La Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, conocida comúnmente como Orden de Malta o como los sanjuanistas, es una de las órdenes militares medievales más antiguas y con continuidad hasta la actualidad. Nace como institución hospitalaria y evoluciona a orden militar y soberana, con una compleja trayectoria que atraviesa Tierra Santa, Chipre, Rodas y Malta, para terminar establecida en Roma como entidad con personalidad jurídica propia y amplias actividades asistenciales.
Orígenes y misión primitiva
La Orden se estableció por primera vez en el Hospital de San Juan de Jerusalén hacia el año 1080 (o incluso antes) por un grupo de comerciantes de Amalfi (Italia). El Juan al que se dedicó en un principio era el patriarca del siglo VII, Juan el Limosnero, posteriormente sustituido como patrón por el más conocido y popular San Juan Bautista.
En el hospital, que contaba con dos secciones, una para hombres y otra para mujeres, se ofrecía ayuda caritativa a los peregrinos de Tierra Santa, especialmente a los enfermos y a los pobres, aunque también había algunos no cristianos entre sus pacientes. Funcionaba bajo los auspicios de los monjes benedictinos de la iglesia latina de Santa María Latina de Jerusalén y, en 1113, la organización fue reconocida oficialmente como orden religiosa por el papa Pascual II.
Ese mismo año se nombró oficialmente a su primer maestre, el beato Gerardo, y se reconoció a sus miembros como monjes. Bajo la dirección del beato Gerardo, fundador y primer Gran Maestre, la comunidad religiosa se transforma en una orden religiosa laica.
Militarización y expansión en Tierra Santa y Europa
Tras la toma de Jerusalén por los ejércitos occidentales en la Primera Cruzada, la orden se reorganizó y militarizó a partir de 1120 por el entonces maestre Raimundo de Podio. Con el segundo Gran Maestre, Raymond du Puy, la orden adquiere su característico carisma religioso-militar.
Los Hospitalarios empezaron a construir y administrar hospitales en Europa; uno de los primeros en Utrecht en 1122. El hospital de Jerusalén era el más famoso, y su edificio de 75 x 40 metros podía albergar a más de 1.000 pacientes. El establecimiento gradual de puestos de mando (comandancias) en toda Europa aseguró a la orden un suministro constante de fondos, materiales y reclutas: por lo general, los puestos avanzados remitían un tercio de sus ingresos a la sede de la orden.
Los Hospitalarios proporcionaron caballeros vitales para los ejércitos cruzados y participaron en numerosas campañas en Oriente Medio y el Mediterráneo. Entre los castillos concedidos a la orden figuran Beth Gibelin (Bayt Jibrin), el Krak de los Caballeros, Marqab (Margat) y otras fortalezas que reforzaron su papel defensivo en la región.
Organización interna y hábitos
El líder de la orden era el Maestre, cargo vitalicio elegido por un comité de hermanos caballeros. El siguiente más importante era el de Gran Comandante, responsable de la administración, los suministros y las armas. El Mariscal se ocupaba de todos los asuntos militares y disciplinarios. Otros oficiales de alto rango eran el Condestable, el Almirante, el Maestre Escudero, el Confaloniero y los diversos Castellanos. Entre los hermanos no militares de alto rango se encontraban el Prior Conventual, el Hospitalario y el Tesorero.
Los hermanos llevaban una túnica o manto negro con una cruz blanca de ocho puntas. Desde que la orden tuvo estructura militar, todos los caballeros pasaron a ser religiosos atados por los tres votos monásticos -pobreza, castidad y obediencia-, y Raymond du Puy añadió un cuarto voto: combatir a los infieles, no huir en el combate y no levantarse en armas contra un ejército cristiano.
Finanzas, reclutamiento y actividades económicas
Aparte de los ingresos procedentes de los nuevos reclutas y de las donaciones en metálico, la orden generaba dinero con las fincas que poseía, con el aceite de oliva y la caña de azúcar como productos que más beneficios generaban. Los mercaderes estaban obligados a pagar tasas cuando pasaban por los territorios de los Hospitalarios. El botín de guerra y la adquisición de esclavos tampoco eran una contribución insignificante a las arcas del Maestre.
A partir del siglo XIII, el reclutamiento se hizo más selectivo, con una clara preferencia hacia los aristócratas que pudieran proporcionar los fondos necesarios. Finalmente, sólo un descendiente de un caballero podía convertirse en caballero de la orden. Además de los caballeros existía la categoría inferior de los sargentos y la de los sacerdotes que no blandían espada.
De Acre a Chipre, Rodas y Malta: traslados forzados y nuevos centros
Cuando Jerusalén volvió a caer en manos de los musulmanes en 1187 y los cruzados se vieron obligados a retirarse, los hospitalarios trasladaron su base, primero a Acre en 1191, y después, cuando los latinos fueron expulsados de Tierra Santa en 1291, la Orden se trasladó a Chipre. Una vez conquistada, Rodas fue fortificada y fue el cuartel general de los Hospitalarios hasta su captura por los otomanos en 1522.
Rodas se convirtió en una base naval y fortaleza; a partir de 1310 sus miembros pasaron a llamarse Caballeros de Rodas. A mediados del siglo XV, los Hospitalarios contaban con unos 450 caballeros y 2.000 milicianos en la isla, y en el exterior siguieron gestionando una red de prioratos por toda Europa.
En 1522, tras un asedio masivo del sultán Solimán el Magnífico, los Hospitalarios capitularon y abandonaron Rodas. Tras breves paradas en Sicilia y la península italiana, en 1530 Carlos I de España cedió a la orden las islas de Malta, Gozo y Comino, así como la ciudad de Trípoli en Libia. A partir de entonces se les conocería como Caballeros de Malta.

El Sitio de Malta (1565) y la defensa del Mediterráneo
El 18 de mayo de 1565 tuvo lugar el Sitio de Malta. El Gran Maestre Jean Parisot de la Valette defendió la isla con 540 caballeros, 1.000 soldados y arcabuceros españoles y unos 3.000-4.000 milicianos malteses, contra una flota otomana de 200 galeras y casi 40.000 soldados. El asedio duró varios meses; se perdió el fuerte de San Elmo, pero la guerra se ganó gracias a la intervención de fuerzas españolas y sicilianas, y la defensa heroica de la Orden.
La victoria en Malta y el control del Mediterráneo occidental fue otro de los factores que condujeron, solo seis años después, al decisivo enfrentamiento naval de Lepanto (1571), donde las fuerzas cristianas lideradas por españoles obtuvieron la gran victoria que redujo la amenaza otomana en el mar.
Estructura territorial: las "Lenguas" y el sistema de encomiendas
Tras la pérdida de Rodas la orden instauró un complejo sistema para sus posesiones basado en las “Lenguas”, grupos geográficos de prioratos de acuerdo con los idiomas que hablaban. Desde los tiempos de Rodas, la Orden se estructura de acuerdo con las llamadas “lenguas”: Provenza, Auvernia, Francia, Italia, Aragón (y Navarra), Inglaterra y Alemania, a las que en 1462 se añadió la de Castilla y Portugal. Cada Lengua se componía de Prioratos o Grandes Prioratos, Bailías y Encomiendas.
El establecimiento gradual de prioratos, encomiendas y comandancias en Europa proporcionó una red administrativa que administraba aproximadamente 19.000 propiedades que daban a la orden un poder económico impresionante y le permitieron sostener una potente flota de galeras.
Presencia y acciones en la Península Ibérica
En la Península Ibérica los caballeros de San Juan participaron activamente en la Reconquista: combatieron en las Navas de Tolosa y en la conquista de Mallorca, Valencia, Murcia, Jaén, Córdoba, Sevilla, Lorca, Baeza y el Salado. A cambio de sus servicios la orden recibió mercedes, privilegios, tierras, donaciones reales y fortificaciones.
Tras la disolución del Temple, los Hospitalarios recibieron algunas encomiendas en la Ribera Tudelana y otras zonas. En Navarra y otras regiones existieron encomiendas como la magistral de Calchetas (Cascante), la prioral de Tudela, y las de Cabanillas, Fustiñana, Buñuel, entre otras. En 1517 la Orden tuvo que firmar concordias y acuerdos con los nuevos vecinos y colonos cristianos que les sustituyeron; las tierras cultivadas se repartieron en suertes entre los vecinos, que también pasaron a disfrutar de las hierbas.
Declive militar y transición a funciones asistenciales y diplomáticas
En el siglo XVI y posteriores la orden comenzó a experimentar dificultades: la ola de fervor religioso provocada por las Cruzadas había pasado, el reclutamiento disminuyó y la gestión de su vasta red de estados derivó en corrupción, nepotismo y despilfarro en algunos casos. Su función hospitalaria, por otra parte, fue sustituida progresivamente por instituciones locales, aunque la orden mantuvo y desarrolló importantes hospitales y centros médicos en Malta y en otros lugares.
La Revolución Francesa asestó un duro golpe: en Francia todos sus bienes fueron confiscados. Finalmente, Napoleón capturó Malta en 1798, obligando a la Orden a dispersarse. Tras breves sedes en Mesina, Catania y Ferrara, en 1834 la Orden estableció su residencia en Roma, en el Palacio Magistral en via Condotti 68, que posee estatuto de extraterritorialidad; esta es su sede actual.
Naturaleza jurídica y presencia internacional moderna
Durante el papado de Juan XXIII la Santa Sede aprobó unos Estatutos en los que reconoce su naturaleza jurídica, ya que la orden posee derecho canónico y a su vez derecho internacional. Desde este derecho, la orden es neutral, imparcial y apolítica, funcionando como un estado soberano sin territorio en el que asentarse, disponiendo de una nutrida red de embajadas. La embajada de la República de San Marino en 1936 fue la primera; la embajada española se constituyó en 1937. Mantiene relaciones diplomáticas con más de 120 países y emite sellos, pasaportes y matrículas propias (código SMOM).
El 24 de agosto de 1994 la Asamblea General de Naciones Unidas invita a la orden a participar en la Organización en calidad de observador. Hoy integran la Orden unas 13.000 personas físicas y unas 80.000 voluntarios. La orden actúa a través de 12 Prioratos, 47 Asociaciones Nacionales, 1 organización internacional de ayuda y 33 cuerpos de voluntarios, así como numerosos hospitales y centros especializados.
La Orden de Malta
Aspectos rituales, símbolos y memoria histórica
La encomienda de los Hospitalarios de San Juan ha sido, desde sus comienzos, una cruz blanca con ocho puntas, representando las ocho Bienaventuranzas propias de la hospitalidad que profesaban. Las primeras monedas conocidas eran los “Grossi” de plata; desde 1961 la Orden reanudó la emisión de moneda propia. Todos los años, en el día de La Candelaria (2 de febrero) y el día de San Juan Bautista (24 de junio), la orden nombra nuevos caballeros golpeando suavemente con una espada el hombro izquierdo de los nuevos miembros, según la vieja usanza.
Pervivencia en España: los Sanjuaninos y la labor benéfica
En España la Real y Benemérita Institución de los Caballeros Hospitalarios de San Juan Bautista se fundó en Madrid en 1860 y realizó una notable labor asistencial, por ejemplo en Cádiz: creación de Casas de Socorro, asistencia durante epidemias y guerras, hospitales de sangre y, más recientemente, albergues y talleres ocupacionales para personas vulnerables. La Institución gaditana recibió la Medalla de Oro de la ciudad y otras distinciones por su servicio continuado.
La continuidad de la Orden en España muestra cómo, aun después de la pérdida de territorios y del declive militar, la tradición hospitalaria y caritativa perduró y se adaptó a las necesidades sociales modernas.
La Orden hoy: principios y actividades
- La naturaleza de la orden es religiosa-laica, soberana, militar y caballeresca, con personalidad jurídica aprobada por la Santa Sede y sujeta al derecho internacional.
- Su lema es Tuitio Fidei et Obsequium Pauperum (Defensa de la Fe y servicio a los pobres), que se concreta en actividades asistenciales, sanitarias y sociales llevadas a cabo por voluntarios y miembros.
- Mantiene un papel humanitario activo, con hospitales, servicios de ambulancia, residencias asistidas y misiones de ayuda internacional.
Legado histórico
La Orden de San Juan ha dejado un legado material y simbólico: fortalezas medievales, hospitales pioneros, una extensa documentación de encomiendas y prioratos, y una memoria histórica vinculada tanto a la defensa militar de la cristiandad en la Edad Media como a la caridad y asistencia sanitaria que la identificó desde sus orígenes.
Desde su hospital fundado por Gerardo Tum junto al Santo Sepulcro hasta sus modernas actividades diplomáticas y humanitarias desde Roma, la Orden ha sabido transformar su identidad a lo largo de los siglos, manteniendo la esencia de su doble vocación hospitalaria y caballeresca.
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