Cuando se estudia el personaje de Jesús de Nazaret desde el punto de vista histórico, se suele usar su nombre propio. Cristo y Jesucristo son términos pertenecientes al ámbito religioso: Christós es un término griego que significa “ungido” y que usaba con frecuencia Pablo de Tarso, una de las figuras más importantes en los inicios del cristianismo y que contribuyó en gran medida a difundir las enseñanzas de Jesús en el Imperio Romano.
A menudo se le llama “el apóstol de los gentiles” porque, nacido en el punto de confluencia entre el mundo oriental y el occidental, supo adaptar el mensaje evangelizador para hacerlo llegar a un público de cultura helénica. Al hablar de Jesús solía referirse a él como Iesoûs Christós, “Jesús el ungido”, que se contrajo en el nombre de Jesucristo; por la gran influencia que tuvieron sus escritos en la formación del cristianismo, este término terminó siendo adoptado en el ámbito religioso para hablar del personaje en su aspecto místico, mientras que el nombre Jesús se usaba para referirse al hombre.

Etimología: del hebreo al griego y al latín
La palabra griega χριστός se deriva de un verbo griego χρίω ("chríō", untar, frotar) que apenas tiene paralelos claros en el mundo indoeuropeo. Esta voz griega en origen significa ungüento, aceite para ungir o untar y así lo emplea Eurípides por ejemplo en el s. V a.C. Luego pasa a significar "ungido, untado con aceite" y en especial en el griego de la Septuaginta se refiere al que ha recibido la unción con aceite que era el ritual religioso con que se consagraba a los reyes de Israel.
El ungido era llamado en hebreo mĕšīāḥ (trasladado al latín "Messias", ungido, rey), y es esa voz hebraica la que se traduce al griego como χριστός. Cristo viene del latín Christus, y este del gr. Χριστός Christós; propiamente 'ungido'. Esta forma Christus es equivalente al latín unctus (untado, ungido) y aparece en latín como préstamo del griego χριστός ("christós").
Uso histórico del término
Lo cierto es que Cristo viene del latín Christus, voz testimoniada por primera vez en latín a inicios del s. II d.C. en la obra respectiva del historiador Tácito y de Plinio el Joven. En este segundo aparece en una carta (10, 96, 5) en que Plinio responde al emperador Trajano que le ha encomendado que controle o investigue un poco a los cristianos a ver si están tranquilos o urden cosas raras, y aparece Christus como el personaje al que siguen esos cristianos.
Si sólo fuera por esa mención no sabríamos si realmente tal texto se refiere a Jesús de Nazaret y sus seguidores, pues hay indicios de que en el s. I se llamó "christiani" a los seguidores de diversas sectas y distintos "christi" o ungidos. Pero la mención de Tácito en Anales, 15, 44 no deja lugar a dudas pues Tácito especifica que esos "christiani" son seguidores de un "christus" ajusticiado bajo el gobierno en Judea de Poncio Pilatos y que por su confeso odio a la humanidad y su carácter incendiario fueron perseguidos en época de Nerón, etc.
La idea de "ungido" en la tradición judía
La consideración de “ungido” -en hebreo mashíaj, de donde proviene el término “mesías”-, sin embargo, no se limitaba al rey. La tradición judía atribuye este título a un amplio abanico de personajes que se consideran enviados de Dios, desde los patriarcas hasta el emperador persa Ciro el Grande: este no solo habría liberado a los judíos de su exilio en Babilonia y patrocinado la construcción del Segundo Templo de Jerusalén, sino que el culto zoroástrico era también monoteísta.
En Israel eran ungidos en el nombre de Dios los que le eran consagrados para una misión que habían recibido de él. Este era el caso de los reyes de los sacerdotes y, excepcionalmente, de los profetas. Esta debía ser por excelencia el caso del Mesías que Dios enviaría para instaurar definitivamente su Reino. La consagración mesiánica de Jesús manifiesta su misión divina.
Ungidos, salvadores y expectativas mesiánicas
Hay cientos de pasajes proféticos en el Antiguo Testamento que se refieren a la venida de un Mesías que liberaría a Su pueblo (por ejemplo, Isaías 61:1; Daniel 9:26). El antiguo Israel pensaba que su Mesías vendría con poderío militar para liberarlos de décadas de cautiverio en manos de reyes terrenales y naciones paganas.
Desde que Pompeyo el Grande anexionara Judea a los dominios romanos en el año 63 a.C., aparecieron varias figuras que se autodenominaron mesías: el historiador Flavio Josefo menciona a nueve, además de Juan Bautista y el propio Jesús, que fue considerado por sus seguidores como el último mesías que había sido profetizado en la Torá, el que traería el reino de Dios sobre la Tierra y el fin de las guerras.

Jesús, Cristo y Jesucristo: nombre y título
Un diccionario histórico dice que la palabra «Jesús» se derivó de la palabra Jesús, del latín, adaptado del griego Iesous, que a su vez fue adaptada del hebreo o arameo Yeshúa o Yehoshua, cuya transliteración en español es Josué, palabra que se usa como nombre propio en el Antiguo Testamento. Estas palabras se derivan de Jah o Yah, que son abreviaciones de Yahveh, y quieren decir «Jehová es salvación». Por lo tanto, el nombre Jesús quiere decir Salvación.
El diccionario también dice que la palabra Cristo era al principio el título de Jesús. El uso de las dos palabras juntas es de lo que se valió el élder James E. Talmage para dar título a su libro Jesús el Cristo. «Jesús es el nombre individual del Salvador, y escrito en esta forma, es de derivación griega. En su forma original era bien sabido que el nombre significaba `Ayuda de Jehová’ o `Salvador’.»
Por otra parte eso es lo que significa su mismo nombre, porque en el nombre de Cristo está sobreentendido El que ha ungido, El que ha sido ungido y la Unción misma con la que ha sido ungido: El que ha ungido, es el Padre. El que ha sido ungido, es el Hijo, y lo ha sido en el Espíritu que es la Unción (S. Ireneo de Lyon).
Acepciones coloquiales y culturales de "cristo"
La palabra Cristo o cristo (como veremos puede usarse como nombre propio o común), se refiere comúnmente a Jesús de Nazaret, el iniciador de la religión que llamamos cristianismo. También como nombre común, un cristo es una imagen religiosa de Jesús crucificado (aunque cristo jamás significó crucificado), también un cristo es un hombre en lamentable estado, en expresiones como "venir hecho un cristo" por relación con el estado magullado que se le atribuye a Jesucristo tras su flagelación, coronación de espinas, etc. cuando iba a ser crucificado.
Asimismo un cristo es un lío o alboroto muy grande, acepción derivada de expresiones como "se armó la de Dios es cristo" que hacen alusión a las sangrientas disputas de las facciones cristianas del s. IV d.C. También existen numerosas locuciones coloquiales en español que incluyen la palabra, como "todo cristo" para referirse a todas las personas o "ni por un cristo" para negar rotundamente.
El uso doctrinal y la unción espiritual
La Biblia dice que Jesús fue ungido con aceite en dos situaciones específicas por dos mujeres diferentes (Mateo 26:6-7; Lucas 7:37-38), pero la unción más significativa vino por medio del Espíritu Santo (Hechos 10:38). Cuando el cristianismo se estableció como culto organizado, este aspecto mesiánico se convirtió en el pilar fundamental para la legitimación del poder religioso, con la figura del Papa como intermediario elegido por Dios.
Jesús y Sus Primeros Seguidores | Nat Geo en Español
Referencias y menciones antiguas
La forma Christus aparece en latín como préstamo del griego χριστός y es documento temprano de cómo el término se integró en la lengua y la política del Imperio Romano. Plinio el Joven y Tácito usaron la forma latina para referirse a los seguidores de Cristo, lo que confirma la rápida difusión del nombre y del movimiento en los primeros siglos.
Tabla resumen: términos y significados
- Hebreo mĕšīāḥ / Mashíaj - "ungido", origen del término "Mesías".
- Griego χριστός (Christós) - "ungido", trasladado de la idea hebrea en la Septuaginta.
- Latín Christus - forma adoptada por historiadores y escritores romanos.
- Jesús / Yeshúa / Yehoshua - "Jehová es salvación", nombre propio del personaje histórico.
En suma, "Cristo" no es un apellido sino un título que en su trasfondo semántico remite a la unción, a la elección divina para una misión. La combinación "Jesucristo" une el nombre que significa salvación con el título que significa ungido, expresando así la doble dimensión histórica y religiosa del personaje.