Estatua de San Pablo y la huella de Gian Lorenzo Bernini en el Vaticano

En el vasto conjunto que forman la Plaza y la Basílica de San Pedro, la presencia de esculturas, monumentos y obras arquitectónicas es inseparable de la figura de Gian Lorenzo Bernini, maestro indiscutible del Barroco romano. Proyectada en el siglo XVII por el gran artista Gian Lorenzo Bernini, la plaza de San Pedro no sólo es historia viva del Catolicismo, sino mucho más.

La relación entre la plaza de San Pedro y la Basílica

El conjunto de la plaza y la basílica de San Pedro se erige donde se encontraba el antiguo Circo del emperador Nerón. En aquel lugar fue martirizado, bajo crucifixión, San Pedro, primer Pontífice de la Iglesia Católica, en el año 67 de nuestra era. En la necrópolis en la que fue enterrado San Pedro, el emperador Constantino mandó construir en el año 324 la primera basílica dedicada al santo.

Entre los siglos XVI y XVII se construyó la que es hoy la iglesia de San Pedro, siendo consagrada completamente en el año 1626. Sin embargo, faltaba un lugar que acogiera a los peregrinos procedentes de todo el mundo.

Proyecto y simbolismo barroco de Bernini

El arquitecto y escultor de origen napolitano Gian Lorenzo Bernini (1598-1680) fue el gran artista del Barroco romano. Buena parte de los grandes monumentos de la época, como la fuente de los Cuatro Ríos en la plaza Navona, el baldaquino de la catedral de San Pedro, la iglesia de San Andrés del Quirinal o el Éxtasis de Santa Teresa, en la iglesia de Santa María de la Victoria de Roma, llevan su inconfundible sello.

La plaza está formada por un espacio oval de tres centros (de 196 x 149 m.) con columnatas semicirculares unidas a la basílica por “brazos” o deambulatorios cerrados que delimitan una amplia zona de forma trapezoidal cuyo lado mayor está constituido por la fachada. Las dos hemiciclos columnados se abren como un gran abrazo a Roma y al mundo.

Al contrario, se trata de “brazos abiertos” que esperan a todos los católicos para fundir la Iglesia con sus fieles en un abrazo de fraternidad. Los brazos se van estrechando con el fin de canalizar al peregrino hacia la basílica.

Plaza de San Pedro vista aérea mostrando columnatas en abrazo

Elementos principales de la plaza

  • Columnatas: se erigieron dos pórticos con no menos de 284 columnas que se distribuyen en cuatro filas. Sobre las columnatas, constituidas por 284 columnas de 16 metros de altura dispuestas en cuatro filas, se yerguen 140 estatuas de más de tres metros.
  • Obelisco vaticano: pieza de granito rojo de Asuán procedente de la antigua ciudad egipcia de Heliópolis. Es muy posible que se construyera en torno al siglo XV a.C. Se le denomina “testigo mudo” porque la tradición considera que junto a este monumento fue donde San Pedro fue martirizado.
  • Fuentes gemelas: a ambos lados de la plaza, creando una línea recta con el obelisco, se alzan las dos fuentes gemelas de la plaza de San Pedro. La que se encuentra situada en el lado norte se conoce como la fuente Antigua o de Maderno (por el nombre de su escultor).
  • Icono de la Virgen: el espacio de la plaza está dominado por la mirada materna de la Virgen con el Niño, gran copia en mosaico del icono del s. XV de la Mater Ecclesiae venerada en la basílica.

La Basílica de San Pedro y obras de Bernini en su interior

La Basílica de San Pedro fue creada por el emperador Constantino en el siglo IV y en los años sucesivos fue ampliándose. Sobre las ruinas de aquella iglesia se edificó la actual basílica de San Pedro, que tiene capacidad para 20.000 personas.

Si tienes oportunidad, no te pierdas las espectaculares vistas que tendrás ante tus ojos desde la Cúpula de la Basílica de San Pedro, que fue diseñada por Miguel Ángel.

Al cumplir los 76 años, Bernini terminó una gran obra, aunque de pequeño tamaño, diseñada más que labrada por sus manos: el tabernáculo de la capilla del Santísimo Sacramento en la basílica de San Pedro. Está a punto de cumplir 350 años y sigue siendo poco conocida.

La primera solución elaborada en 1656 por Bernini fue el proyecto de una plaza cerrada con forma de trapecio, rodeada por edificios porticados. En 1657 el primer proyecto fue sustituido por otro con pórticos sin arcos que formaban una amplia plaza oval y poco después por otro con columnatas con arquitrabes. Fue decisiva la intervención del papa Alejandro VII Chigi, que permitió superar las objeciones relativas a los posibles rendimientos financieros procedentes de la posibilidad de construir edificios alrededor de la plaza.

El Cátedra y el gran monumento absidal

El grandioso monumento de mármol, estuco y bronce dorado que decora la zona absidal de la Basílica de San Pedro fue realizado por Bernini y sus colaboradores durante los años 1658-1666, bajo el pontificado de Alejandro VII. Su realización se debió a la decisión de trasladar la venerabilísima reliquia de la cátedra de madera sobre la cual, según la tradición medieval, San Pedro se sentaba para instruir a los cristianos.

En la Sala XI de la Pinacoteca se exponen los modelos preparatorios en creta mixta con paja en armazón de hierro y mimbre para las figuras de bronce de la Cátedra de San Pedro. Son obras de gran interés documentario y artístico, tanto por la alta calidad del modelado, que testimonia una intervención cierta de Bernini, como por el hecho que de ellas se obtuvieron los moldes para la fusión.

Tabernáculo de la Capilla del Santísimo Sacramento en San Pedro (detalle con ángeles)

Esculturas y ángeles custodios

La cortina nos causa la sensación de que entramos en el santo de los santos, como en el templo de Jerusalén, si bien allí solo podía acceder el sumo sacerdote. Esa sensación se ve confirmada por la presencia de dos ángeles de bronce dorado y de colosal tamaño situados a ambos lados del tabernáculo; los ángeles como custodios de la divinidad, presentes en las citas bíblicas sobre el arca de la alianza, el templo de Salomón y el futuro templo del que habla Ezequiel.

No son ángeles terribles, como el de las puertas del Edén, sino ángeles de la sonrisa, arrodillados en actitud de adoración. El ángel de la izquierda mira al tabernáculo con las manos juntas y con un rostro que se deleita en la contemplación. En cambio, el ángel de la derecha apoya sus manos en el pecho, como si quisiera hacer hablar a su corazón, y sonríe con la mirada dirigida a los fieles que rezan en la capilla.

Necrópolis y grutas: la memoria de San Pedro

Los arqueólogos han encontrado dos niveles de profundidad bajo la basílica de San Pedro. En uno se encuentran las Grutas Vaticanas y en el inferior, hasta 11 metros más abajo, la Necrópolis Vaticana y la Tumba de San Pedro. En la Necrópolis hay 22 mausoleos y hay sepulturas de plebeyos ricos.

Debajo del actual altar papal, se encuentra la tumba del apóstol San Pedro, en una pequeña plazuela marcada con una “P”. Se accede a las mismas desde el interior de la basílica y, para entrar, hay unas escaleras dobles muy cerca del altar mayor y una entrada lateral junto a la estatua de San Andrés.

Los Museos Vaticanos y los jardines

Los Museos Vaticanos agrupan el Museo Pío-Clementino, la Capilla Sixtina, las Estancias de Rafael, la Pinacoteca… Es imposible abarcar todos los tesoros almacenados en estos museos si sólo se dispone de unas horas. Pero es una visita imprescindible, porque estamos ante uno de los museos más importantes del mundo.

Los jardines del Vaticano se remontan a la época medieval y ocupan un tercio de toda la superficie del Vaticano y, además, sólo pueden visitarse con un guía. Son un verdadero oasis verde que durante muchos siglos estuvieron únicamente al alcance y disfrute de los Papas, para su reposo y meditación.

Bernini más allá de San Pedro

Existe un Bernini de la monumentalidad, de las fuentes, los edificios y las esculturas, en el que parece estar presente aquella frase atribuida al artista en una conversación con Luis XIV: «No me habléis de nada que sea pequeño». Bernini embelleció la ciudad mediante la realización de fuentes como la Fuente del Tritón y la Fuente de los Cuatro Ríos.

La fuente de los Cuatro Ríos (1648-1651) se localiza en el centro de la Plaza Navona; Bernini representa los principales ríos conocidos descansando sobre una estructura rocosa: el Ganges, el Nilo, el Danubio y el río de la Plata en forma de cuatro gigantes de mármol y sobre ellos el obelisco de Domiciano coronado por una paloma.

Pequeñas grandes obras: la maestría en materiales

De la invitación al recogimiento da también idea que el techo de la capilla sea más pequeño que el del cuerpo de la basílica. Cabe resaltar de nuevo el papel de los ángeles en este tabernáculo, que contiene 16 pequeñas estatuas. Con todo, hay otro detalle que da prestancia al tabernáculo: su decoración con lapislázuli.

La talla no la hizo Bernini ni por su edad ni por su experiencia. El artista sabía, sin duda, tallar el mármol, pero en aquella ocasión tuvo que contar con la ayuda de una mujer experta en el lapislázuli, alguien capaz de trabajar la piedra y unir los diversos fragmentos hasta conseguir un efecto de equilibrio y de homogeneidad. Se llamaba Francesca Bresciani.

Visitar hoy: recomendaciones y datos prácticos

  • La plaza fue completada en 1667, tras once años de intensos y costosos trabajos.
  • La visita a las necrópolis y grutas requiere reserva anticipada y es uno de los espacios más difíciles de visitar porque su aforo es muy reducido.
  • Para subir a la cúpula de Miguel Ángel, se puede tomar el ascensor para los primeros tramos o subir todos los escalones a pie; se recomienda estar en forma y no tener miedo a los espacios estrechos para los últimos tramos.
  • Los jardines del Vaticano solo pueden visitarse con guía y la visita guiada dura unas dos horas.

Tabla resumen: obras y espacios vinculados a Bernini en el Vaticano

Tabla de referencia

  • Proyecto: Plaza de San Pedro - Finalización: 1667 - Elementos: columnatas (284 columnas), 140 estatuas, obelisco, fuentes.
  • Obra en la Basílica: Tabernáculo de la Capilla del Santísimo - Materiales destacados: lapislázuli, bronce dorado - Colaboradores: Francesca Bresciani (lapislázuli).
  • Monumento absidal: Cátedra de San Pedro - Realización: 1658-1666 - Materiales: mármol, estuco y bronce dorado.

La plaza de San Pedro y la basílica ocupan un pequeño valle situado entre la colina Vaticana y el Janículo, ocupado en la época clásica por el Circo de Nerón, la Vía Cornelia y un cementerio actualmente denominado necrópolis vaticana, donde se colocó, según la tradición, la tumba de san Pedro tras su martirio en el circo. Por ese motivo, en el siglo IV se erigió en esta zona la gran basílica constantiniana de San Pedro.

Del diseño urbano a la intimidad del tabernáculo, de las grandes columnatas que abrazan a los fieles a las obras maestras esculpidas y pensadas para la adoración, la presencia de Bernini en el Vaticano es una síntesis de arte, devoción y poder que permanece vigente cada vez que millones de fieles se reúnen bajo su obra.

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