La historia de la humanidad da cuenta que la muerte y la resurrección, se han tratado como conceptos naturales, tanto por la cultura como por la religión y por la filosofía. Para la ciencia, sin embargo, el concepto de resurrección no se reconoce, se limita a escasos estudios que califican el hecho como un síndrome y que no genera mayor discusión. Existe una fracción reducida de científicos que pretenden la aplicación de algunos procedimientos de conservación y reparación de tejidos en la búsqueda de la resurrección, estos, los llamados inmortalistas, no gozan del mejor de los reconocimientos.
Este ensayo es producto de una revisión teórica que parte de una realidad, como lo es la implementación de técnicas como la criogenia, la identificación del síndrome de Lázaro y el acaecimiento de un evento hipotético o más cercano a la ficción como es la resurrección. De igual forma, para el estudio se considera que, gracias a la tecnología, la brecha entre realidad y ficción cada vez se hace más angosta. Asimismo, la resurrección no existe como categoría jurídica. Para ambientar el documento se acudió a citas literarias y cine; sin embargo, el texto se construye a partir de búsquedas de fuentes científicas como artículos y libros académicos, también fuentes legales relacionadas con el concepto de muerte y con la rescisión de la muerte presunta o presuntiva.
Relatos culturales, mitológicos y literarios
En los relatos de la humanidad, hay algunos que sobresalen, en palabras de la periodista Peirano (2022), inclusive, pueden contener una idea fundacional y constituirse en arquetipos como, por ejemplo, la creación o el diluvio, esta apreciación puede igualmente aplicarse a la resurrección. En la mitología griega, el semidiós Asclepio hijo de Apolo, recibió de Atenea el poder de curar a los enfermos y revivir a los muertos, así lo relata Murillo (2010). Asclepio contradiciendo las reglas del olimpo se dio a la tarea de traer nuevamente a la vida a quienes ya moraban en el inframundo gobernado por el dios Hades.
En el cristianismo, Jesús atendiendo el clamor de Marta, hermana del difunto, decide resucitar a Lázaro, días después de haber fallecido. El mismo Jesús, luego vencería la muerte y resucitaría para cumplir con la misión que le había sido encomendada. La Iglesia Católica construye su doctrina sobre el triunfo de la vida después de la muerte y las tres religiones monoteístas, las más representativas profesan que la vida es una etapa transitoria, pues luego vendrá la resurrección de los muertos.
Los textos que a diferencia de sus autores permanecen en el tiempo, dan cuenta que el interés por el fin de la existencia suele no ser menos interesante que la vida. Los relatos literarios muchas veces plasman las creencias sobre la muerte, las propias de los autores y de otras gentes, en ambos casos son solo eso, creencias, pues nadie ha estado el tiempo suficiente en el más allá para contar con detalle lo que en realidad ocurre. Pero al fin de la noche, cuando las campanas y la primera luz del alba les dicen adiós, algunos muertos se hacen los vivos y se esconden en las enramadas y entre las tumbas del camposanto.
Una descripción de la muerte y de los muertos en la vida cultural de los pueblos de América, donde los muertos son queridos, pero incomodan a los vivos. En Haití, una antigua tradición prohíbe llevar el ataúd en línea recta al cementerio. En países como Haití, explica Derby (2012), los muertos tienen un espacio y juegan un papel importante en la cotidianidad de sus habitantes. Para los haitianos, los muertos no dejan de existir, hay un mundo de los muertos que se entrelaza con el mundo de los vivos. Los espíritus de los muertos permanecen y lo ideal es que no retornen a sus viviendas, por esta razón, los entierros se constituyen en rituales extensos y artificioso buscando garantizar el descanso permanente del muerto.
Esta es la descripción que Mary Wollstonecraft hace del momento en que la criatura creada por el doctor Frankenstein y construida usando restos humanos, retorna a la vida. Una experiencia literaria que al igual que en el rabino de Praga y el mítico Gólem, ubica al hombre en el papel de creador, es decir, al hombre usurpando el poder de los dioses.

Filosofía y teología: discursos sobre alma, cuerpo y permanencia
La vida y la muerte son dos estados que han estado presentes en el pensamiento de los pueblos, pensar en la muerte y en el más allá es un hecho notorio, de ahí que la Filosofía integre la muerte en innumerables discursos, la existencia misma va y viene con la muerte, todos los pensadores se refieren a ella en alguna forma. Aristóteles trata muy evasivamente los efectos que puede generar la suerte de los descendientes y de los amigos en la felicidad de sus muertos.
En el libro Meditaciones, el filósofo René Descartes (2003) se refiere a dos componentes del hombre, el espíritu o alma y el cuerpo; siendo el cuerpo una sustancia corruptible y el alma una sustancia pura e inmortal. Los dos elementos están estrechamente unidos sin poder ser separados voluntariamente. Con la muerte, entonces se encuentra que el espíritu, el entendimiento y la razón, abandonan esa cosa extensa llamada cuerpo, pero ese espíritu no desaparece. Para este autor, el cuerpo puede descomponerse por partes, lo que el alma no.
La palabra griega que en la Biblia se traduce “resurrección” es anástasis, que se define como la “acción de ponerse de pie (levantarse) de nuevo”. La palabra resurrección no se puede hallar en el Antiguo Testamento, o mejor dicho, las Escrituras Hebreas. Sin embargo, en esta parte de la Biblia sí se habla de la esperanza de la resurrección. En Judea, los fariseos adoptaron el dogma de la resurrección mucho tiempo después que Platón.
San Pablo... les dijo que «el segundo advenimiento de Jesucristo sería para ellos y para él. Tan pronto como el arcángel dé la señal y suene la trompeta de Dios, el Señor descenderá del cielo, y los que hayan muerto en Jesucristo resucitarán los primeros. Nosotros que estaremos vivos hasta entonces, nos veremos arrebatados con ellos basta las nubes para ir por los aires hasta la presencia del Señor y para vivir eternamente con el Señor».
Ciencia, criónica y fenómenos médicos
No son pocas las historias que se narran sobre episodios de resurrecciones o resucitaciones. Los casos documentados por la medicina no superan unas cuantas decenas, eso sí, menos numerosos que las historias o relatos de las personas. En la ciencia médica se denomina síndrome o fenómeno Lázaro, y su estudio no genera mucho interés; este fenómeno se verifica generalmente en entornos intrahospitalarios, con un tiempo de duración que oscila entre diez y quince minutos desde el diagnóstico de la muerte hasta el restablecimiento de los signos vitales.
Las muertes temporales por no ser definitivas no generan ningún efecto, son invisibles o invisibilizadas, quien revive no cambia de status o recibe una categoría jurídica especial, sigue siendo entonces la misma persona. A diferencia del anonimato que caracteriza al fenómeno Lázaro, la ciencia sí se ha interesado por la conservación de los cuerpos humanos inertes, con la utilización de la criogenización. Algunos científicos se apuntalan en estas nuevas técnicas para ir más allá, y se encaminan a desafiar la muerte y sus fenómenos físicos, mediante el uso de la criónica, que es la forma como se ha denominado a los procedimientos de conservación de los cuerpos o cerebros.
En todo caso, obviando el principio de precaución, los científicos siguen desarrollando técnicas que generan controversia; hace unos pocos años fue difundida una noticia sobre la resurrección de los cerebros de treinta y dos cerdos; el procedimiento lo desarrollaron los científicos Farahany, Greely y Giattino (2019) de la Universidad de Yale en Estados Unidos, y consistió en la inyección de un líquido o sustancia enriquecida para revertir la muerte de las células, restauración de vasos sanguíneos y retornar la actividad cerebral; el estudio no mostró que los cerdos recuperaran la consciencia, pero si hubo sinapsis neuronal.

Derecho y categoría jurídica de la muerte
En la antigua Roma, las relaciones jurídicas se hacían extensivas a los cuerpos, esto conllevaba a que en algunos casos el destino de los cadáveres podía ser diferente al de la inhumación. En las XII tablas existía una figura de ejecución personal sobre el cuerpo que facultaba a los acreedores del difunto para desmembrarlo y repartírselo, a esto se le conocía con el nombre de parte secanto; el atroz procedimiento conllevaba a la privación de la sepultura.
Con la expedición de la lex Poetelia Papiria, en el 326 a.c. se sustituye esta figura por la ejecución patrimonial o sobre los bienes, este tipo de prácticas empiezan a desaparecer. En el campo del Derecho, la muerte es percibida de diferentes formas, las ramas del derecho civil le dan un trato de acuerdo a sus intereses, por ejemplo, en el derecho de las obligaciones, el hecho de la muerte es catalogado como “cierto e indeterminado”, muestra de nuestra latente finitud.
El Código civil colombiano, al igual que muchos otros en el mundo, asigna a la muerte la consecuencia jurídica de la extinción de la persona (Art. 94); es decir, el fin de una categoría jurídica asignada a quienes tienen la aptitud para ser titulares de derechos y obligaciones. El sistema reconoce la categoría persona exclusivamente a algunos seres humanos, se predica de aquellos que han nacido y viven de forma independiente siquiera por un instante. En la actualidad, tribunales de países como Argentina y Brasil atribuyen la categoría de persona no humana a algunos chimpancés.
El sistema jurídico colombiano incluye en el artículo 2º del Decreto 2493 de 2004... la definición de muerte encefálica, como un hecho biológico que se produce cuando de forma irreversible se presenta ausencia de las funciones del tallo encefálico, previo dictamen clínico de médicos especializados. La ley civil también contempla la muerte presunta, como una solución a la incertidumbre de los deudos y la esposa, permitiéndoles que, a través de un proceso judicial se emita una sentencia que decrete la muerte y, consecuentemente, finiquite las relaciones jurídicas del desaparecido.
En el caso de la muerte por sentencia judicial, el mismo sistema brinda la posibilidad de rescindir los fallos y de retrotraer algunos de los actos jurídicos derivados de los mismos, por ejemplo, la cancelación de la inscripción de muerte ante el registro civil, la reivindicación de los bienes adjudicados en la sucesión, entre otros negocios surgidos o perfeccionados por causa de la muerte. Los efectos de la muerte no son pocos, los jurídicamente relevantes pueden de alguna forma ser definidos de manera general, así: el fin a la personalidad jurídica, la disolución del vínculo matrimonial y/o marital de hecho y sus respectivas sociedades de bienes, la extinción de derechos personales y el dominio sobre aquellos derechos económicos entra en un estado de transmisibilidad.
Resurrección, ficción y tecnología
En el cine abundan las películas que tratan sobre muertos vivientes, pero también ese mismo cine muchas veces distópico, ha considerado la vida a través del silicio, elemento contiguo al carbono base de nuestra química. Hasta ahora se afirma que son las neuronas las encargadas de trasmitir información. Nuestra identidad es información traída o adquirida, es lo que en el fondo somos. La transmisión de la información se hace mediante una actividad eléctrica a lo largo del axón, que se constituye en un impulso nervioso. El silicio entonces pasaría a ser la base de un nuevo cerebro, de una memoria donde se alojarían nuestros pensamientos, nuestro ser.
Importante tener en cuenta que ya para esta época existen ciudadanos androides o digitales. Diéguez (2017) se refiere al transhumanismo como una forma de vencer a la muerte mediante la utilización de la tecnología. Esta corriente filosófica se encamina a la búsqueda de mejorar las capacidades corporales para procurar una vida mejor y más extensa. Las críticas a este pensamiento no se han hecho esperar, pero igualmente, los aliados, inclusive, algunas corrientes religiosas ajustan sus postulados a la posibilidad de generar una conciencia colectiva y eterna.
Una de tantas películas en las que se puede abordar las problemáticas derivadas de la tecnología y la neurociencia es “Advantageous” (Phang, 2015), en la cual se plantea la posibilidad de la transferencia de información de cerebro a cerebro. El guion de Jacqueline Kim y Jennifer Phang, además de exponer diferentes situaciones de inequidad, resalta el poco valor de la existencia humana en la vejez, plantea un problema ético que implica la renovación de un cuerpo mediante la transmisión de la información almacenada en el cerebro a un cerebro huésped. La cinta deja por sentado que nuestra información no necesariamente es nuestra esencia.
Debate: Ciencia vs Filosofía
Fe, creencia y actualidad cultural
La resurrección de Cristo hoy no suele generar demasiado asombro porque tampoco su muerte ocasiona una herida, un escándalo o un vacío. El gran relato de la muerte y la resurrección de Jesucristo no es el gran símbolo que cohesiona nuestra sociedad. De hecho, los resortes que servían de sostén a muchos cristianos se han ido desarticulando. La estética ha dejado de ser una representación de la gloria de la creación.
Respecto a la ética que se nutría de un Dios que nos creaba a su imagen y que elevaba al ser humano a la máxima dignidad en virtud de la sangre de Cristo, ha quedado aparcada y desvalorizada. En la misma línea, podemos afirmar que el gran interrogante sobre el sentido de la vida ha dejado de ser la cuestión que aguijonea la conciencia de muchos de nuestros contemporáneos. En el terreno existencial Cristo ya no es, para gran parte de nuestros coetáneos, la fuente de donde mana la esperanza, la paz y el consuelo del que todos tenemos necesidad.
Mientras la creencia típica y tópica se nutre de la cultura ambiental, la fe viva se experimenta como el regalo sobrenatural que procede de un encuentro. Se trata de un encuentro que propicia un cambio tal que, siendo los mismos, nos vamos experimentando como renacidos, recreados, en palabras de Pablo diríamos “hombres y mujeres nuevos”. A nivel de simple creencia hablaríamos de despertar algo que se manifiesta en esa especie de cultura Woke que impregna nuestra sociedad. A nivel de fe, sin embargo, no se trata de despertar sino de resucitar. Despierta el que estaba dormido, resucita el que estaba muerto.
Preguntas finales abiertas
- ¿Qué dimensión de la resurrección interesa más: la metafísica, la jurídica, la médica o la tecnológica?
- ¿Debe el Derecho incorporar categorías nuevas frente a avances como la criónica y la reversión parcial de procesos mortales?
- ¿Cómo interpretar filosófica y éticamente la búsqueda científico-tecnológica de "vencer" la muerte?
Tabla resumen: perspectivas sobre la resurrección
Filosofía: alma y cuerpo, continuidad o separación.
Teología: anástasis, salvación y esperanza escatológica.
Ciencia médica: fenómeno Lázaro, reanimación, criónica.
Derecho: muerte legal, muerte encefálica, muerte presunta.
Cultura y ficción: mitos, literatura y cine sobre resurrección y transhumanismo.

En definitiva, la resurrección es un concepto que atraviesa mitos, religiones, filosofía, ciencia y derecho; su estudio requiere un enfoque multidisciplinar que reconozca la riqueza de las tradiciones, los límites del conocimiento actual y las implicaciones éticas y jurídicas de intentar transformar lo que hasta ahora fue considerado definitivo.