imagen.
La restauración de Antonio Castillo Lastrucci significó la eliminación de unas abundantes pestañas, la talla de una nueva corona de espinas fija sobre el bloque craneal de la imagen (pues antes era flexible), así como la realización del primitivo mechón de pelo que caía por su lado derecho, lo que hizo sin duda alguna cambiar algo la fisonomía de la imagen, acercándola clara y definitivamente a la que hoy conocemos.
En la primera restauración de Luís Álvarez Duarte, se realizó un nuevo cuerpo anatomizado en madera de cedro real, dado el mal estado en que se encontraba el anterior candelero. También se realizó una nueva peana y peña talladas en cedro canadiense, se le suprimieron múltiples elementos metálicos, y se le sustituyó el mechón realizado por Castillo Lastrucci por uno más acorde a los trabajos observados en la barba y en la cabellera de la propia imagen. Por último se procedió a la limpieza de repintes, igualándose a su policromía original mediante pinturas al agua, y se resanaron varias falanges de los dedos.
En 1989, la intervención tan sólo se basó en la talla de nuevos brazos modelados hasta los codos.
Restauración de 2017 por Pedro Manzano Beltrán y debate sobre criterios
La última restauración es la que realizó Pedro Manzano Beltrán en 2017, en esta restauración la limpieza de la policromía fue la principal tarea ya que el cristo presentaba mucha suciedad. A nivel estructural solo se intervino el mechón de cabello que fue consolidado. Se realizó un nuevo cajillo para las potencias y cambiado el sistema de las espigas de la mano. Se añadieron unas asas a la peana para poder transportarlo.
Al finalizar la Semana Santa de 2010, El Cristo de las Tres Caídas fue trasladado al IAPH para ser estudiado. La hermandad en su momento esgrimía que «el objetivo es que la citada institución haga un exhaustivo informe de diagnóstico que valore el estado de conservación de la talla. Por su parte, la corporación que preside Alfonso de Julios mostró «su agradecimiento» a la institución por los años de trabajo desarrollados en el estudio exhaustivo de la imagen. «Siempre dispuestos a colaborar con nosotros» en siete años que han servido para sacar conclusiones que han llevado hasta el punto que hoy se encuentra esta restauración, «respetando siempre sus criterios a la hora de intervenir la imagen».
En el cabildo extraordinario la comisión artística destacó a su vez la propuesta de intervención que el IAPH (Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico) había transmitido a la corporación, siendo rechazada por no considerar los «criterios devocionales» de la imagen. Así lo describió Javier Sanchez de los Reyes alzándose como portavoz de este grupo de expertos. La hermandad descartó el informe de la entidad restauradora ya que contemplaba al nazareno como una obra de arte a la hora de restaurar y sin considerar su cariz devocional. Asimismo, la comisión aseguró que «el IAPH mantenía un critero de actuar como con una pieza museística y que planteaban llegar hasta el final.
Descripción iconográfica y función procesional
Como se ha señalado en numerosas ocasiones, el Santísimo Cristo de las Tres Caídas procesiona desde 1968 entrelazando las estaciones quinta, octava y novena del Vía Crucis. No existe ninguna cita en los evangelios que nos mencionen que Jesús cayó bajo el peso de la cruz. Sin embargo, esta escena de Cristo caído tiene un gran arraigo en la tradición cristiana. Podría representar las estaciones 8ª y 9ª del viacrucis de Juan Pablo II y 5ª, 8ª y 9ª del viacrucis tradicional.
Enseres, potencias y bordados: patrimonio material ligado a la imagen
Monjas de Convento de Santa Isabel. 1959. Bordada en oro sobre terciopelo granate y su diseño se limita a una pequeña y repetitiva cenefa que intercala pequeñas hojas con zarcillos entrelazados en las mangas y pecho, mientras en la parte inferior nos muestra una cenefa similar pero más ancha y menos compacta. Durante 40 años no pudo ser usada por el Señor, debido a que al realizarse sin patrón, no se ajustaba a las dimensiones de la imagen. En 2020 fue restaurada en un proceso que comprendió el descosido de la parte superior y las mangas y su posterior pasado a glasilla, ajustándose así a la imagen.
José Guillermo Carrasquilla Perea. 1978. Bordada en oro sobre terciopelo morado. José Ramón Paleteiro Bellerín. 1993. Donada por el grupo joven de la hermandad y por el propio bordador que donó el importe de los materiales. Esta bordada en oro sobre terciopelo granate y al igual que las anteriores, los dibujos se agrupan en la parte inferior de la túnica y mangas, así como por el pecho.
Artesanía Santa Bárbara. 2008. Terciopelo granate. Realizada para conmemorar el IV centenario de la fundación de la Hermandad de las Tres Caídas, la corporación realizó una copia de la realizada en 1894 por Juan Manuel Rodríguez Ojeda, cuyos bordados fueron a parar a un manto de la virgen. Gracias a Francisco Javier Sánchez de los Reyes, quién a través de fotografías antiguas y de las piezas de bordado del citado manto, recuperó lo más fidedignamente posible el diseño original de Juan Manuel Rodríguez Ojeda. El nuevo bordado de la prenda ha sido realizado sobre terciopelo granate por el taller de bordados Artesanía Santa Bárbara, dirigido por Joaquín López y Juan Areal.
Potencias. Plata en su color. Mediados del siglo XX. Atribuidas a Orfebrería Villarreal. aparecen en el inventario de 1957. Plata dorada. Poseen cinco grupos de haces de rayos lisos, que se intercalan por pequeños motivos afiligranados terminados en llama flameante. Orfebrería Villarreal. 1987. Oro. Son las más finas en cuanto a su diseño y trabajo.
El núcleo está formado por diversos roleos vegetales calados, destacando en su centro una cartela oval de bordes recortados con el anagrama de Cristo en diamantes bajo los cuales aparecen unos paños colgantes con la siguiente inscripción: CRISTO/ DE LAS TRES/ CAÍDAS.
El misterio, las figuras secundarias y su conservación
En un principio fueron once las imágenes contratadas por la hermandad, incluyendo el caballo y dos niños, con un precio de 20.000 pesetas. Antonio Castillo Lastrucci. 1939. Madera de cedro y pino de Flandes, policromada y originalmente con las vestiduras talladas sobre la propia madera. Fue la primera que realizó el autor. Estrenada en la estación de penitencia del 7 de abril de 1940, junto con las tallas del esclavo negro y las mujeres con el niño.
Antonio Castillo Lastrucci. 1940. Madera de cedro y pino de Flandes, policromada y de tamaño natural. Fue valorado en 4000 pesetas junto con la imagen del esclavo negro. Representa a una mujer arrodillada con su hija en pie a su izquierda y portando a un niño entre sus brazos. Representan a las mujeres de Jerusalén del pasaje evangélico. Su disposición en el paso también ha sido varias veces cambiada como ocurre con el resto de las imágenes. Fue restaurada por José Francisco Rodríguez Fernández entre 1994 y 1995. En 2021 fue intervenida de nuevo por Isabel Rabadán y Juan Alberto Filter, en dicha actuación se eliminó polvo de la superficie.
Quinto Cornelio y el caballo muestran la voluntad de configurar un misterio narrativo en torno al cristo, con disposiciones que han variado a lo largo del tiempo hasta consolidar la imagen actual del paso.

Cartografía de intervenciones (resumen)
- Posible restauración no documentada: finales s. XVIII-principios s. XIX o 1816.
- 1889: primera restauración documentada al volver a la estación de penitencia.
- 1894: restauración por Manuel Gutiérrez Reyes Cano; estreno de paso y túnica.
- Intervención de Antonio Castillo Lastrucci: cambios en corona de espinas, mechón y otras modificaciones formales.
- Restauración de Luís Álvarez Duarte: nuevo cuerpo en cedro real, peana en cedro canadiense, limpieza de repintes y sustitución de mechón.
- 1989: talla de nuevos brazos hasta los codos.
- 2017: restauración de Pedro Manzano Beltrán: limpieza de policromía, consolidación del mechón, nuevo cajillo para potencias, cambio de espigas y asas en la peana.
Así regresa el Cristo de las Tres Caídas tras su restauración - Sevilla 2017
Notas sobre devoción y patrimonio
La hermandad descartó el informe de la entidad restauradora ya que contemplaba al nazareno como una obra de arte a la hora de restaurar y sin considerar su cariz devocional. En el cabildo extraordinario la comisión artística destacó a su vez la propuesta de intervención que el IAPH había transmitido a la corporación, siendo rechazada por no considerar los «criterios devocionales» de la imagen. Así lo describió Javier Sanchez de los Reyes alzándose como portavoz de este grupo de expertos.
La hermandad en su momento esgrimía que «el objetivo es que la citada institución haga un exhaustivo informe de diagnóstico que valore el estado de conservación de la talla. Por su parte, la corporación que preside Alfonso de Julios mostró «su agradecimiento» a la institución por los años de trabajo desarrollados en el estudio exhaustivo de la imagen. «Siempre dispuestos a colaborar con nosotros» en siete años que han servido para sacar conclusiones que han llevado hasta el punto que hoy se encuentra esta restauración, «respetando siempre sus criterios a la hora de intervenir la imagen».
