La presencia de la Compañía de Jesús en Vigo ha dejado una huella profunda en la vida educativa, social y religiosa de la ciudad, y en ese contexto emergen vidas consagradas como la del hermano jesuita Leoncio Vigo. Ser hermano jesuita consiste en vivir apasionado por Jesús y entregar su vida en favor de la humanidad al servicio del Evangelio y esto se expresa ejecutando determinadas funciones no sacerdotales. El hermano jesuita destaca por una vocación radical al servicio sin que ello conlleve ser sacerdote.
Formación y vocación
Los votos del jesuita son para siempre. ¿De verdad se puede comprometer uno a algo así? ¿No da miedo una decisión que te compromete de por vida? Estos compañeros jesuitas nos cuentan cómo viven los votos de pobreza, castidad y obediencia en la Compañía de Jesús. Una y otra vez se repite la idea de que esta vocación no depende de sus propias fuerzas, sino de la fidelidad de Dios.
La vida de un jesuita en formación muestra cómo se vive el día a día: ¿Qué hace a lo largo del día? ¿Con qué personas trata? ¿Cuándo hace oración? En este documental de dos capítulos nos asomamos a la vida de un jesuita en formación. Lo seguimos desde que se levanta hasta que se acuesta, mientras escuchamos las voces de compañeros de clase, de comunidad y de pastoral. No te acerques a este vídeo con prisa o con mera curiosidad... Conviértelo en un momento de contemplación donde puedas descubrir a Dios presente en todas las cosas.
Servicio en la educación y la pastoral
La Compañía de Jesús es una orden religiosa de clérigos regulares surgida de un grupo de sacerdotes con una cualificada formación adquirida en las mejores universidades del siglo XVI. El hermano jesuita ejecuta funciones no sacerdotales que incluyen la educación, la pastoral y el acompañamiento espiritual. En Vigo, la larga presencia de la orden se ha concretado en instituciones como el Colegio Apóstol Santiago, donde generaciones de jóvenes recibieron educación esmerada en todos los campos del saber, con un espíritu pedagógico ignaciano que marcó la ciudad.
La comunidad educativa del Colegio Apóstol Santiago despidió el pasado viernes, día 30 de junio, a la comunidad jesuita que allí se había establecido desde que el colegio llegó a la ciudad de Vigo, hace ya más de 100 años. Fue en un emotivo acto en el transcurso del claustro de final de curso, durante el cual se despidió con profundo cariño, inmensa admiración y eterno agradecimiento, a todos los jesuitas que en algún momento formaron parte de esta comunidad y, especialmente, a los que ahora nos dejan.

Testimonio y compromiso
Es real. Volviendo de un encuentro de jesuitas en formación, tengo tiempo para pensar en lo vivido. Por fuera nada extraordinario: veintitantos jesuitas jóvenes reunidos un fin de semana para compartir vida y misión. Pero por dentro, lo que siento es una necesidad casi urgente de gritar algo muy simple: “¡Es real!”. Que es real que Dios llama. Que nos ha llamado y sigue llamando. Que la fe lleva a personas normales a entregarlo todo por el Evangelio. En procesos largos, con dudas, con idas y venidas… pero siempre con la fidelidad puesta en Dios.
Trabajos académicos y científicos
Toda una vida dedicada a la Geofísica, al diálogo con la ciencia en las mejores universidades de tu campo. ¿Es eso propio de un jesuita? Mi destino a estudios especiales me vino al final del juniorado en La Habana, planeando incorporarme al observatorio de astronomía y meteorología del Colegio de Belén. Hice primero Filosofía en la Universidad de Saint Louis, Missouri, y continué después los estudios de Geofísica. Mientras realizaba estos estudios, el gobierno de Fidel Castro incautó el... (trayectoria que muestran la apertura de la Compañía al diálogo entre fe y ciencia).
Vida comunitaria y destinos
La comunidad de jesuitas de Vigo, tras 107 años de presencia educativa, cultural y social, abandonó la ciudad el 30 de junio de 2023, siendo trasladados sus miembros a otros destinos dentro y fuera de Galicia. Aclaremos desde el principio que lo que se cierra es única y exclusivamente la comunidad de jesuitas, no el colegio que sigue funcionando con excelencia educativa, ni la parroquia San Francisco Javier que seguirá funcionando bajo la dependencia del obispo.
Se trata de los padres Manuel Mazón, Manuel Cabada, Ignacio Fernández, Fernando L. Combarros, Benito Santos y del Hermano José Bailón. Estos dos últimos permanecerán en Vigo, pero viviendo en la comunidad de sacerdotes que la diócesis tiene en el barrio de Teis. Mazón y Cabada han sido destinados a la comunidad jesuita de A Coruña, Fernández a la del Natahoyo en Gijón, y Combarros, que también era el párroco de San Francisco Javier, tendrá su destino en Alcalá de Henares.
Memoria histórica y responsabilidades
Con el transcurrir de los años nos hemos dado cuenta de algunas realidades desagradables que pasaron inadvertidas ante nosotros. El balance general de nuestra estancia en el colegio de los Jesuitas es positivo, pero con matices dolorosos. EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos.
Este diario ha entregado a la congregación testimonios contra un total de 10 jesuitas y un profesor laico de ese centro en su primer informe sobre abusos en la Iglesia de diciembre de 2021, y en el segundo, de junio de 2022, remitidos a la Conferencia Episcopal y al Vaticano. La información es pública y se puede consultar en la base de datos de EL PAÍS, la única existente sobre los abusos en la Iglesia española y que contabiliza en este momento 1.026 acusados y 2.196 víctimas.
El silencio de los jesuitas es el mismo que el de otras órdenes religiosas en muchos casos. En muchos procedimientos los denunciantes buscaron una investigación externa por desconfianza hacia las propias instituciones, y han abogado por que las víctimas obtengan verdad y reconocimiento, aunque en numerosos casos los trámites judiciales concluyeron que los hechos estaban prescritos.
Legado y reconocimiento
La ciudad de Vigo no se concibe a sí misma sin la huella imborrable de la presencia jesuita en ella. No existiría, en modo alguno, nada que celebrar si los jesuitas no hubiesen considerado oportuno crear un colegio en 1872 en Galicia y trasladarlo a Vigo en 1916 para comenzar a escribir una de las páginas más relevantes de la historia educativa de la ciudad. La lista de agradecimientos es inmensa, el legado de su presencia inabarcable, la importancia de su impacto en la formación religiosa, humana y personal de miles de vigueses y viguesas, incuestionable.
“No hay nada mejor que ser jesuita” es la exclamación que resume, para muchos, la experiencia de pertenecer a la Compañía: una vida entregada al servicio, a la formación intelectual y espiritual, y al acompañamiento de las comunidades. El hermano jesuita, como Leoncio Vigo, encarna esa entrega en tareas concretas de educación, pastoral y servicio social.
Tabla: Aspectos clave de la vida y misión de un hermano jesuita en Vigo
- Vocación: Votos de pobreza, castidad y obediencia
- Funciones: Educación, pastoral, administración y servicio social
- Formación: Filosofía, teología, y a veces estudios científicos o especializados
- Comunidad: Vida en comunidad con otros jesuitas y trabajo en instituciones locales
- Legado: Impacto educativo y cultural en la ciudad de Vigo
- Desafíos: Necesidad de afrontar y reparar abusos del pasado y garantizar transparencia
Texto basado en artículos y testimonios sobre la presencia jesuita en Vigo y en materiales de la Revista Jesuitas y boletines locales que documentan la trayectoria de hermanos jesuitas, su formación, servicio y el contexto histórico en el que han desarrollado su misión.