La Iglesia del Divino Redentor se levanta como un hito arquitectónico y religioso que articula materia, luz y urbanismo. El proyecto parte de una gran pieza de hormigón que se fractura en cuatro volúmenes, quedando separados entre ellos, consecuencia de los cortes efectuados a la pieza y del movimiento relativo de cada pieza independientemente. Rocas sueltas (grandes volúmenes de hormigón bruto) conforman la totalidad del proyecto.
Ubicación y contexto urbano
Emplazamiento: Las Chumberas, San Cristóbal de la Laguna, Tenerife, España. El entorno está caracterizado por la diferencia de cota topográfica dentro de la parcela. Una gran rampa envuelve y contornea el edificio para dar acceso, tanto a la Plaza, como a la Parroquia. La idea fundamental de la volumetría es crear un hito a nivel de su propio contexto urbano.

Integración con el tejido preexistente
La parroquia del Crist Redemptor es un edificio anexo a un antiguo conjunto parroquial de un barrio popular de Barcelona. Se coloca en un lateral de las dependencias existentes delimitando, por la parte trasera, un pequeño patio interior que permite la entrada de luz a ciertos puntos de la capilla al mismo tiempo que genera un espacio de comunicación entre la iglesia antigua y la nueva. En su encaje en el solar, el equipo de arquitectos decidió retrasar el volumen construido unos metros respecto la alineación de la calle para otorgar más espacio al transeúnte, mediante una plaza que remite a las plazas tradicionales de los pueblos, en las que los feligreses se reunían al salir de misa.
A pesar de que, en la actualidad, este espacio quede cerrado cuando no se celebran actos en la capilla, permite dar un “respiro” a los vecinos, acostumbrados a las sinuosas, pequeñas e inclinadas calles del barrio. Una plaza plana, elevada unos metros del suelo para separase de ruidos y andares cotidianos, un lugar de reunión con bancos y muros de obra. La principal preocupación fue la de ubicar adecuadamente el edificio para que quedara integrado en su entorno, pero, a la vez, significado como elemento de carácter público.
Volumetría y materiales
El proyecto parte de una pieza monolítica de hormigón que se fragmenta en volúmenes independientes, buscando ese efecto de rocas o peñas aisladas que, a la vez, definen vacíos y recorridos. Grandes volúmenes de hormigón conforman junto con la luz la totalidad del proyecto. El diseño consiste de dos elementos. La fuerza de los volúmenes y el juego racional de la luz dan a la iglesia una forma de profunda raíz teológica, donde la resurrección aumenta su significado y a través de la luz ilumina al creyente.
Materialidad en la iglesia adyacente
La planta se levanta en una sola nave, de carácter industrial, con una estructura porticada en forma de cerchas trianguladas de madera. Las fachadas y muros son de ladrillo tradicional color tierra y los acabados en acero, así como los pilares que soportan una jácena de hormigón en un lateral de la capilla, están pintados de color rojizo. Estas tonalidades buscadas aportan homogeneidad visual al espacio. La cubierta es inclinada a dos aguas. El acabado se lleva a cabo con teja cerámica, por tratarse de un material de proximidad y acorde los materiales del conjunto de la iglesia. Excepcionalmente, y para aportar luz cenital al espacio interior, en el centro de la cubierta se colocan unas franjas de tejas transparentes que permiten la entrada de luz.

La luz como elemento teológico y espacial
La luz, concebida como uno de los elementos más importantes en el centro religioso, ilumina cenitalmente todos los espacios, dando una dimensión mística a las estancias. La iglesia como el primer episodio del Vía Lucis representa la cueva donde Jesús fue enterrado. Un edificio austero, ausente de elementos superfluos, ataduras, como la vida que llevó y el lugar donde resucitó.
Al entrar, al fondo, aparece la cruz desnuda e iluminada. Jesús ha resucitado. Detrás, una cascada de luz simbolizando el hueco de la entrada a la cueva. ¡La luz! ¡La vida, la purificación, la resurrección, la alegría y limpieza! Ilumina cada uno de los sacramentos. Da vida al bautismo, la confirmación, la eucaristía, la penitencia, la unción, al matrimonio y la orden sagrada.
Itinerario lumínico a lo largo del día
De este modo, la primera luz del día, a través de la cruz, ilumina la pila bautismal, la primera luz del cristiano. Al mediodía, a través del lucernario, se ilumina el altar, la confirmación y la eucaristía. A las 12:00, la Palabra. Un haz de luz se derrama frente al confesionario sobre el sacramento de la penitencia. El paso de la oscuridad a la luz, de la muerte a la vida. La disposición estratégica de los lucernarios logra el mismo efecto sobre la unción, el matrimonio y la orden sacerdotal.

Significado simbólico y experiencia interior
El diseño busca una experiencia litúrgica y simbólica clara: el recorrido desde la piedra oscura a la luz, desde la cueva a la resurrección. Al entrar, mirando al fondo, aparece la cruz iluminada que representa la victoria sobre la muerte; detrás de ella, la luz que simboliza la entrada a la cueva y la renovación. La fortaleza de los volúmenes y el juego de la luz dotan al edificio de un potente significado teológico.
Ficha técnica y soluciones arquitectónicas
- Emplazamiento: Las Chumberas, San Cristóbal de la Laguna, Tenerife.
- Concepto volumétrico: pieza de hormigón fracturada en varios volúmenes independientes.
- Accesos: gran rampa perimetral que conecta la plaza con la parroquia.
- Materiales principales: hormigón bruto, ladrillo tradicional, madera estructural, acero y teja cerámica.
- Iluminación: lucernarios y franjas transparentes en cubierta para luz cenital estratégica.
- Planta: nave única de carácter industrial con estructura porticada de cerchas trianguladas.
Tabla resumen de elementos y funciones
Elementos
- Volúmenes de hormigón - Definen el hito y contención del espacio.
- Rampa perimetral - Conecta niveles y facilita acceso público.
- Plaza elevada - Espacio de reunión y respiro urbano.
- Lucernarios y franjas transparentes - Control lumínico para sacramentos.
- Materiales tradicionales - Integración con el entorno y coherencia cromática.
Contexto histórico y referentes
La iglesia dedicada a la Resurrección dialoga con la tradición cristiana al representar el símbolo central de la fe: la victoria sobre la muerte. La tipología de nave única y la austeridad formal remiten a soluciones tradicionales reinterpretadas con lenguaje contemporáneo. El proyecto dialoga con la idea de plaza y espacio público propio de las comunidades, evocando la costumbre de reunirse al salir de misa.
En este contexto, la intervención en un conjunto parroquial existente muestra cómo una nueva pieza puede integrarse respetuosamente, generando comunicaciones interiores y patios que permiten el ingreso de luz y la continuidad funcional entre lo viejo y lo nuevo.
Otros proyectos y trayectoria vinculada
Tras estudiar arquitectura en Barcelona, entre 1981-2004 forma equipo con otros 2 socios bajo el nombre Artengo-Menis-Pastrana. En 2004, Menis funda el estudio Menis Arquitectos con oficinas en Tenerife y Valencia. Otros proyectos muestran una preocupación por la materialidad, la escala urbana y la relación entre luz y espacio.
La Iglesia del Divino Redentor se presenta así como una propuesta contemporánea que articula simbólicamente la resurrección mediante la arquitectura: materia-cruz-luz, integrando el edificio en su contexto urbano y dotando a la comunidad de un espacio público y litúrgico relevante.