Historia y arquitectura interior de la Basílica de la Santa Cruz en Florencia

Elegir qué ver en Florencia puede ser una tarea muy ardua, pero la basílica de la Santa Cruz tiene muchas cartas a su favor para que la elijas. La Basílica de la Santa Cruz de Florencia, a través de su historia, tiene sus orígenes en el siglo XIII y desde entonces ha sido ampliada sistemáticamente. Se trata de una basílica gótica italiana cuya construcción comenzó el 3 de mayo de 1294 sobre las ruinas de una iglesia construida por los franciscanos cuando todavía vivía San Francisco de Asís.

La construcción de la basílica de Santa Croce en Florencia comenzó en 1294. Tradicionalmente, el diseño del templo se atribuye a Arnolfo di Cambio, uno de los arquitectos locales más importantes de finales del siglo XIII y principios del XIV. Las obras se llevaron a cabo por etapas durante los siguientes siglos, y la iglesia no fue consagrada hasta 1442, cuando ya se había completado su estructura básica. Su consagración se produjo, según el calendario florentino, el 6 de enero de 1443. No fue hasta diciembre de 1933 cuando fue declarada basílica menor.

Estamos ante la que es considerada como la iglesia franciscana más grande del mundo. La iglesia se construyó, desde su primera capilla en el siglo XIII, fuera de la muralla, en una zona pobre y pantanosa, así que espacio no faltaba, de ahí que sea tan grande. En estos siete siglos desde que se erigió, la basílica ha experimentado un gran número de remodelaciones, así como numerosos proyectos con el objetivo de modernizarla.

Fachada e intervenciones del siglo XIX

La iglesia franciscana más grande de Europa se merecía una fachada a la altura de su grandiosidad… ¡pero no la tuvo hasta cuatro siglos después de su consagración! La iglesia es de mitad del siglo XV pero su fachada, aunque dé totalmente el pego y parezca gótica, es, como la de la catedral, de la segunda mitad del siglo XIX. Cuando se interrumpieron las obras en el siglo XVI, la fachada consistía en una superficie prácticamente desprovista de adornos, realizada en piedra pietraforte. En la época gótica no se disponía de fondos para una fachada decorativa, por lo que su construcción se pospuso para más adelante.

No fue hasta el siglo XIX cuando la basílica de Santa Croce experimentó una metamorfosis fundamental. El arquitecto Niccolò Matas diseñó una nueva fachada, que se construyó entre 1853 y 1863. La fachada de Matas se revistió con mármol policromado en una combinación de blanco y verde, y las soluciones formales se adaptaron a la capilla Pazzi adyacente. Ahí está con sus mármoles de colores: el blanco de Carrara, el verde de Prato -otra ciudad de la Toscana- y el rojo de Egipto.

El rico coleccionista de arte Sir Francis Joseph Sloane fue el responsable de financiar este memorable proyecto, cuyo apoyo permitió completar la fachada y darle la espectacular forma que conocemos hoy en día. La fachada actual de Santa Croce es el resultado del diálogo entre diferentes épocas y sus lenguajes arquitectónicos. Es un testimonio tangible de los cambios que han definido a Florencia.

Fachada policromada de la Basílica de la Santa Croce mostrando mármoles blancos, verdes y rojos

Interior y distribuciones arquitectónicas

El transepto derecho de la basílica conduce a la Sacristía y al Noviciado, la zona que en tiempo pasado estaba reservada a quienes se preparaban para entrar en la Orden. La Sacristía es uno de los ejemplos más antiguos en Florencia de sacristía monumental, que ha sido muy modificada a lo largo de los siglos. Esta zona se construyó durante las obras de reconstrucción emprendidas tras el incendio de 1423, en el que quedó destruido el dormitorio de los frailes. El proyecto es probablemente obra de Michelozzo (1434-1445), financiado por Cosimo de Medici.

Las diferentes salas del conjunto monumental están conectadas entre sí a través de dos claustros. El primero, el más antiguo, se utilizó inicialmente también como cementerio, por lo que recibió el nombre de "claustro de los muertos". En el centro de esa plaza se colocó en el siglo XIX, con ocasión del V centenario del nacimiento de Dante, una estatua dedicada al poeta. Ahora está justo al lado de la iglesia, para permitir que se puedan jugar los partidos de calcio storico.

En el conjunto monumental destacan la Capilla Pazzi, una de las arquitecturas más tempranas y representativas del Renacimiento, con espacios definidos por proporciones precisas. Fue construida por encargo de Andrea de' Pazzi y proyectada por Filippo Brunelleschi, que supervisó las obras hasta su muerte en 1446. La Capilla Pazzi es un recinto situado en el exterior de este templo y que fue construido después de 1429 como recinto funerario de los Pazzi, una de las familias más conocidas de la ciudad en el Renacimiento.

El claustro, el Cenáculo y usos históricos

El antiguo refectorio, construido en la primera mitad del Siglo XIV, es una grande sala rectangular con techo de cerchas. Durante el Siglo XIX, el Cenáculo tuvo diversos usos: desde fábrica de alfombras hasta almacén de oficinas públicas, pasando por almacén de obras de arte. Sea como sea, es más que evidente que este templo tiene una estrecha vinculación con la historia de la ciudad.

Tumbas, monumentos funerarios y el “Panteón” de Italia

¿La más importante? Los entierros que la han convertido en el Panteón de los italianos. Ugo Foscolo, uno de los más grandes poetas del país, la definió, a principios del siglo XIX, cuando Italia todavía no existía como estado, “Tempio delle itale glorie”, el templo de las glorias itálicas. Y es que aquí están enterrados -o tienen cenotafios- algunos de los pesos pesados del arte y la cultura de mi país.

Al principio, la basílica tenía sepulcros de familias de zonas cercanas y en el siglo XV empezó a ser lugar de entierro de florentinos ilustres, como los cancilleres de la República de Florencia. Fue en 1564 cuando se levantó aquí el monumento funerario dedicado al que sería uno de los artistas más conocidos de todos los tiempos: Miguel Ángel, Michelangelo Buonarroti. El encargado de la obra, como no, Giorgio Vasari, uno de los favoritos de los Médici y, por ello, muy prolífico, aunque no de los mejores artistas de la época, todo hay que decirlo.

Vasari era un gran admirador de Miguel Ángel y en su monumento funerario representó las tres artes que practicó el genio toscano: arquitectura, pintura y escultura. Otro dato curioso: Galileo Galilei fue bautizado el día de la muerte de Miguel Ángel. Y sus monumento funerarios están justo uno enfrente del otro. En el monumento fúnebre de Galileo se pueden ver las personificaciones de la geometría y de la astronomía.

Pero falta una de las estatuas previstas inicialmente: la de la filosofía, la Iglesia por ahí no pasó. Reconoció a Galileo como geómetra y astrónomo pero no como filósofo, o sea estudioso de los mecanismos de la naturaleza. De hecho, a pesar de que abjurara de sus ideas para evitar el castigo de la Inquisición, fue condenado a arresto domiciliario de por vida. En 1737, la Inquisición ya no pudo negar los permisos para la construcción de un monumento fúnebre más grandioso y, bajo el último gran duque de Toscana, Juan Gastón de Médici, que quería demostrar la laicidad del ducado, se levantó el actual monumento.

En la basílica también está también el cenotafio de Dante Alighieri -su tumba, como ya sabíamos y habíamos visitado, está en Rávena-, con la primera representación personificada en una mujer de Italia. De finales del siglo XVIII es el monumento funerario a Maquiavelo, Machiavelli en italiano, que en su tiempo fue exiliado y que había hablado también de una posible unificación de Italia. Otras tumbas son las del compositor Gioacchino Rossini, el poeta Ugo Foscolo -sí, el que habló del “templo de las glorias itálicas”- y el dramaturgo Vittorio Alfieri. Todos emblemas de la italianidad que los italianos conocemos muy bien.

Monumentos funerarios de Miguel Ángel y Galileo frente a frente en el interior de Santa Croce

Obras de arte: frescos, crucifijos y capillas

Pero no te encontrarás sólo con tumbas en el interior de la basílica de la Santa Cruz de Florencia. De hecho sus “joyas” artísticas más valiosas no son sus tumbas. Los frescos de las capillas Bardi y Peruzzi, de Giotto -uno de los artistas más conocidos de Italia del siglo XIV, considerado precursor e inspirador del Renacimiento- son una de ellas. Fíjate en todas las expresiones de los frailes que rodean San Francisco, que acaba de morir, en la capilla Bardi.

Otra joya medieval es el crucifijo del artista Cimabue, del siglo XIII. Por cierto, pasando al Renacimiento, también hay un crucifijo de Donatello, además de una Anunciación del gran escultor renacentista. Antes de la nueva fachada, había una escultura de Donatello decorando la antigua. En 2013, el Crucifijo de Cimabue, obra simbólica de la inundación de Florencia de 1966, se colocó en lo alto de la Sacristía.

Ultimísima curiosidad: la belleza de la capilla Niccolini, otra capilla de la iglesia, sería la que habría causado en Stendhal ese malestar que se conocería más tarde como “síndrome de Stendhal”. En 1817, en este mismo lugar, Stendhal padeció los síntomas por los que, desde entonces, es conocido el síndrome.

Santa Croce en la historia moderna: inundaciones, guerra y memoria

En noviembre de 1966, Florencia quedó sumergida bajo el agua. Fue una de las mayores catástrofes naturales de la historia, cuando las crecidas del Arno inundaron gran parte de la ciudad, causando enormes pérdidas. La basílica de Santa Croce se vio especialmente afectada, ya que el nivel del agua en sus alrededores alcanzó varios metros. El interior, la sacristía y los sótanos quedaron inundados. La catástrofe destruyó o dañó gravemente numerosas obras de arte, colecciones de libros y elementos del mobiliario, como bancos de madera, tejidos litúrgicos y fragmentos de la decoración.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Florencia sufrió los bombardeos aliados y graves daños en sus infraestructuras. En este contexto, el destino de la basílica de Santa Croce parece relativamente afortunado. El templo nunca fue alcanzado directamente por un proyectil o una bomba, a pesar de que en el verano de 1944 sus alrededores se vieron afectados por los bombardeos. Durante el conflicto, el interior de la iglesia sirvió de refugio para la población civil, y las obras de arte más valiosas fueron previamente protegidas o trasladadas fuera de la ciudad.

Después de la Primera Guerra Mundial, parte de los subterráneos del edificio se destinó a conmemorar a las víctimas de los conflictos, habilitándose allí un sacrario subterráneo, es decir, un lugar dedicado a los caídos. En 1866, el complejo del templo pasó a manos del Estado italiano, como consecuencia de los movimientos antipapales en el país y de los cambios políticos relacionados con el proceso de unificación de Italia.

Visitar Santa Croce hoy: recomendaciones y datos prácticos

Al entrar en la iglesia, descubrimos que estaba repleta de joyas arquitectónicas, escultóricas, pictóricas… Otro pequeño museo, como pasa en muchos de los templos florentinos. Después de conocer un poco de la historia de la basílica de la Santa Cruz, de sus tumbas y de las demás obras que acoge, estarás de acuerdo con nosotros en que una visita guiada hará que tu paso por ahí sea mucho más interesante.

Como en la mayoría de iglesias de Florencia, hay que pagar para entrar a la basílica de la Santa Cruz, el precio del billete completo es de 8 €, puedes ver los detalles en su página oficial. Es una visita muchos menos común que otras, como la de los Uffizi o de la Galería de la Academia, pero aseguramos que es tan interesante como ellas.

El coste de una visita guiada privada a la Basílica de Santa Croce, con una duración máxima de 3 horas, es de 180,00 € (costo total del tour para hasta 5 personas). Para grupos de 8 personas o más, según el nuevo Reglamento Municipal de la Policía Urbana de la Ciudad de Florencia (10/02/2025), es obligatorio el alquiler de dispositivos de radio con transmisor. Dado que esta es una visita guiada dentro de la Basilica de Santa Croce, el alquiler de radios es obligatorio a partir de 6 personas.

Una vez concertado el día y la hora con el guía, para reservar el tour hay que adelantar el 50% de la suma mediante pago con tarjeta. Atención: procesar el pago de la fianza sólo después haber concertado el tour con el guía. La cancelación del tour se puede hacer sin cargo dando aviso oportuno al guía antes de las 48 horas previas a la fecha y hora acordada para el tour. En este caso la fianza dejada por el cliente con a la hora de la reserva será devuelta por el guía.

VISITANDO FLORENCIA, ITALIA 5 - Tumba de Miguel Ángel y Galileo. Iglesia de la Santa Cruz

Datos y curiosidades breves

  • Antes se jugaba también en otros lugares de la ciudad, pero fue aquí, en la plaza de la Santa Cruz, donde se jugó el partido más famoso, el del 17 de febrero de 1530, de calcio storico fiorentino.
  • Galileo fue bautizado el día de la muerte de Miguel Ángel y sus monumentos funerarios están uno enfrente del otro.
  • Los restos de la iglesia anterior no fueron localizados hasta el año 1966, cuando las graves inundaciones dejaron asolada la ciudad.
  • Antes de la nueva fachada, había una escultura de Donatello decorando la antigua.

Tabla resumen: fechas clave

  • 1294 - Comienzo de la construcción.
  • 1423 - Incendio que provoca reconstrucciones (proyecto de Michelozzo).
  • 1442/1443 - Consagración de la iglesia.
  • 1450s - Capilla Pazzi proyectada por Brunelleschi.
  • 1853-1863 - Construcción de la fachada de Niccolò Matas.
  • 1866 - Paso del complejo al Estado italiano.
  • 1944 - Segunda Guerra Mundial, uso como refugio.
  • 1966 - Inundación del Arno que afectó gravemente la basílica.

La basílica de Santa Croce en Florencia es una auténtica obra maestra entre los monumentos religiosos de Italia. Una iglesia, un museo, un cementerio, un lugar lleno de sacralidad, de historia, de luchas y hasta la causa del síndrome de Stendhal. Hay todavía edificios muy bonitos, merece la pena darse una vuelta para admirarlos de cerca.

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