Biografía de José María Guinart Pascual, sacerdote

Nací 32 años después que mi tío José María, el 20 de enero de 1934, en Zaragoza y en el seno de una familia católica. El primer recuerdo corresponde al período de residencia en la población pirenaica de Jaca, donde también inicié a los cinco años los estudios. Recibí en la iglesia del colegio de los Hermanos Corazonistas la primera comunión de manos de don José María Bueno Monreal, y desde siempre fui educado por mi madre en la piedad cristiana, introduciéndome en el rosario, la confesión y la misa de los domingos como mínimo.

Mis primeros ejercicios espirituales tuvieron como escenario la hospedería del Pilar, dirigidos por el jesuita Fernández Lerga. Fue precisamente en esa ocasión cuando recibí la noticia del fallecimiento de mi tío Carlos, difundida por la radio. Al llegar a Zaragoza me convertía en socio del Stadium Casablanca, un club deportivo que había fundado el sacerdote mosén Francisco Izquierdo Molins, perteneciente a Acción Católica.

Familia, formación y primeros contactos con el Opus Dei

Si mi madre me trae a la memoria la práctica de la piedad cristiana, mi padre es la imagen del profesional que cumple con exceso su trabajo, que cuando alcanzó la dirección del Banco de Aragón no cejó hasta situarlo en el puesto de cabeza. A los quince años nos trasladamos a Zaragoza para que mi hermano Pascual consiguiera una titulación universitaria y los demás pudiéramos tener la misma oportunidad cuando llegara el momento.

En la academia donde proseguí mis estudios conocí a Fernando Pérez Aísa, profesor de religión, compañero de mi tío José María en el seminario y buen amigo de mis otros dos tíos sacerdotes, Carlos y Vicente. Fernando Pérez Aísa me habló en algunas ocasiones de mi tío. La primera noticia que me llegó de su existencia coincide con la estancia en Jaca. Un día, al subir a casa, mi padre nos anunció: "Mirad qué librito me han regalado. Lo ha escrito mi primo José María, hijo de tía Lola, la hermana pequeña de mi padre."

Cuatro años después, durante el primer curso de Derecho en la Universidad de Zaragoza, el compañero de clase José María Arias Azpiazu -numerario del Opus Dei, ordenado sacerdote, hoy casado y con dos hijos- me invitó a la residencia Miraflores, la primera perteneciente a la Obra en la capital aragonesa. En un principio, sólo acudía los sábados por la tarde a los retiros espirituales; al poco también se me podía encontrar en el cine los domingos, más tarde estudiando allí todos los días y, finalmente, incluso escuchando misa durante todas las mañanas.

La residencia era por entonces un centro de estudios integrado casi en su totalidad por miembros del Opus Dei. Conocí y traté a José Orlandis Rovira, catedrático de historia del derecho y sacerdote, José Manuel Casas Torres, catedrático de geografía, Rodolfo Urbistondo, ingeniero de caminos y director de la residencia, Vicente García Chus, químico y el sacerdote que oficiaría mi boda, Ángel García Dorronsoro, licenciado en derecho y sacerdote que llegaría a ser famoso por su programa televisivo "Tiempo para creer", Joaquín Valdés Escudero, otro licenciado en derecho y sacerdote, como Miguel Ximénez Embún o José Javier Zaragüeta, el médico sacerdote José Luis Sauras, ahora párroco de Torreciudad...

Relaciones familiares y con la Obra

Fui simpatizante del Opus Dei durante cuarenta años y, dicho sea de paso, gran admirador de mi tío, hacia el que he sentido siempre un cariño especial. Paralelamente, se iniciaba en la Sección de Mujeres mi hermana Pili. Pero así como yo dejé paulatinamente de frecuentar el Opus Dei, ella escribió la Carta al Padre y dio el paso definitivo de entrada.

Pili empezó su peregrinar por el extranjero, Londres, Dublín y Roma, donde conocería al fundador y a mis tíos Santiago y Carmen, que vivían con él. Su siguiente estancia sería Barcelona, donde se encontraba nuestro hermano Pascual y a quien convencería para ingresar en la Obra. A partir de esa ocasión, Santiago, el hermano de José María, empezó a frecuentar nuestra casa en las comidas con motivo de su cercana boda con una zaragozana y tuve la oportunidad de conocerlo.

Las relaciones con los Albás nunca fueron buenas. Sin embargo, me extrañó sobre todo su coletilla final: "Aprovechaos de la influencia de mi hermano José María." No le respondí. Como ejemplo de esas tensas relaciones entre los dos apellidos, Escrivá y Albás, puede resultar sintomática la petición de mano del tío Santiago. Su hermano José María se trasladó a Zaragoza y recibió también a mis padres. Pero cuando mi hermana Pili le comentó la posibilidad de avisar a otros familiares, su respuesta fue tajante: "He dicho que no estoy para nadie."

Esta expresión, dicha de mal humor y con mal genio, condensa el rencor que siempre tuvo con los familiares de mi padre. De hecho, en la boda sólo estuvimos presentes mis padres, mi hermano Pascual y yo. En el aperitivo tuvimos la oportunidad de conocer a Luis Valls Taberner, encargado de las finanzas del Opus Dei. Sin embargo, ahí se acabó todo.

Matrimonio, compromiso y vida profesional

En 1962, mi hermana Pili me presentaba a la supernumeraria que acabaría dos años después convirtiéndose en mi mujer. Con motivo de la boda, mi padre dirigió una carta a mi tío José María expresando su deseo de que fuera él quien nos casara. Mi mujer, ya lo he dicho, era supernumeraria. La circunstancia añadida de que su hermana Isabel formase parte también de la Obra como numeraria terminó influyendo decisivamente en mi relación con el Opus.

En la Obra, es costumbre y norma que los supernumerarios se agrupen en grupos no muy numerosos de ocho o diez y que traten de ayudarse en la captación de los maridos que no pertenecen o de las mujeres. Para ello se organizan cenas en las casas y así se hacen nuevas amistades con el solo objeto de conseguir nuevos miembros o por lo menos acercarlos por amistad y conseguir su colaboración económica. Este fue el motivo por el que perdí mis antiguos amigos y que fueron sustituidos por matrimonios pertenecientes al Opus Dei.

Siempre mantuve buenas relaciones con los socios del Opus Dei que conocí; han estado en casa en repetidas ocasiones, y la educación y estudios de mis hijos mayores pasaron por los colegios de fomento con dirección espiritual de sacerdotes de la Obra. Al lanzarse la revista "La Actualidad Española", durante la época de la residencia Miraflores, nos enviaban a recorrer las casas de familiares y amigos para lograr suscripciones.

Una vez casado, consiguieron que me suscribiese a una cuota de 10.000 pesetas al mes en la iglesia de Santa Cruz, que como es lógico pertenece al Opus Dei. Mi participación también alcanza a la puesta en marcha de la formación profesional en el colegio Montearagón mediante aportaciones de 100.000 pesetas y los "santos sablazos" a los amigos personales. La operación, que estuvo dirigida por el supernumerario y delegado de Hacienda en Zaragoza, Carlos Palacios, fue un éxito.

Tensiones, discrepancias y el affaire Rumasa

La tensión con el Opus Dei fue "in crescendo" paulatinamente, y la defensa de José María Ruiz-Mateos en el caso Rumasa, con una carta abierta dirigida a Luis Valls Taberner recriminando sus declaraciones, significó la puntilla. A partir de ese momento, la casi totalidad de los miembros del Opus Dei se distanciaron y criticaron mi actitud. Pero fue durante las elecciones al Parlamento Europeo, al prestar mi colaboración a Ruiz-Mateos, cuando el enfrentamiento se produjo abiertamente y algún socio del Opus me llamó loco por el compromiso.

Como la mayoría de los españoles, sigo con gran interés el caso Rumasa y hoy, al leer tus declaraciones en "Heraldo de Aragón" creía que estaba soñando. Tu descalificación de José María Ruiz-Mateos, afirmando de él que "es como un niño", no sólo me ha causado sorpresa, sino estupor. Estas y otras circunstancias repercutieron directamente en mis relaciones familiares, y en 1988 mi mujer, aconsejada por personas del Opus Dei -según sus propias manifestaciones-, decide separarse, marcharse con su madre y arrastrar consigo a sus hijos.

A pesar de este cúmulo de contrariedades, seguí creyendo en el Opus Dei y su doctrina. De espíritu, no había roto con la institución. Llevo más de veinte años dedicado a la publicidad como director propietario de una agencia que, entre otras campañas, realizó la de Conguitos y Reinas Butano. Hoy, cada día más en la publicidad, se utiliza el sensacionalismo para captar la atención de una marca o un servicio.

La publicación regional y los problemas de financiación

En 1983 tuve la desafortunada idea de editar una revista en Aragón, de contenido variado y con el objetivo de potenciar lo regional. Informábamos de nuestra historia, de economía, hechos sociales renombrables, deportes, etc. Y destacamos distintas noticias acerca del Opus Dei, sus miembros o reportajes de Torreciudad. Pero a fines de 1984, las dificultades de sostenimiento pusieron en peligro su continuidad. El comportamiento de algunos integrantes destacados del Opus Dei fue determinante. El director general de la Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja, José Joaquín Sancho Dronda, o el propio Luis Valls Taberner denegaron finalmente la ayuda prometida desde un principio.

Perdona mi retraso en contestar a tu carta, pero realmente llevo unos días de bastante agobio de trabajo con temas urgentes, o como ahora se dice, puntuales, que me han hecho desviar mi atención hacia ellos. Realmente creo que estáis haciendo una buena revista, y que vais mejorando su contenido. Veo, después de la conversación que he tenido con María Rosario de Parada, y luego más tarde con José Enrique, y algunas otras personas de la Caja, bastante difícil una participación nuestra en el capital de vuestra Sociedad Editora porque, aunque se trate de una revista muy aragonesa, y con indudable repercusión en nuestra tierra, desde hace tiempo el Consejo de Administración, por indicación de las autoridades monetarias, no participa en empresas periodísticas.

En este sentido pues, sí que cabe estudiar algunas ayudas que puedan ir, o por la vía del crédito o por la vía de los anuncios. Esos cuatro millones de los que hablas en tu carta es algo que podemos estudiar, y es algo que me gustaría pudiéramos conceder, pero para hacerlo hay que analizar la viabilidad de la operación, es decir, no sólo sus garantías, sino la posibilidad de recuperación de la cantidad prestada. Durante la publicación de la revista, sólo coincidiendo con la visita de Juan Pablo II, se insertó publicidad a cargo de la Caja, una fotografía de Su Santidad que ocupaba las páginas centrales.

Trayectoria académica y eclesiástica de figuras afines

(1933-2024) es una de las grandes figuras de la Iglesia española en las últimas décadas del siglo XX y las primeras del siglo XXI. Sacerdote, licenciado en Teología por la Universidad Pontificia Comillas y en Psicología por la Universidad de Lovaina, obtuvo la diplomatura en Psicología Religiosa por el Instituto AMAR de París. Fue profesor en la Universidad de Deusto y en la Universidad Pontificia de Salamanca. Nombrado obispo auxiliar de Bilbao en 1976, obispo de Zamora en 1991 y obispo de San Sebastián en 2000, estuvo al frente de esta diócesis hasta 2010. La gran mayoría de la decena de libros que ha publicado en el Grupo de Comunicación Loyola han conocido varias ediciones.

José María Ausín Martínez nació en Burgos hace 31 años. A pocos días de su ordenación sacerdotal, reconoce que vive el momento con una intensa mezcla de emociones. Ingresó en el Seminario Conciliar de Madrid con 24 años, tras completar sus estudios de Historia y trabajar como profesor en un instituto. Fue entonces cuando decidió dar el paso y responder afirmativamente a la llamada del Señor, que había intuido durante unos ejercicios espirituales.

El futuro sacerdote pertenece al Instituto Secular Cruzados de Santa María. Esta vocación consagrada fue la que le llevó a dejar su ciudad natal, Burgos, y trasladarse a la casa de formación de Madrid. En 2024 vivió una experiencia misionera en Albania que le marcó profundamente: «Ha sido una experiencia preciosa, llena de riqueza dentro de su sencillez.»

Fotografía antigua de la hospedería del Pilar y de la residencia Miraflores

Legado pastoral y servicio social

Con dolor, silencio y lágrimas despidieron desde la comunidad católica y vallenatos en general al sacerdote y miembro de los Frailes Menores Capuchinos Juan Jesús Guinart Pascual, quien falleció el jueves 20 de junio en Bogotá, a la edad de 83 años. El lamento que se escuchaba en los pasillos del colegio Hogar del Niño solo exaltaba la generosidad, servicio, humildad y solidaridad del sacerdote, quien se convirtió en el padre espiritual de muchos feligreses de la iglesia católica de Valledupar.

Según Esperanza Daza, mano derecha de Juan Guinart Pascual durante 48 años, los vallenatos no habían contado con un sacerdote con tanta humildad y don de servicio. “Su prioridad eran los pobres, los desamparados y las familias de escasos recursos, por eso trabajaba por 300 niños a los que les daba el almuerzo y se cuidaban”, contó.

Sentimiento personal y espiritualidad

Sigue rezando por él, ya que así deseaba que hiciéramos, y no dejes de encomendarte a su intercesión: te conseguirá gracias abundantes como está haciendo ya a miles de personas en todo el mundo para ayudar a vivir esa vida de buen cristiano que deseas. Con el grandísimo cariño que te tenía ¡que te tiene! el Padre, verás cómo se vuelca contigo y con todos los suyos.

El lema elegido por José María para su ordenación sacerdotal, «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» san Mateo (28, 16-20), manifiesta el deseo de Dios de hacerse presente entre nosotros. «No solo en mi vida, sino que a través del ministerio sacerdotal quiere cumplir esta promesa a lo largo de la historia y en todos los rincones del mundo».

Entrevista a Luis Goytisolo: "Antagonía es el centro de toda mi obra"

Notas sobre la vida pública y empresarial de apellidos relacionados

Por ahí van los Pascual, mirando las tierras», decían muchos agricultores cuando divisaban en el cielo un helicóptero que sobrevolaba los campos valencianos. Con unos orígenes modestos y más corazón que conocimiento impulsó José María, junto a sus hermanos Fernando, Vicente y Antonio, el negocio que heredaron de su padre. La jerarquía en el proyecto era clara desde el principio. José María Pascual, debido a sus estudios de Comercio, se encargó de todo el peso de la gestión y de la exportación con tan sólo 20 años.

En los años ochenta, Pascual consiguió tejer una red comercial en varios países de Europa, llegando a contar con 40 filiales de distribución. La firma registró un total de 20.000 millones de pesetas de facturación. La sociedad JP Morgan le recomendó salir a Bolsa, pero sólo sacó una parte del capital, quedándose él con el 49 % de las acciones.

En 1987, José María vivió una experiencia traumática que le marcaría para el resto de su vida. El industrial fue secuestrado durante tres días, entre amenazas de muerte y la exigencia de un rescate de 300 millones de pesetas. La década de los noventa supuso para José María la pérdida de control sobre la empresa. La firma sufrió una reestructuración mientras que los beneficios se resintieron y las deudas aumentaron.

AspectoDetalle
OrigenFamilia católica de Zaragoza; primeros estudios en Jaca
Formación religiosaPrimera comunión en colegio Corazonistas; ejercicios en la hospedería del Pilar
Vínculo con Opus DeiSimpatizante 40 años; relaciones familiares y profesionales complejas
Actividad profesionalPublicidad, director y propietario de agencia; participación en prensa regional
Compromiso socialApoyos a colegios, formación profesional y obras solidarias

El estado financiero de Pascual Hermanos estaba profundamente tocado, lo que la abocó a la suspensión de pagos. Finalmente, se cerraron todos los almacenes de cítricos en la Comunitat Valenciana y trasladó su sede social a Murcia.

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