La Capilla de las Cadenas en Roncesvalles -también conocida como Capilla de San Agustín, Capilla Real o Sala Capitular- reúne historia, leyenda y patrimonio en un único espacio que conserva parte de las cadenas que, según la tradición, el rey Sancho VII el Fuerte trajo como trofeo de la batalla de Las Navas de Tolosa (16 de julio de 1212). Este conjunto se ubica en la Real Colegiata de Santa María de Orreaga-Roncesvalles, templo emblemático del Camino de Santiago y lugar de gran significación para la historia de Navarra.
Ubicación y papel en el conjunto colegial
La capilla forma parte del complejo colegial de Roncesvalles, que incluye la Casa Prioral, el Museo-Biblioteca, la iglesia colegial, el claustro y diversas capillas. Como conjunto urbano, Orreaga-Roncesvalles tiene tres puntos que se constituyen como centro de un espacio continuo: la explanada de acceso con la Casa Prioral y el Museo-Biblioteca; una gran plaza rectangular interior; y el recinto colegial que incluye la iglesia de Santa María, edificio más emblemático del lugar.
Historia constructiva y transformaciones
La capilla es, pese a las transformaciones, una de las construcciones más antiguas del recinto. Parece ser obra del siglo XII, asentada sobre un pozo que servía de osario, con muros de mampostería y bóveda de medio cañón; sobre el pozo se alza la capilla propiamente dicha, de planta cuadrada y sencilla bóveda de crucería simple. Presenta una planta cuadrada cubierta con bóveda de terceletes con ligaduras de nervios más elaborados que los de la iglesia y claves decoradas. En el centro de la capilla se sitúa el sepulcro de Sancho VII el Fuerte instalado en 1912, fecha en la que se arregló la capilla para conmemorar el aniversario de la batalla de las Navas de Tolosa (1212).
El sepulcro de Sancho VII y la disposición de las cadenas
En la sala capitular de la Colegiata, en el centro, se encuentra el sepulcro del rey Sancho VII el Fuerte, con su estatua yacente. Los dos tramos de cadenas que se conservan en Roncesvalles están juntos en una pequeña capilla a los pies de la tumba del monarca. Se han dispuesto haciendo la forma del escudo de Navarra, sobre un cojín rojo, y acompañadas por un tapiz bordado con el escudo de Navarra; esas cadenas son las mismas que también aparecen en el escudo de España, doradas sobre fondo rojo.

Origen legendario y explicación histórica
Las cadenas eran las que rodeaban la tienda de Al-Nasir (Miramamolín), el caudillo almohade derrotado en la batalla de Las Navas de Tolosa. Fue el rey navarro el que con sus hombres logró entrar en la jaima y hacerse, como botín probatorio de su victoria, con parte de esas cadenas. El rey Sancho no trajo sólo estos cuatro tramos de las cadenas: trajo todo el perímetro defensivo que rodeaba la jaima del rey sarraceno. Sin embargo, estudios recientes de historia y heráldica reducen al ámbito de la leyenda la conexión entre el escudo oficial y la batalla de Las Navas de Tolosa y señalan otros orígenes heráldicos para el emblema de Navarra; aun así, la tradición popular y la iconografía han mantenido viva la relación entre las cadenas y la identidad foral.
Distribución de los tramos de las cadenas en Navarra
La tradición popular vincula las históricas cadenas al menos a cuatro lugares de Navarra, de norte a sur de la Comunidad foral:
- Colegiata de Roncesvalles: dos tramos en la Capilla de San Agustín, dispuestos sobre un cojín rojo a los pies del sepulcro de Sancho VII.
- Palacio de Navarra (Pamplona): un tramo en el salón del trono, en el dosel sobre los sillones reales; procede del Monasterio de Irache y aloja a 12 eslabones.
- Catedral de Tudela: un tramo junto al altar, acompañado de una cartela que explica que es un regalo que Sancho el Fuerte hizo a la catedral.
- Ermita de la Virgen de Legarda en Mendavia: el tramo más largo conocido, con 43 eslabones, localizado y puesto en valor por investigaciones recientes.
Además, en el claustro de la Catedral de Pamplona existe una capilla -con una verja del siglo XV- que la tradición dice estar fundida con hierro procedente de las cadenas que el rey Sancho ganó como trofeo en Jaén. Otros tramos pudieron ser regalados a caballeros y milicias, y aunque muchos se han perdido, dejaron su huella en la heráldica local, apareciendo como elemento en escudos de linajes y localidades relacionados con la contienda.
Significado simbólico y valor patrimonial
Las cadenas no sólo tienen un gran valor simbólico para Navarra: al estar el escudo de Navarra integrado en el cuarto cuartel del escudo de España, las cadenas navarras también forman parte del emblema nacional, compartiendo espacio con las barras de Aragón y los escudos de Castilla y León. Debido a la significación histórica y simbólica de las cadenas, los lugares que las guardan adquieren un valor añadido al valor monumental.
El museo, el tesoro y la esmeralda de Miramamolín
En el Museo de Roncesvalles se conserva una vitrina donde reposa, según la tradición, “la famosa esmeralda de Miramamolín”, que alimenta el mito de la batalla. El museo y la Biblioteca capitular, aunque con acceso restringido a la Biblioteca, permiten completar la visita: el tesoro conserva arquetas, relicarios -como el llamado «Ajedrez de Carlomagno»- cálices y piezas de orfebrería relevantes. La colección de plata incluye arquetas datadas entre los siglos XIII y XVI y diversos cálices de plata dorada.

La capilla en el itinerario del visitante
Roncesvalles es un punto clave en el Camino de Santiago y un destino habitual para peregrinos y viajeros. La colegiata, su claustro y la Capilla de las Cadenas se visitan habitualmente junto a la iglesia de Santiago, el pequeño museo y la fuente de la aparición de la Virgen. La iglesia presenta planta de tres naves con bóvedas de crucería, un ábside poligonal con vidrieras y la magnífica talla gótica de la Virgen de Roncesvalles, de mediados del siglo XIV, forrada de plata.
Horarios y tarifas de visita (orientativos)
- Del 23 de marzo al 24 de octubre: 10:00-14:00 y 15:30-19:00.
- Noviembre, marzo y puente de diciembre: 10:00-14:00 y 15:00-18:00.
- Diciembre y febrero: 10:30-14:30; sábados con horario de tarde.
- Miércoles cerrado; enero cerrado desde el día 6; cierres por festividades y motivos climatológicos.
Tarifas (orientativas): Claustro y Sala Capitular: general 2,50 € (3 € con audioguía), infantil 1 €; visita completa 5,50 € (reducida 4,10 €). La iglesia colegial permanece abierta y no es de pago salvo restricciones por culto.
Contexto histórico y literario
Roncesvalles tiene origen medieval y fue lugar de paso desde la antigüedad. En el año 778 tuvo lugar la famosa batalla en la que la retaguardia de Carlomagno fue atacada por los vascones, hecho que inspiró la leyenda literaria de La Canción de Roldán. Sancho VII el Fuerte, rey navarro nacido en 1194 y fallecido en 1234, es recordado por su participación en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212) y por su gran estatura; la recuperación de las cadenas se inscribe en este relato épico que ha alimentado la memoria histórica navarra.
Elementos arquitectónicos y artísticos de la capilla y su entorno
La capilla apoya en cuatro ménsulas con forma de ángeles y presenta una pequeña sala occidental elevada que actúa como cabecera. En la capilla hay esculturas relacionadas con el claustro de la Catedral de Pamplona: dos capiteles que representan el Pecado original y la Expulsión del Paraíso. El claustro actual sustituye al anterior, destruido por la nieve en 1600, y combina techumbres planas con arcos fajones apuntados de sección rectangular, conservando una decoración exquisita que fue comparada por la crónica del Licenciado Huarte con el claustro de la Catedral de Pamplona.
Recomendaciones para la visita
Se recomienda llegar temprano para evitar aglomeraciones y aprovechar el parking gratuito junto a la colegiata. Es posible recorrer con calma la colegiata de Santa María, el claustro, la sala capitular y el pequeño museo; para completar la experiencia, cruzar la carretera y visitar la fuente de la Virgen de Roncesvalles, ligada a la leyenda del hallazgo de la talla de la Virgen. Roncesvalles es ideal como excursión familiar o en grupo, y su atmósfera medieval envuelve al visitante en un viaje histórico y espiritual.