Historia y significado de la marcha eucarística "Altísimo"

La presencia de la música en la Liturgia y, en especial, durante la elevación de las Sagradas Especies, tiene una larga y compleja historia que combina teología, costumbre y práctica musical. Lo que actualmente conocemos por excelencia de la Elevación en la Misa, es un rito introducido comparativamente nuevo. Las liturgias Orientales, y notablemente la Bizantina, tiene en verdad, la demostracion de la Hostia consagrada, al pueblo, con las palabras “Cosas sagradas al Sagrado” pero que se debe mas bien considerar la contraparte de nuestro “Ecce Agnus Dei” y como preliminaria a la Comunion.

Origen histórico de la elevación y su relación con la música

Por esto, en el Oriente, levantar la Hostia con las palabras “omnis honor et gloria”, inmediatamente antes del Pater Noster, ha tomado lugar desde el noveno siglo o mas temprano. Esto se puede considerar originalmente como una invitacion a adorar cuando la oracion de la gran consagracion del canon extendiendose del Prefacio al Padrenuestro se llevo a conclusion.

Pero el mostrar la Sagrada Hostia (incluyendo el Caliz) al pueblo, despues de mencionar las palabras instituidas “Hoc est corpus meum”, no ha se conocido estar en existencia antes del siglo doce. Sin embargo, ha habido una cierta cantidad de confusion en este punto en la mente de algunos liturgicos de aquella epoca, debido a la practica que prevalecia de levantar el pan del altar y sostenerlo en las manos, sobre el caliz mientras se consagraba. Cierto grado de elevacion al pronunciar las palabras “accepit panem in sactas ac venerabiles manus suas” era inevitable y muchos sacerdotes la llevaron al extremo de que comentaristas de liturgia expresaron de este acto como “elevare hostiam”.

Es mas, el motivo de esta ultima tiene un concepto general equivocado. Se ha considerado como una protesta contra las heresias de Berengarius; pero Berengarius habia fallecido el siglo anterior, y los documentos escritos por aquellos en el siglo trece indican un desenvolvimiento sencillo. El gran centro de vida intelectual de aquellos tiempos era Paris y nos enteramos de que en esos tiempos, en Paris, un punto teologico y curioso estaba siendo defendido por eminencias eruditas como el canciller Peter Manducator y el profesor Peter Cantor: que la transubstanciacion del pan solo tomaba lugar cuando el sacerdote en la Misa pronunciaba las palabras de consagracion sobre el pan y el vino.

Este punto de vista, como es de entender, levanto considerable oposicion. Parece estar claro de que los teologos de este grupo, como forma de protesta en contra de las ensenanzas de Pedro Cantor, adaptaron la costumbre de adoracion de la Hostia inmediatamente despues de que las palabras “Hoc est enim corpus meum”, fuesen pronunciadas y por transicion natural, alentaron la practica de ensenarla al pueblo con este proposito. El desarrollo puede ser facilmente seguido a travez de los decretos sinodales de Francia, Inglaterra y otros paises durante el siglo trece.

La música en la elevación: elevaciones y repertorio

Queda claramente recogido en el Caeremoniale Episcoporum, tanto en su primera edición promulgada por Clemente VIII en 1600, como en la segunda edición de 1886. Tanto es así, que los libros de repertorio de órgano contienen numerosas piezas de diversa índole para ser interpretadas ad hoc en los distintos momentos de la Santa Misa, incluida la consagración. Las composiciones para el canon llevan el nombre de elevaciones y se dividen en dos partes: la adoración, de melodía más grave (hasta el momento de alzar de las Sagradas Especies) y la plegaria, de melodía más dulce, que recuerdan a lo que se aludía en el ceremonial de obispos, graviori et dulciori sono.

El gran maestro Hilarión Eslava (1807-1878) hace referencia a todas estas cuestiones en las numerosas elevaciones que compuso. Nótese que en las elevaciones compuestas en el siglo XVII se observan numerosas disonancias para hacer entender auditivamente el dolor del Sacrificio en la Cruz.

Órgano de iglesia y partitura de elevación

La Marcha Real y su uso en actos litúrgicos en España

En distintas ocasiones a lo largo del año, podemos escuchar la Marcha Real Española en diferentes actos religiosos. Es frecuente en Semana Santa otorgar así los más altos honores a Nuestro Señor Jesucristo y a la Santísima Virgen, con una nutrida banda de música esperando en las puertas de los templos la salida de las imágenes sagradas. Recordemos también como especialmente extendida en España, la costumbre de interpretar la Marcha Real en honor del Santísimo Sacramento en las Procesiones del Corpus Christi y del Viático General a los enfermos e impedidos en la Dominica in albis.

Un precedente lo encontramos en los honores al Santísimo Sacramento tributados a través de la Marcha Fusilera en el siglo XVIII, según se recoge en las Ordenanzas de Carlos III, que otorgan honores de Rey al Santísimo Sacramento, tocando ante Él la misma marcha con la que se honra al Rey. Las fuentes legales del siglo XIX, aluden expresamente a la interpretación de la Marcha Real -en este caso ya Granadera- en el momento de la elevación de la Hostia y del Cáliz; así, la Real Orden de 5 octubre de 1859 y la Real Orden de 21 de marzo de 1880, dictada está última en respuesta a una consulta realizada por el Vicario General Castrense.

Según los distintos testimonios, el modo de interpretar la Marcha Real varía en función de los lugares y costumbres locales. En algunas regiones, particularmente en las romerías y en los templos que carecían de órgano, solía interpretarse con gaita y tamboril. En aquellas localidades que contaban con banda de música, podía ser interpretada la Marcha Real en el momento de la consagración por toda la banda, incluso desde el exterior del templo. No obstante, lo más generalizado es la interpretación con música de órgano.

En el Monasterio de Fitero, el organista actual relata cómo aprendió a tocar la Marcha Real de su maestro, el anterior organista, que a su vez recibió dicha tradición: “Durante la consagración en los días más solemnes (Pascua, Corpus Christi, Corazón de Jesús, La Inmaculada…) se interpreta la Marcha Real. Al alzar la Hostia más fuerte, después continúa sonando suave y al alzar el Cáliz vuelve a sonar el órgano fuerte.” Similar testimonio de tocar más fuerte al alzar he recogido en Sangüesa a finales del siglo XX.

Significado histórico y pastoral

La utilización en presencia del Rey, de la cual deriva el nombre de Marcha Real, se extendió a las funciones religiosas para otorgar honores de rey al Rey de reyes. Este es su verdadero sentido histórico en el contexto sagrado. Conviene dejar constancia de que su ejecución en los actos religiosos no debe considerarse como un signo político, ni nacionalista, puesto que ya se interpretaba en el ámbito litúrgico con anterioridad a la creación de los himnos nacionales.

La combinación de los registros y las octavas del órgano permite alternar de forma muy particular el “graviori et dulciori sono” del Caeremoniale Episcoporum, teniendo en cuenta también la necesaria elasticidad en función del tiempo empleado por cada sacerdote. En el caso de la Marcha Real, dicha alternancia permite destacar los momentos de la elevación en el sentido estricto (el alzar de las Sagradas Especies) de los momentos en los que el sacerdote está recitando submissa voce el relato de la consagración.

Procesión de Corpus Christi con banda interpretando la Marcha Real

"Altísimo" como marcha eucarística: letra y simbolismo

La canción "Altísimo Señor" por Canciones Religiosas es una profunda expresión de fe y devoción, encapsulando la dualidad de Jesucristo como tanto cordero sacrificial como pastor guía. La letra refleja una profunda reverencia por lo divino, destacando la naturaleza milagrosa del papel de Cristo en la teología cristiana. Al referirse a Jesús como tanto "cordero" como "pastor", la canción enfatiza la paradoja de su misión-ser sacrificio y guía para la humanidad.

La repetida invocación de "Altísimo Señor" subraya el asombro y la veneración del cantante hacia lo divino. La canción habla del deseo de amar y recibir a Cristo, quien se sacrificó voluntariamente por la salvación de la humanidad. Esta imagen de sacrificio se explora con términos como "cordero divinal" y la alusión a ser "inmolado en Salem".

Además, la canción introduce la metáfora de "suavísimo maná", comparando la presencia de Cristo con un sustento celestial que supera todos los placeres mundanos. Esta metáfora subraya la nutrición espiritual que la fe proporciona y la contrasta con las amarguras de la vida terrenal. En conjunto, la letra funciona bien como texto litúrgico o devocional que acompaña a la elevación, evocando la adoración, la reverencia y la aspiración a la unión con lo divino.

Abusos y devociones populares

La elevación de la Hostia en Misa, parece haber traido como secuela la gran idea de merito y virtud especial en poder ver el Cuerpo de Cristo. Promesas extravagantes circulaban entre el pueblo describiendo los privilegios para aquel que viese a su Senor en la Misa. No podia morir de muerte repentina. Estaba protegido contra el hambre, enfermedades, contra peligro de fuego, etc. Como resultado, un extraordinario deseo se desarrollo de ver la Hostia elevada en la Misa y esto conllevo a abusos que fueron censurados por predicadores y satiristas.

Fuentes y bibliografía esencial

  • Cabrol, en “Dict. d’Archelogie”.
  • Caeremoniale Episcoporum (ediciones de 1600 y 1886).
  • Documentos sobre la Marcha Real y las Órdenes Reales del siglo XIX (Real Orden de 5 octubre de 1859; Real Orden de 21 de marzo de 1880).
  • Textos litúrgicos y estudios: GIORGI, De Liturgia Rom. Pont.; LEBRUN, Explication des prieres et des ceremonies de la Messe; GIHR, Das heilge Messopfer; DRURY, Elevation in the Eucharist.
  • Fuentes literarias: Gustavo Adolfo Bécquer, «Maese Pérez el organista» (descripción de la consagración y la música litúrgica).

Tabla: usos musicales en la elevación según contexto

La siguiente tabla resume modos de ejecución vinculados a tiempos y lugares, según testimonios y ordenanzas históricas.

  1. Órgano: uso generalizado en misas solemnes y monasterios (Pascua, Corpus Christi, Inmaculada).
  2. Banda militar: interpretación de la Marcha Real en consagraciones solemnes (ordenanzas del siglo XIX).
  3. Gaita y tamboril: costumbre en romerías y templos sin órgano.
  4. Interpretación a capella: en poblaciones sin banda, como forma de otorgar "honores de Rey".

La historia de la marcha eucarística "Altísimo" y de prácticas musicales análogas muestra la íntima relación entre doctrina y devoción: la música no es solo ornamento, sino vehículo de enseñanza, culto y experiencias comunitarias que acompañan la elevación del Sacrificio.

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