En la localidad madrileña de El Escorial, en una finca conocida como Prado Nuevo, se construyó una capilla vinculada a las apariciones de la Virgen Dolorosa a Luz Amparo Cuevas, conocida como "la vidente de El Escorial". Esta capilla, levantada en un terreno protegido no urbanizable, fue objeto de numerosos litigios judiciales que llevaron a su derribo en 2020, tras una sentencia firme que declaró ilegal su construcción.
Las apariciones y el origen de la capilla
El caso comenzó el 1 de junio de 1981, cuando Luz Amparo Cuevas aseguró que la Virgen de los Dolores se le había aparecido sobre un fresno en la finca de Prado Nuevo. Según la vidente, la Virgen le pidió que se construyera una capilla en ese lugar para honrar su nombre y meditar sobre la Pasión de su Hijo. Desde entonces, cientos de fieles, procedentes de países como Portugal, Francia, Argentina, México e Italia, comenzaron a acudir cada primer sábado de mes a rezar y venerar el sitio.
La construcción de la capilla se autorizó provisionalmente en junio de 2012, pocos meses antes del fallecimiento de Luz Amparo Cuevas a los 81 años, cuyo cuerpo fue enterrado junto a esta edificación. La capilla ocupaba una superficie de 117 metros cuadrados y se levantó bajo una licencia concedida por el Ayuntamiento de El Escorial con carácter provisional.

Controversia legal y orden de derribo
Desde el inicio, la construcción generó críticas y denuncias por parte de asociaciones como Escorial Laico y agrupaciones ecologistas, que reclamaban la ilegalidad de la edificación por ubicarse en suelo protegido no urbanizable de la sierra de Madrid. Un juez dictaminó en 2017 que la capilla era ilegal, sentencia que fue recurrida tanto por el Ayuntamiento como por la Asociación de Seglares Reparadoras Amor, Unión y Paz (promotora del legado de la vidente).
Sin embargo, en mayo de 2019, el Tribunal Supremo confirmó la ilegalidad del inmueble y ordenó su demolición, decisión que el Ayuntamiento de El Escorial, gobernado por el PP, acató. En enero de 2020 comenzó el derribo de la capilla, acto que reunió a seguidores de Amparo Cuevas, conocidos como "los virginianos", quienes defendieron además el derecho a la libertad religiosa.
La sentencia estableció también que los técnicos municipales que informaron a favor de las licencias para la edificación cometieron un delito urbanístico, recibiendo condenas penales. En contraste, la asociación religiosa promotora fue absuelta por desconocer la ilegalidad.

Significado espiritual y repercusiones
Luz Amparo Cuevas fue una mujer de profunda fe, considerándose un "instrumento del Señor y la Virgen para comunicar sus mensajes". A lo largo de su vida afirmó haber recibido estigmas y diversas manifestaciones sobrenaturales, convirtiéndose para muchos en una figura santa. A pesar de no haber sido oficialmente reconocida por la Iglesia, su legado espiritual ha movilizado a miles de personas durante cuatro décadas.
La capilla construida era símbolo de esta devoción y de la fe de miles de peregrinos que acudían a Prado Nuevo para rezar. No obstante, el conflicto entre la fe popular y la legalidad urbanística marcó la trayectoria de este lugar, terminando con la demolición y el debate sobre el destino de los restos de la vidente.
Ubicación geográfica y características del sitio
La finca de Prado Nuevo se sitúa en la sierra oeste del municipio de El Escorial, Madrid, una zona clasificada como suelo protegido de alto valor natural, lo que impide construir edificaciones permanentes. Este entorno natural, con su fresno emblemático, fue el escenario de las apariciones y el núcleo de la peregrinación religiosa.
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Ubicación | Prado Nuevo, El Escorial (Madrid) |
| Superficie de la capilla | 117 m² |
| Costo estimado | 119,478 euros |
| Primera aparición | 1 de junio de 1981 |
| Fallecimiento de Amparo Cuevas | 17 de agosto de 2012 |
| Orden judicial de demolición | Mayo 2019 (sentencia firme) |
Reacciones y legado social
El derribo de la capilla generó diversas reacciones. Mientras que algunos vecinos y asociaciones laicas se mostraron satisfechos con la aplicación de la ley, los seguidores de la vidente defendieron el derecho a la libertad religiosa y lamentaron la pérdida de un lugar sagrado. La controversia ha puesto de manifiesto el difícil equilibrio entre la normativa urbanística, el patrimonio natural y la expresión popular de la fe.
El caso también ha dejado en primer plano la gestión pública y la responsabilidad municipal en la autorización de construcciones en suelo protegido, así como las implicaciones penales que pueden derivarse de irregularidades administrativas.
