Historia y arquitectura de la Capilla (Iglesia) de Santa María del Espíritu Santo

La Iglesia del Espíritu Santo se construyó en 1942 en la calle Serrano de Madrid para cubrir las necesidades espirituales de los investigadores del CSIC. Fue probablemente el científico y Secretario General del C.S.I.C. José María Albareda quien propuso a Fisac la conversión del Auditorio de la Residencia de Estudiantes en una iglesia, ya que esa institución había sido eliminada por el nuevo régimen, pasando sus edificios a convertirse en residencias para investigadores e internado del vecino Instituto Ramiro de Maeztu.

El desaparecido Auditorium era obra de los arquitectos Carlos Arniches y Martín Domínguez que lo levantaron entre 1931 y 1933, con un lenguaje racionalista menos radical que el de sus edificios colindantes del Instituto y el Colegio Nacional Ramiro de Maeztu, pues la escueta traza en ladrillo se veía animada por la presencia de un claustro de arcos de medio punto con cierto sentido mediterráneo y metafísico. El arquitecto decidió aprovechar las sobrias fachadas de ladrillo que caracterizaron el Auditorio de la Residencia de Estudiantes y mantuvo los dos arcos ciegos laterales.

Fisac aprovechó la planta rectangular del edificio republicano para crear una iglesia de una sola nave cuya volumetría, recuerda vagamente al modelo de iglesia jesuítica, conformada por una sola nave con capillas laterales. Sobre los muros del Auditorio y aprovechando hasta tres metros sus partes bajas, levanta Fisac la Iglesia del Espíritu Santo transformando lo que era el salón en una nave longitudinal rematada en su extremo oeste por un torreón cilíndrico que aloja el presbiterio con el altar.

Planta, volúmenes y soluciones constructivas

A pesar de los planes iniciales los muros del auditorio no pudieron aprovecharse pues eran demasiado delgados para sostener el peso de las bóvedas proyectadas por Fisac. Dado que los muros ideados por Arniches y Domínguez no bastaban para soportar las cargas de la bóveda, se realizan los nuevos soportes distanciados de la caja perimetral para dejar un corredor de servicio a cada lado de la nave, mientras que una bóveda de cañón cubre el espacio correspondiente al atrio y el coro.

La iglesia tiene una sola nave formada por tres bóvedas de arista y una cúpula esférica con linterna. Dado el problema de falta de hierro que afecta a España en esos años, se recurre a cubrir la nave con tres bóvedas baídas tabicadas de rasilla, que se apoyan cada una en dos arcos fajones y dos formeros construidos de hormigón armado con un criterio estricto de economía, pues de esta manera se evitaba la realización de contrafuertes excesivos.

La planta de la iglesia está inspirada en otras de abolengo español, que resuelven plenamente y mejor que cualquier otra el problema, en iglesias pequeñas. Es la planta de muchas iglesias visigóticas y de casi todas las mozárabes; de Santa María de Melque, de San Miguel de Escalada, de Santo Tomás de Ollas, etc.; ábside en forma de herradura y nave basilical; no existe crucero y la cúpula se alza sobre el altar mayor, destacando exterior e interiormente, el punto noble del templo, el altar…

Fachada y volumen exterior

El cuerpo central avanza ligeramente para destacarse del resto de la fachada y alojar una puerta palladiana rematada por una arquería ciega de 9 arquillos y un rosetón que se superpone a esta estructura de arcadas. Una sencilla cornisa y frontón rematan la fachada. En el exterior de la Capilla del Espíritu Santo, Fisac muestra un gran respeto por la obra de sus antecesores, y aunque modifica la situación y proporciones de huecos, mantiene la fábrica de ladrillo y la austeridad de líneas de la obra de Arniches y Domínguez, aunque adaptada al uso religioso mediante elementos simbólicos como el escueto frontón sobre la entrada principal, el óculo y el relieve de arquillos sobre esa misma puerta, o el estilizado campanario que se implanta en la fachada lateral.

No obstante hay una nueva inclusión que se destaca claramente de la obra anterior y es el tambor cilíndrico del presbiterio, potente y austera construcción de ladrillo que muestra en su parte superior un suave apilastrado que recoge los diez ventanales que iluminan interiormente la cúpula.

Fachada de la Iglesia del Espíritu Santo en la calle Serrano, detalle del rosetón y arquería

Interior: luz, materiales y ornamentación

En el interior dominan los tonos ocres, tanto en los mármoles como en la pintura de las paredes. El pavimento es de mármol color gris oscuro. La única nave mide 21 metros de largo por 14 de ancho. El ábside fue construido en ladrillo; mide 14 metros de diámetro y está cubierto por una cúpula sin linterna. Su altura total interior es de 31 metros.

La luz va a ser el arma principal para conseguir esas intenciones, al concentrar la atención sobre el altar, oponiendo el aura de lo inmaterial a una materialidad constructiva expresada de forma directa y sincera. En esta primera obra, la luz se derrama a través de diez ventanales abiertos directamente sobre la cúpula, creando una atmósfera especial sobre el altar que se recorta por el arco toral que separa a la nave del presbiterio.

Las hornacinas situadas en los arcos ciegos son de ágata de Conil, Málaga. Las pinturas de Ramón Stolz que decoran el tambor cilíndrico con algunas figuras en perspectiva sobre un enorme vacío celeste, y los altorrelieves de piedra blanca de Juan Adsuara que rellenan los tres lienzos frontales entre las pilastras de mármol rojo que rodean al altar, contribuyen a magnificar el lugar del misterio de forma calculada.

Adsuara es también autor del frontal de bronce dorado en el altar de mármol, la puerta del Sagrario, el púlpito en madera y relieves sobre los confesionarios. Otros relieves en el altar, púlpito y confesionarios son del mismo escultor, así como las pinturas de las bóvedas y los diseños de las vidrieras, construidas por Mauméjean, se deben igualmente al pintor Stolz.

Interior del presbiterio con frescos de Ramón Stolz y relieves de Juan Adsuara

Organización litúrgica y accesos

Al presbiterio se abren dos puertas que permiten el acceso a los dos pasillos a los que nos referíamos al principio. A los dos lados del presbiterio, menos ancho que la nave, se aprovechan los espacios residuales derecho e izquierdo para encajar respectivamente una capilla dedicada a la Virgen y una pequeña sacristía.

Se ha hablado de las similitudes de esta arquitectura con algunas obras del Günnar Asplund, pero este autor tan admirado por Fisac a partir de 1948 -año en el que visitó Suecia- le era aún desconocido, por lo que las similitudes sólo pueden ser las propias de un momento cultural en el que se está intentando de nuevo el salto a la modernidad a partir del clasicismo y sin la oposición frontal que hacían las escuelas alemana u holandesa.

Contexto histórico y significado

La Iglesia del Espíritu Santo se construyó en 1942 por el arquitecto Miguel Fisac; fue el primer edificio con el que se inició el nuevo campus científico, y el hecho de que fuera una iglesia expresa elocuentemente el espíritu de compromiso entre religión y ciencia que animaba al nuevo proyecto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Esta sensibilidad con lo preexistente es aún más patente en la parte correspondiente a la edificaciones auxiliares del antiguo auditorio, donde prácticamente se conserva toda la traza exterior, incluidos los ventanales horizontales y las arquerías del claustro, que en 1947 ocupará y convertirá en la biblioteca Hispano Alemana “Goerres”, una de las primeras y principales muestras del Fisac “orgánico”, en su diseño del techo realizado con cerchas metálicas recubiertas de unas escayolas ondulantes que integran la iluminación de tubos fluorescentes.

Recepción y valoración

Toda la organización arquitectónica muestra una racionalidad espacial y constructiva propia de un arquitecto experimentado, lo cual es extraordinario en Fisac, dado que se trata de su primera obra individual, y de la primera vez que se enfrenta con el tema eclesial. El espacio interior que resulta del planteamiento de Fisac ya apunta las intenciones que desarrollará en sus futuras iglesias cuando habla de la arquitectura como “un trozo de aire humanizado”, y de los templos como “un trozo de aire sagrado” que envuelva a los fieles en una atmósfera tendente a la trascendencia.

La iglesia del Espíritu Santo entra dentro de la categoría que Luis Moya denomina como conceptual “místico”. Es una iglesia de una sola nave, sin crucero, con un deambulatorio que se lleva fuera del espacio sacro como pasillos perimetrales. Hay una cierta desproporción entre el espacio destinado a los fieles y el del presbiterio que se acusaba más en la imagen externa en la que el presbiterio aparece como un gran tambor cilíndrico.

Datos resumidos

  • Nombre: Santa María del Espíritu Santo / Iglesia del Espíritu Santo
  • Año de construcción: 1942 (conversión por Miguel Fisac)
  • Planta: una sola nave; 21 m de largo por 14 m de ancho
  • Ábside: 14 m de diámetro; cúpula sin linterna; altura interior total 31 m
  • Materiales y acabados: ladrillo visto exterior; mármol en presbiterio; pavimento de mármol gris oscuro; hornacinas de ágata de Conil
  • Decoración: frescos de Ramón Stolz; relieves y piezas escultóricas de Juan Adsuara; vidrieras por Mauméjean

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