La ópera rock Jesucristo Superestrella de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice y la película del mismo nombre, dirigida por Norman Jewison, cuentan la historia de los últimos días de Jesús. Jesucristo Superstar se concibió con la intención de no ofender a nadie. Por lo tanto hasta donde fue posible se usaron casi literalmente los evangelios, mayormente el de San Marcos.
La ópera nació como un álbum conceptual de rock publicado en noviembre de 1969. Este doble LP alcanzó un inusitado éxito de ventas en los Estados Unidos e impulsó a sus autores -el compositor Andrew Lloyd Webber y el libretista Tim Rice- a trasladarlo a los escenarios, tarea que se efectuó sin sustanciales cambios en la partitura. Con Jesus Christ Superstar, Tim Rice cuenta la leyenda de Cristo de una manera completamente única. Con su música, Andrew Lloyd Webber ha hecho una contribución formidable al éxito del espectáculo.
Del disco al escenario y al cine
Al inicio, y con el lanzamiento del disco en septiembre de 1970, la prensa conservadora del Reino Unido resaltó su toque provocativo. En octubre de 1971, el álbum se convirtió en un musical de ópera rock que llegó a Broadway. Estuvo dos años en cartelera y luego dio su salto a la gran pantalla. La producción de la obra realizada un año después en Londres despejó algunos de estos problemas: se optó por una caracterización más convencional de los personajes y por el empleo de micrófonos de mano a la vista.
Llevó la película a la pantalla Norman Jewison. Llevar el musical que llevaba un tiempo triunfando en Broadway a la pantalla fue idea de Norman Jewison, un señor ya madurito entonces al que los rollos hippies no le iban nada, pero que con la inteligencia del buen creador optó por hacer, en vez de una especie de Rey de reyes musicado, como parecía razonable, un pastiche mezclando presente y pasado. Más que con el pasado, Jesucristo Superstar, hasta hoy, tiene que lidiar con su presente de 1972, cuando se rodó. Como decía antes, se le critica sobre todo lo presa que está de su tiempo.

Rodaje y ambientación: Israel, desierto y símbolos del tiempo
Quizá el aspecto relacionado con el pasado -aparte de que los hechos narrados son ficticios- que más llama la atención al ver la peli es que se rodara en Oriente Medio. Fueron a Israel porque el estado judío puso mucha pasta en la producción a cambio de promoción turística y de dar algo de brío a la cinematografía patria. Parece algo irónico que esta historia de un hombre que predicaba el amor y tal y cual, traicionado por sus amigos y sus líderes religiosos, ajusticiado por una potencia ocupante, se rodara precisamente en territorios que Israel acababa de arrebatar a sus vecinos árabes tras la Guerra de los seis días. De hecho aparecen en la película unos estupendos tanques y dos bonitos reactores de entrenamiento del ejército israelí a modo de indisimulada propaganda armamentística.
Por lo visto en el rodaje se veían soldados árabes apostados con metralletas en lo alto de las colinas circundantes, viendo el espectáculo. Parece un gasto innecesario irse hasta allí cuando, total, para mostrar tres trozos de desierto, una cueva y unas ruinas, bien podrían haberse quedado en el Mojave. La escenografía natural espectacular y simple -¡es un desierto!- compensa en buena medida los tics de la época.
Estética fílmica y musical: anacronismo y virtudes
Como proyecto resultaba ya anacrónico en su momento; el movimiento contracultural que se enseñoreó de la juventud norteamericana en los 60 estaba ya de retirada. Estos movimientos, sobre todo el hippie, había empezado a rotar desde años antes hacia un misticismo que derivó en un peculiar resurgir la figura de Jesús en su versión más guitarrita. Jewison supo ver esto y, sobre todo, caer en la cuenta de que a todo el mundo le encanta que le cuenten historias que ya conoce de maneras que desconoce.
Quizá el aspecto que cinematográficamente más le afecte a causa de su tiempo es que, aparte de su aparato artístico, también es víctima de los tics fílmicos del momento: zooms, congelaciones, trucajes de todo a cien, etc. Esto lo compensa, es verdad, una escenografía natural espectacular y simple -¡es un desierto!- y que, no lo olvidemos, en definitiva lo más importante de esta peli no es lo que se ve, sino lo que se oye. A mí no me gusta, y esa es casi la única pega que soy capaz de poner a la película, cómo dirige algunas escenas, como las de la cueva, en las que abusa de los planos generales, pero por otra parte hace un uso de la grúa muy inteligente y casi imperceptible en algunas secuencias como la del mercado que son un ejemplo a estudiar de espectacularidad y economía.
Personajes, reparto y protagonismos
La partitura y el libreto confieren una fuerte presencia dramática a varios personajes. Judas, caracterizado como alter ego del protagonista, es un personaje «político» que recrimina a Jesús que permanezca absorto en sí mismo. Judas tiene la primera canción. En ella, se queja de que Jesús ha sido atrapado en Su propia fama y se enfurece por el hecho de que Jesús no lo escucha. Cuando Judas se reúne con el concilio judío para traicionar a Jesús, deja en claro que solo está tratando de "salvar" a Jesús, que ha permitido que Su propia popularidad se le vaya de las manos.
En la película, Judas está magníficamente interpretado por Carl Anderson. Es un Judas que, queriendo lo mejor, se convierte en lo peor y se cuelga de un tronco seco. De hecho, creo que lo que me sorprendió de esta peli la primera vez que la vi fue la reacción de Judas cuando se ve obligado a suicidarse, culpando a Dios, llamándole asesino. Es un Judas que ocupa por completo la película: la peli pertenece por completo a Judas, a Anderson, ese negro vestido de rojo que canta con todo el cuerpo.
Jesucristo, estupendamente interpretado por Ted Neeley, uno tiene la sensación de que podría haber sido otro, al contrario que con Judas. Ted Neeley hace un buen Cristo, si bien bizco. Se le da tan bien que, a sus casi 80 tacos, sigue representándolo por ahí. María Magdalena es Yvonne Elliman. A Herodes lo interpreta un simpático Josh Mostel.
Temas, lectura dramática y divergencias con los evangelios
Jesucristo Superestrella contiene muchos elementos de la narrativa bíblica: Jesús tiene discípulos y enseña; los sacerdotes Caifás y Anás fomentan una trama para destruir a Jesús; María Magdalena y otras mujeres le sirven; Judas planea traicionarlo; Pedro niega conocer al Señor; Jesús es crucificado. Sin embargo, un examen más detenido pone de manifiesto los fallos bíblicos de Jesucristo Superestrella. Cuando se vuelve a contar una historia, se requiere una cierta interpretación. Se insertan las ideas, suposiciones y opiniones del autor.
En la obra, Jesús no aparece rotundamente como divino: para resumir el tema de Jesucristo Superestrella, Jesús no era divino, sino un hombre fascinante y carismático de buenas intenciones que dejó que las cosas se le salieran de control. Abrumado por Su propia fama, deseaba regresar a una vida más simple y sincera, pero no pudo. Esta visión reescribe la historia tradicional cristiana y fue foco de polémica.
La evidente relación amorosa y sexual que se adivina entre Jesús y María Magdalena fue quizá el único aspecto polémico en el plano doctrinal. Tres fueron los puntos principales en que se centra el desconcierto y la protesta: la ambigüedad en la definición del carácter divino de Jesucristo; la imagen de Judas, al que podría casi considerarse protagonista de la obra; y la personalidad femenina que manda en la obra: María Magdalena, cuyas relaciones con Jesucristo parecen más propias de una novela rosa que del espíritu de los Evangelios.
Lenguaje musical y estructura
La partitura de Jesucristo Superstar es sin duda una de las más ambiciosas y sofisticadas del musical rock. La partitura de Jesucristo Superstar está atravesada por cerca de veinticinco motivos musicales conductores que le confieren una dimensión operística (en el sentido wagneriano del término). La forma en el que Lloyd Webber articula los motivos conductores no guarda relación con las técnicas de derivación y desarrollo motívicos propios del lenguaje sinfónico.
En la música de Jesus Christ Superstar, las partes sinfónicas se combinan con blues, folk y pasajes del evangelio, mientras que los himnos se intensifican mediante efectos de sonido electrónicos. Los registros vocales están sutilmente diferenciados: toques soul para Judas, más lírico para María Magdalena y una gama que abarca la balada al hard para Jesús. La partitura no es consistentemente «progresiva» e incluye importantes números y episodios líricos en estilos intermedios entre la balada rock y la canción característica del musical.
Recepción, polémica y legitimación
Atacada por los ultras y aprobada por el Vaticano, «Jesucristo Superstar» ha estado acompañada en todos los países por la polémica o el escándalo. En 1973, ya con el boom de Jesucristo Superstar en Estados Unidos y Reino Unido, el papa Pablo VI se refirió sobre la obra teatral como un medio más “que creo va a contribuir a que muchas personas recuperen el interés por el cristianismo”. Un par de años antes, Radio Vaticana programó el álbum completo.
La obra suscitó todo tipo de reacciones críticas: en el «New York Times», Olive Barnes afirmó que el libreto era increíblemente banal; «Life» dijo que la obra era un inmenso circo y «Time» que los actores parecían máquinas insertadas en otra máquina mayor. Mientras los católicos acusaban a la obra de desviacionismo, los hebreos atacaban la forma en que se presenta a los sumos sacerdotes y otras jerarquías judías: más crueles, más perversos y más ansiosos de poder de lo que afirman los Evangelios.
Impacto cultural y versiones internacionales
Tras un increíble éxito de público y crítica en su gira internacional, llega a Madrid el musical Jesus Christ Superstar dirigido por Massimo Romeo Piparo, con música de Andrew Lloyd Webber y letras de Tim Rice. En España: Camilo Sesto financió y protagonizó la obra. La historia de la versión musical de Jesucristo Superstar en España parece sacada de la ficción. Para 1975, el cantante Camilo Sesto ya era un reconocido intérprete en su país. Fue en Londres cuando vio por primera vez la ópera rock y una idea comenzó a rondar por su mente: traer la obra musical a España y, soñando en grande, ser el que diera vida a Jesús de Nazareth.
No fue fácil: ningún productor quiso invertir en la puesta en escena. Eso no detuvo a Camilo Sesto, quien contó haber pagado 12 millones de pesetas de la época, aunque luego- años más tarde- se rectificó y dijo que gastó tres veces más de esa cifra; es decir, unos 36 millones de pesetas. El 6 de noviembre de 1975, en el teatro Alcalá Palace de Madrid, Camilo Sesto inauguraba la temporada teatral. La obra fue dirigida por Jaime Azpilicueta, quien afirmó que Jesucristo Superstar fue la llave de los musicales en España.

La versión española y la censura
La versión española protagonizada y producida por Camilo Sesto enfrentó la censura y la polémica en un momento especialmente sensible; la obra se estrenó días antes de la muerte del dictador Francisco Franco. El documental sobre esa versión se adentra en los entresijos de la obra y su ardua lucha contra la censura. Se incluyen imágenes inéditas, engarzadas con la maravillosa música, ejecutada en vivo.
En España se había estrenado dos años antes la película que avivó los ánimos contra la cinta a la que llamaban polémica por su aproximación a la figura de Jesús. En España, al contrario que en otros países, se buscó una figura popular para representar a Jesucristo. Fue Camilo Sesto quien se decidió a dar el paso, arriesgando su propio dinero. La obra supuso un fenómeno de masas y, a la vez, un choque con sectores conservadores y religiosos que la censuraron o intentaron impedir su difusión.
Legado y valoraciones críticas
El éxito de Hair incentivó el estreno de nuevos musicales rock, aunque la mayoría de ellos se saldaron con fracasos, entre las excepciones se cuentan Jesucristo Superstar, Godspell y Grease. La asimilación del rock por el teatro musical estadounidense fue extremadamente tardía, y Jesucristo Superstar jugó un papel decisivo en aquella transición. La partitura y la idea de contar la historia desde varias perspectivas (Jesús, María Magdalena y Judas) marcaron un cambio de sensibilidad y una renovación del género.
Jesucristo Superstar es más que una ópera popular que se equivoca en algunos hechos. Es un intento de reescribir la historia. La obra ofrece una lectura moderna y humana de la figura de Jesús que ha generado admiración y rechazo, y que pervive por su música, su poder dramático y su capacidad para suscitar debate. La venta masiva del álbum, su paso por Broadway y las versiones internacionales, incluida la española, confirman su enorme impacto cultural.
Tabla: hitos principales
- 1969: Publicación del álbum conceptual.
- 1970: Éxito masivo del disco y controversia inicial.
- 1971: Estreno en Broadway.
- 1972: Rodaje y estreno de la película dirigida por Norman Jewison.
- 1973: Comentario positivo de Pablo VI sobre la obra.
- 1975: Versión española producida y protagonizada por Camilo Sesto.
ANDRÓMEDA JESUCRISTO SUPERSTAR EL DOCUMENTAL | LA HISTORIA COMPLETA
Por lo visto, tanto la partitura como el libreto y las distintas puestas en escena han permitido lecturas muy diversas: desde la hagiografía hasta la crítica feroz. Jesucristo Superstar ha estado acompañada en todos los países por la polémica o el escándalo, pero también por el reconocimiento de su capacidad para recuperar el interés por temas religiosos entre nuevas generaciones.
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