Significado bíblico de “la risa abunda en la boca de los tontos”

La risa en la Biblia aparece con sentidos diversos: desde la expresión de gozo hasta la burla y el desprecio. En Eclesiastés 7:6 se afirma: “Porque como el crepitar de los espinos bajo la olla, así es la risa del necio. Y también esto es vanidad.” Esta imagen ilustra la fugacidad y lo poco sustantivo de cierta risa: los espinos arden rápido, crepitan con estruendo y en un instante quedan reducidos a cenizas; así son las risitas frívolas y los actos irreflexivos del tonto.

Risa fugaz, risa vana

Los espinos no son el mejor combustible: arden rápidamente, pero en un instante quedan reducidos a cenizas. Por consiguiente, tanto su llamear como su ruidosa crepitación resulta fútil. Y así son las risitas frívolas y los actos irreflexivos del tonto. La risa del necio se apaga enseguida, como los espinos que crepitan en el fuego. Eso tampoco tiene sentido.

Risa, burla y descreimiento

La risa también aparece a menudo en las Escrituras como una expresión de escarnio. A veces se usa para describir una respuesta burlona o despectiva. Por ejemplo, se dice que algunos se rieron cuando se anunciaron promesas improbables: tanto Abrahán como Sara se rieron cuando el ángel les anunció que tendrían un hijo en su vejez. Abrahán no fue censurado por reírse, pero Sara sí, y ella incluso intentó negar que se hubiese reído.

La burla es entonces casi equivalente de la negativa a creer. En algunos contextos la risa indica rechazo a la enseñanza o a la aceptación de la fe; la burla aparece como casi sinónimo de incredulidad. La risa puede manifestar escepticismo o escarnio contra el justo, sobre todo si sufre.

Risa y sabiduría según Eclesiastés y Proverbios

Salomón ofrece una mirada sobria: “Mejor es la irritación que la risa, porque por el mal humor del rostro se mejora el corazón.” La risa es una buena medicina, pero hay ocasiones en las que debemos considerar con seriedad nuestra vida y la manera en que la vivimos. Si vemos que estamos perdiendo demasiado tiempo en frivolidades y no estamos haciéndonos un buen nombre por medio de realizar buenas obras, entonces tenemos razones para estar descontentos con nosotros mismos y cambiar de proceder.

El corazón de los sabios está en la casa del duelo, pero el corazón de los estúpidos está en la casa del regocijo. Mejor es oír la reprensión de alguien sabio que ser el hombre que oye la canción de los estúpidos. En una casa donde alguien ha muerto, el corazón sabio actúa en armonía con la seriedad que imponen las circunstancias, y esto influye para que la persona medite en cómo está viviendo su vida; pero el ambiente de trivialidad propio de un lugar de diversión atrae al corazón insensato y hace que se mire la vida con una actitud superficial y despreocupada.

Risa sin edificación

“Pues como el sonido de los espinos debajo de la olla, así es la risa del estúpido; y esto también es vanidad.” El sonido en sí de la risa del tonto molesta al oído, y no es apropiado para ciertos momentos u ocasiones. La risa no edificante oculta faltas y puede arraigarlas más en la persona que se deja llevar por ella.

Ilustración: espinos crepitando bajo una olla (metáfora bíblica)

Risa y alegría legítima: diferencias

Jehová es “[el] Dios feliz” y quiere que sus siervos sean felices. Sin embargo, las Escrituras muestran que la risa solo es apropiada en ciertas ocasiones. Hay “tiempo de llorar y tiempo de reír”. Un hombre sabio, el rey Salomón, da el siguiente consejo: “Ve, come tu alimento con regocijo y bebe tu vino con buen corazón, porque ya el Dios verdadero se ha complacido en tus obras”.

Para que la alegría permanezca y edifique, debe tener un fundamento verdadero. Comprobó que el regocijo y la risa en sí mismos no son satisfacientes, ya que no producen una felicidad real y duradera. Salomón expresó sus sentimientos de la siguiente forma: “Dije a la risa: ‘¡Demencia!’, y al regocijo: ‘Esto, ¿qué logra?’”

Risa y manifestaciones contemporáneas: “risa santa” y borrachera espiritual

En algunas iglesias dentro del movimiento pentecostal se emplea el término «risa santa» para referirse a un fenómeno durante el cual una persona se ríe incontrolablemente, presumiblemente como resultado de ser llenado del gozo del Espíritu Santo. Algunas de sus manifestaciones incluyen los trances de risa y carcajadas que duran desde varios minutos hasta horas, rugidos e imitaciones de distintos tipos de animales. Las personas supuestamente golpeadas por el Espíritu se comportan como si estuvieran completamente ebrias.

Aunque quienes han experimentado este fenómeno suelen interpretarlo como una señal de una ‘bendición’ o ‘unción’ del Espíritu Santo, el estudiante serio de la Biblia reconocerá que en ninguno de los pasajes de Pentecostés ni en otros se describe tal fenómeno ni se identifica como don del Espíritu. La Biblia aclara el propósito de toda manifestación espiritual: “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.” (1 Corintios 12:7). En base a lo anterior debemos preguntarnos: ¿Cuál es el provecho de tirarse al piso y revolcarse riendo sin control? Sencillo, ¡Ninguno!

Autocontrol y fruto del Espíritu

El argumento más convincente de las Escrituras contra lo que se llama la ‘risa santa’ se encuentra en Gálatas 5:22-23: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” Si el dominio propio es un fruto del Espíritu de Dios, ¿cómo puede la incontrolable risa ser también fruto de Su Espíritu? El Espíritu que se describe en Gálatas 5 promueve el autocontrol dentro de nosotros, no lo contrario.

“Los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas; pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos”. El mismo versículo usado por algunos para justificar la borrachera espiritual y la risa sin control (Efesios 5:18-19) se opone a dichas prácticas cuando se considera el contexto: la experiencia del Espíritu no es una pérdida de juicio ni de orden.

Orden y edificación en la reunión cristiana

En 1 Corintios 14 Pablo exhorta: “Que todo se haga para edificación.” Y añade que “Dios no es Dios de confusión, sino de paz.” En los días de Pablo mucha gente hablaba en lenguas irreconocibles y esto resultaba inútil para la iglesia porque no edificaba a los demás. Lo mismo podría aplicarse a la risa santa: si la manifestación no edifica, si no es comprensible ni orienta hacia Dios, entra en la categoría de lo que no es provechoso para el cuerpo de Cristo.

Risa, salud y espiritualidad

“Un corazón alegre es como una buena medicina, pero un espíritu deprimido seca los huesos.” Puede interpretarse que la risa beneficiosa y el gozo tienen efectos saludables y espirituales. También se reconoce que la risa, cuando es ocasionada por una influencia buena y pura, puede ser indicio de una experiencia espiritual, una demostración de gozo, lo cual es un atributo de Dios. Sin embargo, debe distinguirse entre alegría fundada en la fe y manifestaciones emocionales desordenadas.

Experiencias personales y prudencia

Hay relatos en los que el humor y la risa provocaron alegría genuina y edificación; por ejemplo, la decoración de un centro para niños que provocó sonrisas y risa saludable en los niños, recordando que Dios es la fuente de toda felicidad y que por ser Su reflejo es natural expresar gozo. Pero también se han documentado manifestaciones emocionales excesivas que resultaron en comportamientos vergonzosos y poco edificantes.

Eclesiastés 7:6 explicado: La diferencia entre el gozo duradero y la risa vacía

Reflexiones históricas y culturales sobre la risa religiosa

Históricamente, la actitud religiosa hacia la risa ha cambiado: la Edad Media reprimió mucho la risa, aunque patrocinó el carnaval como válvula de escape. San Benito y otros clérigos advirtieron contra las risas de los monjes. En contraste, figuras como Felipe Neri practicaron una espiritualidad alegre y festiva. Kierkegaard estudió la ironía como fase del conocimiento religioso; Allan Watts practicaba carcajadas matutinas; Peter Berger afirmó que “lo cómico es la visión del mundo más seria que existe”.

Estos contrastes muestran que la risa puede ser valorada o censurada según concepciones teológicas y culturales, pero la reflexión bíblica pide discernimiento: distinguir la risa que edifica y nace de la comunión con Dios de la risa vana, burlesca o desordenada que no aporta provecho espiritual.

Conclusión práctica (no final)

La Biblia ofrece una perspectiva equilibrada: hay tiempo para la risa y tiempo para el llanto; la alegría es don de Dios, pero la risa sin fundamento y la burla reciben la crítica de la Escritura. La exhortación bíblica es a cultivar un gozo y una risa que edifiquen, que broten del fruto del Espíritu y que mantengan el orden, el autocontrol y la edificación del prójimo.

Mapa conceptual: tipos de risa en la Biblia (gozo, burla, risa vana, risa edificante)

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