La Casa de la Villa se levanta sobre el solar del antiguo palacio de Juan de Acuña que fue adquirido por el Concejo madrileño a su fallecimiento. Este palacio, junto a otras casas pertenecientes a la manzana 182 se derribaron a partir del año 1620 para construir el actual edificio. Por fin, en 1629, reinando Felipe IV, una Licencia Real concedió la autorización para construir la Casa Ayuntamiento de Madrid. El Concejo encargó el proyecto al arquitecto Juan Gómez de Mora, Maestro Mayor de Obras Reales y Maestro Mayor de Obras de la Villa.
Aunque las obras comienzan en 1644, se van dilatando por problemas económicos e intervienen varios arquitectos hasta su remate en 1696 por Teodoro Ardemans, quien fue el encargado de diseñar las portadas barrocas, la capilla, configuró el patio, la escalera de honor y remató las torres angulares. Tras la muerte de Gómez de Mora, las obras en el Ayuntamiento continuaron siguiendo trazas de José de Villarreal entre 1648 y 1662, continuándose luego bajo las trazas de Bartolomé Hurtado entre 1662 y 1670. Es difícil dilucidar el papel de estas intervenciones, que debieron ceñirse al plan dejado por Gómez de Mora, pero al que evidentemente le tuvo que aplicar ciertas modificaciones en las soluciones ornamentales más barroquizantes.
El encargo y la función del edificio
El edificio debía acoger los servicios municipales y la cárcel. Las dos entradas se deben a que en origen el edificio fue diseñado para albergar la Casa y la Cárcel de Villa. El Concejo madrileño lo encargó como sede y para albergar las reuniones del Concejo al entonces maestro mayor de Obras Reales y maestro mayor de la Villa de Madrid, Juan Gómez de Mora.
Características arquitectónicas generales
Es una edificación sobria, con un gran zócalo de granito y muros de ladrillo que se rematan en torres con chapiteles de pizarra en las esquinas y poca ornamentación. El resultado final es una combinación prototípica de la piedra berroqueña en el piso bajo, como gran basamento y el empleo de ladrillo de mocejón, combinado con piedra para los elementos decorativos, en el piso principal. El mejor ejemplo de eso que se ha venido en llamar arquitectura del Madrid de los Austrias.
El interior se distribuye entorno a un patio cuadrado donde los salones principales se colocan en las fachadas más importantes. En el interior hay un pequeño patio con pilastras, una ancha escalera y varias salas, entre ellas la de Columnas, asi llamada por dos que hay en el testero, y la modernamente habilitada para sesiones, que es la que corresponde a la columnata ya descrita. En cuanto al patio, Ardemans presentó una traza que respetaba básicamente los planteamientos originales de Gómez de Mora, que quedaban patentes en la parte que había sido ya levantada.

La capilla (oratorio): origen y función
En 1691 Ardemans presentará el pliego de condiciones en las que incluye en la obra, la terminación del patio, la cárcel y la capilla. El encargo del oratorio lo recibió Antonio Palomino en 1696. Tenía que dar unidad al espacio ocupado por tres antiguas dependencias contiguas que Ardemans había tenido que reorganizar como oratorio. El oratorio de la Casa de la Villa recupera su belleza y es un tesoro guardado en Madrid.
Programa iconográfico y simbólico
En 1696, Antonio de Palomino recibió el encargo de crear un programa pictórico centrado en motivos religiosos en el que se hicieran alusiones a la Monarquía y a la Villa de Madrid, a través de pasajes de la vida de Santa María de la Cabeza y San Isidro Labrador, y otros asuntos sagrados entre elementos decorativos. El concepto, aunque al gusto de Palomino, que añade elementos decorativos más barroquizantes que el modelo de los pintores boloñeses, debe todavía mucho de ellos, dando mucho protagonismo a la arquitectura y dejando un reducido espacio central para el elemento figurativo en su centro.
El tema central es una alegoría de la monarquía, representada por la figura de Carlos II, que aparece en un medallón en el grupo central de figuras. Éstas representan, por un lado, a la Villa de Madrid, con una rodilla hincada en el suelo y actitud sumisa, que mira al medallón del rey, del que cuelga el Toisón de Oro. Le acompañan un águila y un león apoyados en la esfera terrestre, con símbolos del poder como la corona de laurel o la espada. En la parte superior varias figuras aladas sostienen los escudos de Castilla y León y de la Villa de Madrid, además de laureles y palmas.
Decoración pictórica y autores
Las decoraciones pictóricas más destacadas son las que realiza Antonio Palomino. El primer encargo realizado al pintor cordobés, fue la realización del techo del salón de sesiones, obra que todavía depende del modelo de la quadratura, o arquitecturas fingidas introducidas en la corte por Mitelli y Colonna. Se conserva un boceto preparatorio de una de las pechinas que sostienen la estructura arquitectónica en la Biblioteca Nacional de Madrid.
El encargo del oratorio lo recibió en 1696. Palomino entró a colaborar con Giordano, preparando colores y muros, en las pinturas que el italiano estaba realizando en El Escorial. La llegada pocos meses después del napolitano Luca Giordano supuso un punto de inflexión en la evolución del lenguaje decorativo en la corte española, y precisamente es en las pinturas realizadas por el propio Palomino para el Oratorio de la Casa de la Villa, donde mejor se puede observar el cambio.

Obras y elementos artísticos ligados al oratorio y al edificio
Entre las diferentes joyas artísticas que alberga el edificio cabe destacar la Custodia de plata para el Corpus o el fantástico Calvario del pintor Francisco Rizi de Guevara, firmado y fechado en 1662. Este cuadro correspondería al altar principal del oratorio provisional instalado en la Casa de la Villa hasta la realización del actual. En la Sala de la Custodia se encuentra una de las joyas municipales, obra que realizó el platero Francisco Álvarez en 1576.
En el oratorio Palomino representó pasajes de la vida de S. Isidro y Santa María de la Cabeza, Milagro de Santa María de la Cabeza, Detalle del milagro de San Isidro, Cúpula con la Asunción de la Virgen y otras escenas narrativas y devocionales. Detalle de Felipe IV y San Juan Evangelista en Patmos son otros motivos pictóricos presentes en la decoración del oratorio. El oratorio, con su cúpula y pechinas pintadas, muestra la unidad del espacio y la intención de comunicar devoción y poder municipal y real.
Restauración, uso y contexto urbano
El actual inmueble ocupa el antiguo solar de las casas del marqués del Valle, D. La Plaza de la Villa ha ido albergando, a través de los años, importantes acontecimientos e hitos. La Plaza de la Villa adoptó en el siglo XV su actual nombre coincidiendo con la otorgación del título de «Noble y Leal Villa de Madrid» por parte del monarca Enrique IV de Castilla. El edificio supone en la Plaza de la Villa, un telón de fondo de un escenario urbano.
Durante los siglos XIX-XX se ha ido ampliando y reformando según las necesidades del Ayuntamiento. En 1896 fue cerrado, convertido en dos pisos mediante un suelo intermedio, y cubierto. Transformado en Sala de reuniones, los balcones se convirtieron en puertas. Durante un tiempo fue despacho del Alcalde. El oratorio y otras estancias han sido objeto de restauraciones que han recuperado la pintura mural y el aspecto dieciochesco de la capilla.
Datos cronológicos y autores principales
- 1619: adquisición del palacio de Juan de Acuña por el Concejo.
- 1629: licencia real concedida por Felipe IV; proyecto de Juan Gómez de Mora aprobado.
- 1644: inicio efectivo de las obras.
- 1648-1662: trazas de José de Villarreal.
- 1662-1670: intervenciones de Bartolomé Hurtado.
- 1690-1696: terminación y remate por Teodoro Ardemans; portadas, capilla y torres.
- 1696: Antonio Palomino encargado de la decoración pictórica del oratorio y del techo del salón de plenos.
Tabla resumida: autores y aportaciones
Autores y aportaciones principales
- Juan Gómez de Mora: proyecto original, traza general y organización en torno al patio cuadrado.
- José de Villarreal: continuidad de obras tras la muerte de Gómez de Mora; plantas y escalera (1653).
- Bartolomé Hurtado: intervenciones entre 1662-1670 con soluciones ornamentales más barroquizantes.
- Teodoro Ardemans: terminación del edificio, portadas barrocas, capilla, configuración del patio y torres (remate en 1696).
- Antonio Palomino: programa pictórico del oratorio y techos decorativos con alegorías de la Monarquía y la Villa.
Capilla de la Casa de la Villa de Madrid
Valor patrimonial
El antiguo Ayuntamiento de Madrid es un edificio prototípico de la arquitectura cortesana de la Edad Moderna. La Casa de la Villa fue un encargo de Felipe IV en 1629 y, pese a las dilaciones, mantuvo siempre la traza original y tan sólo se introdujeron algunas modificaciones en el patio, fachadas, escaleras y capilla durante su fase final. El interior conserva elementos de interés histórico como tapices de estilo flamenco del S. XVII y importantes obras pictóricas y objetos de orfebrería municipal.
La combinación de funciones municipales y penitenciarias, la presencia de un oratorio con un programa pictórico de clara intencionalidad monárquica y el conjunto arquitectónico que se integra en la Plaza de la Villa, hacen de la capilla y del edificio en su conjunto un ejemplo relevante para entender la arquitectura y la cultura visual del Madrid de los Austrias y del tránsito al barroco tardío.