Almagro, una ciudad ubicada en el corazón del Campo de Calatrava, entre Ciudad Real y Valdepeñas, tiene sus orígenes en la Edad Media, especialmente desde el siglo XIII. Fue durante siglos la capital administrativa de su comarca, consolidándose a partir del siglo XIII con los primeros vestigios históricos visibles, aunque su pasado prehistórico permanece desconocido.
Orígenes medievales y formación de Almagro
Según la tradición cultural, Almagro surgió como un pequeño castillo almohade llamado "Almagrib", construido para controlar el tránsito entre Toledo y Córdoba. Este nombre hace referencia a la característica arcilla rojiza, rica en óxido de hierro, que se encuentra en la región y que todavía se utiliza para pintar edificaciones, destacándose en la Plaza Mayor y otros edificios emblemáticos de la ciudad.
La localidad fue elegida en el siglo XIII por la Orden de Calatrava como centro de residencia y gobierno de sus territorios. En 1213 se le concedió el fuero, confirmado por Fernando III en 1222. Para finales del siglo XIII, Almagro era un recinto amurallado con una parroquia principal dedicada a San Bartolomé el Real y varios edificios públicos como carnicerías, cárceles y casas del Concejo, lo que evidencia el crecimiento urbano de la villa.
Expansión de la villa y auge religioso (siglos XV - XVII)
A partir de los siglos XV y XVII, Almagro crece y se expande más allá de sus murallas originales, con la creación de diversos arrabales dedicados a barrios como San Pedro, Santiago, San Ildefonso, San Juan, San Sebastián y San Lázaro. En 1487, el maestrazgo pasa a formar parte de la Corona, consolidando su importancia administrativa y religiosa.
En esta época, numerosas órdenes religiosas establecen su residencia en Almagro, fundándose conventos y erigiéndose múltiples iglesias. Destacan el Convento de Santa Catalina, fundado por los franciscanos, así como la presencia de jesuitas, agustinos y los hermanos de San Juan de Dios.
Además, el auge económico y cultural permitió la construcción de monumentos y edificios singulares como la Universidad, establecida por el clavero Fernando Fernández de Córdoba, y el hospital de la Misericordia por el comendador mayor D. Gutiérrez de Padilla. Se amplió también la parroquia de Madre de Dios y el convento de la Encarnación.
Una figura notable de este periodo es Diego de Almagro (1475-1538), conquistador que participó en la exploración y colonización de América, específicamente en Perú y Chile, y da nombre a una estatua ecuestre en la Plaza Mayor.
Siglos XVIII y XIX: cambios y declive
Durante el siglo XVIII, Almagro fue capital de la provincia de La Mancha entre 1750 y 1761, un periodo de desarrollo impulsado por el Conde de Valdeparaíso, ministro de Hacienda que promovió la gestión y auge de la comarca. Sin embargo, poco tiempo después, la capitalidad pasó a Ciudad Real y Almagro obtuvo el título de ciudad.
Este cambio conllevó un periodo de declive económico y social, agravado por la invasión francesa, las guerras carlistas y la desamortización de Mendizábal. Las órdenes religiosas abandonaron la ciudad y desapareció la universidad, debilizando la estructura socioeconómica local.
No obstante, en la segunda mitad del siglo XIX la ciudad comenzó a modernizarse con la llegada del telégrafo, el ferrocarril en 1858 y la construcción de edificios emblemáticos como el Casino, la Plaza de Toros y el Teatro Municipal en 1864. En 1897, Almagro recibió la luz eléctrica.
En los años 50 se restauró el Corral de Comedias, el Ayuntamiento y la Plaza Mayor. En 1972 Almagro fue declarado Conjunto Histórico-Artístico y desde entonces se ha trabajado en la rehabilitación de iglesias, palacios, ermitas y viviendas típicas.

Ermitas y parroquias de Almagro
Iglesia de San Agustín
El Convento del Santísimo Sacramento de los Agustinos, en estilo barroco, fue fundado en 1635 tras el legado testamentario de Doña María de Figueroa. El conjunto sufrió demolición, pero la iglesia fue salvada por los vecinos, preservando sus retablos. La iglesia presenta una nave principal con bóveda de cañón, crucero con cúpula de media naranja y fachadas decoradas con frescos que buscan enseñar doctrinas religiosas y exaltar la devoción de los fieles.
Convento de la Encarnación
Fundado a fines del siglo XVI por la familia Lucena, es el único que mantiene su actividad original y conserva su estructura y función religiosa hasta hoy. En la puerta aparece el escudo del siglo XVIII del Conde de Valdeparaíso, patrón del convento.
Convento de la Asunción de Calatrava
De estructura gótica con elementos renacentistas, también construido durante el auge religioso de la villa.
Ermitas destacadas
Entre las ermitas más antiguas se encuentra una del siglo XVI, ocupada inicialmente por franciscanos descalzos, que juega un papel vital en la historia religiosa de Almagro. Otra ermita notable es la dedicada a la Virgen de las Nieves, cuyo santuario se halla a ocho kilómetros de la ciudad, en la dehesa de Torrovilla. Este santuario fue fundado en el siglo XIV y reconstruido en el siglo XVII por el segundo marqués de Santa Cruz, Álvaro de Bazán, quien aportó los fondos tras una promesa vinculada a sus batallas navales.
La ermita de la Virgen de las Nieves se caracteriza por su planta de cruz latina, bóveda de cañón y cúpula, con una decoración interior sobria que contrasta con sus frescos y pinturas del camarín edificados en los siglos XVII y XVIII. Junto a esta ermita se encuentra una plaza de toros poligonal construida en el siglo XVIII para estimular el culto y las festividades populares vinculadas a la Virgen.

El Corral de Comedias y la Plaza Mayor
El Corral de Comedias, construido en el siglo XVII, es un teatro que conserva su estructura original y fue declarado Monumento Nacional en 1955, siendo uno de los espacios teatrales más emblemáticos de España. La Plaza Mayor, con sus soportales y columnas toscanas, es el corazón de Almagro y refleja las sucesivas remodelaciones desde el siglo XVI en adelante, convirtiéndose en un punto de encuentro cultural y social.

Patrimonio y tradiciones religiosas
La devoción a la Virgen de las Nieves, patrona actual de Almagro, tiene raíces que se remontan al siglo XVI, aunque su culto es mucho más antiguo y está extendido por diversos países. En Almagro, el culto creció especialmente durante el siglo XVI y contó con el apoyo de familias nobles y la comunidad, quienes impulsaron la celebración de festividades y la construcción de la ermita y la plaza de toros asociada.
La Virgen de los Llanos fue la primera patrona de Almagro y se veneraba en una ermita creada por la Orden de Calatrava. Sin embargo, la devoción fue desplazada hacia la Virgen de las Nieves tras la desaparición de la cofradía de Los Llanos en el siglo XVIII.
Economía y cultura actual
Hoy Almagro es un importante centro turístico y cultural en Castilla La Mancha, conocido por el Festival Internacional de Teatro Clásico y la autenticidad de su patrimonio arquitectónico. Además, su economía se apoya en la agricultura, especialmente en el cultivo de vid y olivo, y en la producción de productos locales como la reconocida berenjena de Almagro. La técnica tradicional del encaje de bolillos tiene también un gran arraigo popular en la ciudad.
Los pueblos: Almagro | En el corazón de La Mancha | Documental 1994
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