Saint-Maximin-La Baume es una pequeña ciudad de la Provenza francesa, rodeada de colinas salpicadas de olivares y viñedos. Puede que Saint-Maximin-La Baume falte en la lista de destinos turísticos populares del sur de Francia. Sin embargo, su patrimonio católico es único.
A las puertas del Parque Natural Regional de Sainte-Baume, en el departamento de Var, la pequeña ciudad de Saint-Maximin-la-Sainte-Baume posee el edificio gótico más grande de Provenza. Esta magnífica basílica, construida entre 1295 y 1532, lamentablemente quedó inacabada, ya que la portada y el campanario nunca se construyeron.
Origen del santuario y descubrimiento de las reliquias
Cuando el proyecto de excavación de Carlos II de Anjou descubrió la tumba de Santa María Magdalena en 1279, Carlos vio en el inesperado tesoro la oportunidad perfecta para honrar a la santa. Una vez autorizadas las reliquias, Su Santidad el Papa Bonifacio VIII aprobó la construcción, que comenzó en 1295. La construcción duró 236 años.
En el siglo XIII se descubrieron los restos de María Magdalena y también otros tres sarcófagos, que se exponen en la cripta: San Maximino, Santa Sidonia y Santa Marcela. El conde de Provenza comenzó a buscarlas y las encontró en lo que ahora es la cripta de la Basílica de Saint-Maximin.
Interrupciones y causas de la construcción prolongada
¿Por qué la construcción fue intermitente durante dos siglos? Nuestra guía, Florence Humbert, nos recordó las numerosas invasiones a lo largo de la turbulenta historia de Francia. Recuerde también que no se trataba de París, sino de un pueblecito de la Provenza. Piensa en el trabajo que suponía un edificio de este tamaño en aquella época. Luego vino la peste en 1348, una época terrible para Francia en la que la construcción se detuvo y no se reanudó hasta 1404.
La basílica: arquitectura, arte y tesoros
La basílica, una construcción impresionantemente conservada, alberga reliquias, monumentos y una extraordinaria colección de obras de arte. Es enorme -73 metros de largo, 43 de ancho y 29 de alto- y se considera el edificio gótico más grande de Provenza.
El ambiente de la basílica es impresionante, con altas bóvedas y vidrieras. Hay 16 capillas dedicadas a los santos, cada una adornada con pinturas, un altar mayor y su propio órgano, púlpito y sillería de madera tallada. La basílica también posee muchas otras maravillas, como un retablo del siglo XVI con 16 paneles que representan la Pasión de Cristo, un coro con 94 sillas de nogal esculpido y sarcófagos de los siglos IV y V.

La cripta: corazón del santuario
Pero el corazón de la basílica es la cripta. Está situada bajo la planta baja, bajando una estrecha escalera. El techo es bajo, con espacio limitado y poca iluminación. Una reja protege el magnífico relicario de 1860 que contiene el cráneo de María Magdalena.
Cada año, el domingo más cercano al 22 de julio, se realiza una procesión con el cráneo de María Magdalena -contenido en un relicario de oro- por las calles de Saint-Maximin. Algunas de las reliquias de María Magdalena se conservan en la cueva de La Sainte-Baume, mientras que su cráneo permanece en la basílica de Saint-Maximin, que está a 30 minutos en coche, según el hermano Vincent-Thomas.
Reliquias y estudios
Hasta donde sé, las dataciones revelan que las reliquias pertenecen a una mujer mediterránea del siglo I que murió alrededor de los 90 años. Lo que es seguro es que las reliquias que tenemos ahora son las que encontró el conde de Provenza en 1297.
En 2019, un par de investigadores utilizaron fotos del cráneo para recrear digitalmente una imagen de la cabeza y el rostro de María Magdalena. Su trabajo fue objeto de un documental de National Geographic. Se cree que un cráneo de la Basílica de Saint-Maximin-la-Sainte-Baume en Francia es suyo, aunque los análisis científicos no han sido concluyentes.
La tradición de María Magdalena en Provenza
La tradición, que fue escrita en la década de 1260 por el beato dominico Santiago de la Vorágine, sostiene que María Magdalena se vio obligada a huir de la persecución en un barco con varios otros, incluida Marta. La tradición exegética latina a menudo ha identificado a Magdalena con la mujer penitente de Lucas 7 y con la hermana de Marta, es decir, María de Betania en Lucas 10 y Juan 11.
Según el sitio web de La Sainte-Baume, María Magdalena llegó a lo que hoy se conoce como Les Saintes-Maries-de-la-Mer, una comuna en la región de Camarga, en el sur de Francia, alrededor del año 47 d.C. La tradición sostiene que María huyó de Tierra Santa con su hermano Lázaro y aterrizó en Francia, donde predicó y convirtió a los lugareños. Se dice que pasó sus últimos años en soledad en las montañas de Saint-Baume.
La Sainte-Baume es el lugar donde se ubica la época de penitencia de la Magdalena y que se convirtió desde muy antiguo en un centro de peregrinación. Escondida en una montaña rocosa en el sureste de Francia se encuentra una cueva formada por la erosión natural llamada La Sainte-Baume. En este lugar vivió treinta años durante los cuales era transportada a diario por los ángeles al cielo, donde se alimentaba.

San Maximino y otros personajes
Según las leyendas, María Magdalena prefirió la soledad, viviendo durante 30 años en una cueva de la maciza de Saint Baume, en Provenza. San Maximino acompañó a María y a sus hermanos en su viaje a Francia: todos eran refugiados que viajaban en una barca. Al llegar al país, san Maximino estableció una comunidad cristiana y difundió la palabra de Dios. San Maximino se convirtió más tarde en obispo y organizó el entierro de María Magdalena.
Los dominicos: custodios y vida del santuario
En 1295, se procedió a fundar el nuevo convento dominico, orden que en ese momento estaba en pleno auge, y comenzó la construcción de una gran iglesia gótica y del convento anexo. A finales del siglo XIII, la iglesia se convirtió finalmente en un importante centro de peregrinación bajo el cuidado de priores dominicos.
Los dominicos tienen la tarea de acoger y evangelizar a los peregrinos que llegan a La Sainte-Baume. Apropiadamente, la cueva permanece bajo el cuidado de los frailes de la provincia de Toulouse. Los frailes, junto con el personal y los voluntarios, gestionan la hospedería ubicada junto al convento al pie de la montaña, justo debajo de la cueva.
Los frailes también organizan una variedad de retiros, incluyendo su “Session des bien-aimés” para familias con hijos discapacitados, especialmente aquellos con trisomía, y con la asociación “Mer de miséricorde” para mujeres que han perdido un hijo en el vientre, especialmente por aborto. También han llevado a cabo un programa llamado “École de vie”, donde jóvenes de unos 20 años pueden pasar unos meses sirviendo, rezando con los frailes y tomando cursos impartidos por ellos.
Historia moderna: revoluciones, restauraciones y resistencia
En la historia moderna, la orden se vio obligada a marcharse durante la Revolución Francesa en el siglo XVIII, durante la cual la cueva fue saqueada y el santuario de los dominicos destruido. Más tarde regresaron en 1859 a instancias del sacerdote dominico, periodista y activista político hermano Henri Lacordaire, quien hizo reconstruir el santuario.
Las comunidades dominicas de Saint-Maximin y La Sainte-Baume formaron parte de la resistencia cristiana francesa a la ocupación nazi. Y, según registros públicos, un fraile dominico, el hermano Gabril Piprot d’Alleaume, incluso fundó una escuela en La Sainte-Baume para niños huérfanos judíos y cristianos que habían sido ocultados de los esfuerzos de deportación durante la ocupación.
Tesoros musicales y obras destacadas
El órgano de la basílica fue obra del hermano Jean-Esprit Isnard, hábil fraile dominico y organero, que contó también con la ayuda de su sobrino. Construyeron el órgano de la basílica, relativamente austero y ancho, entre 1772 y 1774. Tiene un total de 2 mil 960 tubos. Considerado único en su concepción, el órgano fue clasificado como "monumento histórico" en 1953.
También se exponen dos notables estatuas de más de dos metros de altura. Se trata de santa Cecilia, patrona de la música, y del rey David, hábil músico que compuso los salmos de la Biblia.

Restauraciones recientes
Recientemente se ha completado un proyecto muy necesario para restaurar, proteger y mejorar toda la zona del ábside. Los altos niveles de humedad eran un gran problema, al igual que las grietas y el deterioro del mármol, las esculturas y la carpintería. El proyecto duró 18 meses y finalizó en abril de este año.
"Una enorme lona lo cubría todo mientras trabajaban", explica Humbert, "manteniéndolo en secreto durante un tiempo". Nadie podía ver lo que pasaba". Los frailes dominicos del siglo XX esperaban ver la restauración, pero no se realizó plenamente hasta 2024.
Peregrinación y espiritualidad
La palabra “baume” proviene del provenzal “baumo”, que significa “cueva”. Los dominicos han desempeñado la tarea de acoger y evangelizar a los peregrinos que llegan a La Sainte-Baume. “Algo llamativo sobre María Magdalena es cuántas personas diferentes se sienten atraídas por ella”, dijo por correo electrónico el hermano Vincent-Thomas Rist, fraile dominico de la provincia de Toulouse. “En La Sainte-Baume, recibimos un poco de todo: católicos ortodoxos convencionales, excursionistas de vacaciones, conversos del islam, religiosas en peregrinación, mujeres altas y rubias convencidas de ser reencarnaciones de María Magdalena, tradicionalistas, liberales e incluso jesuitas”.
“María Magdalena alcanzó las más altas cumbres de la santidad después de haber comenzado en los reinos más bajos del pecado grave y degradante, cualesquiera que hayan sido esos pecados”, dijo Rist, explicando el significado de la santa para su orden. “En ese sentido, es un modelo de conversión perfecta y un signo de esperanza para todos los pecadores”.
Visitar: caminos y experiencia
“Es tranquilo”, dijo Rist sobre la cueva, señalando que en su primera visita le impresionó “la belleza del lugar” en particular. “La montaña es grandiosa, y desde la cima (en una capilla llamada Saint-Pilon) tienes uno de los mejores miradores de toda la Provenza”, dijo. Según Rist, la subida no es larga, unos 45 minutos, “pero es suficiente para sentir el esfuerzo”.
“Prepárate para llevar tus intenciones a Magdalena en su cueva, con algunos rosarios en el camino”, añadió. “Siempre hay al menos un fraile en la cueva”, explicó Mercier des Rochettes, señalando que hay una pequeña casa “aferrada al acantilado” junto a ella. Al pie de La Sainte-Baume, la orden tiene su convento y una hospedería que gestiona para los peregrinos que vienen a visitar la cueva.
Los secretos de María Magdalena
Fuentes y bibliografía seleccionada
Para profundizar en la historia y estudios sobre la basílica y la tradición de María Magdalena en Provenza, existen numerosos trabajos, entre ellos: Le couvent royal de Saint-Maximin en Provence de l'ordre des Frères prêcheurs (ALBANÈS), Visite à la Sainte-Baume et à Saint-Maximin (Gustave d'Audiffret), Les sarcophages de Saint-Maximin et la légende de Marie-Madeleine (Doncieux) y Sainte Marie-Madeleine (Sicard), entre otros estudios históricos y arqueológicos citados en las fuentes especializadas.
La basílica de Saint-Maximin-la-Sainte-Baume sigue siendo un lugar de gran interés histórico, artístico y espiritual, que conserva reliquias, una cripta singular y una memoria viva de la tradición que vincula a María Magdalena con la Provenza.