Historia de la orden religiosa y la fundación del convento de San José

El día 24 de agosto recordamos las/os carmelitas descalzas/os la fundación del convento de San José en la ciudad de Ávila, el primero de la Reforma del Carmen Descalzo iniciada por santa Teresa de Jesús en 1562. La reforma del Carmelo iniciada en el convento de San José supuso un cambio de costumbres de doña Teresa que ella ofrece en su Autobiografía. Pasando a los trabajos más materiales, Teresa compró la casita sin aparecer su nombre, sino con la mediación de su hermana Juana (Vida, 33, 11); pero ella se preocupó de dirigir la operación de acomodar su pequeño hábitat para la vida de una diminuta comunidad (ib. 33, 12).

Contexto vital y espiritual de Santa Teresa antes de la fundación

Es sabido que doña Teresa de Ahumada, durante su adolescencia y primera juventud, no fue un modelo de santidad eminente, sino una joven, y monja después, buena cristiana; pero también sabemos que, a la edad de 39-40 años (1554-1555), tuvo una primera conversión ante “un Cristo muy llagado” (Vida,9,1); y la “definitiva”, dos años después y en casa de su amiga doña Guiomar de Ulloa, mientras rezaba el himno al Espíritu Santo, Veni, Creator Spiritus, aconsejada por su confesor jesuita el P. A partir de esa fecha, en torno a sus 41-42 años de edad, las experiencias místicas fueron frecuentes: primero un cierto sentimiento de la presencia de Dios sin ella procurarlo, las locuciones divinas, visiones, éxtasis, etc.; y así hasta el final de su vida.

Y fue la abundancia de esos “fenómenos” la que iba a perturbar su existencia durante años, sobre todo porque algunos de sus consejeros espirituales concluyeron que eran causados por el demonio (Vida, 23, 14 y 25, 14-15); solo los grandes místicos amigos, como san Pedro de Alcántara y san Francisco de Borja, entre otros grandes teólogos, filiaron esas experiencias a la acción de Dios que disponía su persona para las grandes hazañas que tenía que realizar. Pues bien, fue en ese clima entre la perturbación y la quietud del alma (años 1555-1560) cuando se fue fraguando en su mente el deseo de cambiar de vida en su convento de La Encarnación iniciando una “reforma” de la orden que llevó a cabo con la inauguración del convento de San José en agosto de 1562.

Motivaciones para la reforma y el proyecto teresiano

La reforma buscaba vivir el Evangelio en plenitud y la Regla del Carmelo “sin relajación”, como dice ella. Es sabido que el convento de La Encarnación en tiempos de doña Teresa, si nos atenemos a lo que ella escribe en su Autobiografía y otras informaciones del tiempo, no era el mejor lugar para la práctica de la vida cristiana y religiosa, aun admitiendo que puede ser una descripción intencionada para contraponer sus prácticas a su proyecto de reforma de la orden en el convento de San José (cf. el capítulo 7). La fundación de San José no consistió solo en un cambio de residencia de la monja Teresa, sino que se convirtió en fundadora de una reforma de su orden; y en el pequeño hábitat del nuevo convento se iniciaba una escuela de vida evangélica, de espiritualidad, una renovación de las tradiciones del Carmelo.

La quenotización o rebajamiento de su status social que se observaba en su convento; tuvo que abandonar su amplia celda-apartamento de La Encarnación y sus hermosas vistas de la ciudad, que tanto le gustaba contemplar; la comodidad de un amplio hábitat conventual, la grandeza arquitectónica del monasterio, la libertad para salir de la deficiente clausura y el trato con sus amistades, etc. Pero todo lo compensó con algunas novedades como la reducción del número de monjas: de las 200 de La Encarnación a las 12 inicialmente previstas en su primer proyecto con las que vivir la fraternidad comunitaria.

Plano y recreación del primer convento de San José en Ávila

Práctica religiosa y modelo comunitario

Las monjas del nuevo Carmelo se encerraban en la clausura del pequeño recinto arquitectónico no para “remediarse” socialmente, ni solo para salvar sus almas mediante la oración y el sacrificio, sino para vivir en plenitud la fraternidad evangélica en el amor mutuo y la igualdad social de las hermanas, el desasimiento y en la verdadera humildad, que es “vivir en verdad”. Esa nueva forma de vivir el Evangelio era eminentemente un medio pacífico de recristianizar las tierras robadas a la Iglesia por las herejías del siglo XVI; y de salvar las almas de los indios de América, condenados al infierno según la mentalidad del siglo XVI. Teresa lloró de pena cuando se enteró de la situación social en la que se encontraban y sin poderlo remediar.

Fundaciones y expansión: de Ávila a otras ciudades

Seguir los relatos de la nueva fundación en los escritos de la historiadora Teresa es uno de los gozos literarios que un lector puede percibir (se aconseja la lectura de los caps. 32-36). Teresa se ocultó a la hora de comprar la casa (era monja en La Encarnación); lo mismo para pedir el Breve de fundación a la curia romana, que lo hizo mediante su entrañable amiga doña Guiomar de Ulloa y su madre doña Aldonza de Guzmán, constando como fundadoras. No refiero aquí los largos trámites curiales para que Teresa, profesa en La Encarnación, pasase como monja descalza al nuevo convento, pero es un proceso digno de nota para un lector de nuestro tiempo.

El convento de las Carmelitas de San José es un edificio monástico que data de la segunda mitad del siglo XVI. En 1572 Fernando de la Cerda inició la construcción de sus casas en la calle Real, y posteriormente, en 1607 éstas pasaron a manos de las carmelitas descalzas, cuya orden fundada por Santa Teresa de Jesús, había peregrinado por distintos lugares de la ciudad hasta recalar en este lugar. La iglesia tiene coro en alto a los pies, es de planta de cruz latina, y de una sola nave, con cúpula sobre pechinas en el tramo central del crucero.

Casos particulares: Salamanca, Valencia y Dos Hermanas

El convento de San José de Salamanca de las carmelitas descalzas se ubica en unas casas junto a la Puerta de Villamayor en el año 1610. La comunidad de religiosas se instalaría en este definitivo convento después de cuarenta años de mudanzas a diferentes residencias por toda la ciudad. Desde su fundación por Teresa de Jesús en 1570 hasta esta ubicación ocuparon otras tres casas o residencias. En el año 1608 logran que se comience a construir este convento y su iglesia. La construcción del convento finaliza en 1610, año en que se instalan las monjas, y la iglesia de San José, también conocida como Monte Carmelo o de las Carmelitas, se acaba en 1631. Actualmente se conoce como Casa de Santa Teresa y está declarado como patrimonio histórico por la Junta de Castilla y León.

Este artículo examina la fundación del Convento de San José en Valencia y la llegada de las primeras carmelitas descalzas en 1588, seis años después de la muerte de Santa Teresa de Jesús. Se analiza el perfil socioeconómico y cultural de estas monjas y sus sucesoras durante el siglo XVII, destacando su influencia en la espiritualidad teresiana. A pesar de la crisis financiera y las tensiones sociales en Valencia, el convento fue fundado bajo la dirección de fray Ambrosio Mariano de san Benito y patrocinado por el Marqués de Terranova. Las monjas enfrentaron oposición del clero local y dificultades económicas, pero lograron establecerse y mantener la observancia teresiana.

No fue fácil conseguir la autorización para realizar este proyecto, y se pasaron varios años intentándolo, hasta que gracias a la intervención del Cardenal D. José María Bueno Monreal, nombrado arzobispo de Sevilla con derecho a sucesión, se pudo alcanzar, llegando finalmente el Breve de fecha 14 de agosto de 1956, que autorizaba la Fundación del Convento de San José de Dos Hermanas. Se erigía de este modo el cuarto Convento de Carmelitas Descalzas de la Archidiócesis de Sevilla.

El día 1 de noviembre de dicho año, festividad de Todos los Santos, llegaron a Dos Hermanas siete carmelitas descalzas procedentes del convento de Sevilla, y en solemne procesión se trasladó el Santísimo Sacramento desde la Parroquia de Santa María Magdalena hasta la propiedad antes citada, tomando parte en el acto litúrgico el Cardenal Bueno Monreal, el Párroco, D. José Ruiz Mantero, el Padre Provincial Fray Mariano de San José, algunos Padres de la Comunidad de Sevilla, familiares, amigos, vecinos, y los hijos de la Hermana María de la Concepción.

Al día siguiente de la toma de posesión, se celebró la primera misa en la capilla del convento, oficiada por D. José Ruiz Mantero. Las Hermanas fundadoras fueron: la mencionada María de la Concepción de Santa Teresa, Isabel de Santa Ana (Segovia García), nombrada priora por el Cardenal Bueno Monreal, María Dolores de Santa Teresa (Montes Zamora) nombrada supriora, Mercedes de la Santísima Trinidad (Aymerich Tormo), María Julia de Jesús (Martínez Nacarino), María Francisca del Sagrado Corazón de Jesús (María Rodríguez Romero), Aurora del Espíritu Santo (Hidalgo Herrero.

Pronto la comunidad fue creciendo con la entrada de algunas postulantes y con la llegada de otras Hermanas procedentes de otros monasterios. Y, como suele suceder, no faltaron en estos principios las dificultades, también la dificultad del sostenimiento económico que intentaron paliar con el trabajo de confección con unas viejas máquinas textiles, y siempre con la confianza puesta en la Providencia del Señor. Después de vivir 20 años en este Convento inicial, la antigüedad del edificio y la humedad del mismo provocaron el derrumbamiento de una parte del inmueble, razón por la cual, en 1973, las Hermanas tuvieron que abandonarlo. Aunque ya estaba en marcha la edificación de un nuevo Convento, pero las obras no habían terminado, de modo que la Comunidad vivió durante diez meses en los altos de la farmacia de Dª Dolores de la Cuadra de Irízar, que se ofreció generosamente para acogerlas.

El día 2 de Febrero de 1974, se trasladan definitivamente al nuevo Convento, construido en un olivar de la Hacienda “Torre de Dª María”, propiedad de la familia Ybarra que fue adquirido por la Comunidad. Este edificio consta de tres plantas y es de estructura moderna y amplia. Acompañaron en el traslado a las religiosas algunos padres de la Orden y el Vicario de Religiosos D.

Fachada e interior de la Iglesia del convento de San José (ejemplo arquitectónico)

Patrocinio, documentos y fuentes para el estudio de las fundaciones

ACJTV, Libro de cargos y descargos de los dotes de las religiosas del convento de S. Joseph de Valencia desde su fundación, que de orden de N.M.R.P.F. Joseph de S. Bárbara Provincial de Aragón y Valencia compuso el P.F. Ioachin de S. ACJTV, Libro de fundaciones, Legados píos, Fiestas, y Missas de este Convento de San José, que de Orden de N.M.R.P.F. Ioseph de S.a Barbara, recojió, y ordenó el P.F. Ioachin de S. Las colecciones y estudios monográficos -Atienza López, Ángela; Baixauli Juan, Isabel Amparo; Catalán Martínez, Elena; Esponera Cerdán, Alfonso; entre otros- ofrecen un marco historiográfico para analizar los aspectos económicos (dotes conventuales), sociales (perfil de las monjas) y culturales (prácticas religiosas y resistencia a la presión externa) de las fundaciones carmelitas.

Bibliografía y estudios recomendados

  • Santa Teresa de Jesús, Obras Completas.
  • Fuente, Vicente de la. Biblioteca de autores españoles.
  • Torres Sánchez, Concha. La clausura femenina en la Salamanca del siglo XVII.
  • Atienza López, Ángela. De beaterios a conventos; Tiempos de conventos.
  • Estudios sobre el Carmelo y la reforma teresiana: trabajos de Esponera Cerdán, Catalá Sanz, Gimeno Blay y otros mencionados en los fondos citados.

Legado espiritual y arquitectónico

La iglesia tiene elementos arquitectónicos notables: los alzados de los paramentos interiores quedan articulados mediante pilastras toscanas, sobre las que apoya en entablamento correspondiente, todo jaharrado y de sencillo molduraje. En cuanto a la decoración sobresale las yeserías dispuestas sobre las bóvedas y los lunetos de la capilla mayor y brazos del crucero, así como sobre la superficie interna de la cúpula. La construcción material de muchos conventos de San José y su pervivencia indican la influencia de la reforma teresiana en distintos ámbitos: litúrgico, arquitectónico, cultural y social.

Propuesta de video

Convento de Santa Teresa en Ávila (de nazaret.tv)

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