Relación entre el Concilio de Trento y las Arcas de Misericordia

Las “Arcas de la Misericordia” fueron unas instituciones benéficas que nacieron para servicio y ayuda de los labradores pobres, fundadas la mayoría por personas piadosas. A través del préstamo de trigo, en una economía sujeta a la climatología irregular, estas cajas de previsión agrícola posibilitaban la siembra y el pan para muchas familias sin recursos.

Origen y finalidad de las Arcas de Misericordia

Se constituyeron así, a finales del siglo XV y principios del siglo XVI unas entidades asistenciales que recibieron el nombre de Arcas de Misericordia y que, aunque con diferencias de funcionamiento, tenían su equivalente en el territorio de la corona, en los denominados pósitos. Las arcas de misericordia, en sus inicios, manejaban cantidades de trigo muy pequeñas - de media fanega a fanega y media por vecino-, destinadas únicamente para sementera.

“Su actividad consistió en otorgamiento de préstamos en especie: prestaban a los labradores trigo y semilla necesarios para la siembra y, en invierno, incluso pan cocido, a cambio de un reducido interés”, explica Santiago Muñoz Machado en su Tratado de Derecho Administrativo de 2015.

Regulación e influencia eclesiástica: el papel del obispo de Calahorra y La Calzada

Y aquí aparece un nombre propio: Juan Bernal Díaz de Luco, el obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño entre 1544 y 1556, que será quien reglamente mediante unos estatutos su funcionamiento en el año 1547, si bien muchas de ellas funcionaban ya anteriormente. Encomendó, en la misma, la responsabilidad de su gestión, a los párrocos de cada pueblo que realizaban funciones de escribano.

Los patronos de las mismas, el párroco y el alcalde, formaban una lista de los necesitados señalando las fanegas que debían percibir por San Miguel (29 de septiembre), tiempo que “se comienza la sementera”, y en mayo “por la mayor carestía”; no más de tres fanegas de trigo por campaña. Un encargado asalariado realizaba los préstamos y la anotación en el libro de cuentas, reflejando la cantidad, día, firma y persona que recibía; la cual debía devolver el trigo para la Virgen de septiembre.

Normativas posteriores y consolidación

Tras un tiempo de existencia y a fin de evitar algunos de los problemas detectados en su funcionamiento, en 1554, el Obispo de Calahorra y La Calzada, envió una instrucción a las diócesis de Álava, con las normas generales que debían seguir estas instituciones. Eran ayudados por uno o dos vecinos en calidad de Mayordomos - los cuales controlaban el movimiento de la simiente en el almacén donde se guardaba-, así como por Regidores, etc.

Con la guerra de la Independencia, se dio paso al Nuevo Régimen, en el que las Diputaciones y Ayuntamientos asumieron la responsabilidad de controlar y gestionar estas instituciones. De todas maneras, la transición de un sistema de gestión a otro fue paulatina y, hasta la década de los 50 del siglo XIX, se siguieron manteniendo en muchos municipios las figuras del mayordomo y del escribano.

Casos locales: el Arca de Huércanos

Los fundadores del Arca de Huércanos fueron Martín Romero y María Andrés, casados el ocho de julio de 1582, a través de un testamento (29 de mayo de 1599), y de un codicilo (16 de febrero de 1625). Además de varias mandas pías, legan cien fanegas de trigo para el Arca y, de sus bienes, una casa para el almacenamiento del trigo. Martín Romero fallece el 18 de febrero de 1625 y su mujer María Andrés el 20 de noviembre de 1630.

La fecha fundacional del Arca de Huércanos es el 14 de octubre del año 1638. Este año se reparten 113,5 fanegas de trigo entre 111 personas. El licenciado y beneficiado Juan de la Torre, heredero de los fundadores, había entregado las 100 fanegas y comprado una casa para la sede. Según parece, este sitio era muy húmedo y a pesar de los reparos anuales para preservar el grano de la humedad siempre padecían el mismo defecto.

Tras superar los siglos XVII y XVIII, la llegada del convulso siglo XIX significa la desaparición de tan venerable institución. En el año 1800 no se hizo distribución de trigo, ya que la villa solicitó del Tribunal eclesiástico permiso para vender 300 fanegas del Arca. El Estado, con una economía arruinada, solicitó de las villas y ciudades un cargamento de 300 millones de reales. Las malas cosechas, la situación precaria de los agricultores por los altos precios del trigo y los muchos tributos reales, demoraron la devolución.

Reformas del siglo XIX y evolución estadística

En 1849, las Juntas de Álava dieron un nuevo impulso a esta institución a través de un Reglamento en el que se mandaba a los Alcaldes crear las arcas, donde no las hubiera, y dotarlas con, al menos, 2 fanegas por vecino, para lo que se les autorizaba si hubiese necesidad, a enajenar o vender bienes comunales. Con estas medidas, en 1860, tenía arca el 78% de los pueblos, cuando cuatro décadas antes la poseían solo el 43%.

Protocolos y documentación

Protocolos. Codicilio de Martín Romero y María Andrés (1625), Caja 3567. SAÍNZ RIPA, E., Sedes episcopales de La Rioja. La inclusión en la Lista Roja es muy necesaria, ya que es un elemento singular. Son escasos los edificios de esta tipología en España. Además se inserta en el entramado medieval de Huércanos, puesto que toda esa zona es el origen de la localidad.

mapa histórico de Huércanos y localización del Arca de Misericordia

Relación entre el Concilio de Trento y la práctica de la caridad organizada

El Concilio de Trento (1545-1563) reforzó la organización y disciplina de la Iglesia, insistiendo en la formación del clero y en la atención pastoral y caritativa de las comunidades. Estas directrices conciliares alentaron una mayor implicación eclesiástica en obras de caridad y en la regulación de instituciones de asistencia, encuadrando iniciativas como las Arcas de Misericordia dentro de la acción pastoral y la responsabilidad social del clero.

La reglamentación diocesana, como la impulsada por Juan Bernal Díaz de Luco en 1547 y las instrucciones de 1554, puede entenderse en consonancia con el espíritu tridentino de ordenar y supervisar la acción de la Iglesia en lo local. Al encomendar la gestión de las Arcas a párrocos y mayordomos y al establecer controles contables y estatutos, se puso en práctica la exigencia conciliar de que el ministerio pastoral se tradujera también en instituciones eficaces de asistencia.

Mecanismos de control y transparencia

Los patronos -párroco y alcalde- y la figura del encargado asalariado que anotaba la cantidad, día, firma y persona que recibía, son ejemplos de mecanismos de control que garantizaban cierto grado de transparencia y seguimiento. Estos elementos responden a la preocupación tridentina por la correcta administración de los bienes eclesiásticos y la recta conducta de los responsables.

La Verdadera Historia del Concilio de Trento y La Contrarreforma

Importancia social y legado

Las periódicas malas cosechas de trigo en Álava impulsaron a algunos benefactores a legar dinero o trigo, en diferentes pueblos de este Territorio Histórico. Con la guerra de la Independencia y la posterior intervención del Estado, muchas arcas sufrieron transformaciones o desaparición, pero su huella social fue significativa: posibilitaron la siembra y el pan para muchas familias sin recursos y sirvieron como red de previsión frente a la irregularidad climática.

En el análisis histórico-jurídico, la existencia de estas arcas y su regulación integran prácticas de beneficencia que tienen eco en normas eclesiásticas y civiles, mostrando cómo la acción asistencial se articuló entre iniciativa privada piadosa, dirección eclesial y, finalmente, control municipal y provincial.

Tabla: cronología resumida

Fechas y hechos clave

  1. Finales XV - principios XVI: constitución de las primeras arcas de misericordia.
  2. 1547: estatutos de Juan Bernal Díaz de Luco para regular su funcionamiento.
  3. 1554: instrucción episcopal con normas generales para Álava.
  4. 1638: fundación oficial del Arca de Huércanos (14 de octubre).
  5. 1800: dificultades y ventas de fanegas por solicitud al Tribunal eclesiástico.
  6. 1849: Reglamento de las Juntas de Álava que impulsa la creación y dotación de arcas.
  7. 1860: el 78% de los pueblos poseía arca, frente al 43% cuatro décadas antes.

Reflexión histórica final

Las Arcas de Misericordia constituyen un ejemplo notable de cómo la acción caritativa y la organización eclesiástica se entrelazaron para responder a necesidades agrarias y sociales. La influencia del Concilio de Trento, directa en sus principios y indirecta en la práctica normativa local, contribuyó a que estas instituciones adquirieran reglas y mecanismos que mejoraron su funcionamiento y legitimidad, aunque no siempre bastaron para salvarlas frente a los avatares económicos y políticos de los siglos posteriores.

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