Iglesia parroquial de Santa Ana (Ardisa): historia y características

La Iglesia parroquial de Santa Ana en Ardisa se alza como el elemento central del casco urbano, coronando el conjunto y constituyendo el principal referente religioso e histórico de la localidad. Mi aspecto actual es el resultado de las obras de rehabilitación de la antigua iglesia, en época moderna, para devolver todo mi esplendor y cumplir con mi función de iglesia parroquial.

Origen y evolución histórica

Tras la reconquista, el crecimiento de la población cristiana en Triana requirió la construcción de una parroquia más amplia. La iglesia de Santa Ana fue el primer templo erigido de nueva planta en Sevilla tras su reconquista en 1248. Se levantó sobre la mezquita, que de hecho sirvió de parroquia antes de la construcción de la nueva iglesia ya hacia los año 1520-1530.

De este primer momento se conserva todavía la portada lateral datada en el año 1510-1520. En el año 1545, se terminan ya las estructuras del coro y posiblemente año la construcción del templo. Es en este momento cuando se interviene en la iglesia primitiva y se modifica ampliando las capillas de San Antonio y Santa Ana. Las obras de la iglesia se demoran y se concluyen con la ampliación del tramo de los pies.

La construcción del templo comenzó en 1266, dirigida por maestros canteros castellanos y alarifes musulmanes, expertos en el uso del ladrillo, material predominante en la época almohade. La Real Cédula de 14 de enero de 1503, emitida por la reina Isabel, ordenó la fundación de la Casa y Audiencia de la Contratación en Sevilla, centralizando el comercio con las Indias. Este evento convirtió a Sevilla en el centro económico del imperio español y marcó un auge significativo para la parroquia.

El terremoto del 1 de noviembre de 1755 causó graves daños en la parroquia, siendo reconstruida por Pedro de Silva, Maestro Mayor de Obras del Arzobispado, quien le dio un aspecto barroco que aún se conserva en su exterior. Mi aspecto actual es el resultado de las obras de rehabilitación de la antigua iglesia, en época moderna, para devolver todo mi esplendor y cumplir con mi función de iglesia parroquial.

Intervenciones y restauraciones

  • En la fábrica del nuevo edificio intervienen el albañil Francisco Roldán y el conocido carpintero local Bartolomé Meneses.
  • Las reformas más recientes se llevaron a cabo en el año 1940, en el que se realizaron obras de consolidación, además de abrirse los vanos del presbiterio, posiblemente por la oscuridad del mismo.
  • Restauraciones documentadas: 1990-1993 (restauración 1ª fase), 1991-1993 (2ª fase), 1993-1994 (3ª fase) y 2001-2004 (4ª fase) con expedientes y proyectos a cargo de Mainar.

Ubicación y contexto urbano

Me ubico en la bella localidad de Ardisa, la más oriental de la Comarca de las Cinco Villas, a orillas del río Gállego. Al excelente patrimonio natural que rodea mi villa hay que sumar el buen estado de su conjunto urbano, coronado por mí, la Iglesia de Santa Ana. En la entrada del pueblo se conserva la Cruz de Santa Ana, una cruz de término que estaba en el camino hacia Puendeluna, Casas de Esper y Sierra de los Blancos; hace unos años fue restaurada y reubicada, como bello ornamento del conjunto urbano.

vista exterior Iglesia de Santa Ana en Ardisa

Fábrica, materiales y tipología

Al exterior podemos identificar la fábrica de los muros con cajones de tapial calicastrado y machones de ladrillo, típico de la arquitectura mudéjar de la ciudad. El material de construcción de la iglesia es el ladrillo, y se dispone como una iglesia de nave única con ábside poligonal de cinco lados y contrafuertes acusados. La iglesia sigue la tipología de las iglesias manchegas de transición mudéjar-renacentista, caracterizada por su sobriedad exterior y el uso de mampostería y ladrillo.

Debido a la irregularidad del terreno, el edificio se asentó elevando la zona de los pies mediante un montículo artificial de piedra para nivelar el conjunto. El tramo de los pies realizado a lo largo del siglo XVI presenta una galería de arquillos modificada y más compleja ya que son dobles.

Estructura interior y cubierta

La iglesia consta de tres naves, separadas por pilares circulares con baquetones adosados y capiteles con molduras escalonadas, sujetando tres arcos formeros apuntados de tudor a cada lado. Las naves se cubren con bóveda de crucería estrellada y las armaduras de madera ochavada y apeinazada en el presbiterio están decoradas con policromía.

La armadura de la nave central es de limas moamares, reforzada con cuatro tirantes dobles con canes de tracería de estilo gótico y faldones y almizate con labor de menado. En las naves laterales la decoración es similar. Finalmente en el coro se conserva un alfarje de jaldetas sobre arcos escarzanos, perteneciente a un añadido posterior.

Por último, a la izquierda del coro está la pila bautismal; sobre ella, una bóveda de horno con lunetos, la cual perteneció a una antigua capilla.

Torre y remates

El conjunto se ve acompañado por una torre cuyo cuerpo superior es un campanario con grandes vanos. Rematándola, dos cornisas, la inferior más antigua, formada por canecillos de madera doblados y tallados, característica del siglo XVI. La cornisa superior está moldurada.

Su torre mudéjar es de base octogonal, con un machón central circular en el que se apoyan las escaleras. Consta de seis cuerpos decorados con esquinillas, cruces formando rombos y ventanas en el cuerpo superior que sirve de campanario. En las aristas del octógono se colocaron contrafuertes prismáticos y la decoración varía en altura: bandas de ladrillo en diente de sierra, rombos en relieve, vanos doblados y frisos de cerámica.

Portadas y decoración escultórica

Las portadas se diferencian tanto en estilo como en cronología. En este caso, la fachada principal es la más sencilla, formada por arco apuntado sobre medias columnas. Más importante es la portada lateral, más antigua que la anterior, presenta una decoración y un esquema típico del primer estilo renacentista como son las pilastras cajeadas y los capiteles corintios de un estilo arcaizante.

La portada lateral posiblemente sea una de las más antiguas conservadas en la provincia, fechada en el 1515 gracias a los escudos del obispo García de Quijada, primer obispo de la ciudad, situado en la clave del arco y el de los Reyes Católicos sobre él, junto a las iniciales de los reyes a ambos lados. Las enjutas también están decoradas con motivos vegetales. Sobre el arco, hay una inscripción que dice así: AS/SANCTA ANA/ORA PRO NOBIS/AMEN.

Rematando la portada encontramos dos flameros moldurados, enmarcando la hornacina avenerada entre pilastrillas. Esta aún conserva escasos restos de pintura. Sobre ella una pequeña inscripción en la que difícilmente se identifican las letras.

Patrimonio artístico interior

Si accedes al interior, atravesando la puerta de dovelas original, descubrirás que albergo dos hermosos retablos de gran calidad artística, el de San Juan Bautista, de estilo gótico hispano-flamenco, del s.XV y el de Santa Ana, de estilo renacentista. Este retablo mariano, que data del primer tercio del siglo XVI, conserva reminiscencias góticas e introduce novedades decorativas de claro estilo plateresco.

Las quince pinturas al óleo de estilo renacentista, obra de Pedro de Campaña, representan temas como San Joaquín rechazado del Templo, la Natividad de la Virgen, la Visitación y la Coronación de la Virgen. Junto a las pinturas, alberga un conjunto escultórico de seis esculturas en bulto redondo de talla completa y de tres en la hornacina central.

En su interior sobresale la imagen del Cristo de la Misericordia, patrón del pueblo, obra barroca tradicionalmente vinculada al escultor Giraldo de Merlo. La suciedad acumulada y los deterioros del paso del tiempo han requerido procesos de consolidación de la imagen y de la capa pictórica en fechas recientes.

Vida parroquial y funciones comunitarias

La parroquia alberga diversos grupos de feligreses que colaboran en actividades parroquiales y en la ayuda a personas necesitadas del barrio. La Iglesia de Santa Ana continúa siendo la parroquia activa de la localidad, acogiendo celebraciones litúrgicas, festividades religiosas y eventos comunitarios.

MUDÉJAR | Para NO Arquitectos

Datos constructivos y cronología resumida

  1. Construcción original y primeras fases: sobre mezquita y trabajos documentados entre 1266 y siglo XVI.
  2. Portada lateral renacentista: fechada alrededor de 1510-1520 (clave con escudos y 1515).
  3. Terminación del coro y consolidación del templo: 1545; intervenciones bajo mandato del arzobispo Don Hernando de Aragón en 1544.
  4. Obras y añadidos: ampliación de capillas y coro alto; reformas posteriores en los siglos XVII-XVIII y reconstrucción tras 1755.
  5. Consolidaciones y restauraciones modernas: 1940 y varias fases entre 1990 y 2004.

Tabla: elementos arquitectónicos principales

Tabla resumen de características

  • Fábrica: ladrillo, tapial calicastrado y machones de ladrillo (mudéjar).
  • Planta: nave única / tres naves en algunas descripciones según fases de obra; ábside poligonal de cinco lados.
  • Cubiertas: bóvedas de crucería estrellada; armaduras de madera policromadas.
  • Torre: base octogonal, seis cuerpos, campanario con vanos grandes.
  • Portadas: principal gótica sencilla; lateral renacentista con capiteles corintios y escudos.
  • Retablos: San Juan Bautista (gótico hispano-flamenco, s. XV) y Santa Ana (renacentista, s. XVI).

La Iglesia parroquial de Santa Ana en Ardisa constituye un ejemplo notable de la pervivencia del lenguaje mudéjar y renacentista en el ámbito rural, enriquecido por intervenciones barrocas y por la recuperación contemporánea que ha permitido conservar su valioso patrimonio arquitectónico y artístico para las generaciones actuales.

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