En el corazón de la comarca del Aranda, en la pintoresca localidad de Illueca, se alza majestuosa la iglesia parroquial de San Juan Bautista, un testimonio vivo del rico mestizaje cultural y la historia de esta región de Aragón. Este templo, construido inicialmente entre los siglos XIV y XV, es un magnífico ejemplo de la arquitectura mudéjar con posteriores aportes barrocos, reflejando la evolución artística y sociocultural de su entorno.
Orígenes mudéjares y construcción original
La historia de la iglesia de San Juan Bautista se remonta al siglo XIV, cuando fue levantada bajo el patrocinio de la familia Martínez de Luna, con la intervención del renombrado arquitecto mudéjar Mahoma Ramí, conocido por trabajar para Papa Luna. La construcción original mudéjar, realizada a partir de 1410, corresponde a una tipología de iglesia de nave única y cabecera poligonal de cinco lados, sin tribunas, con capillas laterales entre los contrafuertes abiertas a la nave. La nave se estructuró en tres tramos cubiertos con bóvedas de crucería sencilla de nervios diagonales, mientras que las capillas contaban con bóvedas de cañón apuntado.
La iglesia mudéjar presenta dos torres gemelas en el hastial, flanqueando el tramo de los pies. De estas, solamente la torre meridional sobresale actualmente por encima de la nave debido a las reformas barrocas. Esta torre es ligeramente rectangular y posee una escalera de caracol en torno a un machón central, similar a otras torres mudéjares de la zona, como las de la iglesia de San Félix de Torralba de Ribota. La decoración en ladrillo con paños de lacerías basados en el octógono imprime un legado musulmán en su lenguaje ornamental, especialmente visible en la parte inferior de esta torre. En el exterior, la fábrica mudéjar utiliza ladrillo aparejado a soga y tizón mientras que en las reformas barrocas se emplea únicamente a tizón.

Modificaciones y reformas barrocas del siglo XVII
Entre 1677 y 1678, la iglesia sufrió una importante transformación bajo la dirección del maestro de obras bearnés Juan de Marca, con la financiación del conde de Morata y marqués de Villaverde, Francisco Sanz de Cortés. En esta etapa barroca, la iglesia invirtió su orientación primitiva y se añadió un crucero en el tramo de los pies, con un testero recto cubierto por una bóveda de medio cañón con lunetos, y el tramo central dotado de cúpula sobre pechinas. Los brazos del crucero también se cubrieron con bóvedas de medio cañón con lunetos. Además, se cerraron al exterior los vanos del andador o paseador que recorría todo el perímetro mudéjar.
Juan de Marca implementó una decoración profusa en yeserías barrocas con motivos de tradición mudéjar, que confieren un carácter sensorial y visual único al espacio. Los motivos ornamentales imitan los usados por el mismo maestro en la cercana iglesia de Brea de Aragón. La tribuna abierta se agregó a la parte alta del andador mudéjar, permitiendo vistas hacia la nave y el ábside.
La portada monumental, renovada en el siglo XVII, contrasta con la antigua realizada en ladrillo aplantillado y moldurado, presentando un arco de medio punto sustentado por pilastras con capitel toscano, cornisas decorativas con cabezas humanas y de león, y un frontón partido de volutas en el remate, aunque hoy el escudo original de la familia Luna ha desaparecido.

Características arquitectónicas interiores y decoración
El interior de la iglesia conserva la planta mudéjar original de nave única, con capillas laterales entre contrafuertes y cabecera poligonal de cinco lados. Los tramos de la nave y el ábside se cubren con bóvedas de crucería sencilla de nervios diagonales, respetadas durante la reforma barroca. La capilla de Santa Orosia, construida tras la reforma, está decorada con arquitecturas fingidas y un retablo de trampantojo que enriquecen el patrimonio artístico del templo.
Los retablos interiores datan principalmente de los siglos XVI al XVIII y destacan los dedicados a San Ramón, la Virgen del Carmen, la Purísima, Virgen del Rosario, San Ignacio de Loyola, el Sagrado Corazón de María, la Sagrada Familia, Santa Justa y Santa Rufina, el Cristo y Santa Rita. Todos ellos reflejan el estilo popular barroco y el culto local.
La iglesia en su contexto cultural y protección
En 2001, durante la 25ª Sesión Oficial del Comité de Patrimonio Mundial en Helsinki, la arquitectura mudéjar de Aragón, a la cual pertenece la iglesia de San Juan Bautista, fue reconocida y declarada Patrimonio Mundial. Este reconocimiento refuerza la importancia histórica y artística del templo, que continúa siendo un centro cultural, histórico y de culto de la localidad de Illueca.
El edificio es testimonio del paso de numerosas épocas: desde su origen mudéjar hasta la importante transformación barroca, con vestigios visibles en sus muros y estructuras, como las yeserías, torres y bóvedas. La iglesia se integra además dentro de un entorno cultural más amplio, asociado a la historia de la familia Luna y la figura del Papa Luna, vinculado estrechamente a Illueca y a su arquitectura mudéjar.
Capítulo 4 La historia del templo de San Juan Bautista
Ilustración comparativa de estilos arquitectónicos en la iglesia
| Aspecto | Estilo Mudéjar (Siglo XIV-XV) | Reforma Barroca (Siglo XVII) |
|---|---|---|
| Estructura general | Nave única de tres tramos con cabecera pentagonal | Inversión de orientación, adición de crucero y tribuna |
| Torres | Dos torres gemelas, rectangular con escalera de caracol | Recrecimiento octogonal barroco en torre sur con bolas herrerianas |
| Materiales | Ladrillo aparejado a soga y tizón con decoración de lacerías | Ladrillo solo a tizón, portada monumental con piedra y alabastro |
| Decoración | Yeserías mudéjares y artesonados policromados | Yeserías barrocas con motivos mudéjares, retablos del s. XVII |
| Bóvedas | Bóvedas de crucería sencilla y bóvedas de cañón apuntado | Cúpula sobre pechinas y bóvedas de medio cañón con lunetos |

Visitar la iglesia de San Juan Bautista en Illueca es una oportunidad única para sumergirse en la historia y arte de una región que ha sabido preservar y enriquecer su legado arquitectónico durante siglos. Su combinación de estilos y la riqueza decorativa impresionan a quienes la conocen y mantienen viva la identidad cultural de esta comunidad aragonesa.