Jean Guitton, destacado pensador francés del siglo XX, dedicó gran parte de su vida a meditar sobre la fe cristiana, la eternidad y el sentido auténtico de la vida humana. Su obra y su experiencia nos invitan a volver a lo esencial, especialmente frente a las distracciones y superficialidades del mundo moderno.
La urgencia de volver a lo esencial
En plena era de constantes distracciones como el fútbol, las redes sociales o los caprichos pasajeros, Guitton nos recuerda que necesitamos urgentemente volver a lo esencial. Lo esencial está en el sentido auténtico de la vida humana, en su destino eterno y en el reconocimiento del primer mandamiento: “amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. Volver a lo esencial es ordenar la existencia, darle importancia a los sacramentos como la Eucaristía y la Penitencia, y decidir un momento para la oración diaria.
Esta reordenación implica un arrepentimiento sincero, romper con el pecado y la conversión profunda. Para Guitton y el mundo moderno, especialmente entre quienes se reconocen católicos, es fundamental romper el silencio sobre lo esencial.
Jean Guitton: vida, obra y legado
Jean Guitton (1901-1999) fue un profesor en la Universidad de la Sorbona, miembro de la Academia francesa y un pensador ecuménico con una gran altura intelectual, influenciado por Henri Bergson y Blaise Pascal. Fue invitado por Juan XXIII para participar en el Concilio Vaticano II, siendo el único laico presente en la primera sesión de la asamblea de obispos. Su amistad con Giovanni Battista Montini, Pablo VI, también es muy conocida.
Su intensa reflexión intelectual quedó plasmada no solo en numerosos libros, sino también en la capilla que construyó en la aldea de Deveix, un lugar que simboliza sus ideas sobre la fe, el pensamiento y la eternidad.

La capilla de Deveix: un símbolo duradero de la fe y el pensamiento
Alrededor de 1950, Guitton compró una casa rústica en una región de Nueva Aquitania, sin iglesia cercana, y empezó a soñar con un “mini monasterio” que incluyera pinturas para la reflexión y la oración. Escribió:
“Como no encontré ninguna capilla a mi alrededor, tuve que empezar de cero”.Finalmente, la capilla fue inaugurada en 1970, poco después del Concilio Vaticano II. Sus dimensiones son pequeñas (6x4 metros), orientada al Este en línea con la tradición arquitectónica cristiana, simbolizando la mirada hacia Jesús, el “sol que nace de lo alto”. Fue construida con piedra local y madera, y cuenta con un claustro abierto con solo tres lados, dejando el cuarto abierto al paisaje, el pueblo y el horizonte - una “plataforma de lanzamiento para el cohete del espíritu”, según Guitton.
El claustro invita al diálogo y a la reflexión caminando, como en la antigua Academia de Aristóteles, donde “sólo se piensa caminando y charlando con disidentes respetuosos pero cuestionadores”.
La decoración y simbolismo interior
En el interior austero destacan dos grandes lienzos pintados por el propio Guitton que representan, respectivamente, la Filosofía y la Teología. El primer lienzo, situado sobre el altar, ilustra la escena bíblica de Jesús en el Templo con María y José, pero con una lectura más profunda: una conversación entre Jesús y filósofos antiguos (Platón, Aristóteles, Sócrates) y modernos (Pascal, Descartes, Kant, Marx, entre otros).
La teología se representa en el lienzo norte, con una “Última Cena intemporal”, donde Jesús consagra el pan y el vino al centro, envuelto en un manto rojo que simboliza la Redención. Alrededor aparecen figuras clave del cristianismo, incluyendo santos, papas, artistas renacentistas y mujeres destacadas de la iglesia francesa, como Santa Juana de Arco y Santa Teresita del Niño Jesús.

El valor del Concilio Vaticano II y la crítica a su aplicación
Guitton participó activamente en el Concilio Vaticano II y expresó su emoción al ser el primer laico en hablar en una asamblea episcopal mundial. Sin embargo, expresó también preocupación por la forma en que se implementaron sus reformas:
- El Concilio disminuyó la fe y el vigor de la verdad en la Iglesia.
- Perdió fuerza la proclamación de la Iglesia como única verdadera.
- El cambio litúrgico fue demasiado rápido, con eliminación y modificación profunda de oraciones tradicionales que hablaban de la gravedad del pecado, la muerte y el juicio eterno.
- Guitton lamentó que la reformada Misa eliminara muchos elementos claramente católicos para hacerla más semejante a la liturgia protestante.
A pesar de valorar el ecumenismo y los avances en el diálogo interreligioso, Guitton insistió en la necesidad de la Verdad y el arrepentimiento sincero para la auténtica fe.
Escudriñando el CONCILIO VATICANO II con el Lic. Ángel Sarapura
Dialogando desde la muerte: el testamento filosófico de Jean Guitton
En sus últimos días, Guitton creó una ficción de diálogos desde la muerte con grandes figuras intelectuales y espirituales: Pascal, Bergson, Juana de Arco, y otros. Estas conversaciones reflejan la simplicidad y profundidad de la fe cristiana, y abordan preguntas sobre la indiferencia religiosa, el sentido del amor, la libertad y la esencia del cristianismo.
Pascal cuestiona a Guitton sobre la indiferencia religiosa y el carácter materialista de muchas prácticas religiosas modernas. Guitton reconoce las limitaciones de la Iglesia y la tendencia humana a buscar en Dios beneficios materiales. Bergson y otros le recuerdan la importancia de entender una fe sencilla, verdadera y sobrenatural, basada en la revelación del amor a través de Cristo crucificado.
El Padre Nuestro y la esencia de la oración cristiana
Jean Guitton subrayó que nuestras formas de oración, incluyendo el Padre Nuestro, deben reflejar esa vuelta a lo esencial, a la verdad profunda y al amor infinito que iluminan el pensamiento y la vida del creyente. En un mundo saturado de ruido e información fugaz, se hace imprescindible redescubrir el valor místico y numinoso de la oración como encuentro íntimo con Dios Padre.
La oración auténtica es, en palabras de Guitton, una expresión de la fe sencilla y profunda que acerca al hombre a la eternidad, trascendiendo lo material para entrar en comunión con el misterio divino.
| Aspecto | Interpretación de Guitton |
|---|---|
| Filosofía | Esfuerzo de la razón inspirada por el cristianismo para comprender el misterio. |
| Teología | Ilumina el pensamiento humano a través del amor infinito. |
| Liturgia | Preservar el carácter sacral y numinoso del culto; equilibrio entre palabra y sacrificio. |
| Oración | Expresión de la fe sencilla, comunión profunda con Dios más allá del ritual. |
Consciente del riesgo que implica el silencio ante lo esencial, Guitton nos lleva a reflexionar sobre el valor profundo del Padre Nuestro y la oración cristiana como camino para reencontrar sentido, verdad y amor en la vida religiosa y personal.
