Alaquàs es un municipio con una identidad profunda que se ha forjado a lo largo de siglos de historia. Desde sus orígenes en la etapa musulmana hasta su configuración actual como una ciudad moderna del área metropolitana de València, ha experimentado una evolución marcada por transformaciones sociales, económicas y culturales. A través de los siglos, la localidad ha sabido adaptarse a los cambios sin perder su esencia.
El territorio fue inicialmente ocupado por alquerías durante la época musulmana (siglos VIII al XIII), pequeñas explotaciones agrarias que combinaban vivienda y cultivo y prosperaban gracias a un eficiente sistema de acequias heredado de tradiciones romanas y perfeccionado por los árabes. El nombre "Alaquàs", proveniente del árabe «al-aquás» que significa «los arcos» o «las arcadas», recuerda la influencia islámica aún presente en la toponimia y arquitectura local.
Con la conquista cristiana a mediados del siglo XIII por el rey Jaume I, el territorio entró dentro del Reino de València bajo la Corona de Aragón. La redistribución de tierras entre caballeros cristianos y órdenes religiosas, junto con la imposición del sistema feudal, transformó profundamente la estructura social y económica, afectando la vida de la población musulmana y estableciendo nuevas parroquias y núcleos de poder ligados a la nobleza y el clero.
El desarrollo económico y cultural bajo la influencia de la nobleza
Durante los siglos XV y XVI, el control de la familia Vilaragut supuso un auge para Alaquàs, consolidándose una economía agraria y creciendo la importancia del municipio. En esta época se construyó el castillo-palacio (cerca de 1580), una joya renacentista que no solo sirvió de fortaleza sino de residencia palaciega con fines representativos, reflejando las aspiraciones artísticas y sociales de la nobleza local.
El castillo, con su estructura rectangular, cuatro torres en las esquinas y patio interior porticado, se convirtió en el centro de la vida comunitaria, con ferias, actividades económicas y celebraciones religiosas.

Transformaciones en los siglos XVIII y XIX
El municipio siguió siendo esencialmente agrario hasta el siglo XIX, con cultivos de secano y regadío como trigo, vid, algarrobo, olivo y hortalizas. La desamortización de bienes eclesiásticos y comunales a mediados del siglo XIX provocó una concentración de la propiedad y cambios sociales significativos.
Con la mejora de las comunicaciones y la proximidad a València, Alaquàs sufrió cambios acelerados en el siglo XX. La Guerra Civil española (1936-1939) trajo bombardeos, pérdidas humanas y represión bajo la dictadura franquista, pero desde la década de 1960 comenzó un fuerte crecimiento urbano debido a la llegada de inmigrantes de otras zonas de España. La transición democrática recuperó las tradiciones y fortaleció las instituciones locales.
La llegada y presencia de los jesuitas en Alaquàs
En 1870 llegó a Valencia el jesuita P. Agustín Cabré SJ con la visión de fundar un colegio, iniciativa que se concretó con la construcción entre 1879 y 1880 del Colegio San José en un solar adquirido en la Gran Vía Fernando el Católico. El proyecto del colegio fue inicialmente del arquitecto José Quinzá Gómez y, tras su fallecimiento, continuado por Joaquín María Belda Ibáñez, que finalmente consolidó la iglesia con decoraciones de estucos policromados realizadas por el jesuita D. Belda.
La iglesia fue reformada en 1941 por Manuel Peris Vallbona, quien derribó el atrio y añadió crujías y arcos de comunicación entre las naves, mientras que la fachada principal se enriqueció con elementos como un arco de medio punto, un panel cerámico representando a Cristo y una espadaña con campanas.

La Casa de Ejercicios Espirituales La Purísima en Alaquàs
Construida entre 1904 y 1906, La Purísima es una propiedad jesuita ubicada en las afueras de Alaquàs, cerca del límite con Torrent. Diseñada por el arquitecto modernista valenciano Manuel Peris Ferrando, este edificio destaca por su estilo historicista con influencias medievalistas, combinando mampostería con elementos mudéjares y motivos del Art Nouveau.
La Purísima, además de ser una casa de ejercicios espirituales, ha sido testigo de importantes episodios históricos del siglo XX, como su uso durante la Segunda República y la Guerra Civil Española. Tras la disolución de la Compañía de Jesús en 1931 y la incautación de sus bienes, el edificio fue utilizado en 1937-1938 como prisión para prisioneras del bando franquista conocidas como la “Cárcel de las Damas de España”.

Este centro también albergó la sede del Estado Mayor del Grupo del Ejército de la Región Central de la República, conocido como la "Posición Pekín", y contaba con un refugio subterraneo aún existente. En la posguerra, recuperó su función original como casa de ejercicios, siendo escenario de reuniones clandestinas antifranquistas en los años 70.
La función de La Purísima hoy y su acogida de refugiados
Actualmente, los jesuitas mantienen la actividad pastoral y actividades de casa de ejercicios en La Purísima. En el siglo XXI, el edificio ha cumplido un papel humanitario destacado al acoger refugiados ucranianos desplazados por conflictos armados.
La Casa ha proporcionado alojamiento para unas cien personas, con apoyo en la integración social, educativa y laboral, además de asistencia psicológica y espiritual coordinada por la Fundación Amigó y otros equipos sociales. Este compromiso social ha sido acompañado por una ola de solidaridad de vecinos, comerciantes y farmacéuticos de Alaquàs y municipios cercanos.
La adquisición municipal de La Purísima y su futuro
En 2025, el Ayuntamiento de Alaquàs acordó adquirir la Casa de Ejercicios Espirituales La Purísima, en una operación valorada en 3,6 millones de euros. Esta compra, apoyada tanto en instancias locales como en Roma, representa un movimiento patrimonial muy relevante para el municipio, que busca preservar y poner en valor este emblemático edificio y su enorme zona verde.
El consistorio financiará la adquisición mediante la venta de parcelas industriales, con alternativas financieras definidas para garantizar la compra antes de octubre de 2026. Se prevé que la Purísima se destine a un uso dotacional educativo-cultural, incluyendo la creación del tercer instituto de secundaria del municipio y un centro social para el barrio.
Esta incorporación forma parte de la estrategia para preservar la memoria histórica y potenciar el patrimonio cultural de Alaquàs, integrando un espacio con más de un siglo de historia jesuita y relevancia nacional.

Manuel Peris Ferrando: arquitecto modernista de La Purísima
Manuel Peris Ferrando (1872-1934), arquitecto valenciano diseño la Casa de Ejercicios La Purísima, destacando por su influencia modernista con decoraciones naturalistas y estructuras con referencias a la Mezquita de Córdoba. También fue arquitecto diocesano y autor de edificios religiosos y civiles en Valencia y alrededores.
Su obra en La Purísima combina estructuras formales y acabados decorativos que recuerdan estilos mudéjares propios del historicismo valenciano de principios del siglo XX.
Importancia histórica y cultural de los jesuitas en Alaquàs
Desde la llegada de los jesuitas al entorno de Valencia y Alaquàs en el siglo XIX, su influencia educativa, espiritual y social ha marcado un camino con episodios de gran significación histórica, pasando por la construcción de colegios, centros de espiritualidad, su desafortunada expulsión durante la Segunda República, y las funciones que cumplieron en tiempos de guerra y represión.
La Casa de Ejercicios Espirituales La Purísima representa este legado aún vivo, donde el pasado se conecta con desafíos presentes como la acogida humanitaria y la promoción cultural y educativa en la región.
