La Fiesta de la Divina Misericordia se celebra el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección. En las diversas lecturas, la liturgia parece indicar el camino de la Misericordia que, al mismo tiempo que se restablece la relación de cada persona con Dios, crea también nuevas relaciones de solidaridad fraterna entre los hombres.
Origen y desarrollo de la devoción
En 1931, Jesucristo reveló su Divina Misericordia a Santa Faustina en el convento de Płock (Polonia), y le pidió que se pintara su imagen. Sor M. Faustina Kowalska (1905-1938) recibió la misión de proclamar el conocimiento y la devoción a la misericordia de Dios. Guiada por su director espiritual, santa Faustina registró los mensajes de Cristo en su diario.
Tras la revelación, la religiosa pidió al artista Eugenio Kazimirowski que lo llevara a cabo. Éste lo hizo siguiendo las indicaciones de Santa Faustina y lo terminó en 1934. El segundo cuadro fue hecho por encargo de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia en 1942 y fue obra del pintor Estanislao Batowski. La imagen de Hyla se hizo famosa por las gracias que recibían los fieles y es la más difundida en el mundo.
La devoción, junto a sus dos pilares: la confianza en Dios y una actitud de misericordia hacia el prójimo, creció con rapidez, especialmente tras su beatificación (18 de abril de 1993) y canonización (30 de abril de 2000), y también gracias a las peregrinaciones de Juan Pablo II a Lagiewniki en 1997 y 2002.
La incorporación al calendario litúrgico y el papel de san Juan Pablo II
En el año 2000, San Juan Pablo II canonizó a Santa Faustina. En la ceremonia declaró: “Es importante que acojamos íntegramente el mensaje que nos transmite la palabra de Dios en este segundo domingo de Pascua, que a partir de ahora en toda la Iglesia se designará con el nombre de ‘Domingo de la Divina Misericordia’”.
La Fiesta, que ya se había concedido a Polonia y se había celebrado en la Ciudad del Vaticano, fue otorgada a la Iglesia Universal por el Papa Juan Pablo II en ocasión de la canonización de Sor Faustina el 30 de abril de 2000. Este legado ha sido reafirmado por Benedicto XVI y el Papa Francisco, consolidándose como un pilar de la fe contemporánea.
Qué se celebra y qué significa
El Domingo de la Divina Misericordia es una festividad cristiana que se celebra el primer domingo después de la Pascua de Resurrección. Tiene su origen en las revelaciones privadas de santa Faustina Kowalska, quien afirmó haber recibido de Jesucristo el encargo de difundir el mensaje de la misericordia divina y promover una fiesta en su honor.
En esta fiesta se conmemora la misericordia infinita de Dios hacia la humanidad: su amor incondicional y su disposición a perdonar a quienes se acercan a Él con arrepentimiento y confianza. No es solo un recuerdo histórico, sino una invitación renovada cada año a volver a empezar.
La promesa central
La promesa central de esta devoción es la salvación y la misericordia abundante de Dios para quienes confían en Él. Una de las más conocidas es: "Al que crea en Mí, le daré una confianza tal en Mi misericordia que, aunque sus pecados fueran rojos como la grana, si recurre y se encomienda a Mi misericordia, será perdonado." Estas promesas muestran claramente qué significado tiene el hecho de difundir la devoción a la Divina Misericordia, puesto que Jesús promete a todo aquel que asuma esta tarea su protección maternal, tanto en esta vida como en el momento de la muerte.
La imagen de la Divina Misericordia y su simbolismo
La imagen de Jesús Misericordioso, que también se conoce como la imagen de la Divina Misericordia, representa a Jesús en el momento en que se aparece a los discípulos en el Cenáculo, tras la Resurrección. En el cuadro, Jesús está vestido de blanco y con una apariencia luminosa; su mano derecha está levantada en bendición, mientras que su mano izquierda apunta a su corazón, del que brotan dos rayos: uno blanco o translúcido y otro rojo.
Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza. Toda la imagen es un símbolo de la caridad, el perdón y el amor de Dios, conocida como la «Fuente de la Misericordia».

Prácticas y devociones: cómo vivir el Domingo de la Divina Misericordia
No hace falta un programa complicado. Hay algunas cosas sencillas que pueden hacer que este domingo profundices en la Misericordia de Dios. Asiste a la Santa Misa. Las lecturas de este segundo domingo de Pascua -el relato de Tomás, que necesita tocar para creer- están escritas para ti. Déjate interpelar por ellas.
- Reza la Coronilla de la Divina Misericordia. Santa Faustina compuso esta oración a petición de Jesucristo. Puedes rezarla en cualquier momento del día, pero tiene especial sentido a las tres de la tarde, hora de la muerte de Cristo.
- Acércate a la Confesión y a la Eucaristía. Una posibilidad de empezar de nuevo. “Deseo conceder el perdón total a las almas que se acerquen a la confesión y reciban la Santa Comunión el día de la Fiesta de Mi Misericordia.” (Diario 1109)
- Vive una obra de misericordia. Haz un gesto de servicio a alguien. La misericordia que recibimos pide ser devuelta.
- Reflexión y meditación: es un día singular para rezar sobre el significado de la misericordia divina en tu vida.
- Celebra la Hora de la Gran Misericordia a las tres de la tarde. A las tres, ruega por Mi misericordia, en especial para los pecadores; esta es la hora de la gran misericordia… En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión.
La Coronilla de la Divina Misericordia
La Coronilla de la Divina Misericordia es un conjunto de oraciones utilizadas como parte de la devoción de la Divina Misericordia. Se comienza con la señal de la Cruz sobre el crucifijo y en las cuentas del Padrenuestro se dice: "Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero." En las cuentas del Avemaría: "Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero." Para terminar, se dice tres veces: "Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero".
Jesús dijo a Santa Faustina: "Reza incesantemente esta coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación."
Promesas asociadas a la devoción y la indulgencia plenaria
"Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte." Jesús prometió protección maternal a las almas que propaguen la devoción. Además, para fomentar la celebración de este día con intensa devoción, Juan Pablo II estableció que este Domingo se enriquece con una indulgencia plenaria, otorgada bajo las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) a los fieles que participen en las oraciones y devociones celebradas en honor a la Divina Misericordia.
Filiación divina y confianza: enseñanzas de san Josemaría y otros autores
Confiar en Dios no significa pensar que todo irá bien. Significa algo más radical: creer que Él no te abandona. Ese es precisamente el núcleo del mensaje que Jesucristo confió a santa Faustina: acércate a su misericordia, no te quedes fuera por vergüenza o por la sensación de que tus pecados son demasiado grandes.
San Josemaría enseñó algo que suena sencillo y que, sin embargo, es un desafío diario: saberse hijo de Dios. «Dios es tu Padre amantísimo. Esta es tu seguridad, el fondeadero donde echar el ancla, pase lo que pase en la superficie de este mar de la vida» (Vía Crucis VII,7). Esa filiación divina es el terreno en el que la devoción a la Divina Misericordia echa raíces con naturalidad: quien sabe que es hijo no huye cuando ha fallado, sino que vuelve.
Y al volver, el corazón se agranda. «Nos duelen los sufrimientos, las miserias, las equivocaciones, la soledad, el dolor de los otros hombres nuestros hermanos. Y sentimos la urgencia de ayudarles en sus necesidades, y de hablarles de Dios para que sepan tratarle como hijos» (Es Cristo que pasa, 146).
Lecturas y recursos para profundizar
A continuación, compartimos algunos materiales:
- Santuario de la Divina Misericordia y Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia. El lugar de origen de la devoción. Encontrarás textos de santa Faustina, de san Juan Pablo II y numerosos materiales para rezar y profundizar.
- Comentario al Evangelio y Meditación de la fiesta: Tomás, las llagas del Resucitado y la fe en el amor de Dios por nosotros.
- Libro electrónico “La ternura de Dios”. Reúne ocho editoriales sobre la misericordia publicados en la sección Vida Cristiana.
- Carta Apostólica “Misericordia et Misera” del Papa Francisco. El texto con el que el Papa cerró el Jubileo Extraordinario de la Misericordia (2016).
- El beato Álvaro del Portillo y la misericordia de Dios (vídeo). Un testimonio personal y cercano sobre cómo vivió don Álvaro esta devoción.
- Libro electrónico de Mons. Javier Echevarría: “Misericordia y vida cotidiana”. Transcripción de sus meditaciones sobre las catorce obras de misericordia.
- Selección de puntos de Camino y Forja sobre la Misericordia divina; y de Amigos de Dios sobre la confianza y la filiación divina.
- ¿Cómo mantener vivo el Jubileo de la Misericordia? Vídeos de la serie Just Start, explicación de las obras de misericordia corporales y espirituales, y un podcast de Mons. Javier Echevarría.
Cómo rezar la Coronilla a la Divina Misericordia
Preguntas frecuentes
¿Qué se celebra el Domingo de la Divina Misericordia?
Se celebra la misericordia infinita de Dios hacia la humanidad y la misión de santa Faustina de difundir ese mensaje. Durante esta festividad, los fieles se unen en oraciones especiales -como la Coronilla- y reflexionan sobre el perdón y la misericordia de Dios.
¿Por qué es tan importante rezar a las 3 de la tarde?
En los Evangelios se nos dice que Jesús murió a la hora nona, que según la hora solar corresponde a las 3 de la tarde. Jesús pidió a Santa Faustina que celebráramos la Hora de la Gran Misericordia a esa hora, prometiendo gracias inmensas para quienes lo hagan pidiendo por ellos mismos o por otras personas.
¿Qué sucede cuando se reza la Coronilla?
Jesús dijo: "Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación. Hasta el pecador más empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi misericordia infinita." (Diario, 687)
¿La devoción está aprobada por la Iglesia?
Sí, la Iglesia ha aprobado plenamente la devoción a la Divina Misericordia. Si bien surge de una revelación privada, la Divina Misericordia en sí es una doctrina de la Iglesia y las formas particulares de esta devoción han recibido el mayor grado de aprobación posible.
¿Qué relación tiene esta devoción con los sacramentos?
La devoción está ligada especialmente a la Confesión y a la Eucaristía. Jesús dio a los Apóstoles la potestad de perdonar los pecados con el Sacramento de la Reconciliación (Jn 20,19-23). La Fiesta subraya la institución del Sacramento de la Penitencia y la gracia de la reconciliación total que puede comenzarse con una buena confesión.
Mensajes clave para vivir la fiesta
La misericordia de Dios no tiene condiciones: eso lo cambia todo. La Divina Misericordia se centra en el gran amor de Dios por nosotros y en la infinita compasión que de él emana. Cristo pidió que la gran fiesta de su misericordia se celebrara el domingo después de Pascua porque la fiesta de la Divina Misericordia va de la mano con el Misterio Pascual.
La difusión del culto de la Divina Misericordia consiste en proclamar el misterio de la Misericordia de Dios, el cual nos ha sido revelado del modo más pleno en Cristo crucificado y Resucitado; la propagación del culto a la Divina Misericordia se lleva a cabo mediante nuestro testimonio de vida, a través de actos, palabras y con la oración.