En un extremo de la Capilla Mayor, y como un auténtico apéndice añadido a la traza original del panteón, se abre la sacristía de la Sacra Capilla de El Salvador de Úbeda, una de las piezas más sublimes del Renacimiento en España. Fue proyectada en el año 1540 por el alcaraceño Andrés de Vandelvira, siguiendo un complejo programa iconográfico sugerido por el deán Fernando Ortega y Salido.
Contexto histórico y artístico
Para su construcción hubieron de darse una serie de condiciones favorables vinculadas a cuatro figuras clave. En primer lugar, encontramos a un poderoso mecenas, Francisco de los Cobos y Molina, que fue el secretario personal de Carlos V. A continuación, está el ideólogo de gran formación intelectual, Fernando Ortega. Además, hizo falta un escultor habilidoso, Esteban Jamete, para plasmar con sorprendente dramatismo el programa iconográfico.
La popularidad de los canteros durante la Edad Media europea, que desarrollan la estereotomía en la construcción de las grandes catedrales, terminó por germinar en diversos tratados en el Renacimiento. Los primeros, como el de Serlio, englobaban la estereotomía únicamente dentro de la arquitectura y definían geométricamente elementos arquitectónicos como ventanas, arcos y trompas. En España, en el siglo XVI, comienzan a aparecer tratados más específicos, que detallan las formas de cada pieza con mayor atención. Reciben el nombre de cortes de cantería o arte de montea; es decir, tratan la estereotomía. Dichos tratados los escribían arquitectos y maestros de obra para sus aprendices, sin estar en principio destinados a su publicación; es más, se mantenían en secreto.
El proyecto y la intervención de los maestros
En el proyecto inicial, encargado a Diego de Siloé, no quedaban definidas las fachadas. La portada principal queda definida en 1540, en el contrato firman Alonso Ruiz y Andrés de Vandelvira para la conclusión de la Capilla, una vez que Siloe abandona la misma. Los detalles escultóricos de las fachadas fueron encargados al francés Esteban Jamete. Se trata de un diseño realizado completamente por Vandelvira.
La fachada principal: simbología y programa escultórico
Podemos describir la fachada de fuera a dentro, en primer lugar, llaman la atención las torres circulares de los extremos, cuya simbología hace alusión a la muerte y la subida a los cielos. A continuación vemos los escudos de los fundadores sostenidos por tenantes, a un lado Francisco de los Cobos y a otro Maria de Mendoza. Colocados sobre sendos sarcófagos.
El cuerpo central podemos describirlo desde abajo hacia arriba, para una mejor comprensión. La puerta queda planteada como un arco de Triunfo, tiene representados en el intradós una serie de dioses clásicos: Eolo, Neptuno, Vulcano, Anteo, Diana, Mercurio, Venus, Febo, Marte, Júpiter y Saturno. Y sobre este Justicia y Caridad con la cartela fundacional del edificio. Enmarcando la puerta dos juegos de columnas con sendas hornacinas, en las que irían situados los evangelistas (nunca se llegaron a colocar, ya que Maria de Mendoza decide ceder el dinero destinado a decoración a una orden religiosa). Dividiendo la fachada en dos un friso decorado con escenas del Éxodo. Centrando la fachada el relieve de la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor. A ambos lados, de nuevo juegos de columnas y unas hornacinas con las imágenes de San Pablo y San Andrés.
Es un templo funerario. Tiene una trabajada y muy detallista portada plateresca con la Transfiguración, y escenas de la mitología. Es la fachada más bonita de toda la plaza y el color de la piedra caliza, habitualmente utilizada en Úbeda, ayuda mucho a su belleza. De noche, iluminada resalta todavía más. A los lados tiene otras dos portadas, diseñadas por Valdelvira y esculpidas por Esteban Jamete.

Las portadas laterales: sur y norte
En cuanto a las portadas laterales, también se presentan a modo de arco de triunfo. Pero cada una con una composición diferente. La Portada Sur sigue las normas habituales del plateresco en su composición y ornato. Queda organizada en doble cuerpo, en el superior alberga los altos relieves en nichos, donde aparecen San Juan Evangelista y Bautista y San Marcos. Flanquean la fachada las figuras exentas de la Fortaleza y la Justicia.
La Portada Norte, situada en la Plazoleta del Padre Antonio, es mucho más singular y carece de precedentes en la arquitectura española. Recuerda a la realizada en la Iglesia de San Nicolás de Bari (Úbeda). Presenta un arco de medio punto enmarcado por sendos pares de columnas. En cuanto a iconografía, las dos portadas laterales, según Joaquín Montes Bardo, tienen contenidos iconográficos complementarios, puesto que «narran la supremacía de la cristiandad sobre las creencias judía y musulmana bajo el patrocinio de la Orden de Santiago».
El interior: planta, rotonda y retablos
El magnífico interior fue diseñado en su mayor parte por Diego de Siloé, como un templo funerario, con una rotonda con una nave añadida, quedando la rotonda para los nobles, y la nave para el pueblo. La parte basilical está dividida en tres tramos cubiertos por bóvedas vaídas y decoradas con falsos nervios. Cada tramo está delimitado por columnas corintias de orden gigante sobre pedestales que albergan capillas-hornacinas entre sus contrafuertes.
El altar mayor tiene un retablo de madera con la Transfiguración de Alonso Berruguete, que fue destruido en la Guerra Civil, por lo que solo se conserva el Cristo. El resto es una restauración de Juan Luis Vasallo. La rotonda, símbolo de la muerte y la eternidad, alberga tres capillas. Destaca la capilla central donde se conserva la parte central del retablo de la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor, atribuido a Alonso de Berruguete (1559) y restaurado por Juan Luis Vasallo. Entre las piezas de enorme valor custodiadas, seguramente la más comentada sea un San Juanito esculpido en mármol y atribuido a Miguel Ángel, aunque también hay piezas de Pedro de Zayas y Antonio de Medina.
Sorprende la grandiosa reja de Francisco de Villalpando fundida en 1555 utilizada aquí para delimitar el espacio basilical del sepulcral. La magnífica reja que separa rotonda y nave es de Francisco de Villalpando. Por todas partes pueden verse estelas renacentistas.

La sacristía: una obra maestra de Vandelvira y Jamete
Junto a la Capilla Mayor, se abre la sacristía a través de un arco en esviaje, flanqueado por canéforas que apoyan sobre jarrones decorados. La sacristía, que tiene planta rectangular, se estructura en tres tramos cubiertos por bóvedas vaídas. Proyectada por Vandelvira, el Deán Ortega fue su promotor iconográfico y Esteban Jamete su artífice. La sacristía está considerada como una de las principales obras del renacimiento español, con una riquísima decoración escultórica, simbolizando vicios y virtudes, obra del francés Esteban Jamete.
La portada principal, la mayor parte realizada por Jamete siguiendo las directrices de Fernando Ortega, es de las más simbólicas del plateresco español. En ella se establece un rico diálogo entre la muerte y la resurrección a través de referencias al Antiguo y Nuevo Testamento y la Antigüedad Clásica.
Presenta tres cuerpos, entre contrafuertes, rematados con frontón triangular y dos torres pequeñas a los lados. El primer cuerpo fue trazado por Siloé inspirado por la Puerta del Perdón de la Catedral de Granada. Tiene forma de arco de triunfo simbolizando las victorias de Carlos V. Entre las columnas corintias, hay cuatro hornacinas vacías. Y, en las enjutas del arco se sitúan la Fe y la Justicia acompañadas por ángeles. En el intradós aparecen representados los dioses del Olimpo y en la clave se ubica Cupido como símbolo del Amor. Detrás de las columnas aparece una rica decoración de grutescos, guirnaldas, trofeos militares y calaveras.
Se disponen simétricamente tres tondos a cada lado, personificando los de la izquierda a Francisco de los Cobos, Julio César y un Emperador del Sacro Imperio; y los de la derecha a María de Mendoza, Santa Isabel y Santa Helena respectivamente. El segundo cuerpo tiene un alto relieve con la advocación de la capilla, la Transfiguración de Cristo en el monte Tabor, flanqueado por las esculturas de San Pablo y San Andrés. Y, finalmente, en el tercer cuerpo se dispone una triple ventana serliana que alude a la Santísima Trinidad, rematada con un frontón triangular.

Iconografía, simbolismo y función funeraria
La sacristía y la portada principal establecen un rico diálogo entre la muerte y la resurrección a través de referencias bíblicas y clásicas. La rotonda, símbolo de la muerte y la eternidad, alberga tres capillas, y los sarcófagos entreabiertos reflejan el sentido funerario del edificio. Por encima corre un friso de arcos entrelazados, símbolo de la inmortalidad.
La composición escultórica recoge la definición de las dos virtudes, necesarias para el buen gobernante, y contiene escenas bíblicas con Jeremías y Miqueas, así como alusiones a la Virgen María concebida sin pecado, patrona de la emperatriz. Al tiempo, se abrieron los Cielos y aparecieron Moisés y Elías. Los discípulos se asustaron, se taparon la cabeza y no se atrevieron a mirar. La representación de la Trinidad cuando se incorpora una paloma a la escena enfatiza la dimensión divina de la Transfiguración.
Bardo aprecia tres tiempos: primordial, mesiánico y apostólico, y la interpretación iconográfica incide en el carácter miliciano que el cristiano debe ejercer, convirtiendo en cruz emblemas como el de la Orden de Santiago. Las portadas y la decoración inciden en la supremacía de la cristiandad apostólica y en los ideales del hombre virtuoso renacentista.
Visitas y conservación
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SACRA CAPILLA DEL SALVADOR | ÚBEDA
Tabla de elementos destacables
Relación sintetizada de elementos arquitectónicos, autores y motivos iconográficos.
- Arquitectos y escultores: Diego de Siloé, Andrés de Vandelvira, Esteban Jamete, Francisco de Villalpando.
- Mecenas e ideólogo: Francisco de los Cobos; Fernando Ortega.
- Elementos exteriores: Portada principal (Transfiguración), Portadas norte y sur, torres circulares, frisos del Éxodo.
- Elementos interiores: Rotonda, nave añadida, reja de Villalpando, retablo de Berruguete (restaurado por Vasallo).
- Iconografía: Transfiguración, Virtudes y Vicios, mitología clásica, símbolos de la Orden de Santiago.