Características de las plantas y la arquitectura religiosa en los siglos XV y XVI: el caso del convento de San Gabriel, Cholula

El análisis de la arquitectura religiosa de los siglos XV y XVI en la Nueva España permite comprender cómo las órdenes mendicantes adaptaron modelos europeos a un contexto nuevo, creando tipologías y plantas con funciones específicas ligadas a la evangelización. Tomando como referente el convento de San Gabriel de Cholula (Puebla), se pueden identificar antecedentes, tipologías formales, soluciones funcionales y materiales que caracterizan a estos conjuntos conventuales.

Antecedentes y contexto histórico

Durante el siglo XVI se suscitaron muchos eventos en la Nueva España. Uno de ellos fue la llegada de las Ordenes Mendicantes, mandadas por España con el propósito de dar a conocer a los indígenas la palabra de Dios, y así conquistarlos. Ya que tenían esa habilidad de poblar, no es raro ver como lograron expandirse por todo el territorio de la Nueva España y creando en ella casas donde habitaba la comunidad religiosa bajo las reglas de su orden las casas fueron llamados conventos.

Cerca de aquí encontramos a la ciudad de Cholula, que es la ciudad habitada más antigua de México y ha tenido uso continuo desde casi 25 siglos. En su larga etapa prehispánica desempeño un papel prominente como centro comercial y más aun como centro religioso y ceremonial. En Cholula, la principal herencia arquitectónica colonial se ubica en su plaza donde se levanta el templo franciscano de San Gabriel. Se comenzó la construcción de este en 1529, por fray Martín de Hojacastro, el tercer obispo de Puebla. La construcción fue acabada el 30 de abril de 1552, fue dirigida por el arquitecto de la época, por orden del virrey Antonio de Mendoza. El plan fue diseñado para modelar un monasterio. Este convento es uno de los más grandes de la orden franciscana en todo el mundo.

Plano general del convento de San Gabriel y su ubicación en la plaza de Cholula

Influencia estilística y autores de obra

Si bien es cierto que la arquitectura de la época deriva de la española, también lo es que aquí posee características que la diferencian de los modelos hispanos, pues aunque los elementos arquitectónicos conservan los lineamientos tradicionales, sufren modificaciones diversas en su composición y decoración y toman un aspecto peculiar que no se encuentra en su país de origen. Así la arquitectura de la Nueva España reúne rasgos que provienen del arte mudéjar, del gótico, del renacentista, del plateresco y hasta pequeños detalles del lejano romántico.

Hasta 1550 la existencia de los arquitectos no está debidamente documentado, pues ningún profesional de forma hubiera arriesgado su posición para emprender la aventura de ir a tierras extrañas. Solo unos cuantos canteros y albañiles estuvieron aquí entre 1525 y 1540, conociéndose el nombre de 5 de ellos. Ninguno era un profesional calificado, pero sabían lo suficiente para encargarse de incipientes obras indispensables en la ciudad. Así, los impacientes Frailes se echaron a cuestas la tarea de dirigir ellos mismos la construcción de sus edificios, aconsejados por los albañiles y canteros en lo más indispensables, quizá con algunos bosquejos de planos y ayudados por los indios que ya tenían cierta experiencia, se fueron a los pueblos con la seguridad de que saldrían adelante, por lo que los frailes construyeron sus conventos proyectando lo que ellos recordaban de los templos españoles mezclando diferentes estilos.

A juicio del equipo, consideramos al convento de San Gabriel en general, de estilo romántico, por que por una parte nos encontramos con la influencia bizantina a base de cúpulas que cubren algunas partes de edificio, por otra, la influencia lombarda de la arquerías, en tercer lugar el romántico lombardo caracterizado por fuertes y macizas torres de las fachas, y finalmente, bordeándolo todo el arabesco policromo y multicolor del arte musulmán. Aunque posee elementos del Plateresco claramente visibles, como la puerta de la fachada principal con un rosetón al centro.

Programa funcional y adaptación al Nuevo Mundo

El programa arquitectónico del convento de San Gabriel presentaba varias modificaciones, respecto a los conventos europeos, producto de la llegada al nuevo mundo y con ello, nuevas necesidades y metas a resolver. Primero tenían que estar protegidos de los ataques que los indígenas podían confabular en contra de los invasores de la nueva religión, por lo que los conventos fueron bardados colocando sólo 2 o 3 entradas bien definidas.

Su fe y costumbres impedían que los no bautizados pudieran tener acceso a la iglesia por lo que necesitaban un lugar fuera del templo donde los frailes pudieran evangelizarlos, además de ser necesario el que fuera de grandes dimensiones para dar cabida a las multitudes de indígenas que requerían ser convertidos al catolicismo, de ahí la creación del atrio. Producto de la evangelización de las masas surge la necesidad de un altar al aire libre para oficiar la eucaristía, así pues con la capilla abierta se resolvía este problema. Dentro de la práctica del cristianismo se acostumbraban las peregrinaciones a la parroquia de vez en cuando se detenían para rezar, en estas paradas el padre se colocaba dentro de la capilla poza que hacía las veces de altar; tanto la capilla abierta como las pozas y la cruz atrial deberían estar colocadas dentro del atrio.

La entrada a la iglesia era para privilegiados, obviamente un lugar de menores dimensiones que el atrio y con protección de los agentes climáticos, copiando los modelos europeos, además de una iglesia adicional exclusiva para los frailes, ambas requerían tener accesos desde el atrio y al interior del convento. Para establecer una red de manejo y control se estableció que cada una de estas edificaciones se consideraba en el máximo de distancia de un día de camino, medido en leguas.

El atrio: espacio litúrgico y sociocultural

El atrio se define como un dilatado espacio abierto; limitando la porción de territorio sagrado, se integra generalmente por una barda que de manera perimetral limita al recinto de forma cuadrangular y mediante una portada practicada en el lado oriental, permite el acceso en un punto que remata en la puerta de la iglesia. En cada una de las cuatro esquinas se construyo una pequeña edificación que hacía las veces de estación dentro de los recorridos procesionales que la feligresa realizaba en torno al recinto abierto; la fuente que aparecía en el centro del patio, además de proveer de agua a la comunidad, viene a ser la implantación junto con la sensibilidad islámica, en el ámbito del Nuevo Mundo; siendo así con representaciones de cariátides y figuras zoomorfas fantásticas que manifiestan los ámbitos medieval y renacentista.

La capilla abierta y las capillas pozas

Las capillas abiertas (capillas de indios) resolvían la necesidad de evangelizar a multitudes al aire libre y servían para proteger al sacerdote del sol y la lluvia durante la homilía. La existencia de “capillas pozas” justificó compositivamente la presencia de una barda atrial en tanto que espacialmente da lugar a una extensión visual de elementos geométricamente dentro del recinto, lo aíslan del entorno. Los materiales más utilizados serán desde la palma o huano para la techumbre de las capillas abiertas o capillas de indios, conocido como dzulub, y construidos por una comunidad unida que conseguía todos los insumos de los montes cercanos.

Distribución de la planta y elementos monásticos

La iglesia es de una sola nave, se extiende a lo largo de un eje longitudinal del atrio, se apunta en el monumento exterior de la “cruz atrial” de origen prehispánico; la prolongada nave de la iglesia ofrece tres dependencias al sotocoro en el acceso sosteniendo al coro en planta alta, en planta alta al recinto iluminado mediante ventanas altas laterales y el presbiterio con perímetro poligonal, nivel superior respecto de la nave del arco triunfal, se encarga de limitar virtualmente la zona del altar.

En torno a los claustros o deambulaciones que se plantean como una transportación del recinto atrial destinado a los indígenas, se abren las dependencias monacales: cocina, despensas, refectorio y sala de profundis abajo, celdas y biblioteca en la parte alta y la escalera que comunica ambos niveles, la mayoría de las veces esta constituida por un imponente cubo con peraltes cortos que inducen a establecer un peculiar ritmo de ascenso.

El claustro suele ser cubierto, el de planta baja con bóvedas de crucería al modo gótico o con medio cañón de origen romántico; el de la planta alta de viguería de madera y terrado, que significa que es descubierto y elevado, desde el cual se puede explayar la vista, el claustro que encontramos en el convento de San Gabriel, es abierto. El espacio se ve limitado verticalmente por una cubierta que de modo artificial reproduce la bóveda celeste y que es ensamblada; en el cielo es visto a través de ventanas y la luz del día accede a estancias internas de dimensiones insospechadas para él.

Materiales, constructores y transformaciones

Los primeros conventos de las ordenes mendicantes, sean dominicos, franciscanos o agustinos, fueron construidos en sus inicios con materiales perecederos (madera y barro, techo de paja) al modelo de las construcciones civiles y viviendas vernáculas. Posteriormente, se reconstruyeron con materiales nobles como la piedra y cementantes o morteros, a partir del año 1550 y hasta nuestros días. Como reconocimiento final quedan los constructores que durante el inicio de ese siglo fueron los indígenas guiados por algunos franciscanos conocedores de cantería y construcción; estos serán conocidos como Ah oybal o Ah pakbal que se traducen como alarifes o arquitectos.

Las adecuaciones al inmueble que podemos mencionar son las siguientes: se introdujo electricidad e instalación sanitaria, no había agua en tuberías dada a la época en que se construyó y la situación de que hay con las nuevas construcciones que no la tienen. También podemos ver que donde estaba el huerto se construyo una sección que actualmente está en remodelación, es un edificio el cual se encuentra ubicado al sur junto a la Capilla Real.

Detalle de cúpulas y azulejos en torres y fachadas de conventos coloniales

Aspectos formales y tipologías espaciales

Debemos entender por espacios públicos a aquellos a los que una colectividad especifica acude para hacer un uso simultáneo del mismo. El espacio privado es el que se utiliza por un individuo o un pequeño grupo de ello; pero a diferencia de los espacios públicos, este debe hacer por uno cada vez, pues de otro modo resultaría incómodo para las diferentes personas por la individualidad que este uso requiere además de las costumbres de la comunidad.

El convento: Su función es dar vivienda a los religiosos de la congregación, además de oficiar un lugar apropiado para las celebraciones propias de la doctrina religiosa católica. Formalmente es un espacio privado porque es para un grupo de personas que tienen la misma finalidad que es el culto a la palabra de Dios, además de ser propiedad de la congregación; es público porque a ellos asiste una colectividad (desde los frailes, los bautizados en la fe y los que se evangelizaban). Es un espacio cerrado, en cuanto a la delimitación de su terreno, pero dentro de él hay otros espacios que tienen diferentes funciones y en los que hay clasificaciones de espacios públicos y privados, abiertos y cerrados.

El atrio: Su función era de ofrecer misas a los indígenas que no estaban bautizados y no podían entrar a la parroquia. Por pertenencia, el atrio es un espacio privado, limitado por bardas y el propio edificio conventual, propiedad de la congregación franciscana, pero es público desde el punto de vista en el que puede tener acceso un grupo masivo de indígenas a los que se trataba de evangelizar y no estaban bautizados. El espacio es cerrado pues está bien delimitado y bardado, pero se puede considerar abierto, pues es una gran extensión de patio al aire libre; aunque del mismo convento.

El claustro: Su función era permitir la circulación de los frailes al abrigo de la intemperie. Este elemento del convento es privado por pertenencia-propiedad franciscana- y porque a él sólo podían tener acceso los frailes y ninguna otra persona, ahora bien, se le puede considerar público, atendiendo la libre circulación que a través de este podían tener los hermanos franciscanos. Es un espacio cerrado por estar delimitado por cuatro paredes, y protegido a su alrededor por el resto del edificio; aunque también se le puede considerar abierto por no tener techo y permitir el libre paso de la iluminación y ventilación natural.

Rasgos distintivos del arte religioso virreinal

El arte religioso del siglo XVI tuvo un carácter muy diferente al del resto de la época colonial. En primer lugar por su función evangelizadora, que trataba de convertir a los indígenas a una serie de conceptos y creencias completamente desconocidos para ellos. En segundo lugar por la mezcla de estilos que se fusionaron en esta etapa de entusiasmo constructivo y de experimentación arquitectónica. Y finalmente por el celo misionero, que creía poder construir aquí una sociedad más justa que la europea. Aunque la misma iglesia católica se encargó de frenar el impulso de los frailes, su obra permaneció hasta nuestros días, muchas veces alterada y modificada para adaptarse a nuevas funciones. Aquí tratamos de mostrar algunos de los rasgos que nos ayudan a distinguir este arte singular.

Convento de San Gabriel: joya histórica de Cholula ⛪✨

Tabla: Componentes y funciones en la planta conventual

Nota: tabla sintetiza los elementos descritos en el material de estudio.

  • Iglesia (nave única) - liturgia, acceso privilegiado desde el atrio, coro en planta alta.
  • Atrio - espacio de reunión masiva, capillas abiertas, cruz atrial, delimitación por barda.
  • Capilla abierta / pozas - culto al aire libre, protección para oficiar la eucaristía.
  • Claustro - circulación monacal, acceso a celdas, refectorio, cocina y biblioteca.
  • Dependencias monacales - cocina, despensas, refectorio, salas de oración y celdas.
  • Huerto / noria - provisión de alimentos y actividades productivas (a veces transformadas).

Consideraciones finales sobre conservación y estudio

El conocimiento de la arquitectura histórica como condicionante de la restauración es fundamental. Muchas edificaciones fueron modificadas en los siglos posteriores por sismos y reformas funcionales, como ocurrió en Guatemala y Chiapas durante los siglos XVII y XVIII. La investigación histórica y técnica permite reconocer materiales originales, soluciones constructivas y autores indirectos de obra -los alarifes indígenas- que son esenciales para cualquier intervención responsable.

El convento de San Gabriel constituye un testimonio emblemático de la fusión de tipologías españolas con necesidades locales, expresadas en su planta, en el atrio y en la adaptación de la liturgia a masas indígenas; su análisis aporta claves para entender la arquitectura religiosa virreinal y sus variantes regionales.

tags: #arquitectura #religiosa #plantas #xv #y #xvi