Nada más comenzar el mes de diciembre, las familias mexicanas comienzan a celebrar una gran fiesta en honor a la Virgen de Guadalupe. Su día grande es el 12 de diciembre.
Con la música y letras de Juan Pablo Rojas y la dirección coral de Valentina Varas, este himno repasa las palabras que dirigió la Virgen a san Juan Diego, contempla su figura y maternidad y resalta el papel de Cristo como luz y redentor del mundo.
Origen y difusión del himno
Aunque popularmente se le conoce como La Guadalupana, el título original de la composición es Himno a la Guadalupana. La letra relata el encuentro de San Juan Diego con la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac y recuerda el milagro de la aparición de su imagen en la tilma.
A lo largo de los años han surgido distintas versiones sobre la autoría de este himno; sin embargo, de acuerdo con la documentación histórica difundida por el Museo de la Basílica de Guadalupe, la composición corresponde al Pbro. Cada 12 de diciembre, durante las peregrinaciones, serenatas y encuentros dedicados a la Virgen de Guadalupe, este himno vuelve a escucharse en miles de voces.
De acuerdo con datos del Museo de la Basílica de Guadalupe, entre 1947 y 1954 el padre Saturnino Junquera fue enviado como misionero a México, donde desarrolló su labor pastoral en la Asociación Nacional de Trabajadores Guadalupanos y se desempeñó como director espiritual de la Asociación Nacional Guadalupana de Trabajadores Mexicanos.
La atribución del Himno a la Guadalupana también se sustenta en que la obra aparece publicada with el nombre del sacerdote en el manual La Virgen de Guadalupe. Madre de los Mexicanos y Reina del Trabajo, elaborado para esa asociación e incluido en la sección de canciones populares guadalupanas. Asimismo, el libro La Virgen de Guadalupe, Reina del Trabajo, de Roberto Velázquez Olivares, señala que el estreno del himno se realizó en julio de 1949.
El himno en la devoción popular
Con el paso de los años, “La Guadalupana” se ha convertido en uno de los himnos marianos más populares del mundo católico. Su interpretación ha trascendido las fronteras de México y ha resonado en lugares como el Vaticano, la catedral de Notre Dame, en París, así como en numerosos países donde existen comunidades de mexicanos y fieles devotos de la Morenita del Tepeyac.
Se escucha en las peregrinaciones a la Basílica de Guadalupe, durante las celebraciones del 12 de diciembre, en serenatas, retiros e incluso ha sido entonado en celebraciones presididas por san Juan Pablo II y el papa Francisco durante sus visitas a México. Cada 12 de diciembre, durante las peregrinaciones, serenatas y encuentros dedicados a la Virgen de Guadalupe, este himno vuelve a escucharse en miles de voces.

Relato que inspira la letra
Hace muchos años, por el cerro del Tepeyac, en México, vivía un niño indio llamado Juan Diego, junto con su tío Bernardino. En la mañana del 9 de diciembre de 1531, Juan Diego iba camino de la escuela cuando al pasar cerca del cerro Tepeyac escuchó una voz. Así que él subió al monte para ver quién era.
- Juan Diego, soy la Virgen María, la madre de Dios, y deseo que se construya un templo aquí para atender a los que me necesitan, para que yo pueda ayudarles.
El obispo era un español llamado Fray Juan de Zumárraga, monje franciscano que llevaba un tiempo en aquella tierra evangelizando al pueblo indígena. El obispo escuchó al niño atentamente pero le dijo que necesitaba una prueba antes de levantar el templo tal como pidió la Virgen.
Pero a la mañana siguiente el tío de Juan Diego se puso muy enfermo y pidió a su sobrino que llamase a un sacerdote para que le diera la extremaunción. Así que Diego, corrió, bordeando el cerro del Tepeyac para no perder tiempo, en busca del sacerdote. De pronto la Virgen se le apareció y le preguntó adónde él iba con tanta prisa. La Virgen aseguró al niño que su tío iba a estar bien, pero que ella necesitaba que él hablara con el obispo y le entregara la prueba.
- Sube al cerro, allí encontrarás cientos de flores que es imposible que florezcan con este frío. Juan Diego hizo lo que la Virgen le dijo y se encaminó al palacio del obispo.
- ¡Señor obispo, le traigo la prueba que me pidió!
Al instante las flores cayeron desparramadas por el suelo. Junto a ellas, estaba la imagen de la Virgen impresa en el manto del niño. ¡Milagro, milagro, la Virgen ha hecho un milagro!
Cuando Juan Diego llegó a su casa, y encontró a su tío completamente curado. Su tío le dijo que la Virgen había estado con él y le había curado.
Letra completa de “La Guadalupana”
Desde el cielo, una hermosa mañana
Desde el cielo, una hermosa mañana
La Guadalupana, la Guadalupana
La Guadalupana bajó al Tepeyac
La Guadalupana, la Guadalupana
La Guadalupana bajó al Tepeyac
Suplicante, juntaba sus manos
Suplicante, juntaba sus manos
Y eran mexicanos, y eran mexicanos
Y eran mexicanos, su porte y su faz
Su llegada llenó de alegría
De luz y armonía, de luz y armonía
De luz y armonía todo el Anáhuac
Junto al monte, pasaba Juan Diego
Y acercóse luego, al oír cantar
Juan Dieguito, la Virgen, le dijo
Este cerro elijo para hacer mi altar
En la tilma, entre rosas pintadas
Su imagen amada se dignó dejar
Desde entonces, para el mexicano
Ser Guadalupano es algo esencial
La historia detrás de la Basílica de Guadalupe / The story behind the Basilica of Guadalupe
Notas sobre uso y tradición
- La más famosa quizás sea esta, la Guadalupana.
- Esta canción es tan popular, que los niños la aprenden desde que son muy pequeños.
- El video musical fue filmado en la Basílica de Guadalupe y estrenado el primero de diciembre.
- Este canto se sustenta en una melodía sencilla.
Relevancia cultural
Su mensaje ha permanecido vigente por generaciones y resume el profundo vínculo del pueblo mexicano con la Madre de Dios. No es casualidad que uno de sus versos más recordados afirme que “Ser guadalupano es algo esencial”.