Inicialmente, Ignacio de Loyola no tenía prevista la creación de colegios. Las instituciones educativas no entraban dentro de los propósitos originales de la Compañía de Jesús y, por lo tanto, Ignacio no presentaba ningún ideal pedagógico. Pero, poco a poco, sus ideas irán cambiando. Ignacio dedicó los últimos años de su vida a escribir las Constituciones de la nueva Orden Religiosa.
Orígenes y primeros pasos en la educación jesuita
Cuando aceptaron abrir el Collegio de San Nicolò (Colegio de San Nicolás), en Mesina, en 1548, no tenían todavía claramente definido cómo llevar adelante un colegio. En el colegio fundado en Gandía el 1546 para la educación de los que se disponían a entrar en la Compañía de Jesús, se empezaron a admitir otros jóvenes de la ciudad ante la insistencia de sus padres. Jerónimo Nadal, consciente del significado histórico del hecho, escribió en su diario, "el recién fundado colegio de Gandía fue el primero en el que los nuestros dieron clases abiertas al público".
Las Constituciones y la orientación inicial
Las Constituciones de la Compañía de Jesús fueron aprobadas por Pablo III en 1540 y por Julio III en 1550 y se convirtieron rápidamente, como escribe Carmen Labrador (1992), en la expresión de la experiencia espiritual y apostólica fundante de la Compañía y en la principal inspiración y norma de toda la pedagogía y vida jesuita. De todas las secciones con las que cuentan las Constituciones, la más importante para el estudio que desarrollamos es la parte cuatro en la que se exponen algunas de las cuestiones propias a la universidad, entre ellas algunas propias a las formas de enseñanza que se analizarán más adelante. Las Constituciones indican el camino y el modo de proceder del jesuita. Ellas parten del presupuesto de la ‘ley interna de la caridad’.
La Ratio Studiorum: quién la redacta y su alcance
Solo hasta 1599, es decir más de 50 años después de trabajar en educación, el P. General Acquaviva promulgó la Ratio Studiorum; el primer documento oficial sobre educación que orientó las obras educativas por varios siglos. La Ratio Studiorum fue un documento de amplia intención y aplicación universal, constituido por los procesos de los Ejercicios Espirituales, los postulados humanísticos y filosóficos de la época. Sus normas se aplicaban a todas las instituciones jesuitas de la época. La expectativa de la Compañía de Jesús era que sus miembros docentes siguieran fielmente las normas prescritas por el documento y llevaran a cabo la instrucción según sus métodos establecidos.
La promulgación de la Ratio definitiva en 1599 creó un lazo común entre la red de más de 245 colegios situados a lo largo de Europa, las Américas y las Indias. La Ratio, por tanto, creó el primer verdadero "sistema escolar" de extensión intercontinental. En ella se repite con frecuencia lo que ya san Ignacio tanto insistía: responder a los «tiempos, lugares y personas». El día en el colegio era largo. Las clases comenzaban hacia las 7 de la mañana, después que los alumnos ya habían tenido la oración matinal, Misa y un desayuno ligero. Toda la mañana estaba ocupada con las clases, que se interrumpían con debates entre los alumnos y las llamadas repeticiones. La tarde se dedicaba a estudio en privado o en grupo; después, nuevas clases preparaban a los alumnos para la materia del día siguiente (la llamada praelectio); luego todavía más tiempo para el estudio privado hasta la hora de retirarse hacia las 9 ó 10 de la noche.

Fuentes que han redactado y modelado las normas educativas jesuitas
Durante los últimos 450 años de la educación jesuita, esta ha evolucionado mucho a través de varias fuentes, como: la pedagogía de los Ejercicios Espirituales, escritos ignacianos, documentos de las Congregaciones Generales, decretos de los P. Generales, ICAJE, Coloquios Globales y Nuestras Tradiciones Vivas. En las 33 reglas que conformaban el documento todo estaba especificado, desde las funciones que debía cumplir el prefecto de estudio hasta los profesores que tenían la misión de educar, respetando la dignidad y personalidad de los alumnos. La Ratio establecía también las prácticas, programas, métodos de enseñanza, formación, perfil, valores y distribución de las cátedras.
Aunque no se traten de escritos sobre educación los Ejercicios Espirituales han sido uno de los pilares fundamentales de la pedagogía jesuita. Se trata de una serie de oraciones, meditaciones o ejercicios de introspecciones tendientes a fortalecer la fe. Los Ejercicios espirituales ofrecen una oportunidad para descubrir, reconocer y comprometerse en la lucha diaria por superar los factores que impiden una respuesta libre, lo que se traduce en un proceso de búsqueda, preguntas y respuestas, en definitiva, de aprendizaje. De este modo, aunque haya referencias a la enseñanza, en los Ejercicios predominan los aportes sobre el aprendizaje.
Congregaciones generales, superiores y comisiones: responsabilidad en la redacción y actualización
La Compañía de Jesús ha producido documentos oficiales a lo largo de los siglos que han regulado la educación. El 8 de enero de 1599, el P. General Acquaviva promulgó la Ratio Studiorum; fue el primer documento pedagógico oficialmente aprobado y promulgado por un Superior de la Compañía de Jesús. En 1906, la Congregación XXV decidió que en aquellos momentos no era oportuno intentar la redacción de una nueva Ratio Studiorum universal. Durante los dos primeros tercios del siglo XX la Ratio se continuará utilizando no como plan de estudios, pero sí en muchos de sus aspectos metodológicos.
Las Constituciones, los decretos de los Padres Generales y las Congregaciones Generales son quienes históricamente han redactado, aprobado y orientado las normas educativas. Además, comisiones específicas han asumido la tarea de actualización y discernimiento: en 1986 aparece el documento «Características de la educación en la Compañía de Jesús» en el que se fijan los objetivos últimos de la educación en los centros de la Compañía y el estilo o manera de proceder en el terreno pedagógico. Siete años después aparecerá el documento «Pedagogía ignaciana». Por su parte, la ICAJE (Comisión Internacional del Apostolado Educativo de la Compañía de Jesús) presenta, tras más de ocho años de discusiones, el documento «Colegios jesuitas: Una tradición viva en el siglo 21 - Un ejercicio continuo de discernimiento».
El rol del Padre General y de la comunidad global
El P. General y la Curia de la Compañía han tenido un papel central en la promulgación de normas; sin embargo, la elaboración y actualización contemporánea implican procesos amplios de discernimiento que involucran tanto instancias locales como comisiones globales. En palabras del P. General Sosa: Una tradición viva «debe ser visto como parte del proceso de discernimiento que nuestro apostolado educativo ha mantenido desde que se publicaron por primera vez las Características y el Paradigma Pedagógico Ignaciano». Los tres deben tomarse juntos como el marco contemporáneo de la educación jesuita.
Documentos clave y su contenido pedagógico
- Constituciones de la Compañía de Jesús: orientaciones espirituales y normas internas que inspiran la vida y la pedagogía de la orden.
- Ratio Studiorum (1599): manual práctico que especifica funciones, métodos, organización y disciplina educativa aplicable a las instituciones jesuitas de la época.
- Características de la educación de la Compañía de Jesús (1986): 28 rasgos distintivos que articulan objetivos y el estilo pedagógico contemporáneo.
- Colegios jesuitas: Una tradición viva en el siglo 21 - Un ejercicio continuo de discernimiento (ICAJE): identificadores globales para el discernimiento institucional actual.
Método pedagógico: quién lo redacta y qué propone
La metodología seguida era básicamente grupal, pero con una gran consideración a la persona de cada alumno. Desde el punto de vista didáctico se basaba en el tríptico formado por la prelección, la repetición y la aplicación a través de ejercicios prácticos. La pedagogía jesuita no puede ser separada de la concepción religiosa que la acompaña. Buscó -y busca- que los sujetos reconozcan y desarrollen “[…] sus potencialidades en búsqueda de su armonía integral […] entre fe y ciencia, entre virtud y letras.
Quizás la característica esencial de pedagogía jesuita haya sido, y siga siendo, el personalismo. No se puede negar que la particular devoción de San Ignacio por la persona hizo su centro de interés en el alumno. La paideia jesuítica insiste en el cuidado e interés individual por cada persona, dando gran importancia a la actividad por parte del alumno. Experiencia, reflexión y acción son los tres componentes fundamentales sobre los que se fundó la pedagogía jesuita y fueron estos tópicos los que trasladaron a la universidad con un significativo éxito.

Normas en tiempos de crisis: supresión, restauración y adaptaciones
Cuando la Compañía de Jesús fue suprimida por una Bula Pontificia en 1773, fue prácticamente destruida una red de 845 instituciones educativas extendidas por toda Europa, las Américas, Asia y África. Solo quedaron unos cuantos colegios jesuitas en territorio ruso, donde la supresión no llegó a llevarse a cabo. Cuando la Compañía fue restaurada en 1814, los jesuitas volvieron a su ministerio de la enseñanza; de nuevo el sistema creció y aumentó. Desde principios del siglo XIX, sin embargo, los colegios jesuitas se han desenvuelto en un contexto muy diferente: otras congregaciones se han dedicado al ministerio de la educación católica, y la educación en términos generales se ha considerado como una responsabilidad del sector público.
Durante el siglo XIX, los gobiernos de muchos países intervienen en el sistema educativo y en las materias de enseñanza, lo que obligó a nuevas adaptaciones. En 1906 la Congregación General 25 «juzga que no se debe intentar una nueva redacción de la Ratio de los estudios inferiores» y se comienza un nuevo largo proceso de discernimiento que se cristaliza en 1986 en el documento Características de la educación de la Compañía de Jesús que propone 28 rasgos distintivos de la educación jesuita.
Quién redacta hoy las normas educativas jesuitas
Hoy, la redacción y actualización de las normas educativas de los jesuitas es el resultado de un proceso colegiado que implica:
- la autoridad del P. General y las Congregaciones Generales, responsables de aprobar orientaciones de alcance universal;
- comisiones especializadas como la ICAJE (Comisión Internacional del Apostolado Educativo) que elaboran documentos de discernimiento y protocolos para las obras educativas;
- documentos nacionales y constituciones particulares que adaptan las normas generales a contextos locales;
- procesos consultivos y coloquios globales que integran la experiencia de colegios, universidades y expertos en pedagogía jesuita.
En suma, las normas educativas de la Compañía surgen de la conjunción de textos fundacionales (Ejercicios, Constituciones), documentos oficiales promulgados por superiores (como la Ratio Studiorum y las congregaciones generales) y el trabajo continuado de comisiones y redes educativas contemporáneas (ICAJE, RGJC, coloquios). Estos agentes redactan, discuten y promulgan las normas que orientan la práctica pedagógica y su actualización permanente.
Fines y criterios que inspiran esas normas
El colegio dirigido por los jesuitas tiene como objetivo formar a los jóvenes en seres humanos de excelencia, en el ámbito académico que los impulse a progresar en los campos de la ciencia y la tecnología, el deporte y las artes, las ciencias sociales y de la salud, la espiritualidad y la psicología. El criterio para evaluar su crecimiento personal es cuánto han crecido en competencia, conciencia, compasión y compromiso.
Las Características de la Educación Jesuita articulan la excelencia humana en la educación jesuita. Estos 27 (o 28) puntos son muy importantes para los colegios jesuitas, educadores, estudiantes, líderes escolares y padres y madres de familia. La búsqueda de la excelencia académica es apropiada en un colegio jesuita, pero sólo dentro del contexto más amplio de la excelencia humana.
El Sector de Educación - Jesuitas
Instrumentos actuales de coordinación y renovación
- Red Global Jesuita de Colegios (RGJC): facilita la experiencia global compartida y el trabajo conjunto entre instituciones.
- Educate Magis: herramienta y recurso promovido para la animación de la dimensión global en los colegios.
- Coloquios globales y procesos de discernimiento institucional que actualizan las orientaciones frente a los desafíos contemporáneos.
Conclusión operativa: quiénes redactan y cómo se implementan las normas
Las normas educativas de los jesuitas no son obra de una sola persona, sino el fruto de la interacción entre los textos fundacionales, la autoridad de los Superiores, las decisiones de las Congregaciones Generales y el trabajo técnico y pastoral de comisiones internacionales y redes educativas. La producción normativa combina tradición y discernimiento contemporáneo: las Constituciones y la Ratio Studiorum establecieron la base; la acción de los Padres Generales, la ICAJE, las Congregaciones Generales y las redes como la RGJC han asegurado su actualización y adaptación a los tiempos, lugares y personas a los que Ignacio de Loyola tanto insistía en responder.