Historia y características de la Capilla del Santo Cristo: Catedral de Burgos y paralelos con la capilla de Ourense

La devoción al Santo Cristo y las capillas que lo albergan en las catedrales de Burgos y Ourense son ejemplos notables del cruce entre arte, liturgia y fervor popular en la península ibérica. A continuación reunimos y ordenamos las informaciones disponibles sobre la historia, la arquitectura, las imágenes y las particularidades materiales y legendarias de estas capillas, señalando similitudes y rasgos diferenciales.

Origen y promotores: la Capilla de la Presentación en Burgos

La capilla de la Presentación de la Catedral de Burgos fue mandada construir por el canónigo de la catedral, Don Gonzalo Díaz de Lerma y diseñada por el arquitecto Juan de Matienzo en el siglo XVI. Fue un hombre de carácter recto, muy religioso , culto y poderosísimo. Residió bastante tiempo en Roma cerca de la curia papal y, estando allí, fue nombrado canónigo. En una de sus estancias en Burgos, Gonzalo Díaz de Lerma pidió permiso al obispo de Burgos Fonseca para construir su capilla funeraria privada.

La obra sigue el modelo de la Capilla del Condestable, tanto en su estructura arquitectónica básica como en la bóveda calada. Es un espacio cuadrangular, con grandes muros y cierta decoración heráldica de los Díaz de Lerma. El acceso a la Capilla se realiza por dos grandes arcos que se cierran con una reja de hierro realizada por Cristóbal de Andino hacia 1528.

El sepulcro y la escultura funeraria

En el centro de la capilla, se sitúa el sepulcro del canónigo, realizado en alabastro por Felipe Bigarny entre 1524 y 1525. La obra tiene una cama rectangular, apoyada sobre garras de león. Los laterales se decoran con tondos, con relieves de las cuatro virtudes y dos santos: a la derecha, san Francisco con el crucifijo y las imágenes de la Fe, con la cruz y el cáliz, y la Justicia, con la espada; a la izquierda, san Jerónimo penitente con la Prudencia, representada con dos caras (el pasado anciano y el joven futuro) y un espejo para conocerse, y la Esperanza, con las manos juntas en oración.

Encima el bulto yacente del canónigo, realizado de una manera muy realista, estaba vivo cuando se encargó la obra y podría tratarse de un retrato sacado de su mascarilla mortuoria. Está vestido como canónigo con ropajes ricos, bordados, realizados con gran minuciosidad.

Retablos, arcosolios y mobiliario

Presidiendo la capilla hay un gran retablo neoclásico dorado que sustituye a uno anterior realizado por Felipe Bigarny, fue vendido en el siglo XVIII. Al lado izquierdo del retablo está el arcosolio de Juan de Lerma y su mujer. A la derecha del retablo hay otros dos arcosolios, mandados realizar para el canónigo Alonso Díaz de Lerma, sobrino del fundador. Junto a la puerta de la Sacristía se encuentra el coro tallado en madera con varios asientos, y en el centro un atril. Justo encima del coro, hay un arco de medio punto abierto en el muro deja paso a un balcón que hace las veces de coro alto, se accede a través de la sacristía.

Sepulcro de Gonzalo Díaz de Lerma en la Capilla de la Presentación (detalle del bulto yacente y tondos)

El Cristo de Burgos: imagen, leyenda y características técnicas

El Santo Cristo de Burgos fue una de las devociones más extendidas en época medieval. Su culto fue creciendo entre los fieles cristianos con el paso del tiempo. La imagen del Cristo de Burgos se encuentra actualmente en la capilla del mismo nombre de la Catedral de Burgos. Es una talla gótica que representa a Jesús muerto en la Cruz. La figura es articulada y en ella se emplean materiales muy singulares para la imaginería medieval. Esto le confiere un aspecto extremadamente realista.

El Cristo de Burgos es conocido también como Cristo de San Agustín por proceder del desamortizado convento burgalés de San Andrés de la orden de los Agustinos. Es la imagen titular de la Capilla del Santo Cristo de Burgos y Nuestra Señora de los Remedios de la Catedral de Burgos. Esta capilla esta situada a los pies del templo.

Por ejemplo, durante el septenario, que se celebra cada año en su honor en la Catedral, se coloca junto al altar mayor. Para que pueda seguir siendo procesionado, sin dañar el original, se encargó una réplica a Talleres de Arte Granda (Madrid) en 2014.

Procedencia legendaria y recorrido histórico

Como todas las imágenes de gran devoción, el origen del Cristo de Burgos se ve envuelto en la leyenda. Sobre él poseemos una gran cantidad de noticias desde el siglo XV. Son varias las leyendas que narran su milagroso descubrimiento. La primera, de mediados del siglo XV, la recoge el noble bohemio barón de Rosmithal de Blatna. En 1473, con motivo del Capítulo General de la Orden de los Ermitaños de San Agustín, los representantes burgaleses transmiten el suceso legendario de su aparición.

Sería un acaudalado comerciante burgalés, muy devoto de los agustinos de San Andrés, el descubridor del Cristo de Burgos. En uno de sus viajes a Flandes, encontró la imagen en el mar dentro de una caja de vidrio. Finalmente la entregaría a los monjes agustinos burgaleses. Desde su llegada a Burgos, estuvo en el convento de los Agustinos Ermitaños hasta 1808. Ese año, temiendo el saqueo de las tropas francesas, se trasladó a la iglesia de San Nicolás de Bari y, después, a la Catedral. Los agustinos recuperaron la imagen en 1815. Con la exclaustración del convento, en 1836, volvió a la Catedral. En concreto, a la Capilla de Nuestra Señora de los Remedios. A partir de entonces, pasó a llamarse Capilla del Santo Cristo.

Morfología, materiales y técnicas constructivas de la imagen

La talla del Santo Cristo de Burgos responde a la tipología de crucifijos articulados. Su característica principal es la de mover los brazos. La existencia de este tipo de imágenes se explica en relación a la liturgia medieval. El Cristo de Burgos mantiene el cuerpo vertical, los brazos casi en horizontal y las manos curvadas. Tiene la cabeza ladeada sobre el hombro derecho, cayendo por él parte del cabello. Los pies, superpuestos, cuentan con un solo clavo. Finalmente, a los pies de la cruz, presenta tres huevos de avestruz, de los cinco que llegó a tener.

La restauración del Cristo de Burgos puso de manifiesto la gran calidad técnica de la escultura por su perfecta imitación de un cuerpo humano. Está tallado en madera de pino, cubierta con piel de bovino. La piel se adhiere a la madera con cola y tachuelas. Sobre ella, se han aplicado veladuras de pintura al óleo para evitar que se cuartee y aumentar su elasticidad. La cabeza y las extremidades están hechas de manera independiente. Se adosan al cuerpo mediante abrazaderas de hierro. De ese modo, el cuello, las piernas, los brazos y hasta los dedos de las manos se pueden mover. El cabello, el bigote y la barba son de pelo natural. Las uñas, que parecen naturales, están hechas con asta de animal curvadas mediante calor. Los ojos no están esculpidos, sino pintados al óleo y los dientes son postizos. Las heridas y llagas en relieve cubren todo el cuerpo. Esto aumenta el realismo y la sensación de dolor.

Durante las tareas de restauración se descubrió que en el interior del torso hay una pequeña calabaza. Se comunica con un conducto con la llaga del costado. El realismo de la imagen y el modo en que se presentaba a los fieles hizo que enseguida surgieran leyendas entorno a ella. En los textos de la época se podía leer que al Cristo de Burgos le crecían el pelo y las uñas, que sudaba y que sangraba por sus llagas.

Devoción, milagros y difusión del culto

El hecho de que estuviera en pleno Camino de Santiago contribuyó de manera notable a la difusión de los milagros atribuidos a la imagen. Gracias al Cristo de Burgos sanó Pedro Girón, maese de la Orden de Calatrava, de una herida causada en la Guerra de Granada. En agradecimiento donó a la imagen una corona de oro que se colocó sobre su cabeza. La gran devoción que se le llegó a tener como imagen milagrosa se refleja en la multitud de ofrendas y exvotos que recibía.

El culto y devoción al Cristo de Burgos no se limitó a la ciudad y su entorno más cercano. Desde muy pronto los escritos revelan que fue objeto de intensa veneración entre personas de la realeza, nobleza, curia eclesiástica y algunos santos. Los agustinos citan como primer monarca que visitó al Cristo de Burgos a Isabel la Católica. Esta visita le costó un serio disgusto a la reina. Según cuenta la tradición, pidió que le quitaran un clavo del brazo al Cristo para llevárselo como reliquia. Al desenclavarlo, el brazo se cayó. También Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, y varios santos rezaron ante el Cristo.

Como mejor podemos apreciar la extensión del culto al Cristo de Burgos es en las innumerables representaciones escultóricas o pictóricas del mismo repartidas por España, América y Filipinas. Algunas obras buscan copiar al Cristo de Burgos, mientras que otras solo se inspiran en él y lo representan con otras características. Comerciantes burgaleses crearon en el siglo XVI la Hermandad del Santo Cristo de Burgos en Sevilla, existente aún. En la localidad de Cabra del Santo Cristo (Jaén) lo tienen por patrón.

La capilla y el Santo Cristo en Ourense: características y paralelismos

“Esta formidable capilla es el centro devocional principal de la catedral de Ourense. En el centro del conjunto está la imagen gótica que le da nombre: la imagen del Santo Cristo. Responde a una estética de Crucificado del siglo XIV, en la que se busca una intensa sensación de verismo. La cabeza, tremendamente realista, contiene pelo, barba y bigote naturales. Esto, sumado al detalle de su cuerpo maltratado, acrecientan desde antaño la devoción por la imagen.

Cuenta la leyenda que el Santo Cristo fue encontrado en el siglo XIV por unos marineros en Finisterre. Cierto o no, la imagen de dos metros de altura está rodeada de una espectacular capilla: ejemplo extraordinario del mejor barroco de nuestro país. Inicialmente la imagen del Santo Cristo no se encontraba aquí, sino en un arcosolio inmediato a la puerta norte de la catedral. Sin embargo, en el siglo XVI se construye la capilla actual, obra de Juan Bautista Celma. Elegante construcción cubierta con bóveda de crucería en sus dos tramos. Destaca el baldaquino en el que se encuentra la venerada imagen del Cristo: solución inspirada en la capilla mayor de la Catedral de Santiago y realizado por el mismo autor, el maestro Domingo Andrade.

Arquitectura y decoración barroca

La capilla del Santo Cristo es el elemento más exuberante de la catedral. La sorpresa es grande, el visitante se encontrará ante una capilla barroca, de aspecto “horror vacui”. La capilla se distribuye en 2 salas, la primera del s. XVI y la segunda del s. XVII. En la primera, de forma rectangular, podemos ver parte de la sillería del Coro, obra de Diego de Solís y Juan de Angés el Mozo. Se trasladó parte de la sillería desde la nave central a esta ubicación en 1937. A media altura se encuentra una balaustrada del siglo XVII, realizada en Portugal. Accedemos a la segunda sala por un gran arco, que nos adentra en la obra arquitectónica de Pedro de Aren. El centro de este cuerpo lo ocupa el baldaquino de la capilla, en el que se encuentra expuesto el Cristo. El autor del baldaquino es el famoso maestro Domingo de Andrade, que también realizó el baldaquino de Santiago en la catedral de la capital gallega.

El resto de las molduras y tallas circundantes, tallas del tabernáculo, finalización del baldaquino, retablos etc. complementan un conjunto dedicado a la Pasión del Señor; todo en ella nos recuerda la Semana Santa. El retablo de la catedral es de gran finura, de estilo gótico-flamígero, se organiza en cuadrículas con doseletes calados. La obra se atribuye a Cornelis de Holanda. Se realiza en el s. XVI. Las escenas de los cuerpos y calles del retablo representan escenas de la Pasión del Señor y de los Misterios de la Virgen.

Baldaquino barroco y capilla del Santo Cristo en la Catedral de Ourense (vista interior)

Comparaciones materiales y tipológicas

El Santo Cristo de Ourense pertenece al grupo de los llamados “cristo de piel”, que es comparado con el Cristo de Finisterre, con el Cristo de Burgos o con el de Palencia entre otros, por su forma de ejecución y por ser de los primeros cristos góticos con cabello natural. La imagen llega a la catedral de la mano de Vasco Pérez Mariño, que fue obispo de la sede. Su aspecto natural es muy destacable, para la época de ejecución. La cara está recubierta de barba de pelo natural, con labios y párpados de gran realismo, tanto que el rostro semeja de cera. El cuerpo y las piernas presentan cardenales, ronchas y verdugones. La imagen se ha convertido en el gran Cristo de Ourense, conocido y venerado por muchos gallegos de nuestra tierra.

La construcción de la capilla del Santo cristo se hace en honor al famoso cristo ourensano. Desde el transepto Norte, entramos a la capilla por una reja, cuyo autor es el afamado artista Juan de Celma, que tiene en la catedral numerosas obras. El centro de este cuerpo lo ocupa el baldaquino de la capilla, en el que se encuentra expuesto el Cristo.

Pórtico del Paraíso, contexto catedralicio y tesoros

Comparado en muchas ocasiones con el Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela, y a la vez relegado a su sombra, el Pórtico del Paraíso de la Basílica Catedral de San Martín, en Ourense tiene poco que envidiarle, y menos tras su reciente restauración. Monumento Nacional desde 1931 y con una gran historia, estilos y reformas sobre sus piedras, este templo religioso es una joya repleta de sorpresas y de gran interés patrimonial.

La gran joya de la catedral es el Pórtico del Paraíso, que es de los escasos pórticos policromados que se conservan en España. Inspirado en el Pórtico de la Gloria de Santiago, fue realizado en el s. XIII. Las figuras, aunque más sencillas, tienen una estilización que nos lleva al gótico, algunos investigadores lo relacionan con el gótico burgalés y con obras francesas como Amiens y París.

El Tímpano: fue modificado en el s. XVI, en la actualidad vemos al Todopoderoso, en la parte inferior y en el centro al patrón San Martin, a caballo y partiendo su capa para dársela al pobre. La arquivolta del tímpano está rodeada de los 24 ancianos del Apocalipsis, con sus instrumentos musicales. La modificación estrella del pórtico es, sin duda, su policromía, recientemente restaurada.

Tesoros y piezas destacadas

No dejes la catedral de San Martiño de Ourense, sin visitar el tesoro catedralicio que recoge las piezas más destacadas de la catedral. Muchas son las piezas singulares a destacar, entre todas mencionamos las siguientes: la arqueta de Santa Eufemia, veneciana del siglo XV; el misal Auriense, el primer libro impreso de Galicia de finales del s. XV; las piezas de Esmaltes de Limoges; la magnífica Cruz Preciosa de principios del s. XVI o el tesoro de San Rosendo.

Tabla comparativa resumida

  • Promotores y autores: Burgos - Don Gonzalo Díaz de Lerma y Juan de Matienzo; Ourense - impulso e imágenes populares, baldaquino de Domingo de Andrade y obra de Juan Bautista Celma.
  • Estilo de la capilla: Burgos - renacentista con elementos funerarios del XVI; Ourense - barroco exuberante con baldaquino y bóvedas de crucería.
  • Tipo de imagen: Burgos - cristo articulado de finales s. XIV, madera y piel; Ourense - “cristo de piel”, realismo y cabello natural.
  • Devoción y difusión: Ambas son centros de intensa devoción y objetos de peregrinación; Burgos ligado a tradición agustiniana y leyendas marítimas; Ourense asociado a leyendas de Finisterre y celebración local.

Estas capillas muestran cómo la imaginería, la arquitectura funeraria y el fervor popular se entrelazan para configurar espacios que son a la vez artísticos, litúrgicos y testimonios de creencias colectivas. Visitar la catedral y sus capillas permite comprender mejor las técnicas escultóricas, las prácticas devocionales y las transformaciones históricas que arrastran estas imágenes y sus lugares de culto.

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