En la pared del tercer arco de la nave izquierda de la basílica dominica de Santa Maria Novella, en Florencia, hay un fresco que se considera el manifiesto programático de la nueva pintura renacentista. Se trata de la Trinidad, la última obra realizada por Masaccio (Tommaso di Mone Cassai; Castel San Juan, 1401 - Roma, 1428) en su breve pero decididamente intensa actividad como pintor, interrumpida por su prematura muerte en Roma con sólo 26 años.
Masaccio - pintor italiano renacentista fue el primer pintor que aplicó las leyes de la perspectiva lineal a sus obras, siendo reconocido inmediatamente por la sociedad florentina del siglo XV como un innovador. Es la primera vez que aplica la perspectiva lineal en una obra, teniendo en cuenta dónde se situaría el ojo del espectador. Las teorías de la perspectiva de Brunelleschi dan a pensar que estuvo directamente implicado en la producción de esta pintura. Brunelleschi fue un famoso arquitecto que introdujo la técnica de la perspectiva en Florencia.
Contexto histórico y encargo
En la época que pintó este fresco Masaccio era un pintor joven y de absoluta actualidad. Es por ello que una de las más poderosas familias florentinas después de los Médicis le encargara su realización en un lenguaje que nadie aún había tenido oportunidad de contemplar. Quién ordenó esta obra? Esta obra fue ordenada por la Iglesia de Santa Maria Novella en 1425.
En 1570, Giorgio Vasari cubrió el fresco con uno de sus propios retablos, pero fue redescubierto en 1861 y colocado en la pared de la entrada sin la mitad inferior del fresco. En 1951, el retablo de Vasari fue quitado y las dos partes de los frescos fueron traídas detrás juntas y restauradas.
Tema y estructura compositiva
La escena une en el mismo espacio lo más sagrado, la Trinidad, los intercesores entre Dios y los hombres (María y San Juan a los lados de Cristo) y los mortales arrodillados rezando los cuales son los que normalmente pagaron por el cuadro. La Trinidad muestra el proceso que los seres humanos deben pasar para alcanzar la vida eterna o la salvación.
El símbolo de la Trinidad es el triángulo, y la composición queda rigurosamente inscrita en un triángulo. La composición es piramidal y excelente, la técnica de las túnicas muestran serenidad, Masaccio crea una pintura austera y no excesivamente dramática. La disposición espacial de las figuras en la Santísima Trinidad es piramidal, de modo que la organización geométrica de la imágen refleja su significado.
La composición queda estructurada a base de triángulos. Uno equilátero, cuyo vértice es la cabeza de Dios Padre, los dos lados, sus brazos y la base los de Jesús en la cruz. Otro triángulo lo forman las figuras de María y Juan con el centro del arco de medio punto que constituye el arco de triunfo en el que se inscribe la escena y todavía se vislumbra un tercer triángulo formado por los donantes y el centro del dintel que remata el arco.
Arquitectura pictórica y perspectiva
En uno de los muros laterales de la iglesia, se sitúa una grandiosa arquitectura pintada, un arco flanqueado por grandes pilastras que soportan además un rico entablamento, abierto a una capilla cubierta por una bóveda de cañón de casetones. Esta arquitectura recoge los principios practicados por Brunelleschi en los primeros años del siglo XV.
La perspectiva lineal es un sistema matemático para crear formas tridimensionales y figura sobre una superficie plana. Un único punto de fuga se encuentra en el centro del escalón, que corresponde al nivel del ojo del observador de pie en la iglesia. Los ortogonales, proporcionados por las líneas de retroceso del techo abovedado de bóveda de cañón, crean la ilusión de un espacio real que se extiende más allá de la pared del ombligo.
La perspectiva que utiliza abarca no sólo el espacio de la representación de las figuras sagradas, también el espacio circundante, con el que Masaccio creó una «ventana con su marco» que prolongan el espacio visual en el que está ubicado el observador hacia el fondo, creando con ello lo que se denomina un “trampantojo”. El efecto que se consigue con esta técnica lleva al espectador a mirar el interior de una capilla de verdad, como a través de un agujero de la pared.

Luz, color y modelado
No sólo se realiza un manifiesto de la nueva pintura del Renacimiento sino que en la capilla representada se recogen los elementos de la nueva arquitectura basada en los restos romanos y románicos de Italia. A la intención de realidad Masaccio suministra recursos tales como el claroscuro, que proporciona sombras y luces en vez de un fondo plano, y un diestro manejo de las texturas y las gamas tonales para dar tangibilidad y solidez a los cuerpos.
La luz que ilumina a Berto tiene una consistencia distinta que la que ilumina la arquitectura. La arquitectura está iluminada desde la izquierda, o desde el sudoeste, que es de donde viene la luz predominante en el conjunto general de la nave. En términos pictóricos, el único hueco posible que podía permitir el paso de la luz en la capilla de la Trinidad es el arco a través del cual vemos el fresco, lo que podía crear la impresión de que la iluminación del interior debería simular su procedencia del exterior.
Pero la luz que ilumina al donante masculino tiene una consistencia distinta que la que ilumina la arquitectura. Todo ello implica que las figuras están iluminadas no por la fuente de luz del interior de santa María Novella, sino por una fuente sobrenatural, la que emana del halo de Cristo al interceptar los rayos dorados que brotan de la cabeza del Espíritu Santo. Además, la sombra al lado de san Juan sirve para destacar el rosa de su manto y si la cara de María se iluminase frontalmente perdería su fuerza dramática. En cambio, Cristo y Yahvé reciben una luz frontal que resulta apropiada y conforme con la presentación de ambos bajo una perspectiva frontal y no escorzados desde la parte inferior del cuadro.
Figuras, escala y realismo
Las figuras están realizadas de tal manera que se debe observar desde abajo, o sea: ubicadas en un plano más alto que el del observador. Quizás les impresionó más la magnitud de las figuras o el contraste. En lugar de la delicadeza del gótico internacional, vemos pesadas y macizas figuras; en lugar de curvas suaves, sólidas formas angulares; y, en lugar de pequeños detalles como flores y piedras preciosas, arquitectura majestuosamente austera.
Sus figuras son volumétricas, macizas, contundentes, pareciendo inspirarse en la escultura, con gran realismo y expresividad concentrada en rostros y miradas. Las figuras presentan rasgos realistas, canon correcto aunque ancho y escasa movilidad que refuerce el sentido divino de la imagen. El gesto sencillo de la Virgen señalando al Hijo en la cruz es muy elocuente e impresionante porque es el único movimiento en el conjunto solemne de la pintura.
En el exterior, junto a las pilastras se sitúan los donantes, simbolizando claramente el tiempo humano. Fuera del marco sacro… se encuentran orantes los donantes: el mercader con su esposa Sandra. En el primer término situó el clásico altar que se construía en las capillas laterales de las catedrales mediterráneas. Sobre este espacio aparecen los donantes, el gonfaloniero, el más alto cargo cívico, con traje rojo, y su esposa.
El mensaje teológico y la base simbólica
La Trinidad muestra el proceso que los seres humanos deben pasar para alcanzar la vida eterna o la salvación. Esta obra representa a la Trinidad, cuyo símbolo es el triángulo, y la composición queda rigurosamente inscrita en un triángulo. El símbolo, al que con tanta frecuencia recurría la pintura del Trecento, no interesa ya a Masaccio: le interesa la idea, y ésta no se comunica mediante símbolos sino a través de formas clarísimas.
Debajo de la escena principal y funcionando como base de la composición, hay otro fresco en un altar de mármol en el que se ve un esqueleto que yace en su tumba. A este le acompaña la inscripción: «Ya fui antes lo que vosotros sois; y lo que soy ahora lo seréis vosotros mañana» («Io fu già quel che voi sete: e quel chi son voi ancor sarete»). Este esqueleto no es de un cadáver cualquiera, simbólicamente se trata de Adán, el primer mortal jamás creado, nuestro antepasado.
Técnica, soporte y dimensiones
La trinitá - Es un fresco de 680 cm × 475 cm. Tema. Técnica y soporte. Composición es típicamente renacentista. Como es típico también en el Renacimiento se recurre a las formas geométricas (cuadrado, rectángulo, círculo) para organizar todo el espacio. Línea y color. Predomina la línea sobre el color, aunque ésta sea apenas perceptible. El dibujo es sintético (con pocos detalles y una cierta tendencia a la geometría, especialmente en los paños). En cuanto al color está contrapesado para no perder armonía.
Masaccio dividió esta pintura en tres secciones diferentes y tuvo que pintar rápidamente debido a la humedad de la tumba. Cada sección fue planeada perfectamente y se piensa que habló o por lo menos vió la cúpula de Brunelleschi en la vieja sacristía, ya que la bóveda de Masaccio tiene una semejanza a esta estructura.
Recepción e influencia
Masaccio tuvo un éxito inmediato y muy merecido por cierto trabajando intensamente en diversas ciudades. En 1428 terminada su «Trinidad» se trasladó a Roma, como invitado del cardenal Castiglione, que había visto sus frescos en Florencia, para decorar la Capilla de San Clemente en la iglesia del mismo nombre. Según las Vidas de Vasari, Filippo Brunelleschi, al enterarse de su muerte, habría dicho: “Hemos hecho con Masaccio una pérdida muy grande”, dando testimonio de la importancia que ya se le reconocía en el ambiente florentino contemporáneo suyo.
Con ella, nos produce la impresión de que la pared está rota, que el espacio tiene continuidad a través de ella, lo cual va a constituir una de las bases de la pintura posterior, hasta llegar a producir una pintura ilusionista en la que no sea posible distinguir entre la realidad y la ficción, que alcanza su punto culminante en el Manierismo y sobre todo en el Barroco. Es una de las obras más importantes del Renacimiento italiano, obra que inaugura las nuevas características pictóricas de la Edad Moderna.
Tabla: elementos formales y su función
- Perspectiva lineal: crea la ilusión de una capilla real y establece el punto de vista del espectador.
- Arquitectura brunelleschiana: otorga verosimilitud histórica y simbólica al espacio sagrado.
- Luz: distingue entre luz natural arquitectónica y luz sobrenatural que emana del Cristo y el Espíritu Santo.
- Composición piramidal/triangular: refuerza el significado teológico de la Trinidad.
- Figuras escultóricas: volumen y solemnidad, acercan la pintura a la estatua y al realismo.
- Inscripción y esqueleto: memento mori que conecta el sacrificio redentor con la condición humana.
Masaccio era gran amigo de Donatello y Brunelleschi, de hecho sabemos que gracias especialmente a este último, su modo de pintar cambió radicalmente (viniendo del gótico) contando con la ayuda y el traspaso de conocimientos sobre la perspectiva desarrollados por el gran Brunelleschi. Es una de las obras en la que se proyecta por primera vez en el Renacimiento el espacio tridimensional en una superficie plana, gracias al empleo de la perspectiva lineal, que acaba de ser redescubierta por el gran Brunelleschi.