Cómo rezar el Santo Rosario según San Josemaría Escrivá

El Santo Rosario, publicado por primera vez en 1934, es una obra esencial para comprender la práctica de esta oración mariana a través de la mirada de San Josemaría Escrivá. Su finalidad es facilitar el rezo del Rosario y la contemplación de las escenas de la vida de Jesucristo y de la Virgen María, ayudando a los fieles a dirigirse con sencillez y confianza a la Santísima Virgen y, a través de Ella, a la Santísima Trinidad.

San Josemaría escribió esta obra en 1931 durante la acción de gracias de la Santa Misa y la diseñó como un camino espiritual que comienza con un amor confiado hacia María Santísima, locura perfecta que tiene por final a Jesús. El libro se compone de meditaciones breves sobre los quince misterios tradicionales del Rosario -gozosos, dolorosos y gloriosos- y concluye con comentarios sobre la letanía lauretana.

El fundamento espiritual del Rosario según San Josemaría Escrivá

La pieza central del rezo del Rosario, según San Josemaría, es la sencilla repetición del Avemaría, que no es un acto mecánico sino el latido de un corazón enamorado. Él mismo expresaba: «Yo entiendo que cada Avemaría, cada saludo a la Virgen, es un nuevo latido de un corazón enamorado».

Esta oración vocal, si se vive con amor, nace del corazón y se convierte en una oración contemplativa. No es solo repetir palabras, sino un acto unido a la mente y al alma que contempla los misterios de la vida de Cristo, haciendo que cada Avemaría sea parte de un diálogo de amor. San Josemaría advertía que la repetición monótona cobra sentido cuando el Rosario se vive contemplativamente, dirigiendo la mirada a Jesús y a su Madre con un espíritu de hijo y de hermano.

Rosario y meditación contemplativa

La contemplación en el Rosario

San Josemaría definía la contemplación en el Rosario como un vivirse pequeño ante la grandeza de Jesús, María y José. Invita a «hacerte pequeño» y acompañarle en la vida del Mesías, desde su infancia, pasando por su Pasión y Muerte, hasta llegar a su gloriosa Resurrección. Esta contemplación requiere entrar activamente en los misterios, observar, oír y admirar sin prisas, y prestar un nuevo servicio cada día a la Sagrada Familia.

Este modo de contemplar no es solo un ejercicio mental sino una experiencia de participación profunda y amorosa, donde la oración se vuelve unión íntima con los misterios de Cristo. La contemplación impregna todo el rezo del Rosario y transforma cada palabra en un encuentro vivo con Dios.

Estructura del rezo del Rosario

El rezo del Rosario comienza con la señal de la Cruz y el acto de contrición, invocando la presencia de Dios y reconociendo la necesidad de su perdón. A continuación, se anuncian y meditan los misterios correspondientes del día, que están organizados así:

  • Misterios Gozosos: lunes y sábados
  • Misterios Dolorosos: martes y viernes
  • Misterios Luminosos: jueves
  • Misterios Gloriosos: miércoles y domingos

Cada misterioso se anuncia antes de cada decena y se reza un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria.

Día Misterios Contenido Principal
Lunes y Sábados Gozosos Encarnación, Visitación, Nacimiento, Purificación, Niño perdido y hallado
Martes y Viernes Dolorosos Oración del Huerto, Flagelación, Coronación de espinas, Cruz a cuestas, Muerte en la Cruz
Jueves Luminosos Bautismo en el Jordán, Bodas de Caná, Anuncio del Reino, Transfiguración, Institución de la Eucaristía
Miércoles y Domingos Gloriosos Resurrección, Ascensión, Venida del Espíritu Santo, Asunción y Coronación de María

Al concluir las cinco decenas, se rezan las letanías lauretanas, oraciones que alaban a la Virgen María bajo diversos títulos y piden su intercesión.

Letanías lauretanas con imágenes marianas

Prácticas personales de San Josemaría con el Rosario

San Josemaría rezó el Rosario con constancia desde su infancia hasta el día de su muerte. Su profundo amor hacia esta devoción se reflejaba en actos personales, como llevar la corona del Rosario al cuello como señal de su entrega voluntaria a la Virgen Inmaculada, o rezarlo diariamente en la calle con discreción, siempre ofreciendo sus oraciones al Papa y por las intenciones de la Iglesia.

Incluso llegó a hacer un voto, con permiso eclesiástico, para rezar las tres partes del Rosario de manera completa durante el mes de mayo, con especial compromiso y devoción.

San Josemaría recomendaba rezar el Rosario en todo momento, incluso cuando no hay tiempo o las circunstancias son difíciles: «Si no dispones de otros ratos, recítalo por la calle y sin que nadie lo note». Consideraba también que esta oración favorece la presencia de Dios durante toda la jornada, enriqueciendo la vida espiritual diaria.

El rezo como expresión de amor y abandono

Para el fundador del Opus Dei, rezar el Rosario es un camino de total abandono en la voluntad divina, que exige creer, amar y rezar como los niños, con confianza y sencillez. «El principio del camino que tiene por final la completa locura por Jesús es un confiado amor hacia María Santísima», escribía con cariño y claridad.

Este enfoque aporta un significado profundo incluso a las palabras repetidas del Avemaría, que se convierten en «latidos» de amor. El Rosario no es solo repetición mecánica, sino expresión viva de una oración contemplativa que une el corazón al misterio de Cristo y de María.

CÓMO REZAR el Rosario católico paso a paso

El Apéndice de los Misterios de Luz

Desde 2003, tras la Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae de San Juan Pablo II, el libro Santo Rosario de San Josemaría incluye un apéndice con meditaciones sobre los cinco Misterios de Luz, añadidos por el Papa para enriquecer la práctica tradicional. Este apéndice ofrece textos basados en los escritos del Fundador del Opus Dei, facilitando una meditación completa a quienes rezan el Rosario.

Rezo del Rosario: guía práctica según San Josemaría Escrivá

  1. Haz la señal de la Cruz y reza el acto de contrición.
  2. Anuncia el primer misterio y reza el Padrenuestro.
  3. Reza diez Avemarías y un Gloria al Padre.
  4. Anuncia el segundo misterio, reza el Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria.
  5. Repite para el tercer, cuarto y quinto misterio.
  6. Al terminar, reza las letanías lauretanas a Nuestra Señora.

En cada misterio, tras la meditación, se puede pedir por la intercesión de María con frases como: Ave María purísima, sin pecado concebida o ¡Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo!

Misterios del Santo Rosario ilustrados

San Josemaría exhorta a la fidelidad y constancia en el rezo del Rosario, asegurando que con perseverancia se aprende a hacer una oración verdadera, hecha con amor, humildad y abandono en Dios.

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