El zoroastrismo es una fe monoteísta fundada por el profeta persa Zoroastro (también llamado Zaratustra o Zatosht). Sus enseñanzas se centran en la dualidad entre el bien y el mal, con la adoración a Ahura Mazda como figura central.
Zoroastro fue un antiguo profeta (o líder espiritual) fundador del zoroastrismo. Se presentó como un reformador de la religión practicada por tribus de lengua iraní que se instalaron en Turquestán Occidental entre el segundo y primer milenio antes de nuestra era. Algunos historiadores y académicos sitúan a Zoroastro en el siglo VII y VI a.C., casi contemporáneo a Ciro el grande y Darío I.
La deidad suprema y la cosmología dual
En su cosmovisión se destaca Ahura Mazda, quien es el comienzo y el fin, el creador de todo, el que no puede ser visto, el eterno, el puro y la única verdad. Zoroastro además, llama Ormuz al principio del bien (orden) y Ahriman al principio del mal (caos). El bien y el mal en el zoroastrismo están personificados: el bien, representado por Ahura Mazda, y el mal, personificado por Angra Mainyu.
El dualismo zoroástrico, aunque esencial en sus categorías cualitativas y contrarias de Bien y Mal, guardaba una jerarquía, instalada entre este par de órdenes jerárquicos.
El zoroastrismo aborda la dualidad del bien y del mal de una manera única. En esta religión, el universo es un campo de batalla entre dos fuerzas opuestas: el bien, representado por Ahura Mazda, y el mal, personificado por Angra Mainyu. Esta dualidad se refleja en todos los aspectos de la vida, y se cree que los seres humanos tienen la libertad de elegir entre estos dos caminos.
Libre albedrío, ética y salvación
El valor central de la fe era el libre albedrío del ser humano. La predestinación es rechazada, pues los humanos son responsables de su situación y deben actuar para cambiarla. Esta religión pone énfasis en la elección moral, la vida como batalla para acercarse al bien o alejarse de este.
La idea central del Zoroastrismo es la promoción de la verdad y la rectitud. Esto se denota en su lema conocido como “Buenos pensamientos, buenas palabras, buenas acciones”, que subraya la importancia de vivir una vida ética y moral.
Si uno sigue los preceptos de Ahura Mazda, se vive una vida satisfactoria; si no, uno se ve enredado en el engaño y se sufre el conflicto y la confusión. Si uno vivía de acuerdo con esos valores, lograría no solo llevar una vida buena y productiva, sino que sería recompensado en el más allá.
Seres y mediadores divinos
Se menciona también que Mitra ocupaba un lugar entre los dos principios y por eso los persas le dan a Mitra el nombre de “mesites” o sea, el mediador. Mitra o Mithra, el tercer miembro de la tríada del zoroastrismo, responsable de mantener el equilibrio y la armonía entre los antagónicos principios, es una divinidad indoirania cuyo origen puede remontarse hasta el II milenio antes de nuestra era.
Ormuz creó seis dioses: el primero es el dios de la benevolencia, el segundo el de la verdad, el tercero de la equidad; de los tres restantes, uno preside la sabiduría, otro la riqueza y el tercero posee el privilegio de crear las agradables sensaciones que acompañan a las bellas actividades. Ahriman, por su parte creó la misma cantidad de dioses, destinados a una misma especie de antagonismo de los engendrados por Ormuz.
Los Amesha Spentas son considerados como guardianes de la creación, promoviendo valores como la veracidad y el respeto a la naturaleza. Su influencia se manifiesta en la protección y cuidado del mundo natural.
Textos sagrados y transmisión
El libro sagrado de este movimiento conocido como zoroastrismo es el Zend Avesta, que en lengua zenda significa “palabra de vida”. La Avesta contiene los Gathas (17 himnos atribuidos al propio Zoroastro), el Yasna (textos litúrgicos) y el Visperad (una parte separada del Yasna).
Los Gathas son la parte más antigua del conjunto de libros más venerado del zoroastrismo, y las ideas principales de Zoroastro se hallan resumidas en himnos que exponen la elección entre los dos genios, el bueno y el malo. Según la tradición, sus palabras fueron memorizadas, repetidas en rituales, y transmitidas oralmente de generación en generación, hasta que finalmente fueron recogidas en forma escrita.
Rituales, símbolos y culto
El fuego es un símbolo de luz que representa los principios esenciales en la práctica religiosa zoroástrica: la luz que disipa las tinieblas de la ignorancia, símbolo de espiritualidad y pureza. El fuego desempeñaba un papel esencial como elemento purificador.
Existe una clase sacerdotal (más tarde conocida como magi) y el culto a los dioses se realizaba en altares al aire libre conocidos como templos de fuego en los que el fuego divino se mantenía siempre encendido. En los templos zoroástricos de fuego, los altares y las bibliotecas, el fuego sagrado de los templos zoroástricos era central en el culto ritual.
Los rituales siempre incluían el fuego, el último elemento sagrado creado, y el agua, que representaba la sabiduría y que estaba entre los primeros. Se mantenía un fuego encendido en un altar conocido como Templo de Fuego y un sacerdote oficiaba, recitando las palabras sagradas y ofreciendo plegarias en presencia de la llama sagrada.
El Faravahar es el símbolo más importante de la religión, que representa el alma humana antes del nacimiento y después de la muerte.

Cosmología del alma, muerte y juicio
Al nacer, el propio espíritu superior (fravashi) envía al alma (urvan) al interior del cuerpo para experimentar el mundo material y escoger entre el bien y el mal. Tres días después, el urvan se volvía a reunir con su fravashi y viajaban al Puente Chinvat, que se alzaba sobre el abismo entre los vivos y los muertos, donde se encontraban con los dos perros que lo vigilaban.
El alma se encontraría, a continuación, con la Doncella Sagrada, Daena, representante de la conciencia del difunto. Para el alma justificada, aparecería como una bella doncella; para la condenada, sería una vieja bruja fea. El puente se ensancharía, dando la bienvenida a las almas justificadas, y se estrecharía, haciendo difícil el acceso de las condenadas.
Las almas cuyas obras buenas y malas estuvieran equilibradas, iban al Hamistakan, una especie de purgatorio, donde permanecerían hasta el fin de los tiempos y el día de la resurrección, en el que se reunirían con Ahura Mazda. Las que habían vivido de acuerdo con la luz, iban al paraíso de la Casa de la Música; las que no, eran arrojadas desde el puente al infierno de la Casa de las Mentiras.
Prácticas funerarias y cuidado del cuerpo
No existía ninguna ceremonia funeraria similar a las de otras culturas, porque no se consideraba decoroso mostrar un dolor excesivo. La muerte era parte natural de la vida y las ceremonias funerarias se llevaban a cabo con tranquilidad y moderación.
Se cuidaba del cuerpo en casa, con un rito especialmente importante, el sagdid (“el vistazo del perro”), en el que se introducía un perro en la habitación para espantar a los malos espíritus y, a nivel práctico, asegurarse de que la persona estaba muerta y no en estado de coma. Una vez completado el ritual, se preparaba el cuerpo y se sacaba de la casa, dejándolo expuesto a los elementos en unas estructuras llamadas Torres del Silencio, porque inhumarlos en tierra no se consideraba saludable.
Historia, difusión y relación con otros credos
El zoroastrismo fue adoptado por el Imperio persa aqueménida (c. 550 - 330 a. C.) y el Imperio parto (247 a. C. - 224 d. C.), y encontró su máxima expresión durante el Imperio sasánida (224 - 651 d. C.). Los sasánidas hicieron del zoroastrismo la religión del estado, a la vez que desarrollaron una rama diferente de la fe (habitualmente calificada de herejía) conocida como zorvanismo.
El primer ataque contra la tolerancia religiosa vino de los cristianos en el siglo IV d.C., quienes sacaron los fuegos sagrados de los templos y predicaron contra el zoroastrismo como una fe falsa. En ese momento, no contaban ni con el poder ni con los suficientes seguidores para hacer mucho más, pero los árabes musulmanes que los invadieron en el siglo VII d.C., sí que los tendrían. Los templos zoroástricos de fuego, los altares y las bibliotecas fueron destruidos, y los zoroastras obligados a convertirse al islam, huir de sus casas o continuar profesando su fe en secreto.
El zoroastrismo sobrevivió entre los parsis en la India (adonde huyeron los refugiados de la invasión musulmana) y entre la gente de Irán que lo mantuvo vivo, y todavía es practicado en todo el mundo en la actualidad. Aunque los primeros cristianos y musulmanes repudiaron y atacaron esa fe, sus conceptos fundamentales influyeron tanto en el cristianismo como en el islam y el judaísmo.
Influencia cultural y legado
La imagen o influencia del zoroastrismo se ve reflejada hasta nuestros días alrededor del mundo en el arte, la música y distintas manifestaciones culturales. Por ejemplo, en «La Escuela de Atenas», pintada por Rafael, el profeta iraní aparece sosteniendo un globo brillante. El filósofo francés Voltaire escribió Zadig (o el destino), donde cuenta la historia del homónimo héroe del zoroastrismo. El cantante británico Freddie Mercury estaba muy orgulloso de su herencia persa zoroastrista.
De hecho, el zoroastrismo es la primera fe monoteísta que introdujo los conceptos de la responsabilidad individual de la salvación, el juicio después de la muerte, un mesías, un final de los tiempos, y un cielo y un infierno, y debe ser considerada en justicia como precursor de las religiones posteriores que reclaman una visión original que, en realidad, fue establecida siglos antes por Zoroastro.

Festividades y calendario religioso
Un ejemplo de cómo los zoroastrianos practican su fe es a través del Navruz, una festividad que celebra el Año Nuevo persa, donde se reflejan temas de renacimiento espiritual y la renovación de la vida. Las festividades más importantes del zoroastrismo incluyen Nowruz, el Año Nuevo persa que marca el equinoccio de primavera; Gahambar, una serie de seis festividades estacionales; y el festival de Sadeh, que celebra la mitad del invierno.
Tabla: Elementos clave y su significado
- Ahura Mazda - Dios supremo, creador y fuente del Bien.
- Angra Mainyu / Ahriman - Espíritu del Mal y del caos.
- Amesha Spentas - Entidades divinas que personifican aspectos del mundo creado.
- Gathas / Avesta - Textos sagrados y himnos atribuidos a Zoroastro.
- Fuego - Símbolo de pureza y presencia de lo divino en el culto.
- Fravashi - Espíritu superior que acompaña al alma.
- Puente Chinvat - Lugar del juicio tras la muerte.
- Principio ético - “Buenos pensamientos, buenas palabras, buenas acciones”.
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En síntesis, el zoroastrismo propuso una visión moral y espiritual centrada en la responsabilidad humana, el combate entre la luz y la oscuridad, y un legado que influyó en las grandes religiones abrahámicas y en la cultura mundial.