La iglesia de Santa Lucía del Trampal es un templo del siglo VII situado en el municipio español de Alcuéscar, en la provincia de Cáceres. Situada a unos kilómetros del núcleo urbano de Alcúescar, se encuentra en un bello paraje entre encinares y alcornocales, fijándose su construcción hacia el segundo tercio del siglo VII d. C.
Es un edificio único por sus peculiares rasgos arquitectónicos y por ser uno de los pocos edificios de la España visigoda que se conservan en la mitad sur de la Península. Destaca por ser la única edificación de época visigoda que se conserva en pie en la mitad sur de la península ibérica. Desde el 5 de octubre de 1983, la basílica está declarada Bien de interés cultural en la categoría de Monumento.

Emplazamiento y contexto arqueológico
Se trata del mejor exponente de arquitectura religiosa visigoda de Extremadura, localizada en un entorno sacro que se remonta a época prerromana y romana puesto que se levanta sobre un antiguo espacio de culto a la diosa Ataecina. Por sus elementos reutilizados, se cree que en este emplazamiento hubo un santuario pagano anterior dedicado a una diosa prerromana de la agricultura, la celtibérica Ataecina.
En los últimos años ha sido estudiada y restaurada y se prevé la creación de un parque arqueológico en su entorno, en el que se han encontrado muchos restos anteriores a los de la romanización. Han sido hallados en este lugar, que ya entonces tendría un carácter religioso y de culto, lápidas, inscripciones y epígrafes, todos ellos dedicados a la deidad prerromana Ataecina, como se puede reconocer en las inscripciones existentes en los numerosos sillares de ese templo que fueron reutilizados en la construcción de Santa Lucía, probablemente datados en el siglo VI a. C.
En el entorno de la iglesia de Santa Lucía existieron otras construcciones de la misma época, la más importante es la iglesia de Santiago, hoy desaparecida, entre cuyas ruinas se han encontrado mármoles similares a los que tuvo Santa Lucía y en las excavaciones han aparecido también restos de otros edificios que la rodeaban. A su lado Oeste había un edificio con su misma orientación y anchura. Otro edificio más pequeño se situaba junto a su esquina Noroeste. Estos edificios debían formar parte de un conjunto monástico del tipo del existente en Santa María de Melque.
Origen, abandono y restauración
De esta iglesia, de la que se conocía su existencia desde siempre, hasta el punto de que a finales del siglo XIX se celebraban en ella algunos oficios religiosos y era aún el destino de una romería, no se ha reconocido su valor histórico y artístico hasta finales del siglo XX, cuando estaba ya en muy mal estado aunque se conservaba en pie, en cierta forma protegida por los matorrales que la inundaban. Se cree que tanto este templo como el resto de construcciones que formaran en el monasterio fueron abandonados coincidiendo con la invasión musulmana, hacia el año 900.
En los últimos años ha sido estudiada y restaurada. La reconstrucción del siglo XV fue necesariamente profunda tras cuatro siglos de abandono; fue entonces cuando la iglesia recibió su nombre actual, recobrando su rol de centro de una renovada vida monacal, más o menos fructífera hasta finales del siglo XVIII. La mayor parte de lo que hoy vemos en Santa Lucía del Trampal es, en fin, del siglo XV.
Características arquitectónicas
Su estructura es la más compleja que ha llegado hasta nosotros de la época visigoda, como si fuera un compendio de todos los tipos de iglesia que fueron probando en la época de transición, e incluye algunas características especiales que se reflejarían posteriormente en el arte asturiano. Se trata de una planta basilical de tres naves, muy estrechas las laterales, separadas por pilares hoy desaparecidos y que, aunque conserva arcos ojivales evidentemente posteriores, estarían cubiertas por bóvedas como en San Pedro de la Nave y Santa María de Melque.
Tiene un seudo crucero y tres cabeceras separadas, cada una con una ventana terminada en arco de herradura con celosías de mármol hoy desaparecidas, formando una estructura muy semejante a la de San Juan de Baños. El crucero sobresale no sólo de la anchura de las naves, sino también de la de las cabeceras.
El crucero tenía siete tramos, los tres que están delante de las cabeceras estaban cubiertos por cimborrios mientras que los otros cuatro tenían bóveda de cañón sobre arcos de herradura a modo de arcos fajones, sobre columnas con capiteles. Este tipo de bóveda sobre arcos fajones volvería a aparecer en el arte asturiano, así como la división de una nave en varios tramos con distinta cobertura, que es una de las principales características de San Miguel de Lillo.
Cada tramo con cimborrio -las cubiertas de estos se han perdido- antecedía a una capilla y estas, rectangulares y pequeñas -para permitir el abovedamiento completo-, estaban separadas entre sí por estrechos pasillos, al igual que en San Juan de Baños. Las capillas laterales se comunican con las estancias a sus lados mediante puertas adinteladas con arcos de descarga y la central enlaza con la sala a través del coro.
Desde el crucero se accedía a la nave central por un coro más estrecho que dicha nave, además estaba comunicado con los aposentos laterales pero no con las naves laterales. La sala estaría dividida en tres naves separadas, seguramente mediante arcos de herradura sobre pilares. Las puertas estaban en los costados, como solía suceder en las basílicas norteafricanas y quedan restos de habitaciones y pórticos laterales hoy desaparecidos.
El exterior de Santa Lucía transluce la estructura del interior, siendo muy irregular su material constructivo: se trata de mampostería reforzada por cadenas de sillares reaprovechados en determinados lugares. Si este edificio fuera visigodo, sería el único no construido en sillería; para disimular este material tan humilde, el templo se revistió de estuco por dentro y por fuera.
Detalles decorativos y constructivos
Las arquerías del crucero y los ábsides se completaban con columnas o semicolumnas aprovechadas y con cimacios que no se conservan, y los salmeres y las dovelas se enjarjan en los arcos; es posible que elementos supuestamente sustentantes pudieran ser sustituidos. Tampoco queda decoración in situ: en las capillas laterales había impostas de trenzas sencillas y los cimacios tenían frisos de hojas estilizadas.
Otro detalle muy importante como antecedente de las iglesias asturianas es que las habitaciones laterales, según su restaurador Luís Caballero Zoreda, estarían también cubiertas por bóvedas sobre arquerías adosadas a los muros. Es interesante observar que las puertas eran adinteladas y con arco de descarga en ladrillo como en las asturianas.

Función litúrgica y monástica
La planta, de tres naves separadas por arquerías, un pequeño coro, crucero y cabecera en tridente (tres capillas independientes). El cierre de las cabeceras y el del crucero es abovedado en herradura. Además del templo, existieron puertas de acceso directo al crucero (de uso exclusivo monacal) así como habitaciones adosadas a ambos lados de las naves que hacen pensar en la existencia de una comunidad monacal.
La división de espacios, en este templo como en la mayoría de los de entonces, la origina la liturgia y se establecía mediante cancelas en la sala del coro y entre el coro del crucero y sus capillas. La entrada triple del crucero se relaciona con las procesiones, incluidas en la liturgia hispánica, y con la entrada en la iglesia de las distintas tipologías de fieles.
Debates cronológicos y de adscripción
Desde nuestro punto de vista, el estudio en profundidad de esta iglesia y la información que resulte de la restauración que se está efectuando en San Giao de Nazaré pueden aportar una información fundamental para avanzar en el conocimiento del arte y la historia del último periodo visigodo.
En relación con Santa Lucía entendemos que tanto por sus características estructurales, como por su decoración escultórica, muy semejante a la de San Juan de Baños y a la del último grupo de Mérida, como por su situación, en una zona que no fue reconquistada hasta la segunda mitad del siglo XII, y teniendo en cuenta la prohibición de construir e incluso restaurar edificios cristianos en zona árabe que fue siempre respetada, se debe desechar absolutamente la posibilidad de que fuera de época mozárabe.
Por otro lado, tampoco nos parece justificada la teoría de que se tratase de una iglesia arriana, ya que se basa fundamentalmente en la existencia de tres cabeceras, que son muy semejantes a las de San Juan de Baños, construida por Recesvinto en el año 661 y, por lo tanto, de indudable adscripción católica. También es importante recordar que la triple cabecera existe en multitud de iglesias españolas del periodo altomedieval, desde las basílicas paleocristianas de Barcelona y Son Peretó en Mallorca, hasta San Miguel de Lillo, todas ellas ajenas por completo a la herejía arriana.
Visita y patrimonio
A dos kilómetros de la Vía de la Plata y muy próximo a Alcuéscar (Cáceres), en un lugar muy fértil, se encuentra el templo prerrománico de Santa Lucía del Trampal, que sería la iglesia de un monasterio, como ocurre también en el caso toledano de otro monumento cercano en el tiempo: Santa María de Melque. Se puede ver algunos los restos romanos y otros hallazgos de la zona, cuya visita es gratuita.
Desde la iglesia se aprecia el Manantial del Trampal, del que lleva el nombre, y el entorno permite recorrer los restos y los hallazgos arqueológicos relacionados con las distintas épocas de ocupación del lugar. La iglesia fue declarada, en 1983, Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento.
Documental Basílica de Santa Lucía del Trampal (Alcuéscar, Cáceres)
Glosario de términos relevantes
- Arco: Elemento sustentante, que descarga los empujes, desviándolos lateralmente.
- Basilica: Edificio de interior organizado en naves separadas por columnas o pilares.
- Cabecera: Testero de la iglesia o parte en que se halla el altar principal.
- Cimborrio: Torre normalmente cilíndrica que sirve de base a la cúpula y descansa sobre los arcos torales.
- Coro: Parte de la iglesia donde se sitúan los monjes o sacerdotes para cantar el oficio divino.
- Crucero: Espacio en que se cruzan la nave central de una iglesia y la que la atraviesa.
- Nave: Cada uno de los espacios en que se divide longitudinalmente una iglesia.
- Sillar: Bloque de piedra labrado y asentado en hiladas, con forma, dotado de seis caras.
La iglesia de Santa Lucía del Trampal conserva buena parte de su estructura original, pudiéndose observar aún su nave transversal y su primitiva cabecera. Su singularidad arquitectónica y su estrato arqueológico prerromano y romano hacen de este templo un enclave imprescindible para el estudio de la transición entre el mundo antiguo y la alta Edad Media en la Península Ibérica.