San Miguel Arcángel es sinónimo de combate espiritual y de la victoria sobre el enemigo supremo de Dios y de la humanidad: el diablo. El vocablo arcángel aparece sólo dos veces en el Nuevo Testamento de la Biblia y viene del antiguo prefijo griego ἀρχ- + ἄɣɣελος (ángelos) “mensajero”.
Las primeras menciones que se conservan de su nombre se encuentran en obras judías de los siglos III y II a. C., a menudo apocalípticas, en las que aparece como jefe de los ángeles y arcángeles, príncipe guardián de Israel y responsable del cuidado del pueblo de Israel. Para los cristianos, es el protector de la Iglesia y abogado del pueblo elegido de Dios. La Iglesia católica lo considera como patrono y protector de la Iglesia universal.
Orígenes antiguos y apariciones
Según la tradición rabínica, Miguel actuó como defensor de Israel y, en ocasiones, tuvo que luchar contra los príncipes de otras naciones (Daniel 10:13) y, en particular, contra el ángel Samael, acusador de Israel. Sucedió que estando Josué cerca de Jericó, levantó los ojos y vio a un hombre plantado frente a él con una espada desnuda en la mano. Josué se adelantó hacia él y le dijo: «¿Eres de los nuestros o de nuestros enemigos?» Respondió: «No, sino que soy el jefe del ejército de Yahveh. He venido ahora.»
Antiguas autoridades gubernamentales y eclesiásticas reconocieron temprano las virtudes de esta criatura alada. Por ejemplo, el emperador Constantino atribuía a Miguel la derrota de sus adversarios. Por ese motivo mandó edificar cerca de Constantinopla una espléndida iglesia en su homenaje (Michaelion, en Sosthenion). Otra famosa iglesia bizantina estaba entre los muros de la ciudad, en los baños termales del emperador Arcadio; ahí la festividad del arcángel se celebraba el 8 de noviembre.
En el catolicismo se cree que el Arcángel se ha manifestado en varias ocasiones. Una primera aparición se registró en la lucha de San Patricio por la evangelización en Irlanda. Otra aparición bastante documentada e influyente durante la Edad Media (y, de hecho, el germen del culto miguelino en la Iglesia de Occidente) fue la del monte Gargano (celebrada el 8 de mayo), a San Lorenzo Maiorano en el año 493. En Roma hay una estatua de bronce que lo representa en lo alto del Castel Sant’Angelo, recordando cuando se apareció allí al papa Gregorio Magno (hecho celebrado el 25 de abril).
Desarrollo de la devoción y la oración a San Miguel
La devoción a San Miguel y a los ángeles se remonta al siglo IV d.C., cuando el emperador romano Constantino tuvo una visión de San Miguel en un sueño. Desde el siglo II en adelante, existen pruebas que atestiguan que los primeros cristianos identificaban a Miguel con Cristo, especialmente en obras relacionadas con grupos no protoortodoxos o escritas por ellos.
En el siglo IV, la homilía de Basilio (De Angelis) situó a San Miguel por encima de todos los ángeles. En el siglo VI, el crecimiento de la devoción a Miguel en la Iglesia occidental se expresó mediante las fiestas dedicadas a él, tal y como se recoge en el Sacramentario Leonino. El Sacramentario Gelasiano del siglo VII incluía la fiesta «S. Michaelis Archangeli», al igual que el Sacramentario Gregoriano del siglo VIII.
Según una de las historias más difundidas sobre su origen, el Papa León XIII tuvo una visión espantosa después de celebrar la Misa, lo que le hizo desmayarse. Se cuenta que el 13 de octubre de 1884 el papa León XIII experimentó, durante la celebración de la misa, una visión en la cual vio a Satanás y a sus demonios desafiando a Dios, diciendo que podía destruir su Iglesia si quería. Vio entonces aparecer a Miguel y lanzar a Satanás y sus legiones en el abismo del Infierno.
Tras recuperarse, el Papa escribió la oración y pidió que se imprimiera y se enviara a todos los obispos del mundo. Esta oración fue rezada al final de cada Misa baja entre 1886 y 1965. Después del Concilio Vaticano II, el mandato de recitar esta oración al finalizar la misa fue revocado pero se puede continuar con esta práctica a manera de devoción. Ante el aumento de la división y los escándalos, el Papa Francisco animó a rezar la oración a San Miguel en 2018. En 2013, consagró el Vaticano a la protección de San José y de San Miguel.
San Miguel en la práctica pastoral y los exorcismos
La oración ha demostrado ser muy poderosa y muchos exorcistas la utilizan al enfrentar lo demoníaco. “Durante los exorcismos, es muy poderosa. Aumenta tu amor y estima por ellos,” dijo el padre Reehil. “El blanco número uno del demonio son los cristianos; es algo bíblico. Odia a la Iglesia, y ya no puede herir a Jesús. Una vez terminada la Pasión, eso fue todo.”
La Iglesia anima a invocar la intercesión de los ángeles y arcángeles como forma de protegernos de los ataques demoníacos. “La manera de hablar de esto, especialmente con niños, es enfocándose en el bien y en lo bello, porque eso es lo que estamos defendiendo y eso es lo más poderoso,” dijo el padre Fye. Además de San Miguel, todos tenemos un ángel guardián asignado. Ellos nos vigilan constantemente, nos protegen y nos guían hacia Dios. “Tienes un ángel asignado y él es obediente a su misión,” dijo el padre Reehil. “Creo firmemente que mientras más los reconozcas y les agradezcas, de alguna manera pueden ayudarte aún más.”
La cofradía y la ermita: historia local y evolución
Chica, parece que fue fundada por dicho sacerdote, hacia 1673, sirviendo un lienzo de San Miguel para iniciar los cultos, porque la talla de Bernardo de Mora, aun no estaba terminada, siendo sus primeros mayordomos Nicolás Ruiz de Escalante y Basilio del Corral. Durante el siglo XVII, la hermandad y los devotos del Arcángel van a dotar a la primitiva ermita barroca de ornamentos, enseres, joyas, imágenes y otras obras de arte. De ello, tenemos amplias noticias en los propios libros de la hermandad.
El Arcángel poseía en esa fecha un tonelete o falda de Cambray con encajes y presillas; otro carmesí con peto y mangas azules bordadas en oro con botines azules bordados y cordones de oro, adornando su cabeza con un plumaje y flores de seda. Velos como cortina, que se colocaban tras la imagen del Arcángel y ricos frontales en su altar, y en el de la Virgen del Carmen, muy devota de la hermandad, que estaba colocada a la derecha de la nave de la ermita, vestida con saya de indiana con flores doradas y hábito morado de seda adamascada con galón y encaje.
Donaciones del Marqués de Casablanca, que, entre otras cosas, regaló una lámpara de plata de 42 onzas y de otros nobles, que contribuyeron a decorar la ermita. Su mujer, la marquesa, también donó un vestido para el Arcángel de tela de oro (bordada) que se componía de manto, tonelete y jubón, además de los botines. Otro donado por la camarera Mª Luisa Ruiz con peto y falda bordados en oro.
Entre 1743 y 1753 la ermita se amplía en la parte posterior, realizándole una capilla mayor semicircular, cerrada con reja de hierro, donde presidía el Arcángel dentro de un tabernáculo. A mediados del XVIII, en la entrega de 1757 se había aumentado bastante el ajuar de la ermita. Al Arcángel se le había colocado en un tabernáculo dorado con cuatro angelotes y, de remate, la imagen de la Caridad.
En sendas repisas en la capilla mayor estaban colocados los otros dos Arcángeles, San Rafael y San Gabriel. También, se había aumentado el patrimonio escultórico con una imagen de la Inmaculada Concepción con corona y ráfaga de plata, colocada en la capilla mayor y una Cruz grande de Jerusalén "embutida de estrellas". En el cuerpo de la ermita estaba la Virgen del Carmen, ya mencionada, un Niño vestido de sacerdote y una cruz de cristal.
Siglo XIX: reconstrucción, auge de la romería y restablecimiento de la hermandad
La Guerra de la Independencia constituyó un duro golpe para la ermita, ocupada por los franceses como bastión defensivo en el que hicieron algunas fortificaciones y que, a su salida de Granada, en 1812, la dejan arrasada por voladura en la noche del día 17 de septiembre. Pasada la invasión napoleónica, en 1815, se inicia la reconstrucción de la ermita por el arzobispo Álvarez de Palma, según traza de Diego Sánchez, que la realiza en estilo neoclásico, tal como hoy la conocemos, terminándose la construcción en 1828.
A partir de entonces, la romería a San Miguel va a adquirir un auge muy relevante, de forma que la prensa la va a calificar en 1849, como la más importante de las que se celebran en la ciudad. En esos años de mediado de siglo el Arcángel, casi siempre, acompañaba a la Patrona, la Stma. Virgen de las Angustias en todas las rogativas que la ciudad hacía por terremotos, sequías, epidemias o guerra. Todo este auge que se experimenta en la devoción y romería a lo largo de esas décadas, va a conducir a que, en 1877, el arzobispo don Bienvenido Monzón restablezca la hermandad de San Miguel por su decreto de 9 de septiembre de dicho año.
Las Nuevas Reglas y su Reglamento determinaban que el presidente perpetuo de la hermandad serían en cada momento los arzobispos de Granada y la hermandad tendría como objeto "honrar al Glorioso Arcángel para lograr su intercesión... y sostener y aumentar el culto en su ermita." La hermandad se compondría de hermanos horquilleros, hermanos y hermanas ordinarios.
Una de las primeras tareas que va a emprender su reorganizada hermandad será la de construir un espacioso camarín al Arcángel, desde el que hoy se venera con la finalidad de sustraer a la imagen de los rigores a que estaba sometida por el "manoseo" de los devotos cuando estaba a su alcance en el altar. La construcción ampliatoria de la ermita en su presbiterio será terminada en 1883, durante el mandato del hermano mayor Luis Castellote y de los mayordomos Jacinto Terrasa y Manuel Cazorla.

Actividades festivas, procesiones y patrimonio
En los años siguientes, continuará la afluencia de romeros el día del Arcángel desde las primeras horas de la madrugada del día 29 de septiembre, estableciéndose en el Cerro del Aceituno una verdadera feria de frutos de otoño, comidas y bailes. A lo largo de finales del siglo XIX y principios del XX, la romería se celebrará por la hermandad del Arcángel con todo esplendor y popularidad, así como procesiones de rogativas, como la celebrada con ocasión de la Guerra de Cuba en 1896.
En 1809, antes de la ocupación de la ciudad por los franceses, el arzobispo Moscoso y Peralta, para pedir el amparo del Arcángel, manda trasladar la imagen al convento de la Victoria para una procesión de rogativa el 5 de febrero hasta el convento de las Capuchinas. Ese mismo día en el Convento de San Francisco se celebra otra rogativa al Arcángel con una novena. No se reintegraría la imagen a su ermita hasta el 17 de septiembre para celebrar la fiesta de su Dedicación, con la asistencia de la Hermandad de la Esclavitud de Ntra. Sra.
En los siglos XVIII y XIX el ajuar del Arcángel y la ornamentación de la ermita fueron crecientes, incluyendo mantos, frontales, coronas y ornamentos donados por nobles y devotos. A veces me he preguntado, si este Nazareno de la ermita, no pudiera ser el actual de la Hermandad albaicinera del Santo Vía Crucis, que está cofradía del Martes Santo, procesiona desde 1953 y en el Albaicín desde 1943, que estuvo también en la ermita.
Siglo XX: decadencia y continuidad
A partir de 1926 la romería decaerá ostentosamente, celebrándose en Plaza Nueva la feria del Santo Arcángel. A lo largo del siglo XX la devoción y la presencia de la hermandad sufrieron altibajos: en 1921 se celebró la tradicional novena y un triduo de rogativa por eventos bélicos, y la romería volvió a adquirir importancia en algunas décadas, manteniendo vivos los cultos y procesiones.
Apariciones del Arcángel San Miguel en el Monte Gargano, Italia
Iconografía y grupo de arcángeles en el arte sacro
Por los que son identificados, a un lado, Barachiel “El Ayudante”, con rosas blancas en el manto que representan las bendiciones de Dios; Gabriel “El Anunciador”, con una linterna y un espejo de jaspe; y Jehudiel, “El Remunerador”, con un látigo y una corona de oro, en señal de castigo, o recompensa. Al otro lado, Uriel “El Poderoso Aliado”, con fuego a los pies y una espada desenvainada, protegiéndonos del mal; Rafael “El Médico”, portando una píxide y acompañado por Tobías, que lleva un pez; y Sealtiel “El que Reza”, que aparece con las manos juntas en señal de oración.
Por eso, en el arte se le representa como un ángel con armadura de general romano, amenazando con una lanza o espada a un demonio o dragón. En la liturgia del Yom Kipur el sermón concluye con las palabras: Miguel, príncipe de misericordia, orad por Israel.
San Miguel como patrón y protector
Miguel es el encargado de frustrar a Lucifer o Satanás, uno de los ángeles caídos (Apocalipsis 12:7). Por tal razón, según el Rabí Eliezer ben Jacob, fue Miguel quien rescató a Abraham del horno donde había sido arrojado por Nimrod. Según la tradición rabínica judía, a Miguel a veces se le llama "Príncipe de las naciones", y es quien actúa como "abogado de Israel" frente a su acusador Samael o Satanás.
La veneración del arcángel Miguel en el cristianismo se basa en su mayor parte en lecturas del Nuevo Testamento y adoptando las que se refieren a él en el Antiguo. Hubo un gran combate en los cielos. Miguel y sus ángeles lucharon contra el Dragón. También el Dragón y sus ángeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya lugar en el Cielo para ellos.
Presencia en distintas tradiciones y confesiones
La Iglesia copta lo considera el primero de los siete arcángeles, junto con Gabriel, Rafael y Uriel. La tradición bizantina y oriental situó muy pronto su fiesta y su santuario, y la devoción se propagó por las Iglesias siria, armenia y copta. Algunas Iglesias surgidas directamente en tiempos de la reforma protestante, como la anglicana o la luterana, comparten la mayoría de las ideas sobre el arcángel Miguel con las Iglesias católica, copta y ortodoxa.
En el Corán, Miguel es llamado Mījā'īl o Mijal (ميخائيل). Entre los musulmanes, Miguel es uno de los cuatro arcángeles (con Izrail, Israfil y Yibril), y uno de los dos ángeles, con Gabriel, nombrado en el Corán. En La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Miguel y Adán se consideran la misma persona, siendo el único arcángel.
Datos de interés (tabla resumida)
- Fiestas principales: 8 de mayo (Aparición) y 29 de septiembre (Dedicación).
- Funciones: protector de la Iglesia; jefe de los ejércitos celestes; defensor de Israel.
- Representaciones: armadura, espada o lanza, dragón vencido, globo coronado por cruz.
- Devoción histórica: desde los primeros siglos; Michaelion de Constantino; apariciones en Gargano y Monte Saint-Michel.