La Hermandad de la Soledad de Chiclana celebra su quinto centenario con una programación conmemorativa que ahonda en sus orígenes, su evolución y su patrimonio documental y artístico. Esta devoción, arraigada en el barrio y en muchas familias, tiene datos históricos que se remontan a siglos atrás y cuenta con testimonios conservados que permiten recorrer cinco siglos de historia y fe.
Orígenes y documentación antigua
Es complicado fijar una fecha exacta cuando hablamos del nacimiento de esta hermandad. Parece que comenzó su actividad a finales del siglo XVII o principios del XVIII, si bien hay otra posibilidad relacionada con dos hechos: tanto por el origen de la imagen de la Virgen (de quien se desconoce su autor) como por la existencia de la ermita de la Soledad, ambas de épocas más remotas (el siglo XVI, concretamente). En el caso de la talla mariana, hablamos de una de las Titulares de la cofradía, la que le dio nombre desde el principio.
En el Archivo Provincial de Cádiz, por ejemplo, ha salido documentación que desvela lo siguiente: ya en 1642 había una congregación con ese nombre, su residencia canónica era el convento de San Martín de los Agustinos Ermitaños (en la actual calle Convento de Chiclana). Éste comunicaba la intención, por parte de la hermandad, de comprar “el sitio de una Capilla que está en la iglesia a mano derecha como se entra por la puerta de la calle […], con condición de poner la imagen de Nuestra Señora de la Soledad y las demás insignias de la Cofradía y se han de poder enterrar allí [los hermanos de la cofradía]”.
También existe un contrato firmado entre la antigua cofradía de la Soledad y el convento de San Agustín (donde la capilla estaba ubicada por aquel entonces), para edificar otra capilla propia. Se firmó aquel trato a cambio de 50 ducados. Del Archivo Provincial de Cádiz, por ejemplo, ha salido documentación que desvela lo siguiente: ya en 1642 había una congregación con ese nombre.
Evolución institucional y reglas
Aunque la devoción a la Soledad de María en La Rambla se remonta al siglo XVII, los orígenes documentados de la presente cofradía se sitúan en 1738, cuando en el convento del Sanctis Spiritus un grupo de hermanos de Jesús Nazareno decidieron reunirse para organizar el culto y la procesión de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, que ya acompañaba a la de Jesús Nazareno en la mañana del Viernes Santo. Varias décadas más tarde, en 1773, son aprobadas sus primeras reglas, siendo la primera obligación para los hermanos “la aplicación del mayor culto y veneración de tan piadosa madre en su santa imagen, procurando la mayor decencia y aseo en su altar y capilla, y el más precioso y decente adorno posible de dicha santa imagen”.
Entre los años 1929 y 1930, la Hermandad experimenta un período de renovación, a nivel organizativo, a través de la reforma de sus reglas, que por vez primera permitieron que el número de hermanos fuera ilimitado, y también a nivel estético. En este sentido, la antigua dolorosa titular, imagen de autor y fecha desconocidos, sería sustituida en 1930 por la actual, obra del escultor Venancio Marco Roch, siendo bendecida el Martes Santo 15 de abril de ese mismo año.
Siglo XX: crisis, renovación y nuevas sedes
La hermandad solamente sacaba en procesión un paso, el de la Virgen (ésta era acompañada por el coro de los Hermanitos de La Salle, así como por numerosos fieles). Llegado el siglo XX, la cofradía vivió un momento de apogeo: fue entonces cuando adquirió la talla del Cristo Yacente, obra del escultor de San Fernando Antonio Bey. A partir de ahí es cuando nace, como tal, la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Entierro de Cristo; desde entonces, dos son los pasos que desfilan en la estación de penitencia (el de la Virgen y el del Santo Entierro de Cristo).
En 1960, la hermandad dejó de hacer su estación de penitencia. Para más inri, al abandono de los enseres y pertenencias de la cofradía -arrumbados en las dependencias de la iglesia de San Telmo- se sumaron los efectos de la riada de 1965. Con aquella catástrofe, la mayor parte de ellos desapareció. El año 1968 supuso, sin embargo, un ‘Renaissance’ para la hermandad. Un grupo de jóvenes se organizaron con la finalidad de darle vida de nuevo, y lo consiguieron.
La disgregación de la cofradía de Jesús Nazareno se produce en 1974, acordando los hermanos celebrar la estación de penitencia en la tarde del Sábado Santo, portando túnica blanca, con antifaz y cíngulo negros, y debiendo estar en su templo media hora antes del comienzo de la Solemne Vigilia Pascual.
Construcción y bendición de la nueva capilla
Destacaría el día 8 de diciembre de 1979, cuando se procede a la colocación de la primera piedra de la actual capilla y, a partir de entonces, y con la colaboración de gran parte del pueblo de Chiclana, se pudo ver realizado el sueño de verla concluida, algo que fue posible dieciocho años más tarde, cuando fue bendecida el 26 de mayo de 1996. Finalmente, llegó el momento deseado: un 26 de mayo de 1996, el Obispo de Cádiz y Ceuta (Antonio Ceballos Atienza), bendijo la capilla de la Soledad en compañía de los fieles, vecinos del que había sido el feudo de siempre de la Virgen de la Soledad.
La capilla del Santo Cristo fue el lugar desde donde la hermandad realizó su estación de penitencia durante los 18 años que tardó la nueva capilla en levantarse. Durante aquel evento, le fue entregada a Nuestra Señora del Mayor Dolor la insignia de oro de la hermandad de la Soledad; también se le otorgó la pértiga dorada al que entonces era Hermano Mayor de la cofradía, José Fernández López.
Patrimonio artístico y enseres
El paso del Cristo es obra del tallista local Antonio Cano, y data de principios de los años noventa del siglo XX; en cuanto a la Virgen, la orfebrería de su paso salió de los talleres de los hijos de Juan Fernández. Sus respiraderos son obra del taller de Antonio Santos, en Sevilla. Tradicionalmente, la Virgen aparecía bajo palio, si bien éste ha sido eliminado en los últimos tiempos; ahora se muestra la talla situada delante de una cruz vacía (de la que cuelga un sudario). En cuanto al Cristo, éste ha sido procesionado en el interior de una urna de cristal, pero igualmente sin ella, al descubierto.
Catafalcos magníficos, lechos lujosamente labrados… escenifican momentos que aúnan patetismo, de particular dolor, con la intención de causar conmoción en el devoto, el fiel, el creyente. Aunque también hay representaciones en las que el Cristo es, de alguna manera, dulcificado, restando la imagen descarnada de lo que habría sido la figura del cadáver de Jesús.
500 años: actos conmemorativos y exposición
Este 2025 se cumple el 500 aniversario de la devoción a Nuestra Señora de la Soledad (1525-2025), una efeméride que tiene su origen en los primeros datos recogidos en el Catastro Provincial de Cádiz sobre su primitiva capilla y que representa la base histórica sobre la que se asienta esta veneración tan arraigada en Chiclana. Respuesta.-El pasado 5 de marzo, coincidiendo con el Miércoles de Ceniza, se dio inicio al ciclo extraordinario con una emotiva Eucaristía de apertura en la Capilla de la Soledad. En ese mismo acto, se presentó el cartel ‘500 años en tu barrio’, junto al escudo oficial de esta conmemoración, marcando así el comienzo de un año muy especial para la comunidad.
Posteriormente, el 21 de marzo, La Embajada acogió una interesante conferencia a cargo de José María Prieto sobre ‘La Soledad. Marzo culminó con un momento de especial recogimiento: el besamanos extraordinario a Nuestra Señora de la Soledad, celebrado el día 29 en su capilla. Abril trajo consigo la música como lenguaje de fe. El día 12, la Capilla de la Soledad se llenó de armonías con el concierto de marchas procesionales, interpretado por la Orquesta Joven Ciudad de Chiclana.
El 22 de mayo, Jesús Romero Montalbán ofreció en la capilla una enriquecedora conferencia titulada ‘Apuntes históricos sobre la devoción a Nuestra Señora de la Soledad’. Más recientemente, el 19 de septiembre, se inauguró en el Museo de Chiclana la exposición ‘Soledad, cinco veces centenaria’, una muestra que recorre la historia, el arte y la devoción que han acompañado a esta imagen durante quinientos años.

La exposición ‘Soledad, cinco veces centenaria’ reúne piezas de gran valor documental y artístico. Entre ellas destaca el Romancero dedicado a la Virgen de la Soledad, considerado el documento más antiguo que se conserva de la Titular y fechado hacia el año 1600. La muestra se completa con enseres propios de la corporación y una amplia selección de objetos y testimonios gráficos que permiten recorrer cinco siglos de historia y devoción. Junto a él, aparecen fotografías inéditas e históricas, además de documentos oficiales como la petición a la Casa Real para nombrar al rey hermano honorífico, o el importantísimo escrito de constitución de la hermandad en 1930.
El alcalde de Chiclana, José María Román, ha presidido el acto de inauguración de la exposición ‘Soledad, cinco veces centenaria’, que se ha celebrado en el Museo de la Ciudad. Durante la inauguración, el alcalde señaló: “Queremos destacar el esfuerzo realizado por la Hermandad de la Soledad con numerosas piezas que componen esta exposición, entre ellas, la copia de la nueva constitución de la hermandad”. Por su parte, el mayordomo de la Hermandad, José Manuel González, explicó que la exposición se ha estructurado en distintas partes para facilitar la comprensión de la historia de la cofradía y que “desde la Hermandad de La Soledad estamos muy contentos, porque en esta exposición se contempla toda esa historia que se ha creado con el paso de los siglos”.
Programación cultural y conferencias vinculadas
La conmemoración continúa durante los próximos días con nuevos encuentros. Así, el día 10, el Museo de Chiclana será escenario de la conferencia de Jesús Romero, titulada ‘Madre y sola, imposiblemente sola, iconografía de tres días… o cuatro’. Posteriormente, el 17 de octubre, en La Embajada, Jorge Marcial ofrecerá la conferencia ‘La música en las cofradías de negro’.
Documental 'Canarias: 50 años tras la oscuridad. Episodio1: El Golpe'
Reflexión de la junta y retos de futuro
Ser hermano mayor en un momento tan trascendental como el 500 aniversario de la antigua Capilla de la Soledad supone, ante todo, un gran honor y, al mismo tiempo, una enorme responsabilidad. Este aniversario nos invita a mirar atrás con gratitud, recordando a quienes cimentaron esta devoción y mantuvieron viva la hermandad incluso en tiempos difíciles. Pero también, nos impulsa a vivir el presente con intensidad, haciendo partícipes a los hermanos, devotos y vecinos del barrio de todo lo que representa Nuestra Señora de la Soledad.
La hermandad se encuentra en un momento de madurez y renovación. Tras siglos de historia, hoy vivimos una etapa marcada por la estabilidad en el culto y la vida interna, pero también por la apertura a nuevas generaciones que se están incorporando con ilusión. A corto plazo, el gran reto es culminar con éxito toda esta programación, asegurando que cada acto deje huella en los hermanos y en la ciudad. De cara al medio plazo, y hasta 2026, el objetivo es fortalecer la vida interna de la hermandad, consolidando la participación de los jóvenes, cuidando la formación de los hermanos y mejorando la comunicación con la feligresía y con Chiclana en general. También se trabaja en el mantenimiento y conservación del patrimonio, conscientes de que todo lo que se ha recibido es fruto del esfuerzo de quienes precedieron a la cofradía.
Apuntes finales sobre su memoria viva
Sin duda, ‘Soledad, cinco veces centenaria’ representa una oportunidad única para adentrarse en la memoria viva de la Hermandad más antigua de la ciudad y en el legado cultural y espiritual que ha sabido mantener hasta hoy. La exposición permite contemplar piezas de enorme valor documental y artístico, entre las que destaca el Romancero dedicado a la Virgen de la Soledad, considerado el documento más antiguo que se conserva de la titular y fechado hacia el año 1600.