Representación de la Santísima Trinidad en la Capilla Sixtina de Miguel Ángel: análisis

La bóveda de la Capilla Sixtina, pintada por Miguel Ángel entre 1508 y 1512, constituye un monumento plural donde se plasma una compleja concepción de la religión y la vida. Más de cuatro años (1508 - 1512) se pasó el artista prácticamente recluido en el interior de la Sixtina, tiempo durante el cual experimentó toda clase de penurias. Lo que para Miguel Ángel supuso un encargo tedioso, es hoy en día una de las grandes muestras de arte de la historia universal, una maravilla pictórica que todos debemos conocer.

Programa iconográfico general

El proyecto de Miguel Ángel representa la Creación, la Caída del Hombre, la Promesa de Salvación a través de los profetas y la genealogía de Cristo, incluyendo la bóveda en la narración de las paredes laterales de la capilla, que representa gran parte de la doctrina de la Iglesia Católica. El conjunto de la bóveda de la Capilla Sixtina se extiende sobre 500 metros cuadrados y contiene más de 300 figuras.

La superficie que pintó Miguel Ángel puede dividirse en tres zonas o niveles mediante una arquitectura fingida: los lunetos, donde representa cuatro diferentes escenas; el nivel medio, con los tronos gigantescos de los videntes: siete profetas y cinco sibilas; y el nivel central y el más importante: la narración de algunas historias del libro del Génesis, nueve episodios en total, unidos entre ellos por los ignudi, una especie de seres angelicales, intermediarios entre Dios y el hombre.

Relación con las paredes laterales

En ambos lados, conectando con los frescos de los muros laterales, aparecen representaciones de las Sibilas y los Profetas, que flanquean la bóveda como precursores de la llegada del Mesías. Si las sibilas predecían el futuro, los profetas predijeron y anunciaron la venida del Mesías. El conjunto incluye además escenas de la ley Antigua y la ley Nueva en los muros: en un lado, escenas de la vida de Moisés; en el otro, escenas de la vida de Jesucristo.

Capilla Sixtina vista interior con bóveda de Miguel Ángel

La Creación de Adán: datación y sentido

En su centro hay nueve episodios del Libro del Génesis, divididos en tres grupos: La Creación de la Tierra, La Creación de la humanidad y su caída en desgracia de Dios; y la Evolución del inicio de la Humanidad en Noé y su familia. Las escenas más famosas son La creación de Adán, Adán y Eva en el Jardín del Edén y el Diluvio. La creación de Adán es una de las escenas de los frescos de la bóveda de la capilla Sixtina pintados por Miguel Ángel entre 1508 y 1512.

Aunque algunos estudiosos alegan que es probable que acabase La creación de Adán en 1510 y otros en 1511, y tenemos noticias de que fue una de las últimas en terminarse, no sabemos con datos incontrovertibles en qué momento concreto acabó esta escena principal, por lo que se la data generalmente en el año en que se pudo ver todo el conjunto, 1512. La obra se inauguró el 31 de octubre de 1512.

Análisis temático de la escena

Es una representación del episodio bíblico del Génesis (1, 27) en el que Dios da vida a Adán, el primer ser humano: "Dios creó al hombre a su imagen y semejanza". Se la considera una alegoría del origen del ser humano como ser que participa en la divinidad. Dios es un anciano con barba, que estira generoso su brazo derecho para darle con apenas un toque de un dedo la vida a Adán, una forma poética de insinuar el misterio de la creación de vida.

En esa nube rodean a Dios varios ángeles en forma de querubines, algunos de una anatomía muy desarrollada. Sorprende la presencia de una muchacha protegida bajo el brazo izquierdo de Dios, que podría ser interpretada como una Eva ya creada en espíritu pero que todavía espera a encarnarse en la Tierra, una compañera divina o una interpretación alegórica. En cambio, Adán, también musculoso, pero joven y pasivo, es sumiso al poder de su creador, y ostenta un acabado anatómico perfecto.

Simbolismo del entorno

El entorno divino es una nube tormentosa, turbulenta, creada por poder irresistible, que algunos han interpretado como la forma de un cerebro humano y otros como un útero con un cordón umbilical recién cortado. El entorno humano de Adán es un triángulo verde, que asociamos a la previa creación de la Tierra y su vida, en las tres escenas previas del Génesis, con el mismo triángulo en Adán y Eva en el Jardín del Edén.

Detalle de La creación de Adán: manos de Dios y Adán

Aspectos formales y estilísticos

Las características formales son las propias del Cinquecento clasicista de Miguel Ángel: una composición abierta aunque el grupo divino en la derecha es centrípeto fundiendo los ángeles con los bordes del cuerpo de Dios; una relación armoniosa entre los dos personajes principales con una línea de ligero movimiento curvilíneo en sus brazos; las triangulaciones del cuerpo de Adán; la luz divina que parece surgir de todos los rincones y que logra muchos rincones de claroscuro en los cuerpos para enfatizar la corporalidad; un colorido vivo y variado; un cuidado exquisito del dibujo lineal; un dominio de la perspectiva lineal, solo usado aquí en el grupo divino; y, sobre todo, su más señalado rasgo, la volumetría generosa de un artista que en sus pinturas parecía más esculpir que pintar.

Usó una gama de colores muy viva en toda la bóveda, prácticamente fosforitos. La utilización de estos tonos tan chillones y llamativos también tiene su explicación: Miguel Ángel sabía que estas pinturas se verían desde el suelo, a mucha distancia. Cuanto más fuertes fueran estos tonos, más contraste harían y mejor se podrían apreciar.

La técnica y las dificultades materiales

Debemos comprender la complejidad del proyecto: la magnitud del espacio que debía pintar (más de 1000 m² de superficie), la dificultad de una técnica como la del fresco en la que se tenía que actuar con rapidez, la altura en la que debía trabajar (a unos 20 metros de distancia del suelo) y, por supuesto, la elección del tema. La mayor dificultad era precisamente el fresco. Una técnica que no permite errores o vueltas atrás, y exige tiempos muy breves: una vez preparados los cartones de los dibujos hay que dividir el conjunto en partes que puedan ser completadas en un día, pues, pasado este tiempo, el enlucido se seca y ya no absorbe el color.

En relación a la preparación del fresco, las cosas no salieron demasiado bien al principio. Contrató a varios ayudantes que supieran preparar la mezcla para pintar al fresco. Cuando vio el resultado de aquel mejunje que le prepararon y el trabajo realizado, el artista quedó muy descontento y despachó a sus trabajadores rápidamente. Los primeros intentos fueron decepcionantes. El fresco del Diluvio Universal, realizado con técnicas heterogéneas, acabó en desastre: la receta "florentina" del enlucido no funcionaba con los materiales y el clima de Roma. En poco tiempo afloraron mohos y la pintura hubo de ser parcialmente suprimida y rehecha desde el principio.

Miguel Ángel diseñó y construyó él mismo un sistema de andamiaje que le permitiera pintar en una altura tan elevada con la máxima seguridad posible. Como genio que era, otra de sus excentricidades fue asegurar tiempo después (cuando la obra ya estaba acabada) que la había pintado él solito, sin ninguna ayuda, tumbado boca arriba mientras le caían pegotes de pintura en la cara. ¿Es esto cierto? Parcialmente. Lo pintó todo él, aunque acabó teniendo a algún nuevo ayudante para preparar la mezcla de cal.

Contexto histórico-artístico y recepción

La obra es un excelente ejemplo de la pintura renacentista por sus características de búsqueda de la belleza ideal en equilibrio con el naturalismo, una concepción antropocéntrica y la recuperación de los modelos de la pintura antigua del mundo clásico, pero siempre acorde con una visión cristiana de la vida. Desde que se inauguró la capilla con la bóveda ya finalizada se hicieron infinidad de copias de las figuras. Su obra supuso un antes y un después en el arte, influenciando a los artistas de su generación y los que estaban por venir.

Por su parte, el papa Julio II, al dar su apoyo al genial artista, vinculaba su nombre al de este, alcanzando así fama imperecedera como gran mecenas de las artes. Ablandado por medio de regalos, amenazado, acosado, Miguel Ángel acabó por fin la obra, que se inauguró el 31 de octubre de 1512.

Restauraciones y censuras

La restauración que se realizó en la década de 1990 mostró el increíble dominio técnico del pintor. Originalmente las figuras estaban desnudas, pero en 1563, en el concilio de Trento, se aprobó un decreto que regulaba el uso de imágenes en las iglesias; Pío IV ordenó el imbraghettamento, el cubrimiento de los órganos sexuales de las figuras con telas pintadas, y semanas después de la muerte de Miguel Ángel, el trabajo se confió a Daniele da Volterra para tapar las desnudeces.

La maravillosa creación de Miguel Ángel parece estar destinada a durar para siempre. Y, al mismo tiempo, aunque parezca divina, es humana y esconde grandes fragilidades. El tiempo, el humo y los visitantes oscurecen los colores; los materiales se resquebrajan. Incluso los terremotos agrietaron e hicieron caer la famosa mano de Adán, restaurada posteriormente. Para que esa creación continúe y se mantenga, también hoy hacen falta muchos diestros dedos que la cuiden y la hagan durar.

Restauración de la Capilla Sixtina: conservadores en andamio

Personajes destacados y obras conexas

  • Destacan por su calidad el Profeta Jeremías y la Sibila de Cumas.
  • En la parte central figuran escenas como El Pecado Original y la Expulsión del Paraíso, donde Miguel Ángel representa dos momentos clave en el mismo espacio: antes del pecado y la consecuencia, expulsados por el ángel.
  • El propio Miguel Ángel acabaría mucho después el conjunto con el Juicio Final, en un estilo manierista, realizado entre 1536 y 1541.

Impacto iconográfico

La obra, considerada por consenso como una lograda alegoría del origen del ser humano como ser que participa en la divinidad, ha alcanzado un éxito iconográfico indiscutible y se ha reproducido en incontables estampas, grabados y libros. La creación de Adán, y concretamente el detalle de las manos, ha quedado como símbolo indiscutible: con un pequeño roce, Dios le concede a Adán la chispa de la vida.

"'La creación de Adán". La pincelada divina: el poder y la simbología.

Visitar la Capilla Sixtina hoy

La Capilla Sixtina se encuentra en el interior de los Museos Vaticanos. El acceso a la Capilla Sixtina, tras las estrechas escaleras, no es muy acogedor: entras en fila, sin poder pararte hasta que encuentres un pequeño espacio de pie bajo la gran bóveda. Si quieres llegar con contexto antes de entrar, un recorrido guiado por los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina prepara la visita con guía en español para reconocer la bóveda, el Juicio Final y las escenas principales.

La capilla, dedicada a la Asunción de María, contiene una letanía de piropos a ella; su forma está construida según lo más santo de lo santo del Templo de Salomón. La bóveda de la Capilla Sixtina contiene el inicio, la primera luz, la Creación de Adán. Y al final, en la pared, el último fresco de Miguel Ángel, que representa también el final de la historia.

Plano esquemático de la bóveda con las escenas del Génesis

Recomendaciones prácticas

  • Comprar el billete de los Museos Vaticanos o reservar visita guiada.
  • Horarios y días de cierre dependen de los Museos Vaticanos; en algunas ocasiones la Capilla puede estar cerrada por celebraciones particulares del Papa.
  • Respeta las normas: silencio y prohibición de fotos en el interior de la capilla.

La Capilla Sixtina es, en efecto, una buena muestra en lo que vemos y en lo que ya no está. La contemplación de la bóveda de Miguel Ángel confunde y anonada: es una de las obras más asombrosas que ha producido el ingenio del hombre, una verdadera creación en el sentido más concreto de la palabra.

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